Compartilhar

Capítulo 19

Autor: Gale Spring
last update Data de publicação: 2024-07-19 09:26:55

POV CLARA

El sol de la mañana entra por la ventana del departamento, iluminando suavemente mi habitación. Me levanto y camino hacia la cocina, donde me preparo una taza de café mientras mi mente sigue divagando sobre los eventos recientes. Hernán estuvo actuando de manera extraña, y lo que me dijo sigue resonando en mi cabeza. ¿Cómo es posible que alguien como él, tan racional y lógico, pueda creer en algo tan absurdo como ser un hombre lobo? ¿Está loco? Para colmo, pretende que me vaya con él a un lugar desconocido, como si tuviera que confiar ciegamente y estar segura de que no es un secuestrador, asesino, o algo por el estilo.

Con la taza de café en la mano, me siento en el sofá, perdida en mis pensamientos. De repente, escucho los pasos de Marina entrando en la cocina. Ella es mi prima y mi confidente, y siempre sabe cuándo algo me preocupa.

—Buenos días, Clara —me saluda, sirviéndose una taza de café—. ¿Estás bien? Parece que no dormiste en toda la noche.

—Buenos días, Marina —respondo, intentando mantener mi voz firme—. Necesito hablar contigo sobre algo importante.

—Claro, dime. ¿Qué pasa? —pregunta, y puedo escuchar la preocupación en su tono. Se sienta a mi lado y me mira con interés.

—Es sobre Hernán. Bueno, las cosas se volvieron un poco complicadas —empiezo, tomando un sorbo de café para calmarme.

—¿Complicadas? ¿De qué hablas? ¿Te lastimó? —insiste, frunciendo el ceño y tensándose.

—No, para nada. Nos besamos el sábado pasado. Fue... intenso, no llegamos a nada más, pero me dijo algo que no tiene sentido. Dijo que es un hombre lobo —explico, sintiendo cómo las palabras suenan aún más ridículas al decirlas en voz alta.

Hay un breve silencio antes de que Marina suelte una risa y me mire con incredulidad.

—¿Un hombre lobo? ¿Estás hablando en serio? —inquiere finalmente.

—Sí, no sé qué pensar. Cuando conocí a Hernán pensé que era alguien sensato, pero esto... —sigo, pasando una mano por mi cabello—. Y ahora me dice que quiere que me vaya con él a otra ciudad, que hay personas que pueden ayudarme a entender mejor todo esto.

—¡Guau! Eso suena... bastante loco, Clara. ¿Pero realmente crees que lo dice en serio? —pregunta Marina, poniéndose seria de nuevo.

—Sí, eso creo. No parecía estar bromeando. De hecho, parecía más preocupado por cómo iba a reaccionar yo —respondo, recordando la intensidad en sus ojos.

—Bueno, si realmente crees que está siendo honesto, tal vez deberías considerar escucharlo, pero también deberías tener cuidado. No puedes simplemente seguirle ciegamente sin saber más —aconseja Marina.

—Lo sé, pero es difícil. Hay algo en su mirada, en la forma en que me toca, que me hace pensar que no está mintiendo, pero a la vez, es tan absurdo —digo, frustrada.

—Mira, Clara, siempre creí en que debes confiar en tu instinto. Si sientes que hay algo más, algo que no puedes explicar, entonces quizás deberías darle una oportunidad, pero necesitas protegerte. ¿Qué tal si hablas con él y le pides más explicaciones? Algo que pueda hacer que esto tenga más sentido para ti —propone.

—Es que se las pedí, ¡pero no me dice nada! —exclamo encogiéndome de hombros.

—Bueno, entonces tienes que ser más firme. No puedes seguir con esta incertidumbre. Dile que necesitas respuestas claras, que no puedes seguir así sin saber a qué te estás enfrentando —insiste.

Asiento, sabiendo que tiene razón. No puedo seguir en este lío de dudas y confusión. Necesito que Hernán me explique todo, de una vez por todas.

—Gracias, prima. Necesitaba hablar con alguien sobre esto —le digo, sintiendo un poco de alivio.

—Para eso estoy. Mantenme informada, ¿sí? Y recuerda, sigue tu instinto, pero mantén tus pies en la tierra —agrega, apretando mi mano para darme su apoyo—. Y si te llega a lastimar, dímelo que le saco su delirio místico de una patada donde no le da el sol.

Suelto una carcajada.

—Lo haré. Gracias de nuevo. Hablamos más tarde —respondo, dándole un abrazo.

Llego a la empresa y siento una mezcla de nerviosismo y ansiedad. Mientras camino hacia mi escritorio, veo a Hernán en su oficina, hablando con alguien por teléfono. Me mira y me hace un gesto, señalando que lo espere.

Después de unos minutos, corta la llamada y se dirige hacia mí. Su presencia siempre me hace sentir un poco más nerviosa, pero trato de mantener la calma.

—Pasa, Clara —dice, cerrando la puerta detrás de mí.

La cercanía me hace sentir su perfume embriagador, una mezcla de café con chocolate y madera, es extraño, pero es riquísimo. Un cosquilleo me recorre por dentro cuando cruzo una mirada con él.

—Clara, necesito hablar contigo —dice Hernán con tono serio, pero no amenazante. Se sienta en su silla y me indica que me siente frente a él.

Me siento, tratando de mantener la compostura, aunque mi corazón late con fuerza. Sus ojos verdes, intensos y brillantes, se encuentran con los míos.

—Te invito a mi casa esta noche, quiero explicarte todo. Quiero que entiendas lo que está pasando y por qué estuve actuando de esta manera —comenta con voz suave. Trago saliva con fuerza, el hecho de ir a su casa me hace dudar, pero decido aceptar.  

—Está bien, Hernán. Necesito respuestas. No puedo seguir en esta incertidumbre —respondo, tratando de sonar más segura de lo que me siento.

Hernán asiente, sus ojos no dejan de mirarme.

—Lo sé. Te recogeré en tu casa a las ocho. Necesito que estés preparada para escuchar cosas que pueden parecerte increíbles, pero te pido que confíes en mí —dice.

—¿Increíbles? Hernán, ya me dijiste que eres un hombre lobo. No sé qué puede ser más increíble que eso —contesto, soltando una risa nerviosa.

Hernán sonríe ligeramente, pero sus ojos siguen siendo serios.

—Hay mucho más que eso, Clara, pero lo explicaré todo esta noche. Confía en mí, por favor —repite.

Asiento, aunque todavía estoy llena de dudas y miedo, pero sé que necesito respuestas, y esta noche es mi oportunidad para obtenerlas.

—Nos vemos a las ocho, entonces —digo, levantándome.

Hernán se levanta también y me acompaña hasta la puerta de su oficina.

—Nos vemos esta noche, Clara. Y gracias por darme esta oportunidad —dice suavemente.

Nos quedamos mirando por un instante y él aprovecha ese momento para acariciar mi mejilla con delicadeza. Siento un escalofrío al sentir sus dedos cálidos y su caricia tan reconfortante, pero también me deja un cosquilleo en la piel.

—No me agradezcas todavía —respondo en un susurro, sintiendo que mi voz apenas sale.

Asiente y retira su mano lentamente, su rostro refleja una especie de decepción, cosa que hace que mi corazón se estruje. Me da una última sonrisa antes de abrir la puerta y dejarme salir de su oficina.

Mientras camino hacia mi escritorio, mis pensamientos siguen girando en torno a lo que podría pasar esta noche. No tengo idea de qué esperar, pero sé que necesito estar preparada para cualquier cosa.

No puedo evitar sentirme nerviosa por la cita, pero también siento una extraña calma, como si una parte de mí supiera que estoy haciendo lo correcto. Sea lo que sea, esta noche obtendré las respuestas que tanto necesito.

Gale Spring

Qué creen que va a pasar en la casa de Hernán? :o <3

| 31
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Mi jefe, mi Alfa   Epílogo

    POV CLARAHan pasado cinco años desde la guerra, desde que la oscuridad intentó devorarnos y el mundo tembló bajo el rugido de lo imposible. Cinco inviernos, cinco veranos… y, aun así, siento que fue ayer cuando el cielo se cubrió de sombras y nuestras manos, unidas, empujaron la luz de regreso.Y aquí estamos.Nuestro hogar, en medio del claro donde antes ardían los rezos de los ancestros, es ahora una cabaña viva, cálida, llena del aroma a madera, flores silvestres y pan recién horneado. La luz del sol entra por las ventanas altas, tiñendo el suelo de reflejos dorados. La brisa trae consigo los cantos del bosque y el murmullo de la manada a lo lejos.Me inclino para recoger un juguete caído: una figura de lobo hecha a mano, tallada por Hernán en una tarde de lluvia. Nuestra hija, Luna, se ríe al verlo, con sus rizos oscuros desordenados y sus ojos pardos brillando con esa chispa dorada que solo los suyos poseen. Su risa, dulce y pura, es la melodía que me ancla al presente.—¡Mamá, m

  • Mi jefe, mi Alfa   Capítulo 112

    POV HERNÁNNo es el frío abismo del veneno, sino la noche profunda y la paz silenciosa del bosque. El caos se ha desvanecido. En el aire ya no solo flota el olor a azufre y sangre, sino también la promesa del amanecer, la frescura de la tierra húmeda, el aroma dulzón de las hojas recién caídas. Y el rostro de Clara, mi Luna, mi amor. La imagen de ella, sana y salva, se graba en mi mente, un faro de luz en medio de la tormenta que ha consumido nuestra manada. Es su fuerza la que me ha devuelto a la vida, la que me ha sacado del abismo de la desesperación, la que me ha hecho más fuerte de lo que jamás imaginé. No soy solo un Alfa. Soy su Alfa. Y ella, mi Luna. Mi otra mitad.Lyke aúlla en mi interior, no con la furia de la batalla, sino con el profundo y ancestral alivio de haber encontrado a su compañera. La conexión, antes un hilo frágil, ahora es una cuerda de hierro, vibrante y fuerte. Siento su corazón latiendo al unísono con el mío, un ritmo que me da paz en medio del infierno que

  • Mi jefe, mi Alfa   Capítulo 111

    POV CLARAEl dolor es insoportable. Mi cuerpo arde, mis músculos se contraen en espasmos incontrolables, mi mente se retuerce en un laberinto de agonía. Es la aguja de Alan Uyina. El líquido verdoso. El acónito. Un veneno que me consume, que me debilita, que me somete. No es solo un dolor físico; es una tortura para mi alma, un veneno que ataca mi esencia, mi magia, mi conexión con mi lobo. Siento cómo mi energía se apaga, como si una vela en mi interior estuviera siendo extinguida por una ráfaga de viento helado.Estoy en una mesa de metal, atada, mi cuerpo desnudo, vulnerable a la mirada fría de mi captor. Las luces parpadean, cegándome con su intensidad cruel, y el zumbido de las máquinas es ensordecedor. El rostro de Alan se cierne sobre mí con una sonrisa fría, calculadora, que me hace querer gritar. Ha logrado lo que tanto anhelaba: tenerme a su merced, despojada de mis poderes, de mi fuerza.—El despertar está por comenzar, Luna —dice, su voz es un susurro que me hiela la sangr

  • Mi jefe, mi Alfa   Capítulo 110

    POV HERNÁNUn fuego helado que recorre mis venas, apagando mi fuerza, mi furia, mi conciencia. Es la sensación de estar atado, de ser un títere en mi propio cuerpo. Intento moverme, pero mi cuerpo está pesado, mis músculos no responden. Es como si una fuerza invisible me anclara al suelo, una pesada losa que me impide levantarme. Alan Uyina. Clara. Las últimas palabras de Valeria, un eco siniestro en el abismo de mi mente.—¡Lyke! —grito en mi mente, desesperado por su presencia, por su fuerza.Pero no hay respuesta. Solo el silencio. Mi lobo está dormido. O peor… Muerto. El terror más profundo me invade. Sin Lyke, soy solo un hombre. Un hombre débil, inútil. Un Alfa sin su lobo. Un corazón sin su otra mitad. Es la sensación de estar incompleto, de que me falta una parte vital de mi ser. La oscuridad se profundiza, y siento que me ahogo, que me pierdo en la inmensidad del vacío. Es la sensación de la muerte, de la nada.—No… —murmuro, mi voz se pierde en el silencio, un susurro de des

  • Mi jefe, mi Alfa   Capítulo 109

    POV CLARAEl frío es lo primero que siento. Un frío que me cala los huesos, que me envuelve, me asfixia. No es el frío de un invierno nevado, sino un frío metálico, estéril y punzante que se filtra por cada poro de mi piel. Abro los ojos, y la oscuridad es absoluta. Una oscuridad tan densa que parece tener peso, una manta de tinieblas que me oprime el pecho y me roba el aliento. No hay ni una pizca de luz, solo un vacío que me ensordece. El silencio es más aterrador que cualquier rugido de guerra, un silencio que grita de soledad y desesperación.¿Dónde estoy?Mi mente, todavía aturdida, intenta procesar la última imagen que recuerdo: el rostro de Alan Uyina. La punzada en mi vientre. El dolor. La súbita ruptura del vínculo con Hernán, un desgarro que me dejó sin aliento, como si una parte de mi alma hubiera sido arrancada a la fuerza. Intento moverme, pero mis brazos y piernas están atados, una sensación que me hace entrar en pánico. El metal frío de las cadenas roza mi piel, y el so

  • Mi jefe, mi Alfa   Capítulo 108

    POV HERNÁNSiento un dolor tan agudo que me parte el alma, un desgarro que no es físico, no es una herida de garra ni el impacto de un golpe, sino una herida profunda en el tejido mismo de mi ser. Es un eco sordo que me inmoviliza, me congela en el epicentro de una batalla infernal. Mi vínculo. El vínculo con Clara. Se ha roto. La conexión que nos unía, más fuerte que cualquier lazo de sangre, se ha deshecho en un instante, dejando un vacío ensordecedor.—¡Clara! —grito dentro de Lyke, mi voz es un rugido primario de desesperación que se desgarra en mi garganta, un sonido brutal que se ahoga y se pierde en el estruendo caótico de la guerra que nos envuelve.Lyke, aúlla con una furia y un pánico que jamás había experimentado. Es el terror ancestral de la pérdida, la agonía insoportable de la separación de su Luna, de nuestra Luna. Siento un agujero negro en el pecho, una vorágine de nada donde antes residía la luz, la calma, la presencia constante y reconfortante de Clara. Era mi ancla

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status