LOGIN¿Qué les ha parecido este capítulo? Este par me tiene enamorada... pero no todo es color de rosa. ¿qué estará planeando Neil?
Apreté la carpeta contra el pecho como si pudiera protegerme de algo y aceleré el paso por el pasillo principal. Me temblaba hasta el último músculo. La mandíbula me dolía de lo apretada que la tenía, pero no iba a llorar. Ni ahí. Ni frente a los chismosos de la redacción que ya asomaban la cabeza por encima de los monitores como suricatos.—«Mi esposa» —repetí para mis adentros, imitando su voz grave—. Qué forma más elegante de tirar una granada en mitad de una reunión.Llegué al elevador privado y le di un golpe seco al botón de bajada. El metal pulido me devolvió el reflejo: mejillas encendidas, ojos echando chispas, el pelo un desastre. Respiré hondo. Una. Dos. Tres.Las puertas empezaban a cerrarse cuando una mano de nudillos marcados detuvo el sensor.Maldita sea mi suerte.Eirikr se coló en el cubo de metal con esa soltura exasperante que tiene para adueñarse de cada metro cuadrado. Olía a sándalo, a cuero caro y a esa piel limpia que me volvía loca desde el primer día. Se colo
A la mañana siguiente, el ambiente en la Editorial Áurea se sentía cargado, como si todos supieran que algo grande estaba a punto de estallar. Everly apenas había dormido. Las palabras de Eirikr de la noche anterior todavía le resonaban en la cabeza, mezcladas con ese tono ronco que le erizaba la piel incluso cuando estaba furiosa. Había colgado para no hacer una tontería, pero el deseo y la rabia seguían enredados en su pecho.Entró en la sala de juntas principal cinco minutos antes de la hora. Los paneles de nogal amortiguaban los ruidos del pasillo, creando un silencio denso y artificial. Llevaba la carpeta de cuero bajo el brazo y el cabello oscuro suelto sobre los hombros. No necesitó explicaciones: bastaba con ver las caras tensas de los editores senior y cómo Clara evitaba mirar a nadie.Helena Voss hablaba en voz baja con el abogado junto a la cabecera, intentando disimular la urgencia con una sonrisa profesional.Everly se sentó en uno de los laterales y dejó la carpeta sobre
El correo electrónico llegó a las 11:17 de la mañana, sin fanfarrias ni señales del destino. Solo un aviso discreto en la esquina de la pantalla, como cualquier otro mensaje que podía esperar. Everly ni siquiera lo miró de inmediato. Estaba en su mesa de la tercera planta de Editorial Áurea, con una pila de manuscritos a medio corregir y la taza de café ya helada.—…y si no cerramos la tirada con la imprenta antes del viernes, nos van a dejar fuera de las distribuidoras principales —seguía Clara, inclinando la tablet para mostrarle el gráfico de barras—. Everly, ¿me estás oyendo?—Sí, sí. Perdona. —Everly se frotó la nuca, donde ya sentía un nudo de tensión—. Dile a producción que bajen un poco la tirada. No nos la juguemos siendo demasiado optimistas.Clara murmuró algo y se volvió a su sitio. El silencio volvió a caer sobre el pequeño cubículo. Fue entonces cuando Everly vio el asunto del correo nuevo.Asunto: Reestructuración interna – Asignación estratégica. Remitente: Dirección G
La Editorial Áurea ocupaba un edificio de seis plantas en una calle arbolada de West Hollywood, lo suficientemente elegante como para parecer prestigioso y lo bastante discreto como para no gritar desesperación financiera desde la fachada. Eirikr llegó poco después de las nueve, vestido con un traje negro perfectamente cortado, sin corbata, con el cabello peinado hacia atrás y la expresión de un hombre que no había venido a admirar arquitectura.Cuando cruzó las puertas de cristal del lobby principal, se permitió mirar. El interior estaba diseñado con una belleza sobria e inteligente: mármol claro en el piso, paneles de madera cálida, estanterías con primeras ediciones y portadas enmarcadas, una recepción minimalista con arreglos de flores blancas que parecían renovarse cada mañana.Todo olía a café recién hecho, papel limpio y aire acondicionado caro. Empleados cruzaban con laptops y carpetas y la prisa silenciosa de los lugares donde la gente todavía cree que su trabajo significa al
Los aviones privados tenían una forma particular de oler a poder. No era solo el cuero impecable de los asientos, ni la madera pulida de las superficies, ni el whisky caro descansando en un compartimento discreto como si el lujo también necesitara aprender a ser silencioso. Era algo más: una mezcla de dinero antiguo, decisiones irreversibles y hombres acostumbrados a alterar el curso de la vida de otros con una sola llamada.Eirikr Jackson estaba sentado junto a la ventanilla con un vaso de agua mineral intacto sobre la mesa plegable y el teléfono en la mano, observando sin ver el oscuro vacío del cielo sobre el que el jet atravesaba la madrugada rumbo a Los Ángeles. No había dormido, y no por falta de oportunidad ni por el traqueteo leve del vuelo ni por la presión constante de las últimas cuarenta y ocho horas.No había dormido porque cada vez que cerraba los ojos, la veía. Everly en la cocina, probablemente despierta a esas horas. Everly con esa manera suya de quedarse callada cuan
—Yo pensé… —empezó, interrumpiéndose por un sollozo que le avergonzó—. Yo pensé que él simplemente había decidido que ya no valía la pena cargar conmigo. Que yo le estorbaba, que me quería lejos porque… porque amar a alguien como yo le complicaba la vida.—Everly —dijo Vera con una firmeza suave que sonó casi maternal—. Amar a alguien como tú sí le complicó la vida, se la cambió de maneras que no tienes idea. Y aun así no te soltó, solo fue demasiado estúpido para saber cómo sostenerte sin arrastrarte al infierno con él.Everly soltó una carcajada quebrada entre lágrimas. Se secó la cara con la manga de su suéter, sin la menor dignidad. La cocina se había vuelto demasiado pequeña para todo lo que sentía.Afuera, a través del ventanal, la noche se extendía sobre el jardín con una calma insultante. Las luces bajas que bordeaban el sendero iluminaban apenas los arbustos y el césped húmedo, y por un segundo la normalidad de aquella imagen la enfureció. El mundo seguía siendo hermoso en de







