Mag-log inPor Oliver
Estábamos entrando al club, cuando un grupo no dejaba de hacer bullicio, parecía que querían que todo el mundo se enterara de sus conversaciones.
-Vamos al bar que está al otro lado de los vestuarios. Dijo Luke y creo que estaba más molesto que yo. Nos estábamos alejando cuando reconocí la voz de Charlotte, por supuesto, era parte del grupo que se creía dueño del lugar. -Sí, mejor vamos, porque este lugar está infectado. -No entiendo. Miró el piso, como buscando cucarachas u hormigas. -Jajaja ¿Qué buscas? -Insectos… -Los insectos son ese grupete de jóvenes que ya tienen edad suficiente para trabajar y están todo el día perdiendo tiempo. Sacudió la cabeza, sonriendo. -En ese grupo, la voz que sobresale, es la de mi cuñada. -Ahora entiendo… Dimos la vuelta y doblando uno de los corredores, entramos al bar que habíamos dicho antes. -Veo que no le dejas pasar nada. -Jamás voy a perdonar todos sus desaires… Nos sentamos en una mesa alejada. -Comprendo tu postura y tienes razón. -Por supuesto… hasta me quitó las ganas de estar aquí. -¿Quieres ir a otro lugar? -¿Por ella? No, no vale la pena, aparte estoy cansado, recién te resististe a perder en el partido de tenis. -¿Resistirme? ¡Cuentas los tantos siempre a tu favor! -¡Ese eres tú! El camarero se nos acercó, ya nos conocía, miércoles por medio solíamos ir a despejarnos, aunque había dejado ese hábito cuando Sheryl enfermó, aprovecho cuando mi hija está en la casa de mis padres, para tratar de retomar todas mis actividades, aunque muchas veces me cuesta más de lo que demuestro. -Buenas tardes doctor, buenas tardes Licenciado. -Buenas tardes. Le hicimos el pedido. -¡Yo también soy doctor! Se quejó Luke. -¡Eres abogado! -¡Soy doctor en leyes! Volví a reír, aunque muchas veces sentía culpa por hacerlo. Estábamos charlando cuando volví a escuchar la voz de Charlotte. -Otra vez ese maldito sonido. Dije sin voltear. Luke tampoco giró, siguió hablando de unas inversiones -¿No estás grande para entusiasmarte por invertir en una discoteca? -La edad la guardo en un cajón, mientras tanto disfruto de mi soltería, el divorcio me rejuveneció. -Y te sacó unos cuantos pesos. -Menos de lo que calculé en un principio, me salvó el acuerdo prenupcial. -Te salvaste. En ese momento vi por el reflejo de uno de los ventanales que daban hacia las canchas de básquet, a Charlotte y a sus amigas, al parecer se habían cambiado de atuendo, parecía que iba a hacer fotos en lugar de practicar algún deporte, que no me imagino cual puede ser. Debo reconocer que todo le queda espectacular. Ellas caminaron entre las mesas, las personas se daban vuelta para mirarla y ella caminaba ufana y engreída. Luke estaba tan entusiasmado con ese proyecto que no prestaba atención a nada y yo, por supuesto, no moví un músculo cuando ella pasó cerca nuestro. -Por eso te digo, puedes dejar a Tati en la casa de tus padres y vamos a la inauguración. -No creo… -Tienes que volver al ruedo. -Me siento mal, pensando en divertirme, hasta cuando río me siento culpable. -Es humano, pero ella ya no está y no va a volver, eres un hombre joven, las mujeres siempre te buscaron. -Espero que mi camino sea largo, sobre todo por Tati, aunque siento que todavía es pronto, pero no estoy renunciando a nada. -No estoy diciendo que la reemplaces, pero estás en tu derecho de salir, no descuidas a tu hija por eso. -Es más que eso… -Puedes ver a alguna mujer, como hombre lo necesitas. –Sí, pero… ¿Cómo decirle que me imagino que en ese momento me voy a sentir culpable? Estoy dejando pasar el tiempo para estar con otra mujer y a esta altura no creo que sea por luto o por respeto a Sheryl. Entiendo que ella no está. Simplemente no es tan fácil comenzar a salir, aunque preferiría tener relaciones de paso, que terminar involucrado con alguien que conozco. -Puede ser, déjame organizarme con Tati. -Tienes media docena de mucamas en tu casa y tu hija tiene una niñera. -Preferiría dejarla con mis padres. -Entonces quedamos así, de todos modos mañana nos vemos en la confitería de siempre. -Sí, eso sí, los jueves Tati está con sus abuelos paternos. En ese instante escuchamos gritos y gente levantándose para ver que sucedió, aunque desde donde estábamos, no se veía nada. -¡Doctor, una de las chicas se cayó desde el muro de escalada! Sin pensarlo dos veces, corrí hacia ese sector. Mi sorpresa fue mucha cuando vi a mi calaña en el piso, maldiciendo y doblada de dolor. Miré a Luke que estaba a mi lado. -Vaya suerte la mía. Dije en voz baja. Me agaché a la altura de Charlotte y sin mirarla a ella, tomé su tobillo, le revisé, cerciorándome que no esté quebrado. Tenía un esguince, lo que suele conocerse como una torcedura. Tomé con más firmeza el pie y lo doblé para el lado contrario, era un desgarro parcial, pero no tenía rotura de ligamentos, como pensé en un primer momento. Cuando estuve seguro que no tenía nada roto, hasta gocé con su dolor, que era mucho menos de lo que parecía, es que sus llanto y sus gritos eran insufribles. -Ayyy, ¡Me rompiste el tobillo! ¡Se acababa de caer desde ese muro, no sé desde qué altura y me echaba la culpa a mí! Me reí, no pude evitarlo, era arrogante hasta en ese momento. Quise asustarla, torturarla… Con una cara de póker, le contesté que la salvé de una operación. ¡Hubiera filmado su cara! Alguien había traído una caja de primeros auxilios, por suerte había vendas, supongo que al ser un club dónde se practicaban distintos deportes, alguna mente iluminada, sugirió el tema de las vendas. Le vendé el tobillo, lo hice con precisión, no soy traumatólogo, pero sé de primeros auxilios y poner un vendaje era algo muy simple. -Me duele, está muy ajustado. Dijo en medio de un llanto desconsolado. -Eres una niña muy llorona. No pude evitar tratarla con cero empatía. Siguió diciendo tonterías. Yo le respondí como nunca lo haría con uno de mis pacientes. Al pararme, miré a una de sus amigas y le hablé, ignorando a Charlotte. -Solamente necesita hielo y reposo. Mi cuñada, tan ocupada en demostrar lo adolorida que estaba, ni siquiera se enteró de lo que hablé con su amiga.Por CharlotteOliver es un hombre más complicado de lo que él mismo cree.Me despreciaba y me deseaba a la vez, para él yo seguía siendo egoísta y vanidosa, y le molestaba que mis fotos fueran parte de mi decoración y él, en su propia casa, no quitaba las fotos de mi hermana.¿Será un hombre celoso?Recordé el día en el que me puse el vestido que momentos antes había visto Tati, ¡Hasta me puso un abrigo, humillándome delante de todos!Según sus propias palabras, está obsesionado conmigo y puede ser, siempre se comportó como si lo estuviera, buscando mi atención de cualquier manera, ya sea buscando que sufra por él o amándome.Estábamos hablando, sumergidos en nuestra conversación, y no escuchamos que Tati volvió a la habitación.No sé cuanto escuchó, o cuanto entendió de la conversación, pero de lo que no tuvo dudas, fueron de las últimas palabras de su padre.-¿La tía es tu novia?Al oír a Tati, miré a Oliver.En él no se veían signos de arrepentimiento por ser escuchado, al contrari
Por OliverEl departamento de Charlotte era un reflejo de su personalidad.Las fotografías en la pared, ya no me molestaron tanto como cuando las vi por primera vez en la foto que me mandó Luke.Algunas eran muy sugestivas y tenían un imán para mi mirada, solamente por mirarlas, todo se encendía en mí, aunque no había desnudos, pero yo conocía demasiado bien lo que había debajo de esas telas.Con esfuerzo, logré alejarme de allí, también miré las fotografías en las que estaba con sus amigas, había muchas en las que estaba junto con Alondra, aunque estudiaban en distintos países, las distancias en Europa, sin cortas y ellas aprovechaban cada espacio que tenían libre, al menos eso reflejaban esas fotografías.El departamento era espacioso, con un comedor inmenso, que se comunicaba con el living, dando el aspecto de un loft, y si a eso se le sumaba el balcón gigante, que rodeaba todo el espacio, no era fácil calcular los metros que ocupaba ese piso.Yo lo conocía, vacío, porque acompañé
Por CharlotteEntramos a mi departamento, accedí luego de un llanto desconsolado de mi sobrina, porque insistía en conocer el lugar dónde vivía, su llanto fue porque en un primer momento le dije que ese día no podía invitarla.Cuando estalló en llanto y corrió a los brazos de su padre, me sentí terrible, con paciencia traté de convencerla, de prometerle que otro día la invitaría, pero Tati seguía llorando, no supe como manejar la situación, y terminé teniendo una charla seria con mi cuñado.Como siempre, me trató de egoísta, sin decirlo con esas palabras, son acusarme abiertamente, pero habló de consecuencias, de estar presente para las personas a las que quiero.Estaba por mandarlo al diablo, porque sentí que nuevamente me estaba reprochando que no acompañé a mi hermana, pero realmente no era un tema que podíamos discutir delante de Tati.Él no termina de comprender que fue mi madre quién me alejó de la vida familiar y mi hermana tampoco hizo demasiado para acercarse a mí, sé que yo
Por OliverMiré a Charlotte, ella parecía incómoda, sin embargo, no soltó la mano de mi hija.-¿Podemos ir con la tía a almorzar?-Por supuesto, pero depende si ella quiere.Dejé la respuesta en manos de mi cuñada y con la carga de parecer cruel si se negaba.El enojo por sus palabras aquella vez, no se desvaneció del todo, porque demostró que sigue siendo caprichosa y que se cree con derechos por encima de los demás, pero no puedo apartar de mi mente la conversación que tuvo con mis amigos.¿Qué sentimientos tiene cómo mujer?Amo a esta mujer y sin embargo, mis dudas crecen.Con Charlotte siempre estoy en una nebulosa y eso me atrae de una manera indescriptible.De algo estoy seguro, para que nos conozcamos de verdad, nos hizo falta pasar más tiempo juntos, y descubrir facetas de nosotros, aquellas que podríamos desarrollar juntos.Estaría toda mi vida a su lado, descubriendo y amando cada milímetro suyo, los de su cuerpo y los de su alma.-Tati… yo, tengo que ir a mi casa.-¿A la ca
Por OliverLa conversación entre las chicas y mis amigos, me llegaba a través del celular, a veces se perdían un poco las voces, se escuchaban un poco más bajas y luego escuchaba con una claridad absoluta.Yo no hablaba porque me di cuenta que mi amigo hizo el llamado para que yo escuchara una versión de Charlotte que no conocía, aunque estaba enojado y frustrado, porque la hermana de Sheryl era una chica sin valores, que se amotinaba en sus caprichos, en su extravagancia, de la cual se jactaba y la gota que derramó la copa fue su falta de lógica para acusarme de ser igual que el tipo que la atacó.Era evidente que la percepción que tenía de ella, cuando aún no habíamos cruzado ni una palabra, era la correcta.Estuve a punto de colgar, cuando Charlotte comenzó con el tema de siempre, ya me había cansado de escucharle decir siempre lo mismo, pero comenzó a hablar de Sheryl y de la relación que tenía con ella.Podía justificar las acciones de mi difunta esposa, porque varias veces yo es
Por CharlotteMientras las camareras terminaban de levantar la comida que había sobrado, también las copas con sobras y las botellas a medio tomar, luego una de las camareras se acercó para ofrecer más champagne, mientras que las otras dos, seguían acomodando el desastre que mi grupo de amigos habían dejado. María y Soledad ayudaban a las camareras y controlaban que todo quedara como correspondía.-Hemos quedado los buenos.Comentó Hugh, queriendo hacer un chiste.-Eres injusto con nuestros amigos.Le contestó Jessy.-¿Piensas que Hugh es injusto? La mayoría de ese grupo son patéticos y ustedes tres lo saben, son conscientes de que Dalton y compañía, son larvas de la sociedad, porque teniéndolo todo para ser profesionales exitosos, se la pasan todos los días borrachos, molestando a todo aquel que ellos consideran inferiores, para que ellos mismos se puedan considerar superiores.Por un momento me callé la boca, porque sabía que tenían razón, pero luego, decidí hablar, aunque cuidadosa







