INICIAR SESIÓN
Querido Diario
Nunca fui de las chicas en querer escribir mis sentimientos, pero hoy regreso sin alma, una parte de mi vida se ha ido de este mundo y junto con él mis ilusiones, amor y esperanzas. El día de hoy enterramos a mi padre. Después de una lucha constante para limpiar su nombre, su corazón no resistió más y dejo de latir.
Ese corazón que me enseñó a perdonar y amar, ese corazón que me amaba con todas sus fuerzas, ese corazón dio sus últimos latidos dejándome desamparada e indefensa en este mundo tan cruel.
Mi padre siempre confió en los demás y su ingenuidad lo llevó al borde la muerte, no, no fue su ingenuidad fue su gran corazón que pensaba que los demás no eran capaces de hacerle daño, ¡Que equivocado estaba!
Los últimos días de mi padre fueron terribles, debajo de sus ojos se mantenían bolsas debido a las pocas horas de sueño que podía permitirse, no se afeitaba y tampoco se alimentaba. El hombre elegante, bien peinado y con una sonrisa en su rostro se desvaneció ante mis ojos. Y yo, yo no pude hacer nada. Mi padre fue acusado de fraude, fueron sus propios jefes los que lo demandaron de haber robado millones de dólares a sus empresas.
El día antes de su muerte él llegó a mi habitación mientras dormía, me despertó y me brindó un abrazo. Sus últimas palabras aún las recuerdo en mi mente “Nunca dejes que tu corazón se llene de odio, rencor o venganza, tienes un corazón tan precioso que no vale la pena mancharlo por esos sentimientos”. Nunca imaginé que serían sus últimas palabras.
Lo que pensé que sería mi mejor año, inició con la peor de mis tragedias. Ver a mi padre morir.
— Samantha Syles — Mi nombre fue mencionado por el rector, me levanté de mi lugar y me dirigí hacia él. tomé la mano del primer hombre en el tribunal, continué con cada uno hasta llegar frente a él —. Felicidades señorita Styles — Recibí mi diploma, miré hacia el frente y sonreí ante los presentes, entre ellos se encontraban mis amigos, mi novio, mi madre y mi hermana.
— ¡Hola Sam! — Ella estaba parada allí, frente a nosotros ¿Qué estaba haciendo ella en este lugar?— Betty ¿Qué haces aquí?
Estaba atónita de lo que mis ojos veían. El profesor Dalton le había disparado a Antonella. Si ella era su amante y no tuvo contemplación en matarla, no dudaría en hacerlo con nosotros.— Pero ¿Qué has hecho? — Gritó Aly
— ¡Hola amiga! — La miré detenidamente, tenía una sonrisa hipócrita.— ¡Antonella! pero… como es… no entiendo por qué hacen esto — Si Antonella era la que estaba aquí, ¿En dónde estaba Betty?
Llegamos al viejo puerto de la ciudad. Íbamos en el auto de Aly, no podía negar que me sentía nerviosa, mi corazón estaba latiendo rápidamente, ya que otra vez de nuevo aquí, tratando de descubrir y atrapar un asesino, por su culpa muchas noches no pude cerrar ojo alguno, matando mi cabeza en descubrir sus motivos de hacer todo esto.
— Maddie no es lo que tú crees — Quise explicar.— ¡No mientas Samantha! — Esta vez gritó Peter, quien venía detrás de Maddie—. Eso era lo que Peter quería decirme, pero antes ustedes lo mataron.