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ME CASÉ CON
MI FRIO JEFE
MULTIMILLONARIO
ME CASÉ CON MI FRIO JEFE MULTIMILLONARIO
Penulis: Bárbara Monteiro

CAPÍTULO 1 - La Entrevista

last update Tanggal publikasi: 2026-04-23 07:58:32

— Nicole es mejor que tú, Eloise.

— En muchos aspectos… si es que me entiendes.

La frase fue dicha en voz baja, casi educada.

Como si aquello no fuera una traición.

— Ella viene de una familia reconocida. Tiene nombre. Tiene estructura.

— Tú… —él dudó— hiciste lo que pudiste.

Cada palabra cayó como un golpe.

Ella todavía estaba vestida de blanco.

Todavía sostenía el ramo.

Todavía creía que el amor era suficiente.

No lo era.

El reloj de la recepción marcaba exactamente las 8:45 de la mañana cuando Eloise Nogueira empujó las puertas de vidrio del Monteiro Group. El sonido firme de sus tacones resonó sobre el suelo de mármol blanco, tan pulido que reflejaba su vestido entallado color vino—discreto, pero lo bastante sugerente como para acentuar sus curvas envidiables.

¿Estaba nerviosa? Un poco.

¿Decidida? Sin duda.

Tres meses antes, Eloise había aprendido que las promesas no retienen a nadie.

Fue abandonada en el altar por el hombre que juraba amarla… y traicionada por su propia familia en el mismo acto.

Nicole, la prima que siempre la envidió.

Desde entonces, confiar se había convertido en un riesgo que ya no estaba dispuesta a correr.

Pero ahora, todo era diferente.

Necesitaba ese trabajo.

Y no solo por el dinero.

Su padre, enfermo y jubilado, apenas podía levantarse de la cama en los días más difíciles. Los medicamentos eran caros y las facturas no dejaban de llegar. Eloise no tenía el lujo de esperar a que la suerte tocara su puerta—decidió salir a buscarla.

—Buenos días —dijo a la recepcionista con una leve sonrisa—. Tengo una entrevista para el puesto de secretaria personal del señor Augusto Monteiro.

La mujer la miró de arriba abajo, como evaluando si alguien como ella podría soportar a un jefe como él. Tragó saliva antes de responder:

—Último piso. Sala 15. La está esperando.

Él.

El nombre ya venía cargado de tensión: Augusto Monteiro. Frío, implacable, perfeccionista. El hombre que dirigía un imperio multimillonario como si hubiera nacido para gobernar… y tal vez así era. Decían que sus ojos verdes eran capaces de atravesar el alma, y que nadie duraba más de un mes a su lado como secretaria.

Y ahí estaba ella… caminando directo a la boca del lobo.

El ascensor subió en silencio. Eloise acomodó su largo cabello oscuro, respiró hondo e intentó calmar su corazón. No era del tipo que se dejaba intimidar, pero algo en su interior lo sabía: ese hombre iba a poner su vida de cabeza.

La puerta se abrió.

Tocó dos veces la imponente puerta de madera oscura.

—Adelante —respondió una voz grave y firme.

Entró con pasos decididos, aunque podía sentir su mirada recorriendo cada centímetro de su cuerpo.

Augusto Monteiro levantó la vista de su portátil.

Y, por primera vez en meses… se quedó inmóvil.

Morena. Cuerpo provocador. Mirada desafiante.

No sonreía. No se inclinaba.

Estaba ahí como si el mundo tuviera que adaptarse a ella—no al revés.

—¿Eloise Nogueira? —preguntó, con un tono casi indiferente, intentando ocultar el impacto.

—La misma —respondió, con una leve sonrisa ladeada—. Pero puedes llamarme Eloise. Nadie pronuncia mi apellido con la arrogancia adecuada.

Él alzó una ceja.

Atrevimiento.

—Siéntese —dijo, señalando la silla frente a su escritorio—. Veamos si tiene algo más que una lengua afilada.

—Y veamos si el señor Monteiro tiene algo más que fama y dinero —replicó sin dudar.

Silencio.

Tensión.

Miradas que chocaban sin retroceder.

Y fue ahí, en ese primer intercambio de provocaciones, que Augusto lo supo:

Esa mujer iba a ser su infierno personal.

Y tal vez…

el único cielo que aún podría alcanzar.

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