LOGIN—¿Crees que puedes cambiar al mundo?—Podemos. Juntos. —lo mira —Si me ayudas —se levanta y le estira la manoReined la mira sin decir una sola palabra, pero toma su mano para levantarse—Ahora, cura a Will —lo señala.El chico aun se revolcaba del dolor por tener la espada clavada en la pierna.Reined rio, casi como si disfrutara del dolor ajeno —tiene magia. Que se cure el mismo—Enseñale entonces. Eres bueno con la magia ahora. Y el posee magia que aun no sabe manejar.Los ojos ambarinos del joven del suelo lo miran con odio —no… eso no… el no… jamás … —jadea —jamás aprendería nada de ese… ese monstruo…Alza las manos —Bueno, lo intente—No juegues conmigo. —Selene le reprendió molesta — Te di una orden. Sino se curara con su propia magia, entonces lo harás tu.Reined le arranca la espada en un movimiento brusco, y más sangre corre de su pierna. Con una mano levantada la magia de Reined se enciende al mismo tiempo que la herida del muchacho quien ruge de dolor y lagrimas se derrama
Aun roja se sintió indecente. ¿Qué clase de pensamientos eran esos? Incluso aunque podría atribuir sus sueños al trauma constante de la intensidad de su aprendiz contra ella, su mente era su mente.Sacudió su cabeza —Nada—¿Nada? Solo espero que la persona del sueño fuera yo —mirada tranquila y vigilanteSelene no tenia experiencia en este tipo de cosas. Pero no era ingenua. Había visto libros de textos sobre estas cosas, quizás de ahí saco cada imagen reproducida en su cerebro.—Cállate. —soltó entre dientesReined pareció satisfecho — Así que si era yo —la mira con cautela —Cualquier cosa que haya hecho yo en tus sueños. Créeme, puedo mejorarlo. Te aseguro que soy mucho mejor que lo que haya hecho ahí. Puedo superar al Reined de tus sueños.Cuanta arrogancia. Cuanto descaro. —¿Desde cuando eres tan liberal? —agito su cabeza en desacuerdo. El Reined que había criado era eso, un crio.—Créeme ya tenia estos pensamientos incluso de joven —fijo su vista al techo con sus brazos cruzados
Sus ojos se llenaron de lagrimas al verlo y vacilo —perdóname… —se discúlpaba como si fuera ella quien lo hubiera matado —esto… esto no es real…—No. No lo es —contesto calmado —es solo una ilusión —se miró en el espejo, pero en su reflejo podía verse la verdadera forma del monarca, el de la edad más madura.La magia no engañaba al espejo, solo a los ojos humanos.—Es… es bueno… ¿Cómo lo haces?Este la miro y le sonrió, y aquel gesto grabado en su memoria por siempre hizo que el corazón de Selene se desplomara por completo. Sus dos manos viajaron a su rostro y lloro.Reined se acercó a ella.—No llores, maestra.Él siempre había tenido una sonrisa que podía desarmarla.—¿Quieres que lo intente contigo?Esta se aparto las manos, pero antes de siquiera contestar, la magia del monarca la envolvió y su color de piel había cambiado. Su cuerpo también.—No podrás ver tu rostro, ya que el espejo mostrara a Naevia, pero puedes tocarlo. Tócalo. Tócate. Eres tú ahora.Ella lo hizo y noto sus fa
—¿D-dormir juntos en una misma cama? Eso… eso no es...—No hablo de dormir.—...Ella trata de soltarse, pero el aprieta un poco mas su agarre para que no escape de su abrazo —¿Qué dices Selene?—¡Claro que no! —ella estaba roja de vergüenza. Sentir la cercanía de este cuerpo pegado al suyo era extraño, pero no del todo desagradable. Aun así, no se acostaría con él.—Me lo debes también después de haber huido—No haremos “eso” solo porque rompí una reglaReined hace un puchero—Pero prometiste darme cualquier cosa..—Yo hablaba de…—¿Un beso?Ella baja la mirada avergonzada. Evita mirarlo y hablarle ahoraReined la jala más hacia el, con su cuerpo cubriendo el suyo —Maestra, antes solías ser mas pequeña. —el cierra los ojos y respira profundamente —amo estar cerca de ti, me traes mucha paz.Paz…Paz en medio de una guerra—Realmente me gustas mucho, no puedo evitarlo.—¿No crees que es demasiado tanto toqueteo?El niega y entierra su cabeza en su cuello, su cabeza reposando en su hombr
El pánico es notorio en sus ojos oscuros cuando vislumbra al gran tirano ante él. Con su mano encharcada de sangre debido a las púas del látigo enterrados en su piel—Mi rey… perdóneme… no quería… usted se ha atravesado… yo no…—¿Qué crees que estas haciendo? —furia. Una mirada ensombrecida.El hombre cae al suelo en suplicas, en menos de unos segundos toda altanería se le había ido. Como ver un fantasma. Pálido. —estos aldeanos… es… es toda su culpa…Selene lo observa consternada.« De verdad te tienen terror » pensó Miro hacia su aprendiz, pero este no la miraba, aun tenia en su mano el látigo envuelto alrededor de su mano.Entonces el lo alza, y da un golpe seco al rey que esta en el suelo y este suelta un grito desgarrador..Casi por inercia las manos de Selene cubren sus oídos. No había ni un solo aldeano en la calle ahora, todos encerrados en sus casas. Ningún testigo asomado por la ventana.Reined tiene una mueca en la cara parecida a una sonrisa mientras se agacha al lado del
Porque escapar era mejor ahora mismo que enfrentar todos estos confusos sentimientos.Camino por horas por ese bosque medio perdida. Conjuro un pequeño haz de luz invocando un objetivo. Siguió la luz. No se perdería. Sabia a donde tenia que ir ahora.Pensaba que llegaría pronto a un pueblo habitado. Pero se equivoco.Sus ojos miraron con tristeza todas estas ruinas. El mundo estaba lleno de destrucción, seguro pobreza y hambre.¿Cómo había pasado esto?La luz invocada de su magia ceso su búsqueda al salir el sol, lugar donde ella se detuvo al escuchar las voces y ver las nuevas carpas.Soldados.Sin embargo, jamás pensó encontrárselo de nuevo.—Naevia— ojos verdes muy abiertos.Ella no supo que responder—¡Estas de vuelta! ¿Cómo…? ¿Cómo escapaste? —la abrazoEsta dudo ante el tacto, luego lo alejo. Ya había tenido suficiente sobre este asunto de los toques y la cercanía—¿estas bien?El asintió —Gracias a ti.—Para haber caído de un caballo ya te ves muy bien..—Fue solo un leve golpe —







