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Oliver O'Sullivan.

Penulis: Runhy 🖤
last update Tanggal publikasi: 2025-03-11 00:07:19

Pov Oliver

—Sigue siendo tan hermosa cómo en ese entonces. —Musité mientras veía la mano con la que antes la acaricié. ¿Su piel siempre fue tan suave? Lo había olvidado. Incluso olvidé su rostro hasta el momento en que la vi.

Su mirada y sus mejillas coloradas junto a esos enormes ojos marrones hacen de la vista algo sublime. Y pensar que yo me quedé con su pureza, eso definitivamente eleva mi ego.

Me pregunto si sigue siendo soltera.

Caminé hasta mi escritorio y pulsé un botón que me comunicaría directamente con mi secretaria.

—¿En qué puedo ayudarle,señor?

—Encuentra a quien envió los documentos con esa empleada y tráelo de inmediato. —Ordené.

—Enseguida.

Mi vida es así de simple, siempre que quiero algo basta con que lo deseé, después de todo se trata de mí. No hay manera de que sea diferente.

Los minutos transcurrían lentamente y no había respuestas por parte de mi secretaria, lo que comenzaba a impacientarme.

Me dispuse a leer los documentos que tenía pendientes sobre el escritorio mientras esperaba pero apenas y podía concentrarme. No sé qué tenga esa chica pero siempre que aparece mi capacidad de razonamiento disminuye. Fue exactamente igual aquella noche:

«—Nunca te exigí pensar en un matrimonio pero al menos quisiera formalizar nuestra relación, si no lo decides pronto, no sé si continuaré esperando. —Dramatizó la chica rubia sentada frente a mí.

—No tienes porqué hacerlo. —Contesté tomando de mi copa de champaña. No sé qué esperaba de mí, ni siquiera soy capaz de recordar su nombre, desde el inicio comencé a salir con ella por su apariencia.

—¿Qué quieres decir? —Preguntó incrédula—. ¿Crees que no puedo conseguir otro hombre además de ti? —Inquirió mientras dejaba caer las lágrimas de sus hermosos ojos azules.

Por supuesto que podría conseguir, no uno, sino decenas de pretendientes. Es por eso que es absurdo que estuviera suplicando por mi atención, porque eso es lo único que siempre le brindo a todas. No conseguiría nada más de mí.

Me alcé de hombros y tomé otro sorbo de champaña ignorando sus pequeñas manos sobre la mesa que temblaban con temor. No sé si lo meditó o no pero antes de que pudiera pensar en una manera de romper con ella,vertió el contenido de su copa sobre mi rostro.

No hubo una disculpa ni nada que justificara sus acciones, sin decir más simplemente tomó su bolso y se encaminó hacia la salida.

Quizás de haber dicho lo que pensaba las cosas no habrían terminado de una manera tan dramática pero no es que importe,de todas maneras no hay forma de que yo pueda tener algo diferente.

Uno de los meseros me ofreció una toalla que utilicé para secar mi rostro y tras pagar la cuenta salí de aquel lugar.

Era de mis restaurantes preferidos pero aún así dudo que pueda regresar allí después de tal humillación.

Entré al asiento trasero de mi automóvil y de inmediato el chófer emprendió el viaje. El teléfono móvil en el bolsillo de mi traje sonó probablemente se trataba de mi madre preocupada tras haberse enterado de lo sucedido. Decidí ignorar la llamada y me dispuse a esperar llegar a mi destino.

Pronto sería el cumpleaños de mi madre, la complaceré con alguna joya exuberante que la hiciera olvidar el tema.

—A la calle Leicester Square,por favor. —Pidió una voz temblorosa abriendo la puerta del asiento trasero.

Fruncí el ceño y me dispuse a esperar una explicación pero ella lo ignoró. Cerró la puerta y se sentó cómodamente a mi lado.

—Disculpe,señor ¿No le importa si compartimos taxi,verdad? —Me preguntó con amabilidad. No parecía estar bromeando ¿Realmente confundió un Rolls Royce con un taxi ordinario de Londres?.

El olor a alcohol se hizo presente en tanto habló. Era evidente que estaba ebria. Suspiré con pesadez y paseé la mano por mi cabello buscando la manera de evadir la situación. Asentí resignado,al conductor que avanzó el vehículo en tanto el semáforo cambió de color.

Ignoré a la desconocida a mi lado que no dejaba de observar por la ventana. Dudo que estuviera consciente del peligro al que se expone haciendo este tipo de escenas.

—Hemos llegado, señorita. —Informé en tanto nos estacionamos en Leicester.

—¿A dónde? —Preguntó en un murmullo apenas audible.

—Leicester Square. —Le recordé. Ella frunció el ceño y negó de inmediato.

—No es aquí. —Dijo,mas bien preguntó—. Vivo cerca de la universidad. —Musitó.

Suspiré ante su imprudencia. Embriagarse de esta manera sin siquiera tener noción de su ubicación.

—¿Tiene algún contacto al que pueda llamar en una emergencia? —Pregunté. Lo primero era encontrar a alguien que se hiciera cargo de ella.

La chica soltó una carcajada repleta de sorna que no hizo más que enfadarme, pues obviamente se burlaba de mí. Al menos eso creí pero las lágrimas descendiendo de sus ojos me dieron otra opinión.

—No tengo a nadie, no tengo a nadie a quien pueda llamar o a quien le importe. —Se lamentó intentando secar sus incesantes lágrimas con esa sonrisa que se había tornado melancólica. Le ofrecí un pañuelo que ella apenas notó por lo que tuve que hacerme cargo.

Paseé el pañuelo por sus pómulos,comenzando a secar las lágrimas. Ella me dejó hacerlo sin oponer resistencia alguna. Su rostro era hermoso, tenía una piel tan firme pero suave y unos grandes ojos marrones que hipnotizaban.

No tengo idea de cuánto tiempo estuve así pero cuando reaccioné ella estaba adormilada en mis manos.

—Llevanos al hotel. —Ordené al chófer.

—Lo sabía, eres igual que todos los hombres. Sólo buscas aprovecharte de mí. —Acusó en tanto despertó.

Debo admitir que dejarla sobre la cama de un hotel no era la mejor manera para ganar la confianza de alguien pero mi intención nunca fue aprovecharme de la situación.

—Disculpe señorita, se ha quedado dormida y no me ha dado su dirección ¿Cómo esperaba que la llevara a casa? —Dije entregándole antibióticos para la resaca junto a un vaso con agua. Ella los tomó sin poner objeción pero sólo para arrojarlos hacia mí.

Por suerte pude esquivar el vaso que eventualmente se rompió en el suelo pero la gran mayoría del agua y los antibióticos fue a parar a mi ropa.

Suspiré mientras me quitaba la chaqueta ¿Debería acostumbrarme a esto?

—Debí suponerlo,soy demasiada fea cómo para que alguien cómo usted se fije en mí. —Sollozó—. Ni siquiera el idiota de Nathan pudo fijarse en mí, aún menos alguien decente.

Suspiré por enésima vez, me senté a su lado e intenté nuevamente secar sus lágrimas mientras ella sollozaba palabras sin sentido sobre su novio o algo parecido. Supongo que seguía ebria.

—Cualquiera que piense eso, y disculpe mi atrevimiento, es un idiota. —Opiné.

—¿En serio lo cree? —Inquirió mirándome fijamente. Yo asentí y ella sonrió. Su sonrisa era radiante y al hacerlo en su mejilla derecha se dibujaba un hoyuelo. No creo que exista algo más adorable.

Absorto en su sonrisa,ella me besó. Era torpe e inexperta pero su calidez era inigualable. No esperaba aprovecharme de la situación pero no había sido yo quien lo había iniciado. Profundicé el beso y la recosté sobre la cama, conmigo sobre ella.

—No te arrepientas. —Ordené sobre sus labios. Ella asintió extasiada, mientras su cabello negro se desbordaba por todo el espaldar de la cama (…)

Los toques en la puerta de la oficina me sacaron de mis pensamientos.

—Buenos días, señor O’Sullivan ¿Me mandó llamar? —Preguntó una mujer entrando a mi oficina.

—¿Eres quien envió a esa chica de antes? —Pregunté con sarcasmo. Si ha sido traída aquí la respuesta es obvia,la pregunta es absurda.

—¿Se refiere a Agnes? —Preguntó nuevamente. Así que su nombre es Agnes—. La envié con el presupuesto del proyecto de este mes. Soy la directora creativa así que mi trabajo

—No es lo que pregunté. —Le interrumpí. Ella pasó saliva.

—Así es,yo fui quien la envió. —Dijo armándose de valor. Podía sentir el miedo en su voz.

—¿Qué sabes sobre ella? —Inquirí.

—Es una excelente empleada,en todo este tiempo no ha habido ni una sola queja sobre ella o su trabajo. —Contestó. No me sorprende, la manera en la que se comportó cuando estaba ebria y la manera en la que se comporta ahora,son completamente diferentes. Lo más lógico es que también lo fuera en el trabajo.

—¿Y su vida personal? ¿Qué opinas sobre eso? —Pregunté. Sé que no es profesional hacerlo pero no puedo evitarlo, después de lo que le hice es probable que no haya querido tener otra relación pero si lo hizo mi ego se verá bastante afectado.

—A pesar de ser madre soltera es una excelente madre y hace todo por su hija, así que

—¿Madre soltera? —Interrumpí nuevamente—. ¿Estás segura?

—Sí, su hija solía quedarse en la guardería de la empresa cuando a penas tenía algunos meses. —Informó. No hay manera de que eso sea cierto ¿O sí?.

Ella dijo que comenzó a trabajar aquí hace cuatro años y nuestro encuentro fue hace cinco años, si la niña tenía algunos meses entonces sólo sería posible que fuera de alguien más si nació antes de conocerme pero eso es imposible ella era completamente virgen cuando la conocí. ¿Acaso esa niña es mía?

—Retírate. —Ordené. Ella asintió y salió de la oficina. De inmediato tomé mi teléfono móvil y llamé a la única persona que podría resolver mis dudas—. Necesito que investigues algo por mí. —Le dije al detective tras la línea telefónica en tanto contestó el teléfono.

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