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Navidad

last update publish date: 2026-09-26 12:07:04

Las fiestas de este año tienen una estructura diferente a la del año anterior.

El año pasado el primer diciembre en Madrid tenía la calidad de las cosas que se hacen por primera vez: los niños en el piso de Diego para Nochebuena porque así estaba acordado, yo en el apartamento con una cena de ensayo que terminé a las once de la noche cuando Leo llamó para decirme que le había gustado el turrón duro pero no el blando y que el blando tenía una textura que le parecía imprecisa para la categoría de
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  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   El Archivador

    El domingo por la noche abro el archivador.No lo planifico. Lo hago. A las nueve menos diez, con los niños en casa de Diego y el apartamento en ese silencio de domingo que tiene la densidad del hormigón recién vertido.El cajón grande. La carpeta de San Telmo.Los planos doblados en cuatro, tal como los dejé el dos de junio. Debajo, el contrato con las correcciones de Julián en tinta verde. Debajo, la documentación de la candidatura de enero.Saco el contrato. Lo llevo a la mesa de la cocina.Diecisiete páginas. Mi firma en la última.Le dije a Marcos que le llamaría antes del cinco.Hoy es siete.

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   Lo Que Diego Hace

    El tres de junio, Diego me manda un mensaje a las nueve de la mañana.No sobre San Telmo. No sobre el vuelo. No sobre lo que ocurrió ayer.Diego: La reunión del consorcio del jueves. ¿Vas a estar?Camila: Estaré.Diego: De acuerdo.Así de simple.La pregunta más ordinaria del mundo. La reunión del jueves. El consorcio. ¿Vas a estar?No: ¿qué pasó ayer? No: ¿cuándo hablas con Marcos? No: ¿qué significa que no tomaras el vuelo?Solo: la reunión del jueves. ¿Vas a estar?Y yo: estaré.Y eso cierra el tema del tres de junio entre Diego y yo.La primera semana de junio tiene la textura de las primeras semanas de algo

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   Andrés

    Andrés llama el dos de junio a las tres de la tarde.Las diez de la mañana en Buenos Aires.A esa hora mi vuelo lleva seis horas sobre el Atlántico. Andrés lo sabe. Llama igual, para dejarme un mensaje de voz que yo escucharía al encender el teléfono en Ezeiza. Es lo que hace siempre que viajo: una voz esperándome al aterrizar.Solo que contesto.—¿Camila?—Andrés.—¿Por qué me contestas? Deberías estar encima del océano.Lo escucho respirar al otro lado.No hay reproche todavía. Hay desconcierto. El de alguien que ha hecho un cálculo sencillo y el resultado no cuadra.—Andrés.—Sí.—No tom&

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   El Dos de Junio

    El dos de junio me despierto a las cinco de la mañana.No con alarma. Sola. Los despertares de los días importantes tienen esa cualidad: el cuerpo sabe antes que la mente que hoy es diferente.El apartamento en silencio.La maleta junto a la puerta del dormitorio, donde la dejé ayer por la noche cuando terminé de cerrarla. El portátil dentro. Los cuadernos técnicos. Las impresiones de los planos originales del siglo XVIII de San Telmo. Ropa para diez días, hasta que llegue el correo con el resto.El vuelo sale a las ocho y cuarenta.Hay que estar en el aeropuerto a las seis y cuarenta como muy tarde. AENA recomienda tres horas para los vuelos intercontinentales, pero el vuelo a Buenos Aires sale de la T4 y con dos horas es suficiente si uno ya tiene la tarjeta de embarque y no factura maleta de bodega. Veinticinco minu

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   La Tensa Espera

    Las tres semanas de mayo tienen una textura diferente a cualquier otro período que haya vivido en Madrid.No la textura de los primeros meses, que tenía la calidad de lo provisional: el apartamento todavía con cajas, los niños mirando a una persona que conocían por nombre pero no por presencia, el proceso legal en movimiento.No la textura del primer año de coparentalidad, que tenía la estructura del protocolo: horarios, handoffs, el calendario compartido como el único documento que los dos leíamos con la misma atención.No la textura del año pasado, con el peso de julio y el Retiro y el documento del consorcio y la candidatura a San Telmo.Esta textura es diferente porque tiene un nombre que ninguno de los dos pronuncia pero que los dos conocemos: el tiempo que queda.No el tiempo que se va. El que todavía está.Hay una diferencia entre las dos maneras de mirar las tres semanas.Opción A: el tiempo de lo que se termina, lo que hay que despedir, los últimos días de Madrid antes de Bue

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   Tres Semanas

    Diego llega al estudio el viernes a las seis en punto.Mayo en Madrid tiene la calidad de la transición: ya no es el frío de la primavera temprana ni todavía el calor del verano. Es el mes que sabe que el verano viene y que todavía se permite la brisa de las tardes. Las ventanas del estudio abiertas. El ruido de la calle. La luz que a las seis de la tarde todavía da tiempo antes de que anochezca.La tarde en que Diego pidió venir al estudio lleva dos semanas instalada en el calendario como una fecha que no tiene nombre todavía pero que los dos saben que lo tiene.Trabajé hasta las cinco y media. A las cinco y cuarenta y cinco cerré los planos del trabajo y dejé los del consorcio en el archivador. No puse música. No hice nada que requiriera atención extra. Solo el estudio y los planos de San Telmo en la pared y la espera de los quince minutos que faltaban para las seis.En esos quince minutos no pensé en lo que Diego iba a decir.Pensé en lo que yo iba a decir.Que es lo que importa cu

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