LOGIN—¿A-qué quieres decir? —preguntó Grace, intentando disimular su nerviosismo.Alexander no se movió. Ambos brazos seguían apoyados a los lados del cuerpo de Grace, impidiéndole alejarse. Luego levantó una mano, le tomó el mentón y lo alzó suavemente para obligarla a mirarlo de nuevo.—Ya conozco toda la verdad —dijo en voz baja—. Pero ¿por qué nunca intentaste explicármela?El ambiente quedó sumido en un silencio repentino.Grace permaneció inmóvil durante unos segundos, hasta que aprovechó la oportunidad para empujar a Alexander por el pecho. En cuanto consiguió liberarse, volvió rápidamente a la estufa y continuó con lo que estaba haciendo, como si nada hubiera ocurrido.—No entiendo de qué estás hablando —respondió con indiferencia—. Todavía tengo que preparar el almuerzo.Alexander no respondió de inmediato. En cambio, se quedó observando la espalda de Grace, quien se empeñaba en darle la espalda.—¿Cuánto tiempo más piensas fingir que no sabes de qué hablo, Grace?Finalmente, Alex
—¡Dime de una vez qué quieres decir, mamá! —exigió Mark, incapaz de seguir ocultando su impaciencia.Audrey no respondió de inmediato. Primero cerró la puerta con llave y luego regresó junto a su hijo.—No hables tan alto, Mark —le advirtió en voz baja—. Hasta las paredes parecen tener oídos. Si Charles llega a escuchar aunque sea una parte de esto, todo podría venirse abajo.Mark miró fijamente a su madre.—¿Mi padre sigue vivo? —preguntó con voz seria—. ¿Por qué me has mentido todo este tiempo? ¿Por qué nunca me lo dijiste?—Tengo mis razones, Mark —lo interrumpió Audrey—. Si no hubiera mentido y hecho lo necesario, jamás habríamos llegado hasta donde estamos ahora.Mark cerró los puños. Tenía tantas preguntas que hacerle, pero ninguna lograba salir de sus labios. Al ver la reacción de su hijo, Audrey le tomó la mano y la besó con ternura.—Hice todo esto para darte una vida digna, hijo. Solo quería asegurarme de que nunca tuvieras que sentirte inferior a nadie. Intenta comprenderme
—Entonces, ¿cuál es su próximo paso, señor? —preguntó James, observando a Alexander, que llevaba un buen rato en silencio, sentado en el sofá.Alexander no respondió de inmediato. La verdad que acababa de salir a la luz lo había golpeado con una fuerza mucho mayor de la que jamás habría imaginado. Su matrimonio con Grace se había destruido por culpa de la persona a quien más respetaba: su propia abuela.—Nunca imaginé algo así —dijo con voz grave—. ¿Cómo pudo la abuela amenazar con matar a mi hija solo para obligar a Grace a alejarse de mí?Apretó los puños con fuerza. Durante todo ese tiempo, había creído que Grace lo había traicionado. Jamás se le había ocurrido pensar que, en realidad, ella se había visto obligada a marcharse para proteger a su hija.—¡Maldita sea!Dom, que había permanecido callado hasta entonces, finalmente intervino.—Ahora que conoce la verdad, debería evitar actuar precipitadamente, señor.Alexander y James volvieron la mirada hacia él al mismo tiempo.—Me ref
—Con su permiso, señor —anunció James, de pie frente a Alexander.Alexander le dirigió una breve mirada antes de indicarle a su asistente que se sentara.—¿Te ha pasado algo? —preguntó con indiferencia, sin perder la calma mientras disfrutaba del cigarrillo que sostenía entre los dedos.James esbozó una leve sonrisa.—Usted sí que es observador, señor. Y yo que pensaba ocultárselo.—Hmph. Solo lo pregunté por preguntar. —Alexander exhaló el humo y volvió la mirada hacia James—. Entonces, ¿qué sucedió?—Tal como usted sospechaba, alguien me interrogó. Incluso intentó matarme.Alexander arqueó una ceja.—¿Quién?—La señora Audrey. —James hizo una breve pausa antes de continuar—. Ya le he dicho varias veces que hay algo sospechoso en su madrastra, señor. Parece que mis sospechas no eran infundadas.—¿Crees que lo que oculta es algo bueno o malo? —preguntó Alexander, buscando una respuesta clara.—Ni siquiera yo puedo asegurarlo, señor. Sin embargo, por alguna razón, siento que hay algo q
Grace respiró hondo y luego dejó escapar el aire lentamente. Miró a Alexander con expresión serena, aunque era evidente que no le agradaba el rumbo que estaba tomando aquella conversación.—Sé que Scarlet es tu futura esposa. Pero si vas a acusarme de estar detrás del ataque contra ella, te llevarás una decepción.Alexander arqueó una ceja.—¿Una decepción?—Sí. Porque no tengo la menor idea de lo que ocurrió. —Grace respondió sin vacilar—. Scarlet estuvo a punto de hacerle daño a mi hija, pero no soy tan despreciable como para vengarme de ella de la misma manera.Alexander se aclaró brevemente la garganta y se irguió con naturalidad, como si aquella acusación no tuviera mayor importancia.—Solo te hice una pregunta. No pretendía acorralarte.Grace lo miró con severidad.—Hay una diferencia entre preguntar y acusar, señor Alexander. —Hizo una breve pausa y recalcó cada palabra—. ¡Y lo que acabas de decir es claramente una ACUSACIÓN!Levantó el índice y comenzó a darle pequeños golpeci
—¿Cómo se atreve James a castigarte de esa manera, Scarlet? —preguntó Audrey con el ceño fruncido—. Siento que algo no está bien. Es imposible que haya actuado por su cuenta. Alguien tuvo que darle la orden.—¿Quieres decir que fue el propio Alexander quien se lo ordenó? —Scarlet miró a Audrey con incredulidad—. Tú misma lo viste, ¿no? Estaba tan preocupado por mí que fue directamente a buscar a James.Audrey guardó silencio. Era cierto que Alexander se había enfurecido al enterarse de lo que le había sucedido a Scarlet e incluso había salido apresuradamente a buscar a James. Sin embargo, por alguna razón, aquello no bastaba para disipar la inquietud que la atormentaba.Había algo que no encajaba, aunque todavía no lograba identificar qué era.—Aun así, es posible que James haya actuado por orden de Alexander. Por lo que sé, James siempre obedece las órdenes de su amo —dijo Audrey, todavía llena de dudas.—Estás pensando demasiado las cosas, mamá —replicó Scarlet, negando con incredul







