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POV ANAHÍTal como lo había prometido el doctor, al día siguiente mi hermano recibió el alta.Cuando escuché aquellas palabras, sentí que por fin podía volver a respirar.Habían sido días horribles.Pero ahora estaba bien.Eso era lo único que importaba.Salimos del hospital juntos y, durante todo el camino de regreso a casa, no pude dejar de mirarlo.Mi hermano estaba sentado a mi lado, tranquilo, mirando por la ventana.—¿Estás cansado?Él negó con la cabeza y me sonrió.Yo le acaricié el cabello.—Me alegra tanto tenerte de vuelta.Cuando llegamos a casa, preparé algo de comer para los dos. Quería que aquel día fuera especial, así que también invité a Antonio.Había llegado el momento de presentarle a mi hermano.Cuando Antonio apareció en la puerta, mi corazón comenzó a latir más rápido.—Hola —saludó con una sonrisa.Mi hermano lo observó durante unos segundos.Luego sonrió.Antonio se agachó frente a él y comenzó a hablarle con naturalidad, sin tratarlo de manera diferente.—Así
POV ANAHÍMi hermano pronto sería dado de alta.Después de todo lo que había ocurrido, después de las largas horas de incertidumbre, las noches sin dormir y el miedo constante de que algo pudiera salir mal, finalmente podía respirar un poco más tranquila.Aún me costaba creer que estábamos tan cerca de regresar a casa.El hospital se había convertido prácticamente en nuestro segundo hogar durante aquellos días. Ya conocía los pasillos, el olor penetrante de los medicamentos y el sonido constante de las máquinas. Había aprendido a distinguir las voces de las enfermeras y hasta podía reconocer cuándo alguien se acercaba a la habitación de mi hermano.Pero aquella tarde todo se sentía diferente.Había esperanza.Antonio estaba sentado a mi lado mientras esperábamos noticias. Su presencia se había convertido en algo que necesitaba más de lo que quería admitir. Cada vez que sentía que la ansiedad comenzaba a apoderarse de mí, él encontraba la manera de tranquilizarme.A veces no necesitaba
POV AntonioTomé la mano de mi Tesoro entre las mías y entrelacé nuestros dedos.Por primera vez en mucho tiempo sentía que podía respirar tranquilo.Habíamos pasado por demasiadas cosas. Peleas, amenazas, secretos, personas que habían intentado separarnos y decisiones que me habían obligado a cuestionarme quién quería ser realmente.Pero ahora ella estaba a mi lado.Y yo había tomado una decisión.No iba a dejarla.—Vamos —murmuré, mirándola con una sonrisa—. Quiero salir de aquí contigo.Anahí asintió.Dimos apenas unos pasos hacia la salida cuando escuché la voz de mi abuelo detrás de nosotros.—¡Hijo, no te vayas!Me detuve inmediatamente.Giré el rostro y lo vi tambalearse.—¡Abuelo!Todo ocurrió demasiado rápido.Sus piernas dejaron de sostenerlo y cayó al suelo.Sentí que el corazón se me detenía.—¡Abuelo!Solté la mano de Anahí y corrí hacia él. Me arrodillé a su lado y lo sujeté antes de que pudiera golpearse contra el suelo.—¡Abuelo, mírame!Su rostro estaba pálido.Respira
POV ANAHÍMe solté de aquella mujer con un movimiento brusco. Sentía la sangre hirviendo en mis venas y las manos me temblaban de rabia.No sabía quién se creía para hablarme de aquella manera, mucho menos para intentar hacerme sentir inferior.La miré directamente a los ojos.—Déjame en paz.Mi voz salió más firme de lo que esperaba, aunque por dentro estaba hecha un nudo. Había soportado demasiadas cosas en los últimos días. La preocupación por mi hermano, el miedo de perderlo, la incertidumbre sobre mi futuro, reencontrarme con Antonio y ahora aquella mujer empeñada en recordarme que, para algunos, yo no era suficiente para estar al lado de Antonio.Ella sonrió con desprecio.—Veamos cuánto dura tu sueño pobre de amor, Anahí.Sus palabras me golpearon, pero me negué a demostrarlo.¿Sueño?Quizá para ella todo aquello era una fantasía que algún día terminaría.Pero yo sabía lo que sentía por Antonio.Y sabía lo que él sentía por mí.No necesitaba la aprobación de nadie.—Mi vida no
POV AnahíMe sentí como si estuviera viviendo dentro de un sueño.Uno de esos sueños de los que no quieres despertar porque, por primera vez en mucho tiempo, todo parecía estar exactamente donde debía.Sentía sus labios sobre los míos y, por unos segundos, olvidé todo.Olvidé las dudas.Olvidé el miedo.Olvidé las noches en las que había llorado en silencio, preguntándome si alguna vez Antonio podría verme como algo más que una mujer pasajera en su vida.Pero entonces rompí el beso.Abrí los ojos lentamente y me encontré con los suyos.Me miraba fijamente.Había algo diferente en su expresión. Algo que no había visto antes.—Es imposible... —susurré.Antonio frunció ligeramente el ceño.—¿Qué es imposible?Negué con la cabeza mientras intentaba contener las lágrimas.—Esto. Nosotros.Él no respondió inmediatamente.En cambio, me abrazó con más fuerza.Sentí sus brazos rodeándome y apoyé las manos sobre su pecho.Podía escuchar los latidos de su corazón.Rápidos.Fuertes.Reales.Antoni
—¡¿Qué dices, Antonio?! —la voz del abuelo King resonó por toda la habitación—. ¡Esta mujer solo es una interesada!Sentí que el corazón se me detenía.Mis dedos se crisparon alrededor de la tela de mi vestido mientras miraba al anciano.No sabía qué decir. Había esperado muchas cosas de aquella familia, pero no que alguien pronunciara en voz alta aquello que durante tanto tiempo había temido.Interesada.Esa palabra dolía.Quizá porque durante mucho tiempo yo misma había llegado a preguntarme si Antonio pensaba exactamente eso de mí.Bajé la mirada.Pero antes de que pudiera responder, escuché su voz.—No te entrometas, abuelo.Levanté la cabeza.Antonio estaba de pie frente a mí.Su expresión había cambiado por completo.—Anahí es mi tesoro —declaró con una seguridad que me dejó sin palabras—. Es la única mujer en mi vida.Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas.No podía creer lo que estaba escuchando.El abuelo King permaneció inmóvil, claramente sorprendido por la firmeza de An







