เข้าสู่ระบบMargot
Un trato es un trato, eso es algo que en mi casa siempre se ha respetado. Sin embargo, mi abuela abre la boca dispuesta a disparar veneno otra vez, pero la mano levantada de mi padre le advierte que se calle.
Ella murmura un insulto en árabe que consigue que se gane una mirada asesina de papá. Ella me da una última mirada de desaprobación antes de levantarme y salir de la sala. No quiero ni pensar en lo que debió decirme.
Los ojos avellana de papá me miran cansados. Él estaba realmente emocionado con la idea de que trabajara en el periódico. Había estado acompañándolo al trabajo desde que era una niña y era todo lo que me veía haciendo cuando creciera; y así fue, hasta que en medio de la carrera empecé a escribir algo más que noticias y reportajes.
Esa libertad que me da crear personajes ficticios, en mundos imaginarios, con aventuras extraordinarias, me hace sentir plena. Como si fuera algo que me ha estado esperando desde siempre. El periódico sigue siendo algo que me gusta; lo hago bien y sé todo lo que hay que saber al respecto, pero ya no me genera esa ilusión como lo hacía antes.
Papá lleva una mano a su cuello y masajea el lugar antes de dejar salir un suspiro. Sé que ahora es que viene el verdadero golpe. Cualquier cosa negativa que él me diga va a doler el doble que si lo dice la abuela.
— Mar, sé que el tiempo no se ha acabado, te dije que esperaría y eso hago— el aire empieza a entrar nuevamente a mis pulmones — Pero tu abuela tiene razón en algo y es que no tienes porque estar sirviendo mesas.
— Es temporal.
Las palabras se resbalan solas de mis labios porque es lo que he estado diciendo desde hace dos años a todo aquel que me pregunta porque sigo en el restaurante. No es un mal trabajo, pero puedo aspirar a más.
— Me parece que se está haciendo permanente, Margot — Aprieto mis labios con fuerza porque no tengo nada que decir a eso. Estoy frustrada y me enoja que me traten como una chiquilla caprichosa — ¿Al menos has tenido algún avance con una editorial, qué pasó con el contacto que te di?
El contacto de papá fue el que me tuvo dos meses esperando para decirme esta semana que no estaban interesadas en trabajar con nuevos autores. Debo aceptar que mi padre lo está intentando. Más que querer tenerme en el periódico, lo que él quiere es que tenga un futuro. Y yo no se lo estoy haciendo fácil.
— No se dio — Las palabras salen como un murmullo de mis labios y en cuanto veo como los suyos se vuelven una fina línea y su mirada se hace dura, una alarma empieza a sonar con fuerza en mi cabeza. Antes de que pueda procesarlo estoy soltando palabras que no sé de dónde han salido — Pero un patrocinador está leyendo mi trabajo. Está interesado en ayudarme a publicar.
El ceño de papá se frunce y siento la mirada de Sam y mamá fijas en mi. No me atrevo a ver a mi hermana menor, porque sé que si lo hago la mentira que acabo de inventar se va a caer.
— ¿Un patrocinador? — Papá parece confundido y es que ni yo misma entiendo de donde he sacado eso del patrocinador.
Estoy asintiendo con la cabeza como tonta, tratando de ganar un poco de tiempo para pensar en algo que decir, cuando como si de una señal divina se tratara, mi celular suena con una notificación. De inmediato la palabra i*******m se ilumina en mi mente. Esto que estoy por hacer es una completa locura, soy plenamente consciente de ello, pero es lo único que tengo para salir de este embrollo que he formado.
Papá me sigue viendo con rostro interrogante, mientras que mi cerebro corre una maratón para tratar de sacarme bien parada de todo este enredo que no se ni como he formado.
— Si, es una persona que se encarga de impulsar a los nuevos escritores y buscarles contratos con editoriales. Uno de ellos se ha puesto en contacto conmigo— bueno eso no ha sido del todo una mentira ¿verdad? si asociamos ponerse en contacto con haberle dado like a mi foto he dicho la verdad.
Papá parece estar procesando mis palabras sin saber si creerme o no lo que le acabo de decir. Yo estoy luchando por mantener mi expresión neutral y no mostrar lo nerviosa que estoy, nunca les había mentido de manera tan descarada en mis 22 años de vida. Después de compartir una mirada con mamá, algo de la dureza que tenía en los ojos hace unos segundos desaparece de su rostro. Sé que no estoy librada del todo pero al menos he conseguido evitar la charla más difícil.
— Muy bien, eso es algo bueno ¿no? — Asiento en su dirección y trato de regalarle una sonrisa entusiasta y él me la regresa a medias — Sin embargo, Mar, esas son cosas que toman tiempo — Estoy a punto de protestar pero una mirada de mamá obliga a quedarme callada — Voy hacerte otro trato, Margot.
El corazón me ha empezado a latir con fuerza. No sé qué esperar de un nuevo trato, no sé si quiero hacer un nuevo trato a menos que eso incluya darme un poco más de tiempo. Pero de ser así, entonces significa más tiempo sirviendo mesas y no sé si pueda soportarlo más.
Miro a papá esperando que empiece a contarme del nuevo trato, él parece estar buscando la manera apropiada para hacerlo. A mi lado, Sam no ha quitado los ojos de mi. Puedo ver como esa pequeña bestia está esperando una mínima señal para averiguar qué tanto de lo que dije es mentira.
— Te propongo darte una columna de tu elección en el periódico para trabajar y que dejes el restaurante— parpadeo dos veces en su dirección y cuando voy a abrir la boca él sigue hablando — Eso sin alterar en nada el trato anterior. Sigues teniendo seis meses y si consigues trabajar con una editorial y quieres renunciar, puedes hacerlo.
Esto no me lo esperaba. Tengo la mente dándole vueltas a las palabras de papá buscando los pro y los contra de la propuesta y para ser sinceros se ve bastante bien. No se que pensar al respecto, a simple vista parece un muy buen trato pero…
— ¿Tengo que ir todos los días al periódico? porque entonces no tendré tiempo para nada más.
— Puedes enviar las columnas por correo, sólo debes asistir dos veces a la semana, cuatro horas por día.
Eso es tres días menos de lo que trabajo en el restaurante y estoy segura que los horarios, Dios bendito, van a ser mucho más flexibles que los que tengo ahora. Estoy nerviosa y la mirada fija de papá no hace mucho para relajar mis nervios. Tengo miedo de estar cayendo en una trampa, pero a la vez quiero dejar atrás el restaurante y tener más tiempo para encontrar un contrato editorial. O dado el caso, un verdadero patrocinador.
— ¡Oh por Dios! ¿Qué tanto es lo que piensas? — Samantha prácticamente me grita a mi lado — Acepta el trato, estoy cansada de que cada vez que te saludo huelas a comida. Vas a seguir teniendo tiempo para trabajar con el... patrocinador.
Dejo salir un suspiro y sacudo mi cabeza. Samantha tiene razón, debo verle el lado positivo, si veo que es una trampa siempre puedo renunciar.
— De acuerdo, tenemos un trato.
El rostro de papá se ilumina con una sonrisa y se pone de pie extendiendo una mano en mi dirección y yo hago lo mismo antes de estrecharla y cerrar nuestro nuevo acuerdo. Mamá se lanza hasta mí para abrazarme y decirme que todo va a mejorar desde ahora. Que lo de mi patrocinador saldrá y mientras tanto papá estará feliz. Yo simplemente asiento a todo lo que me dice, cruzando los dedos por que ella tenga razón.
Tal como ella lo pone todo parece una maravilla, el único problema es que el supuesto patrocinador no existe. O bueno, si existe solo que no está trabajando conmigo y mi contacto con él se reduce a ver sus fotos, escuchar sus videos y fantasear con su cuerpo. Por fin mi mirada se encuentra con la de Sam y ella eleva una ceja en mi dirección. Decido ignorarla y en su lugar envió un mensaje a Jules,
“Reunión de emergencia, esta noche en mi casa”
Es hora de empezar a actuar para conseguir ese patrocinador.
Jayden Bowen28 de marzo de 2020Han pasado cinco días desde que regresamos a Londres y no he vuelto a ver a Margot desde que nos despedimos en el aeropuerto, sin embargo, si hemos estado hablando, cada día, por mensaje directo de instagram, aún cuando ya tenemos agregados nuestros números al whatsApp, supongo que hay algunas costumbres que no cambian. Los últimos días han sido toda una sorpresa tras otra. Para empezar, cuando llegué con Malcom al apartamento me encontré a Dex y Anthony en la sala. Hacía mucho tiempo que no los veía compartir espacio sin que estuvieran intentando matarse el uno al otro, pero lo realmente sorprendente no fue eso, si no el hecho de que los haya encontrado casi comiéndose la boca del otro sobre el sofá. El rostro de Dex al verme fue digno de un cuadro. No voy a mentir y decir que no me tomó por sorpresa, porque sí que lo hizo, ambos eran de los hombres más promiscuos que he conocido, pero por alguna razón haberlos visto juntos se sentía… correcto. Es c
MargotMi apartamento está tal cuál como lo dejé el viernes antes de partir a Cambridge con Jayden y si bien vengo de quedarme en un palacio, no hay nada mejor que estar en tu hogar, así que soltando un suspiro exagerado me dejo caer en uno de los sofás de la sala y cierro los ojos disfrutando del silencio y la tranquilidad. No ha pasado ni medio minuto cuando siento como se hunde el asiento a mi lado de golpe y al abrir los ojos me encuentro con los ojos grandes y curiosos de Juls, que me sonríe de manera espeluznante.—Ni creas que vas a dormir, Margy. Tienes que contarme todo lo que pasó este fin de semana.Bueno, al menos lo intenté. Resignando al interrogatorio que me espera, me acomodo en mi asiento y pienso por dónde demonios empezar a contarle. Porque por alguna razón, me siento un poco cohibida al pensar en contarle todo lo ocurrido con Jayden y ni hablar de Malcom. Pero si alguien en quien confiaría todos mis secretos, esa sería Juls. Así que decido no darle demasiadas vuel
MargotEl vuelo de regreso fue mucho más tranquilo que el de venida. Y supongo que esto se debe en gran parte a que miss Zorra no estaba como aeromoza esta vez. Además, Jayden había pasado la mayor parte del tiempo velando por el sueño de Malcom y preocupándose de que no estuviera sufriendo ningún efecto tardío por las drogas, el chico por su parte parecía estar pasando lo que sea que se haya metido. Yo estuve pensando en cómo iba a contarle todo lo que habpia ocurrido en estos dos días a Juls, es que joder, ni siquiera yo entiendo en qué demonios me metí.Cuando la voz del piloto resuena por el altavoz avisando que estamos a punto de aterrizar, mi corazón empieza a acelerarse sin razón alguna y mi mirada viaja de inmediato al hombre a mi lado. La incógnita sobre qué será de nosotros ahora no deja de rondar en mi cabeza y eso me jode. Como si pudiera sentir el peso de mi mirada, Jayden se gira y sus ojos quedan anclados en los mios. por un momento pienso que estamos pensando lo mism
MARGOTHan pasado dos horas desde que Jayden salió de la habitación para ir a hablar con Malcom. Yo no me he atrevido a salir de la habitación hasta que él no regrese, quiero saber cómo está y cómo está Malcom. No voy a mentir y decir que toda esta situación no me supera porque en cierta manera lo hace, vine hasta aquí con un plan de convertirme en una novia pesadilla, vengarme del prepotente y engreído hombre de canela y terminé, no solo acostándome con él, sino que además hemos desarrollado una intimidad que me asusta. Nos hemos abierto, él más que yo y no sé hacia donde va todo esto.Aproveché la soledad para arreglar mis cosas y mi maleta, solo por tener la mente ocupada en algo, luego me metí al baño a darme una ducha, arreglarme los rizos que los tenía hechos un desastre y vestirme adecuadamente para enfrentarme a mi queridísima suegra falsa en el desayuno, al cuál no he ido, y Jayden nada que aparece. Estoy a punto de treparme por las paredes cuando siento la puerta de la habi
Jayden BowenLa noche pasada, aunque empezó siendo inigualable gracias a Margot y el mejor sexo de mi vida, terminó en una completa montaña rusa emocional que sinceramente me dejó vuelto mierda. Dormir fue casi una misión imposible y estoy bastante seguro de que si lo conseguí fue solamente gracias a la pelirroja que se acurrucó junto a mi. Ella no me dijo nada, no pidió permiso, ni tampoco tuvo segundas intenciones más allá de sostenerme y eso, ese mínimo e íntimo gesto fue suficiente.Ahora, son las ocho de la mañana y mientras que la sexy escritora en la cama sigue dormida, yo ya estoy bañado y arreglado, debatiendo entre si debo o no ir a en busca de Malcom. A pesar de que conseguí dormir, mi hermano no abandonó mi cabeza ni un instante, no puedo evitar pensar en que ambos hemos sido engañados y utilizados de la manera más baja posible. Y aunque esta vez estoy decidido a no irme sin que él me escuche de verdad, debo aceptar que me asusta un poco su reacción y en especial, me asust
Jayden BowenMe separo lentamente de Margot y no puedo evitar verla con el ceño fruncido, porque no esperaba que sacara a relucir el tema de Vanessa justo ahora. Dios, en realidad no me esperaba nada de lo que ha pasado. No soy de los hombres machistas que piensan que llorar es de mujeres, pero joder, tampoco soy de los que lo hacen con facilidad, tener a Susana de madre me ha hecho tener capas y capas de armadura que me hacen casi inmune. Pero ver a Malcom así… Simplemente pudo conmigo. Y ahí entra la sexy pelirroja. Ella no me juzga. Margot no se burló, no dijo nada, simplemente me sostuvo y se encargó de decir cada maldita cosa tan perfecta mientras viste únicamente ropa interior miniatura, lo que hace que mi mente se divida entre toda la mierda y mis ganas de ella. Por eso el hecho de que saque a relucir a Vanessa justo ahora me tiene desconcertado.—¿Quieres hablar de Vanessa justo ahora?Veo como hace un mohín de disgusto con sus labios, como si acabara de probar algo muy feo y







