LOGINHarlyn Mientras Bernardo iba a ver quién estaba en la puerta, corrí rápidamente a su enorme vestidor y me puse la primera camisa que vi. Cuando volví, vi a Sophie entrando a la habitación con su hermano. Frunció el ceño cuando me vio, lo que me hizo preguntarme si habíamos vuelto a ser enemigos. No es como si alguna vez fuéramos amigos. “Esta habitación huele a sexo” Ella comentó. Mi cara se calentó cuando ella volvió a mirar en mi dirección. “Eso tendría sentido, ya que aquí es donde mi compañero y yo pasamos la noche. Estoy seguro de que la habitación de la que vienes huele igual”. Bernardo dijo y Sophie se burló en respuesta. No conozco muy bien la dinámica entre sus hermanos, pero deben ser más cercanos de lo que pensaba para que se sientan tan cómodos hablando entre ellos sobre su vida sexual. Lo que me hizo preguntarme si alguna vez podré hacer lo mismo con los hermanos que nunca supe que tenía hasta hace poco. “No sé de qué estás hablando, hermano mayor”. Sophie dijo y c
Harlyn Abrí los ojos y lo primero que vi fue a Bernardo durmiendo cerca de mí. Extendí la mano y acaricié su rostro suavemente, con cuidado de no despertarlo. No dormimos hasta alrededor de las cinco de la mañana. Estuvimos el uno junto al otro sin parar. Todavía sentía cosquilleos en todos los lugares que me había tocado la noche anterior. Sonreí, solo ver su rostro dormido me hacía feliz. No solo a mí, sino también a mi loba. Ella fue la que me despertó porque había estado risueña y feliz. Era como si estuviera celebrando una fiesta dentro de mi cabeza. Ella recibió un trato especial de nuestro compañero. Ambos lo recibimos. —Ya te dije que volvería por nosotros. Ella aplaudió. Puse los ojos en blanco, pero ella tenía razón y ahora lo único que podía sentir era felicidad. Después de la noche anterior y de cómo me había tratado, no tenía ninguna duda de que Bernardo quería que las cosas funcionaran entre nosotros y que iba a quedarse conmigo. Cuando le dije lo que quería, aceptó
Bernardo "Déjeme ver," Le ofrecí mientras la ponía en posición sentada. Ella hizo pucheros antes de abrir la boca y exponer sus caninos. “No te preocupes por nada, cariño. Tus caninos están ahí y están bien. ¿Quieres intentarlo?” Pregunté después de mirarlo bien. “Pero esos son sólo caninos normales”. Ella discutió. Esta hermosa mujer que fue hecha para mí. No podía tener suficiente de ella. Me gustaba estar con ella. Había estado tan asustado antes cuando no la encontré en nuestra habitación. Me volví loco y corrí por todo el palacio hasta que alguien me dijo que la vieron yendo a las habitaciones de los trabajadores. Corrí allí como un loco y, afortunadamente, ella estaba allí. El miedo que siento cada vez que no logro encontrarla donde debería estar me hizo tomar conciencia de la necesidad de protegerla en todo momento y mantenerla cerca de mí. La idea de perderla era suficiente para volverme loco. Aclaré mis pensamientos y me concentré en el ahora. En ella. “Sí, pero están
Harlyn“Quiero estar dentro de ti tanto”Él gruñó contra mí, reflejando mis deseos. Sus dientes se deslizaron contra mi cuello. Apreté los músculos y abrí aún más las piernas, arqueando la espalda.“Sí, por favor, fóllame, por favor. Te deseo tanto ahora mismo. Tómame”.Supliqué. Un sonido monstruoso salió de su garganta. Sus manos se volvieron más ásperas a cada momento. Encendió un fuego en todo lo que tocó y yo quería sentir ese fuego aún más. Quería que se hundiera profundamente en mí y me reclamara una y otra vez. Esperé este momento desde el día en que apareció para pedirme que volviera con él.“No puedo prometerte que iré lento”Él gruñó, como si quisiera que fuera más lento."Nunca te lo pedí. No me romperé. Solo tómame".Gemí y me arqueé contra él. Él entendió la señal y me abrió las piernas con las manos y se colocó entre ellas. Volvió a devorar mi boca, acariciándose. Se introdujo en mí, llenándome hasta que estuve completamente llena y él quedó completamente enterrado dent
Harlyn —Sabes que puedo escucharte, ¿verdad? —preguntó Bernardo, sacándome de mis pensamientos. ¡Mierda! Me olvidé. Debería aprender seriamente a mantenerlo alejado antes de pensar en cualquier cosa que involucre que estemos desnudos. “Todavía puedo escucharte” Dijo otra vez. "Sal de mi cabeza." Lo regañé y él se rió. “Aunque no pueda oírte, puedo oler tu excitación, tu dulce y adictivo aroma me ha estado persiguiendo durante días. Ahora mismo, estás tan cachonda y hueles tan bien que todo lo que quiero hacer es levantarte, tirarte en nuestra cama y violarte toda la noche”. Se me quedó la respiración atrapada en la garganta y todo mi cuerpo se tensó en reacción. "¿Qué te detiene?" Susurré. Hizo una pausa por un momento antes de levantarse. La comida se había olvidado por completo. Al menos se había comido la mitad. “Tienes razón. Nada me detiene”. Dijo y se acercó a mí. Me sacó de la silla y me llevó en brazos. No se detuvo hasta que dobló la esquina y me dejó caer sobre l
Harlyn “¿Podemos hablar más sobre todo esto en otro momento? Solo quiero recostarme en tus brazos esta noche”. Le dije que no quería pensar en el futuro ni en ninguno de los problemas que tenemos ahora. Tal vez mañana. “Sí, estoy muy cansado. Hoy he tenido un día muy duro. No he comido nada desde el desayuno, lo cual no cuenta porque ni siquiera lo terminé”. Él se quejó. “¿Quieres que te traiga algo de comer? Conozco muy bien la cocina del palacio”. Le ofrecí, pero él negó con la cabeza. —No hace falta. Comeré mañana. No he dormido en dos días. Ojalá pudiera dejar mi trabajo y escaparme contigo. Quiero hacer tantas cosas contigo, pero no puedo y no me gusta no poder hacerlo. Yo también sentí lo mismo, pero también sé que no siempre será así. Que tendremos tiempo para explorar juntos y hacer las cosas que él quiere hacer conmigo. "¿Tomar una ducha?" Le pregunté. Él asintió y, mientras él se iba a duchar, yo hice la cama. Aunque me dijo que no quería comer, pensé que sería mej







