LOGINHola, espero que esten disfrutando de la historia, si es así me gustaría que me lo dejaran saber en los comentarios y que me siguieran en mis redes sociales, como Patricia Jean. Bye bye ❤
El ardor en su cintura la hizo despertar, se giró sobre la cama despacio, sintiendo como si su cintura se estuviera despegando, sus ojos se sentían pesados e hinchados, y lo más probable es que lo estuvieran después de tanto llorar, empujó su cuerpo hacia atrás pegando la espalda a la cabecera, se frotó los brazos sintiendo dolor, y aquello la llevó a los recuerdos de anoche, sin siquiera esperar sintió sus ojos aguarse, le costaba entender que la persona que tanto la amaba terminara haciéndole tanto daño.“Hoy pudimos haber despertado abrazados”El sonido de la puerta abriéndose la sacó de esos pensamientos, cuando giró hacia la puerta para ver de quien se trataba se encontró con la rubia con una bandeja en manos, sonriéndole como una muñeca de porcelana que ensayó aquello. Sila no dijo ni una sola palabra, se quedó observándola porque si había venido algo tenía para decirle.La rubia era hermosa, sus ojos eran de un color confuso, parecían azules y grises al mismo tiempo, sus labios
El cuerpo de Sila dejó de funcionar un momento, sus dos manos dejaron de hacer fuerza, y su corazón empezó a latir más fuerte que antes, cuando regresó a sus sentidos quiso alejarse, debía hacerlo antes de que no pudiera resistir. ¿Por qué estaba él jugando así con ella? –Ali deja… –el hombre tomó su rostro entre sus manos buscando intensificar el beso, ella no quería corresponderle, pero de repente las palabras de la chica pasaron por su mente: “Las cosas pueden cambiar” ¿acaso podríamos volver a ser como antes? Un destello de esperanza nació en el corazón de Sila, tal vez Ali solo necesitaba tiempo para reflexionar, tal vez su reacción no fue tan exagerada como ella lo sintió, ella nunca le dejó saber lo que pasó, no podía echarle la culpa de todo así nada más. O tal vez todo simplemente fue una mala racha de recién casados, al final ella confiaba en que el amor le ganaría, confiaba en cuanto él la amaba. Sila se dejó llevar del beso, por un momento después de tanto do
Las palabras de Sila activaron todos los sentidos de Ali, ahora tenía la curiosidad de escuchar, de saber, él sabía que ahora mismo ambos estaban en una situación complicada, pero ambos cooperaron para que lo fuera, al menos eso pensaba. –¿Quién es? –preguntó. Por un momento Sila quiso creer que preguntaba en serio, pero soltó una risa burlona. –Nadie, para ti no hubo y no hay un violador, ¿no es así? –dijo mientras reía. –No es lo que te digo, es lo que tú quieres creer –aclaró. Ali dio una zancada hacia ella, le sostuvo la mano que tenía el trozo de vidrio con fuerza alejándolo de su cuerpo, sabía que no se iba a quedar quieta por eso con su otra mano la sujetó de la cintura. Sila apretó el vidrio bajo su mano ignorando el dolor y sintiendo como la sangre descendía de su palma lentamente, caliente. Esto dejó a Ali casi sin palabras, aquella no era la mujer sensible y frágil que conocía, esa no era su Sila. –Suéltalo Sila –demandó enojado. Sila no se inmutó, sus ojos permanecie
–¡Orion! –gritó el padre de Sila parando en seco a su hijo, antes de que el pudiera reclamar le dio una mirada de advertencia. Se acercó a su hija la tomó del brazo y salió al patio con ella, había un grupo de señoras y algunos hombres afuera de la casa gritando como locos.–¡Lárguense! –gritó Orion siguiendo a su padre quien se llevaba a su hija arrastras.Cuando llegaron a la casa del esposo de su hija, el hombre tocó la puerta con insistencia y sin mucho pudor que digamos, Sila estaba avergonzada, pero sabía que lo mejor era quedarse callada, todo era su culpa. ¿Cómo pudo haber creído que podía casarse así nada más y ser feliz si ya había perdido su pureza? Cuando su suegra los vio, bufó:–Lo que nos faltaba –resopló.El papá de Sila entró con ella a la casa sin esperar a que la mujer los dejara pasar.–Ella ya no nos pertenece, hagan ustedes lo que quieran con ella, pero yo no aceptaré esta vergüenza –exclamó el padre de Sila, lanzándola a los pies de su suegra.–¿Qué esperaba seño
Sila levantó la mirada entre sollozos, tenía su cabello regado por su rostro y algunos estaban entre las orillas de sus labios, el hombre con delicadeza apartó de su rostro cada hebra, y le acarició con cariño. Cuando sus ojos se encontraron con los oscuros y almendrados de aquel, se perdió un momento en su mirada, parpadeó varias veces impresionada, escaneó el rostro del hombre, esa piel clara ligeramente bronceada, cabello oscuro, corto y bien peinado, cuando volvió sus ojos a los suyos solo pudo echarse a llorar con más fuerzas en los brazos de él.–Hakan –sollozó apretándole la camisa por la espalda. –. Ojalá hubiera muerto, ojalá hubiera muerto Hakan… El joven estaba confundido, pero más adolorido por como la veía, en silencio decidió apretarla entre sus brazos y dejar que se desahogara, era obvio que lo necesitaba, aunque verla llorar de esa manera le partía el corazón, tenía muchas preguntas, y a la vez rabia. Llevó una mano detrás de su cabeza y le depositó un beso cerca de
Los ojos de Sila se aguaron, su corazón dolía y ardía como nunca, llevó una mano a sus labios mientras observaba a Ali paseando por el jardín con aquella mujer, ¿Quién era? Él se veía tan normal, mientras ella sufría y sufría, no podía entender porque no se preocupaba por ella, de la nada hizo como si ella ya no existiera. Y eso la había rompido como nada, ¿será que ella podía perdonarlo por esto?Miró sus manos y recordó como había destruido el auto de su cuñado con un madero, aun no podía creer que había hecho eso. Sin pensarlo más se adentró a la propiedad captando la atención de ambas personas que estaban en el patio. Sus ojos se encontraron con las de su esposo quien permaneció neutro, mirándola sin emoción alguna.Sila avanzó hacia ellos mientras miraba a su esposo a los ojos, cuando estuvo más cerca de ellos desvío sus ojos sobre la mujer que acompañaba a su esposo, estaba ardiendo de celos, estaba que ardía.–¿Nos dejas un momento, por favor? –pidió Ali, con una sonrisa a la r







