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UNA FAMILIA

Autor: LauraC
last update Fecha de publicación: 2025-04-10 01:25:32

Denis se dio cuenta de que Elizabeth hablaba con la empleada y se dirigió directamente hacia ella.

—¿Necesita algo, señora Elizabeth? —preguntó, lanzando una mirada de reojo a la otra empleada y luego a Elizabeth—. Pensé que estaba durmiendo.

—No, Denis, en esta casa es completamente imposible descansar. Además, los gemelos están por llegar del colegio y Xavier del trabajo.

Denis la observó con desconfianza y asintió.

—Claro, señora. Voy a preparar la cena entonces.

—Yo te ayudo, Denis. Ya
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Último capítulo

  • La obsesión del mafioso: ERES MIA     EPILOGO

    EPILOGO Xavier, al verla, sintió que era el hombre más afortunado del mundo. Aunque Elizabeth lo visitaba de vez en cuando, encontrarla allí, esperándolo justo en el momento de su liberación, le llenaba el pecho de satisfacción y alivio.—Elizabeth... —susurró, apenas conteniendo la emoción.—¿Estás listo? —preguntó ella, con la voz temblorosa por los nervios.—Sí. Han pasado cinco años, pero te juro que siento como si hubiera sido toda una vida.—Lo sé... también para mí fue una eternidad. ¿Vamos?Ella le extendió la mano, y él, algo tímido, se la tomó. Juntos cruzaron la salida de la cárcel bajo la mirada de los guardias y los reclusos, que lo despidieron con vítores y palmaditas simbólicas de despedida.Xavier sonrió al ver el auto que le había regalado años atrás. Ese mismo que, contra todo pronóstico, Elizabeth aún conservaba.—No pensé que todavía lo tuvieras. Creo que ya no podré regalarte uno igual...Elizabeth abrió la puerta del vehículo y se encogió de hombros con una son

  • La obsesión del mafioso: ERES MIA    CADA COSA TOMA SU LUGAR

    —¿Qué carajos están haciendo aquí? —Elizabeth los miró con desprecio.—Hija, ¿qué te pasó? —preguntó su madre al ver su ropa aún manchada de sangre. Intentó tocarla, pero Elizabeth alzó las manos, deteniéndola con frialdad.—Nada que te incumba, mamá. ¿Qué hacen aquí? Ya no tengo dinero, ya no hay nada de mí que les interese.Su padre bajó la mirada y, con resignación, intentó tomarle la mano.—No venimos a pedirte nada. Al contrario, solo queremos saber cómo podemos ayudarte, Elizabeth.Ella se cruzó de brazos, incrédula.—No les creo. Nunca les ha importado ayudarme, lo único que han hecho es arruinarme la vida. ¿Qué pasa, Altagracia ya los manipuló otra vez?Su madre apretó los labios y se cubrió el rostro con la mano. Las lágrimas comenzaron a correrle sin poder contenerlas, y aunque no quería, algo dentro de Elizabeth se ablandó al verla.—Hija… tu hermana… por favor… tu hermana está muerta —logró decir entre sollozos.Elizabeth bajó la mirada. A pesar de todo lo que Altagracia l

  • La obsesión del mafioso: ERES MIA    ENTREGADA COMPLETAMENTE AL AMOR

    Dentro de la celda, Xavier terminaba de acomodar su manta sobre el planchón cuando escuchó pasos. No eran los del guardia habitual. Giró con curiosidad, y sus ojos se posaron en un hombre uniformado, de rostro inexpresivo… pero algo no encajaba.Xavier se puso de pie de inmediato, y sacudió su cabeza.—¡Tony!El hombre abrió la celda, y sonrió con malicia.—Al fin solos Montiel.La puerta se cerró tras él. Xavier dio un paso atrás, su cuerpo estaba en alerta, mientras sus ojos recorrían al visitante. Tony no traía esposas ni cadenas, solo un cuchillo largo y oxidado, que sacó con parsimonia de su bota.—Pensé que estabas muerto —murmuró Xavier.—Y yo pensé que te ibas a pudrir en este lugar sin volver a ver a esa maldita mujer. Pero mírate… celebrando cumpleaños, rodeado de amor. ¿Sabes cuánto tardé en encontrar la forma de entrar aquí? —Tony alzó el cuchillo y lo señaló con la hoja—. Me debes algo, Montiel. Algo muy personal.Xavier no respondió. No iba a suplicarle, ni a explicarle

  • La obsesión del mafioso: ERES MIA     ZAFARSE DEL MAL ES COMPLICADO

    «Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños, querido Xavier, ¡feliz cumpleaños a ti! ¡Bravo!»—Pide un deseo —dijo Elizabeth con una sonrisa, justo antes de que Xavier apagara la vela. Él cerró los ojos, se concentró un segundo y sopló.—Creo que mis deseos ya se están cumpliendo —le dijo, antes de besarla con ternura. Enseguida, sus pequeños se lanzaron sobre él con entusiasmo.—¡Feliz cumpleaños, papi! —exclamó Emma, entregándole una cajita decorada con dibujos. Eithan, por su parte, le ofreció una simple caja de chocolates.—Gracias, hijos —Xavier los abrazó con cariño, pero sus ojos se llenaron de una luz especial cuando Elizabeth se acercó y le puso en los brazos a la pequeña Estrella.La niña había nacido mientras Xavier estaba en prisión, y ese era el primer cumpleaños que compartían juntos.—Ven acá, hermosa hija —susurró él, acunándola con cuidado. La pequeña, de apenas un año, era el vivo reflejo de sus ojos, con el cabello de su madre y unas mejillas red

  • La obsesión del mafioso: ERES MIA    UNA CONVERSACIÓN PENDIENTE

    Tres meses después.Noventa días encerrado en prisión. Noventa días sin ver a Elizabeth ni a sus hijos. No había vuelto a contemplar la luz del sol, solo las paredes grises y heladas de aquel penal. Pero eran cinco años, nada más. Y Dante, su leal secuaz, había recibido una condena de tres por complicidad.—La sacamos barata, señor —dijo Dante, encendiendo un cigarrillo y llevándoselo a los labios.—¿Desde cuándo fumas? —preguntó Xavier, arrugando la nariz por el olor.—Desde que soy un preso. No me gusta estar aquí —respondió Dante con una mueca—. Siempre he sido un hombre libre.Xavier soltó una leve tos y lo observó en silencio.—¿Y qué es la libertad, Dante? ¿No te diste cuenta de que ya éramos esclavos… de nosotros mismos?Dante exhaló el humo con pesadez y se encogió de hombros.—Desde que perdí a mi esposa y a mi hijo por culpa de la mafia, vivo preso en mi propio cuerpo. No sé exactamente a qué te refieres.—Tal vez yo tampoco lo sepa, pero entiendo tu dolor —respondió Xavier,

  • La obsesión del mafioso: ERES MIA    LOS SACRIFICIOS SON EL REFLEJO DEL AMOR

    —¡No, Marcos, no! —gritó Xavier, cambiando de expresión al instante. Se colocó frente a Elizabeth y los niños, decidido a protegerlos con el cuerpo si era necesario.—¿No qué, Montiel? —replicó Marcos con cinismo.—Ellos no tienen nada que ver con esto. Llévame a mí. Asumo toda la responsabilidad.Elizabeth logró soltarse del policía y se abrazó con fuerza a la cintura de Xavier.—¡No lo hagas, por favor!Él le tomó los brazos con ternura y besó sus manos, mirándola con un amor desesperado.—Voy a estar bien. Solo hagan lo que acordamos ¡Váyanse! —susurró, y le besó la frente con suavidad.Luego se agachó frente a sus hijos. Ellos lo miraban sin entender del todo lo que ocurría. Los tomó a cada uno y también les besó la frente, reteniendo el temblor en su voz.—¡Vamos, Montiel! —ordenó Marcos con firmeza.Xavier se enderezó sin volver la vista atrás. Dante fue llevado junto a él, mientras Denis se quedó al lado de Elizabeth, rodeándola con el mismo instinto protector que alguna vez ha

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