Compartilhar

Decisiones

Autor: Daly3210
last update Data de publicação: 2023-01-06 22:40:26

“Yo no puedo tener hijos”

Fueron exactamente cinco palabras las que acabaron por hundir a Victoria.

—No puede ser. No es posible—murmuró ella, atónita.

«¿Cómo podía decir esas cosas si la había embarazado?» se preguntó la chica, aterrada.   

—Pues entérate de que es así, me hice un examen hace algunos años.

—¡Pero es que usted no lo entiende!—Victoria se había alterado.

—¡La que no entiende eres tú! Si querías dinero hubieses podido usar otra forma para sacármelo.

—¡Yo no quiero su dinero!—se ofendió la muchacha de inmediato—. Estoy metida en todo este lio por su culpa, ¿no lo ve?

Massimo sonrió con descaro.

—No, eso no es mi culpa—señaló el hombre con la barbilla a su vientre plano—. En vez de estar perdiendo el tiempo conmigo, búscate a ése que te embarazo y trata de sacarle algo.

La castaña se quedó con la boca completamente abierta, asombrada, pero más que todo decepcionada. Sintiendo que el mundo se le venía encima con esas simples palabras.

De esa manera, Victoria salió de esa oficina. Tomó una caja en su poder y recogió sus pocas pertenencias. Al salir de aquella empresa, externamente no parecía verse muy diferente de como había entrado hacia unos meses atrás, la diferencia estaba en su interior donde una criatura se estaba formando, una criatura sin padre, porque el padre de su hijo había decidido no creerle.

Decepción.

El corazón de Victoria parecía estar sumergido en aquel terrible sentimiento, había imaginado muchas reacciones por parte de Massimo, pero ninguna como esa. Tal vez en un inicio se asustaría un poco y luego comprendería que habían creado juntos a una nueva vida. Sí, era muy apresurado, lo sabía, pero a veces en la vida las cosas así sucedían.

«¿Qué haría ahora?» se preguntó la chica sin tener una respuesta clara a dicha cuestión.

Esa tarde, Victoria se sumió en el mar de sus lágrimas. Parecía ser un mar extenso, profundo, que la llevaba como una corriente sin rumbo. Abandonada, en la inmensidad de un azul, que lejos de brindarle calma, parecía amenazarla.

—¿Qué ocurre, cariño?—su abuela había entrado en la habitación y la había encontrado en aquel estado tan deplorable.  

—Me botaron del trabajo—dijo para no preocuparla.

—Oh, querida, ya verás que encontraras algo mejor.

Victoria asintió. No solamente necesitaba encontrar un nuevo trabajo, sino también la manera de salir bien librada de todo esto.

«Tendría al niño, ¿sí o no?»

Por esa noche, prefirió no darle más vuelta a aquel asunto y se durmió. Fue un sueño largo y profundo, bastante reparador.

A la mañana siguiente, Victoria preparó unas cuantas mudas de ropas y las guardó en una mochila que había dispuesto sobre su cama. Había contactado a su amiga Samantha, para hacer un viaje corto a la playa, necesitaba el consejo de alguien en toda esta situación.

Samantha era una chica que había conocido en uno de los cursos que había realizado, al contrario de ella, la morena si tenía una buena estabilidad económica. Sus padres eran dueños de algunos negocios, pero ella era demasiado holgazana como para querer trabajar con ellos. La chica solía desprenderse de las responsabilidades, cumpliendo con cosas a medias, ejemplo, los cursos que realizaba de forma esporádica eran para poder decir: “lo ves, mamá, no estoy perdiendo del todo el tiempo”

La bocina del auto alertó a Victoria, su amiga acababa de llegar. La joven se puso el bolso en su espalda y con una sonrisa se despidió de su abuela. La mujer mayor notó aquellos ojos hinchados, pero prefirió no decir nada al respecto. Sin embargo, Herminia, no había sido la única en notarlos.

—Rayos, te ves fatal, ¿qué sucede?

Victoria negó.

—Te lo contare todo, pero vayámonos lejos.

Así fue como las dos amigas se alejaron a gran velocidad. Samantha podía notar la urgencia de Victoria por desahogarse, pero no lo quería hacer en el auto.

Cuando finalmente llegaron a la playa, se pusieron sus bikinis y salieron a nadar. Siendo sumergida en aquella apacible marea, Victoria se relajó lo suficiente y decidió compartir sus pesares con su mejor amiga.

—¿Estas embarazada?—se sorprendió ésta, luego de haber escuchado toda la historia del romance con el jefe.

—Sí—confirmó Victoria.

—Pero entonces, ¿qué te dijo?

—Esa es la parte más complicada en todo esto.

—Niña, pero habla ya—la urgió su amiga.

—Me dijo que él no podía tener hijos, ¿puedes de creerlo?

—¡¿Qué?!

Las dos muchachas guardaron silencio un par de segundos. Victoria no pudo evitar recordar sus palabras y lo duras que habían sido, con ese simple recuerdo sus ojos parecían querer nuevamente desbordarse en lágrimas pero se contuvo.

—¡Es un imbécil!—explotó Samantha.

La castaña asintió, lo era.

—¿Qué vas hacer ahora?

—Es lo que no sé.

—Pues vistas las circunstancias, tal vez lo mejor sería no tenerlo.

Victoria se sorprendió ante la cruda sugerencia. «¿Sería capaz de abortar a ese niño?» la pregunta surgió como una voz adicional en su mente.

—No lo sé, no quiero tomar una decisión de esa magnitud solo por despecho.

—Pero el tipo te abandono.

—Estoy clara en ello—suspiró la joven con resignación—. Pero este niño también es mío, es una parte de mí.

Las dos mujeres se quedaron en silencio, cada una inmersa en sus propios pensamientos. Luego de aquello, decidieron no tocar más el tema y pasar un día alejadas de los problemas.

Cuando iban de regreso, a Samantha se le ocurrió que era buena idea pasar por un restaurant aledaño. El auto se estacionó y las chicas ingresaron al lugar entusiasmadas.

—Yo invitó—dijo Samantha.

Ocuparon una mesa en dicho establecimiento y cenaron tranquilamente, hasta que algo inesperado sucedió. Victoria vio en cámara lenta como Massimo ingresaba al lugar en compañía de una mujer, no la conocía, pero sin duda era una chica bastante bonita.

El hombre se mostraba bastante atento con la fémina, haciendo que el corazón de la castaña sintiera una punzada. Victoria aparto rápidamente la mirada de la pareja y susurro a su amiga las siguientes palabras:

—Vámonos, no quiero estar más aquí.

—¿Pero por qué? ¿No te gusto la comida?

—No es eso, Samantha, es que…

Pero su amiga tan intuitiva como siempre se dio dé cuenta de lo que realmente ocurría.

—¿Es que acaso ése está aquí?

Victoria asintió.

—¿Dónde está? Voy a partirle la cara en este mismo instante.

—No, Samantha, no vale la pena.

Pero su amiga no la escucho y se puso de pie, dispuesta a hacer respetar su honor. La morena vio en todas direcciones en busca de aquel que se había atrevido a romperle el corazón a su amiga, pero no era eso lo único que ese individuo había hecho, sino que también la había embarazado y luego había decidido actuar como si el niño no fuese suyo…

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Las Enseñanzas Del Ceo   Arcoíris

    Las probabilidades de que el embarazo llegará a buen término, eran bastante escasas. El doctor le había informado que la anemia adquirida en el cautiverio, podría tener consecuencias terribles para su embarazo. —Doctor, por favor deseo con todas mis fuerzas tener a este bebé—suplicó la mujer al médico. —Lo entiendo, señora Esquivel, pero comprenderá que eso no está en mis manos garantizarlo. Victoria sintió que el mundo se le venía encima. «No de nuevo, por favor», suplicó en su mente. No quería perder a esa criatura que recién empezaba a formarse en su vientre. —Tranquila, todo saldrá bien—la abrazo Massimo cuando el facultativo abandonó la habitación. —Massimo, no sé si lo soportaría—habló refiriéndose a la posible pérdida de su bebé. —No ocurrirá, Victoria, tendremos a ese niño—afirmó el hombre con convicción acariciando su vientre plano. Victoria asintió con las lágrimas empañando su visión, pero dispuesta a creer que todo saldría bien. Fueron meses difíciles los que pasó r

  • Las Enseñanzas Del Ceo   Despedida

    La noticia había sido tan sorpresiva para Victoria que aún no la lograba asimilarla del todo. Era simplemente increíble. Un bebé, un bebé venía en camino. No sabía qué sentir al respecto, sentía temor, dudas y miedo. Pero también sentía alegría por la nueva vida que estaba por llegar. Solamente esperaba que todo saliera bien, que esta vez si pudiese conocer a ese pequeño ser que se estaba formando en su vientre. Su situación actual era delicada, había sufrido desnutrición y maltrato. Debía permanecer en el hospital hasta que se recuperara completamente, además de que debían monitorear a la criatura, por las posibilidades de que se le presentará un nuevo aborto. Aquello era lo que más le asustaba, no quería ilusionarse con ese pequeño y luego perderlo. No sabía si podría soportarlo, no de nuevo. Llevaba exactamente una semana recluida en ese centro médico. Massimo no se había despegado de su lado, aunque de vez en cuando salía a atender alguna llamada. La búsqueda de Gerónimo y aq

  • Las Enseñanzas Del Ceo   Esperanza

    —Creo que ya conoces mi decisión, Gerónimo—le dijo digna, mirándolo a los ojos—. Jamás apoyaría a la persona que se atrevió a acabar con la vida de la mujer que más amaba en el mundo. Te garantizo que la justicia te alcanzara y pagaras por todos tus crímenes, tarde o temprano. Gerónimo frunció el ceño al escucharla. —Bien, que conste que te di la oportunidad de elegir—dijo antes de cerrar la puerta de manera brusca. Victoria suspiró aliviada, cuando por fin la dejo sola. Se sentía debilitada por la falta de alimento, pero estaba dispuesta a soportar su encierro sin rebajarse a suplicar a esos delincuentes. Realmente, la mujer creyó que podría llegar a soportarlo, pero cuando las horas se convirtieron en días y su cautiverio parecía interminable, no podía hacer más que implorar por piedad, afortunadamente, ninguno de esos hombres estaba a su alrededor para escucharla. —Tiene fiebre y está delirando—señalo uno de aquellos individuos a su jefe. —Quizás muera, de todas formas, ya no n

  • Las Enseñanzas Del Ceo   Castigo

    Llevaba veinticuatro horas en ese mugroso lugar. El olor a humedad y moho llenaba todo el ambiente, pero no era lo único que se percibía, había algo mucho más pestilente. Victoria miró a su alrededor y descubrió la razón de tan putrefacto olor, la sangre seca adornaba las paredes, pero además había rastros de dedos humanos en el suelo.La mujer sintió unas fuertes arcadas, aquello era más de lo que su sensible estómago podía soportar. Recién comenzaba a ser consciente de su entorno, ya que la mayoría del tiempo había estado sedada. Lo último que recordaba era la cara de Gerónimo diciéndole que nuevamente había tomado la decisión equivocada. Victoria sintió un escalofrío al darse cuenta de ello, había sido una completa estúpida al creer que con entregarse dejaría en paz a Massimo.—Ya despertó nuestra bella durmiente—habló una voz que se encontraba oculta en un rincón de aquella habitación.Victoria se asustó al ser consciente de que Gerónimo llevaba bastante tiempo, viéndola inconscie

  • Las Enseñanzas Del Ceo   Extorsión

    Los policías que custodiaban la casa de Herminia fueron agredidos. Ambos hombres se encontraban muertos en los asientos del auto que aparcaba a las afueras del lugar. Cuando Victoria llegó esa tarde a la casa, se encontró con la espantosa escena y un grito desgarrador surgió de lo más profundo de sí. La imagen de la mujer que la crio desde niña, siendo asesinada de esa forma tan cruel, hizo a su corazón sentirse roto en mil pedazos. No podía soportarlo. Tres homicidios fueron cometidos en ese día, tres de los cuales Gerónimo era el único culpable. Las autoridades se movilizaron con mayor urgencia para dar captura al hombre encargado de tan atroces crímenes, pero nada de ello devolvería a la vida a la amable mujer que había fallecido en ese día. Massimo abrazaba a su esposa tratando de brindarle consuelo, pero sabía perfectamente que sería imposible. Nada podría consolar una pérdida tan importante como esa. De alguna forma, se sentía culpable. Tal vez si no hubiesen puesto la den

  • Las Enseñanzas Del Ceo   Represalia

    No sabían exactamente cómo resultaría, pero habían elegido seguir el camino a la reconciliación. Victoria había empezado a dormir con su esposo todas las noches, las cuales estaban cargadas de pasión y una entrega sin límite. Se miraban a los ojos, probaban los labios del otro con devoción, mientras se dedicaban palabras de disculpas; todo aquello era una rutina, que si bien, ayudaba a renovar ese matrimonio, no solucionaba el verdadero problema que los acechaba cada día. Gerónimo. Había una decisión que debía ser tomada y Victoria lo sabía. La fecha para la firma de aquellas negociaciones con Alessandro estaban próximas y debía de una forma u otra detenerlo. Por eso, esa noche había decidido confesarle la verdad a Massimo. La castaña preparó la mesa como había sido la rutina las últimas semanas. Su esposo llegó a la hora exacta y con una sonrisa se acercó a besar sus labios. —Huele delicioso—halago lo que se estaba cocinando. Victoria sonrió antes de invitarlo con un gesto a t

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status