LOGIN**POV de Jace**Me lo dijo a la mañana siguiente, en la cocina, sobre el café, como si fuera la cosa más fácil del mundo decirlo a la luz del día después de haberlo dicho ya en la oscuridad la noche anterior.—Lo dije en serio anoche.—Lo sé.—Quiero que sepas algo más también, antes de que hagamos esto. —Envolvió ambas manos alrededor de su taza, sin mirarme del todo a los ojos, el pulgar trazando el borde una y otra vez en un pequeño círculo nervioso—. No lo he hecho. Con nadie. Antes de ti.Dejé mi propio café con cuidado, la cerámica resonando demasiado fuerte contra el mostrador en el silencio repentino.—Aurora. Mírame.Lo hizo, despacio, algún viejo instinto de prepararse visible en la tensión de sus hombros, como si esperara que la información cambiara algo en mi rostro.—No lo conviertas en un asunto —dijo rápidamente, las mejillas poniéndose rosadas, bajando de nuevo la mirada—. Solo quería que lo supieras, para que no sea una sorpresa después. Para que ninguno de los dos te
**POV de Aurora**Desperté jadeando por aire, la respiración corta, incapaz de respirar correctamente. Las sábanas se enredaban alrededor de mis piernas, el corazón latiendo tan rápido y tan fuerte que realmente dolía.El armario de almacenamiento se cerraba a mi alrededor incluso aunque mis ojos, adaptándose a la oscuridad, me dijeran que estaba en un lugar completamente distinto. Un lugar con una ventana. Un lugar cálido. Mis manos encontraron el borde del colchón y lo agarraron, los nudillos blancos, y conté respiraciones de la forma en que solía contar las grietas de un techo: una, dos, tres, forzando aire a unos pulmones que no querían cooperar conmigo.—Aurora.La mano de Jace ya estaba en mi espalda antes de que hubiera registrado del todo que se movía, cálida y firme entre los omóplatos.—Estás aquí —dijo—. No estás allí. Estás aquí.—Lo sé. —Mi voz salió pequeña, agrietada en los bordes—. Aunque no siempre se siente como si lo supiera. Mi cuerpo no recibe el mensaje al mismo
**POV de Jace**Cuarenta sillas, dispuestas en semicírculo en lugar de filas rectas, por insistencia de Marla. «Se lee más cálido», había dicho, y tenía razón.Ningún corral de prensa acordonado al fondo. Tres fotógrafos que Marla había revisado personalmente se mantenían en silencio en los bordes en lugar de apiñarse en el pasillo, y noté, al recorrer el terreno una hora antes de la ceremonia, que ninguno de ellos levantó una cámara antes de que hubiera algo que mereciera fotografiarse.Mi padre estaba sentado en la tercera fila, los brazos cruzados, el traje impecable, el rostro ilegible de la particular forma que había aprendido que significaba que estaba calculando en lugar de sentir nada en absoluto. No lo había invitado. Había venido de todos modos, y todavía no había decidido si aquello era arrogancia o algo más cercano al dolor.Jason se sentó dos filas detrás de él, solo. Había confirmado asistencia tres días antes, una sola línea, sin explicación. Estaré allí. Todavía no sab
**POV de Aurora**—Absolutamente no. —Empujé la muestra de tela a través de la mesa con tanta fuerza que se deslizó por el borde y revoloteó hasta el suelo.Marla la recogió sin inmutarse.—La prensa espera blanco.—La prensa puede esperar lo que quiera. —Me crucé de brazos—. Llevé blanco en una boda que no elegí. En todas las fotos de aquel día sonrío con las manos juntas como si estuviera en mi propio funeral. No voy a volver a hacer eso.—Bien. ¿Entonces qué?—Azul marino. Algo parecido a lo que llevé en la gala. —Cogí una muestra diferente, azul profundo, y me la puse contra la muñeca—. Aquel vestido hizo algo por mí. Me sentí como una persona con él en lugar de como un accesorio.Marla me estudió un segundo y luego tomó nota sin discutir.—Azul marino, entonces. ¿Y la ceremonia? ¿Votos tradicionales, o queréis escribir los vuestros?Abrí la boca para responder y la cerré de nuevo. Hace un año me habría reído de la pregunta.Ponerme de pie delante de desconocidos y recitar algo ve
**POV de Jace**Marla me encontró en mi estudio la mañana después de la gala, el portátil ya abierto, un café en la mano como si llevara horas despierta.—Tenemos un problema —dijo, sentándose frente a mí sin esperar invitación—.La historia de The Velvet Room está contenida por ahora, pero me están llegando llamadas. Tres medios distintos preguntando si el matrimonio es siquiera real. Si es un arreglo de negocios disfrazado para las cámaras. —Añadió mirándome.—Es real, te juro que lo es —añadí yo.—Te creo. Ese no es el punto. El punto es la percepción pública, y ahora mismo la percepción dice que te casaste con una desconocida en ocho semanas para asegurar una herencia, y que todo lo que ha pasado desde entonces no ha sido más que una muy buena gestión de relaciones públicas.Giró el portátil hacia mí; un boceto de titular brillaba en la pantalla.—Quiero matar este ángulo antes de que coja fuerza. Y creo que sé cómo. El único problema es que a ti puede que no te guste, a ella pued
**POV de Aurora**La gala era más pequeña que la anterior, una cena privada para los accionistas más importantes de la firma, el tipo de sala donde todo el mundo ya conocía los secretos de todos los demás y simplemente elegía no mencionarlos en voz alta.Casi me había relajado para cuando llegó el postre; mi confesión a Jace tenía nueve días y resultaba más fácil de llevar ahora que era compartida en lugar de oculta.—Esta noche te va mejor —dijo Quinn, una de las esposas de los accionistas, a mi lado—. En la última gala parecía que estabas contando las salidas.—Viejo hábito —respondí—. Estoy trabajando en ello.—Bueno, se nota. Pareces feliz.Estaba a punto de responder cuando levanté la vista del plato y me cruzé con la mirada de un hombre al otro lado de la sala al que reconocí al instante.Mesa uno. The Velvet Room. Había estado sentado dos asientos más abajo de Jason aquella primera noche, un vaso de whisky en la mano, observándome bailar de la forma en que un hombre observa alg







