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last update Data de publicação: 2024-04-24 03:24:23

Al llegar a casa subí directo a la habitación, encerrándome en ella. Cambié el largo vestido Chanel por una sencilla pijama de algodón. Caminé al baño y enjuagué mi rostro quitando todo el maquillaje. Regresé a la recamara y saqué el cuaderno lleno de retratos, los que solía hacer a escondidas para no ser descubierta, puesto que era un desperdicio de tiempo y les parecía basura a ellos, sobre todo a tío Braxton que se empeñaba en romper y botar mis lápices, pinturas y cuadernos con tal de que no verme dibujar. Por esa razón había decidido hacerlo solo cuando él no se encontrara en la mansión, es decir, los fines de semana que le tocaba ir de viaje de negocios. 

Unos toques a la puerta interrumpieron 

mis pensamientos, escondí el cuaderno debajo del enredón blanco. Acomodé los libros de la universidad simulando estudiar.

—Querida, mañana temprano iremos de compras. Necesitas el vestido de boda cuanto antes. —Fruncí el ceño.

—Pero, aún no hemos planeado la fecha.

Leighton soltó un chasquido.

—Eso es lo de menos, el vestido es lo más importante y necesitamos asegurarnos de que sea el mejor. —Rodé los ojos.

—Ah, y otra cosa —Volteó a mi dirección. —Deja de comer tantos dulces y comidas grasosas que vas a engordar más de lo que estás y lucirás horrible el día de tu boda. 

Caminó a la puerta y antes me miró de soslayo con una mueca de asco en su rostro. Ella siempre hacía ese tipo de comentarios hirientes, hasta el punto de obligarme a llevar una dieta estricta que me mantuviera "saludable." Al principio no le prestaba atención e intentaba ignorarla, pero sus críticas fueron cada vez más severas y terminaba vomitando lo poco que había ingerido. Todo comenzó en la adolescencia, mis padres habían muerto y me refugié en los dulces que era lo único que lograba hacerme sentir bien, a los quince años de edad mi peso aumentó y Leighton me obligó a asistir a un nutricionista, además del gimnasio que hay en la mansión. 

Debo admitir que agradecía que me hubiera ayudado a arreglar mi imagen, sin embargo su obsesividad por mantenerme saludable al igual que ella era demasiado atosigante. Controlaba a su antojo todo lo que tenía que ver con la ropa que usaba, incluso mis amistades. 

El celular vibró encima de la cómoda, miré la pantalla leyendo el nombre de Lauren, mi mejor amiga. 

—¿Sí? —respondí colocando el móvil en mi oreja. 

—¡Amiga! —chilló desde el otro lado. —Te extrañé, tuve que sentarme sola en la cafetería y ni vas a creer quién preguntó por ti.

—¿Quién? 

—Ryan Connor —canturreó. 

—¿Ryan? —Fruncí el entrecejo sin saber de quién hablaba.

—¿Es en serio? !Por dios Annie! ¿Todas mueren por ese bombón y tú no tienes idea de quién es? —Rodé los ojos divertida. —El rubio que rayó tu auto.

¡Claro, ya lo recuerdo! 

Cómo olvidar a el imbécil grosero que no se disculpó por dañar el auto que me había regalado Liam, realmente no fue la gran cosa, apenas se notaba el pequeño rasguño. Sin embargo, lo que si no podía sacar de mi mente fueron aquellos grisáceos ojos que me miraron con intensidad. Escuché que venía de España y sabía hablar varios idiomas, ya entendía porqué las chicas de mi universidad estaban coladas por él nuevo. 

—Ah, sí, lo recuerdo. —Me limité a decir.

—Bueno, me ha pedido que te invite a la fiesta que hará Jordan en el club nocturno de su padre. —Comentó. 

—No lo sé Lauren, sabes cómo son mis tíos y lo más probable es que no...

—¡Tonterías! Basta de que te tengan encerrada las veinticuatro horas del día, están arruinando tu juventud. No sales de fiestas, ni siquiera te dan permiso de salir conmigo, anda Annie, al menos hazlo por mí esta vez. —Suspiré analizando sus palabras.

—De acuerdo, pero solo será un rato, y luego me traes de vuelta antes que ellos se den cuenta, ¿Vale? 

—¡Bien! —Gritó contenta. —¿Cómo estuvo la cena? 

Mi sonrisa se borró recordando la propuesta de Liam, aún procesaba todo, había aceptado casarme con un hombre que no amaba y todo era por complacerlos a ellos, esas dos personas que se hicieron cargo de mí cuando perdí a mis padres.

—Nada interesante, ya sabes, charlas aburridas, quedé con hambre puesto que solo te sirven un bocado y... —Dudé en contarle que estaba comprometida con Liam, sabía lo que Lauren pensaba de él, tampoco le agradaba al engreído de Livingston. —Y eso. 

Me limité a decir, por ahora lo mantendría en secreto hasta que decidiera comentarle de la futura boda. 

Boda...

Mi boda, jamás imaginé que terminaría haciendo lo que tanto odiaba, casarme por obligación con un hombre que no amaba. 

—¿Cómo vas con Blake? —cambié de tema. El suspiro de Lauren sonó de que todo iba de maravilla.

Comenzó a contarme de la cita en el concierto de la banda en la que tocaba el moreno de ojazos verdes, a decir verdad era muy atractivo y traía enamorada a Lauren. El chico tenía una personalidad estupenda, desde que lo conocí me infundió tanta confianza, y eso no me sucedía siempre. Había leído que era normal reaccionar así, puesto que todos en algún momento de sus vidas hemos sentido desconfianza, siendo una emoción tan desagradable que puede originarse en el temor a que nos hagan daño y/o a pasarlo mal. Y aunque también suele ser hacia una persona en concreto, en ocasiones puede darse ante una situación o cosa. 

Lauren continuó hablando de su príncipe, como ella le decía, y luego tuvo que colgar ya que debía cuidar de su hermano pequeño. Nos despedimos prometiéndole que iría la la fiesta de Ryan. Me quedé observando el techo blanco adornado con la brillante lámpara de metal, mis ojos se sentían pesados y poco a poco sin darme cuenta me quedé dormida. 

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Último capítulo

  • Me Quedaré Contigo, Arquitecto   FINAL

    La cena en casa de los Mckellen fue de maravilla. Me hicieron sentir parte de la familia apenas crucé la enorme puerta de la mansión. Se mostraron muy cordiales y cariñosos conmigo, sobre todo la madre de Jackson que no dejaba de sacarme conversación. La velada transcurrió entre anécdotas de las familia, se podía notar lo unidos que eran todos. Luego, Jackson me mostró su hogar, en cada rincón veía una fotografía de él y su hermano Noah. El pequeño de los Mckellen me pareció de lo más tierno y adorable. —Bueno, esta es mi habitación —gira la perilla dejándome ver un dormitorio muy masculino. Hay muebles color negro, una enorme cama ocupa el centro del espacioso lugar. Estanterías llenas de libros, escritorio, armario y una repisa dónde se pude apreciar las medallas y fotos del pelinegro. —Es muy bonita —digo dándome la vuelta para mirarlo. Sonríe amable. —Gracias —revuelve su cabello desordenándolo—. ¿Quieres ver una película? Alzo las cejas sorprendida. —Claro. P-pero, ¿T

  • Me Quedaré Contigo, Arquitecto   22

    La sola idea de conocer a su familia me daba un poco de miedo quizás porque imaginaba y no iba agradarle o no sería la clase de novia que Jackson solía tener. Sin embargo, me obligue apartar aquellos pensamientos de mi mente y otro Lidia me agradó.—Me parece perfecto, me gustaría volver a ver a tu madre y conocer a tu padre —digo acomodando las gafas sobre el puente de mi nariz.—Sí, ellos están ansiosos de que vayas a cenar con nosotros un día de estos —de mis labios surca una sonrisa genuina—. ¿Es que es muy pronto que te lleve a casa de mis padres?—¿Por qué lo preguntas? —inquiero.Se encoge de hombros.—No lo sé, quizás porque todavía no hemos formalizado lo que tenemos y además no quiero apresurar las cosas y hacer que te sientes incómoda. Mi padres suelen ser un poco intensos cuando se trata de sus hijos y aunque no eres la primera chica a la que llego a casa, no no pasarán por alto que eres distinta a muchas de las que han ido. ¿

  • Me Quedaré Contigo, Arquitecto   21

    Abro el mensaje que acabo de recibir y se trata de papá. Avisa que ya ha llegado a casa. Le respondo que voy en camino para allá.Luego de salir al estacionamiento, subimos al auto y nos marchando del lugar. En todo el transcurso a casa, hablamos de cosas triviales y de vez en cuando compartimos una mirada cómplice. Es una de esa dónde no es necesario hablar para saber lo que el otro piensa. Una conexión que ambos sentimos y no parece incomodarnos a ninguno de los dos. —Nuevamente te agradezco por esta noche, la pasé increíble —digo sincera.—Debemos repetirlo, ¿No lo crees? Alzo una ceja sin entender.—E-eh...—Ava, yo debo confesarte algo —me interrumpe—. Quizás sea muy pronto para ti, pero estoy seguro de lo que siento. Me gustas.Ahogo un jadeo de sorpresa, mis mejillas se han tirando rojas al instante. Miro haci todos lados menos a su rostro, me cuesta creer que esto esté sucediendo.Abro la boca para emi

  • Me Quedaré Contigo, Arquitecto   20

    Al bajar del yate me topo con un hermoso panorama. Jamás en mi vida había apreciado el mar de noche, iluminado solo por la luz de la luna y las estrellas que parpadean en lo más alto. El sonido de las suaves olas junto a aquella melodía que se escucha, es una combinación perfecta. Al fondo de lugar se encuentra ubicada una especie de tarima improvisada, donde yace la pantalla que aún no está encendida. Estar aquí es como sentirse parte de aquellas películas musicales, me recuerda a Teen Beach Movie. Lo único que falta es que aparezcan personajes vistiendo de los años sesenta y bailando canciones clásicas.  Suelto una risita divertida.—¿De qué te ríes? —aplano los labios olvidándome por completo de que Jackson estaba a mi lado.—Nada —murmuro caminando hacia las mantas que están encima de la arena.—¿Nada? —repite curioso—. Las personas no sé ríen así como así, hay una razón. Chasqueo la lengua.—Vale, está bien. Al ver todo es

  • Me Quedaré Contigo, Arquitecto   19

    Es hora de pasar la página y seguir adelante. Pero, ¿Valdrá la pena arriesgarse?—Te luce muy bien ese color —su voz me saca de mis pensamientos.Bajo la mirada al vestido que llevo puesto, e instintivamente acaricio la tela con mis dedos. —G-gracias —titubeo nerviosa—. Tu también te ves bien.Sonríe.—Gracias. Pero, no tienes que darme un cumplido, eso ya lo sé.Agacho la cabeza hacia mi regazo un tanto incómodo, sin embargo, de repente lo escucho soltar una estruendosa carcajada que invade el auto. Volteo a mirarlo confundida.—Tenías que ver tu cara, fue... —continúa riendo hasta que finalmente sus carcajadas cesan—. Es una broma, en serio. Solo quiero que te relajes Ava, te siento tensa y nerviosa cuando me tienes cerca. ¿Acaso te doy miedo? Chasqueo la lengua.—No, no es eso. Sabes que me cuesta ser expresiva, hay cosas que no puedes cambiar de la noche a la mañana —frunce el ceño, por lo que vue

  • Me Quedaré Contigo, Arquitecto   18

    El timbre resuena en el aula, todos se levantan de prisa y salen del salón apresurados. Yo en cambio, espero a que se vayan la mayoría y me acerco a la profesora dispuesta a entregarle el informe que como siempre, suelo adelantar par salir de ello.—¿Ya lo terminaste? —asiento con la cabeza.—Mckellen no podrá asistir hoy a su clase, me dijo que le avisara a usted para que estuviera al tanto —informo entregándole la carpeta azul de Jackson.—Oh, entiendo, gracias Ava.Sonrío y me despido de ella.Estando en los pasillos, diviso a Sam guardados sus cosas en el casillero, así que me encamino hacia donde está. —Hola —voltea a mi dirección y sonríe.—¡Ava! —me envuelve en un abrazo.—¿Por qué no habías asistido a clases? Pregunto al separarme de ella.—Oh, si supieras —arrugo el entrecejo—. Tuve que quedarme a cuidar a mis hermanos, y le pedí permiso al director. Aceptó porque prometí hacerle el

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