Home / Hombre lobo / Mi luna es sorda / Capítulo 6 : No quiero nada de usted

Share

Capítulo 6 : No quiero nada de usted

last update publish date: 2024-07-04 10:34:00

No tienes escapatoria…

Las palabras sonaron una y otra vez en la mente de Emilia durante toda la noche. Aunque agradeció no tener que dormir con aquel extraño que había dicho que ella era su luna, seguía estando aterrada.

Estaba en un lugar extraño, con un sujeto que la había comprado como si fuera un simple saco de patatas. La mujer sintió que su corazón dolía al pensar en que nadie se había preocupado realmente por ella, su familia parecía no arrepentirse de haberla enviado al peor lugar en aquel territorio. La chica que pasó prácticamente toda la noche hecha un ovillo sobre aquella cama se cuestionó si podría salir sana y salva de aquel lugar.

Ella había soñado con que quizás su familia cambiara o que de algún modo aquel chico que había conocido cuando era pequeña cumplía la promesa de ir por ella y la sacaría de casa de su familia, sin embargo, parecía que nada de aquello iba a pasar.

La puerta de la habitación se abrió haciendo a Emilia salir de sus pensamientos cuando la luz del pasillo iluminó la cama. La mujer tembló al pensar en que podría ser aquel hombre o el prometido de su hermana que había ido a vengarse de ella.

— Buenos días, señorita — Leila, acechó sus ojos para leer los labios de aquella mujer — el alfa me envió a prepararla —, las cortinas fueron abiertas después de esas palabras.

Emilia no sabía exactamente qué quería decir prepararla, pero cuando la mujer la sacó de la cama para llevarla a un lujoso cuarto de baño, ella comprendió perfectamente a qué se refería. La mujer fue desnudada, obligada a meterse a la tina de baño antes de ser cuidadosamente bañada por aquella desconocida.

Emilia estaba en shock, había hecho aquello por su madrastra y su hermanastra durante años, pero jamás nadie le había tratado de aquella manera, así que fue por eso por lo que no dijo ninguna palabra hasta que estuvo una vez más completamente sola en aquella habitación. La chica notó la ropa que habían colocado sobre la cama, se aferró a la toalla que cubría su cuerpo mientras acariciaba la brillante tela de aquel vestido color crema.

Falcón entró en la habitación y se quedó en la puerta al ver a la mujer que era su luna observar el vestido que habían colocado sobre su cama. Sus ojos se movieron por el sensual cuerpo envuelto en aquella toalla de color azul que de algún modo lucía mucho más sexy que cualquier lencería alrededor del cuerpo de aquella mujer.

La chica no había notado su presencia, así que se permitió permanecer en completo silencio mientras ella dejaba a un lado el vestido para mirar hacia las ventanas con barrotes. El alfa se sintió mal cuando la chica empujó ligeramente aquellos barrotes. Falcón comprendía su tristeza y, aunque no quería sentir nada, no pudo hacer otra cosa que seguir sus instintos e intentar consolarla.

Emilia jadeó cuando su cuerpo fue rodeado por unos masculinos brazos. La chica tembló al ser girada sobre sus piernas para quedar directamente frente al dueño de aquellos brazos. La mujer jadeó cuando aquellos penetrantes ojos se clavaron en los suyos.

— Buenos días — dijo el hombre permitiéndole a Emilia leer sus labios — podríamos hablar, ¿Cuál es tu nombre? Y donde vives, voy a llevarte a tu casa por tus cosas.

— Suélteme por favor — dijo Emilia tratando de apartarse de aquel hombre — no quiero hablar con usted, de nada.

— Tienes que hablar conmigo — dijo el hombre —. Estoy siendo amable, así que trata de ser de la misma forma conmigo.

— No quiero nada de usted — repitió Emilia — déjeme ir si es tan amable como dice.

La chica deseó escuchar las palabras de aquel hombre, quizás por su tono de voz, sabría exactamente qué estaba pensando, ya que su rostro era simplemente inexpresivo. La mujer humedeció sus labios cuando aquel alfa la arrastró hacia la cama y la hizo sentarse sobre la cama.

— Dime tu nombre ahora — exigió —. Vamos a tu casa por tus cosas, dijiste que tu hermana era la novia de mí… de Ermes, quiero ver a esa mujer.

— Ermes…— susurró Emilia al saber el nombre del hombre que le había causado todos aquellos problemas — ese lobo fue…

— Él ya no es un problema — las palabras fueron dichas lentamente para que Emilia pudiera leerlas de los masculinos labios — ahora vístete y vayamos a tu casa, ahora eres la luna del alfa de Darknight.

Emilia quiso decir algo o negarse; sin embargo, no pudo hacer otra cosa que quedarse en completo silencio. Observó a aquel lobo alejarse de ella. La chica miró la ropa sobre la cama y cuestionó si realmente tenía otra salida que obedecer a aquel hombre.

No obstante, la respuesta era evidente. Si ella quería al menos conseguir una oportunidad de escapar de aquel sitio, necesitaba obedecer al alfa que la había comprado.

Falcón terminó de hablar con un par de los miembros de su manada justo diez minutos antes de que la mujer que era su luna fuera llevada hasta él. La mujer era bonita, sin lugar a dudas, pero, aunque sus instintos dijeran otra cosa, él ya tenía a alguien más en su corazón, alguien que lo salvó cuando apenas era un niño.

Emilia miró al hombre frente a ella cuando la empleada que la sacó de la habitación, la dejó justo frente a él. Llevaba el cabello suelto, sus ojos parecían más azules ahora que la miraba y parecía haber olvidado afeitar su barba de un día. La mujer tragó cuando este extendió su mano hacia ella.

— Traje un auto para ti — dijo el lobo — odio conducir, pero lo haré por ti, vamos a casa de tu padre, es tu casa, ¿Verdad?

— No quiero ir a… a ese lugar — Emilia tembló al pensar en lo que le haría su madrastra si volvía a verla — no quiero ir a ningún lugar con usted o sin usted.

— No tienes de otra — fue lo único que dijo el alfa antes de tomarla de la mano para llevarla fuera de la inmensa mención donde se encontraban.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Mi luna es sorda   Capítulo 54 : Haría todo por tenerla una vez más

    — Aquí está su bebé — el doctor tocó ligeramente la pantalla del ecógrafo —. Muy saludable, por lo que puedo ver, está creciendo bien, pero deberías alimentarte más — el médico carraspeó — o quizás pasar más tiempo con contigo… Mmm alfa.— Eso ya no es un problema, estoy aquí — respondió Falcón haciendo que Emilia se sonrojara ligeramente —. ¿Qué necesito hacer exactamente?— Alimentarla, dormir a su lado, pasar tiempo juntos, el vínculo de los mates ayuda muchísimo al crecimiento de los bebés — explicó el médico —. ¿No viven juntos ustedes?— No, doctor, nosotros no…— Nos mudaremos juntos — respondió Falcón —. Hay alguna otra indicación que necesite tener en cuenta — cuestionó el alfa tomando la mano de su luna —. Prometo hacer que las cumplan a la perfección.— No hay mucho más que podamos hacer así que solo quédense juntos por el bien del bebé, un mate es imposible de rechazar o de alejar — el doctor habló — puedes mandarla lejos o puedes rechazarlo ante la manada, pero se seguirá

  • Mi luna es sorda   Capítulo 53 : No quiero salir lastimada otra vez.

    Emilia se cuestionó si estaba o no haciendo las cosas correctas, peinó su cabello antes de colocarse su cartera sobre el hombro. Caminó con prisas hacia la entrada de su casa y sonrió al ver el auto que Norma le había regalado. Era pequeño pero perfecto para alguien como ella. La chica lanzó la bolsa en el asiento del copiloto y miró su reloj, recordando que en treinta minutos se vería con Falcón.¿Por qué?¡Porque había decidido darle la oportunidad de explicar!Quizás era un error, quizás estaba perdiendo la última posibilidad de salir ilesa de aquellas circunstancias, pero su alfa había sido muy dulce. La mujer no podía negarlo, la chica no podía hacer absolutamente nada contra sus sentimientos y Falcón se veía sincero cuando decía que la amaba.Falcón suspiró cuando miró su reloj. El oficial que seguía persiguiéndolo a todos lados carraspeó algo aburrido y el lobo simplemente extendió uno de los cafés que había comprado hacía unos minutos. El chico lo rechazó por un instante, pero

  • Mi luna es sorda   Capítulo 52 : Quedate a mi lado por siempre,te quiero

    Falcón dejó de mirar a Norma cuando Emilia pasó a su alrededor, ella realmente no quería hablar con él. Él realmente no entendía cómo resolvería las cosas si no tenía ni la más mínima oportunidad con ella, pero esperaba poder ser capaz de encontrar una respuesta pronto.— ¿A qué viniste realmente? —La pregunta hizo que Falcón le mirase directamente a los ojos de la señora frente a ella —. ¿A verme a mí o a mi invitada?— vine a verte por lo de la entrevista, es solo que… ¿Cómo está ella?— Está bien — dijo la mujer — y sobre la entrevista me mantengo en mi postura de no participar.— ¡Pero lo necesito! Todos lo necesitamos — dijo —. Eres una parte importante de la historia de los lobos, el único miembro de la primera familia que queda aún con vida, tú eres…— No soy más que una loba centenaria, muchacho. Si alguna vez hubo una familia, ya no la hay. Además, — Norma bebió de su té —. ¿No te das cuenta de que me echaron del otro lado? Nadie quiere saber de mí.— Los humanos no necesitan

  • Mi luna es sorda   Capítulo 51 : mi vida ya no es tu asunto.

    — Sabía que iba a ser fácil, pero no tan fácil — Ermes miró a Cintia desde su cama mientras ella reacomodaba su bata de dormir —. ¿Dices que Falcón se fue y dejó todo en manos de un beta incompetente — negó — Él realmente cree que tiene todo bajo control.— ¿No lo hace? — Cintia respondió un tanto agobiada — ¿Tú sigues escondido, verdad?— Es muy diferente — respondió Ermes —. Estoy esperando el momento indicado para…— ¿El momento indicado? — Cintia se cruzó de brazos — ¿Cuándo es ese momento? — cuestionó —. Estoy embarazada. Falcón ni siquiera cree que sea su cachorro. ¡Sabes lo que hará si nace el niño y comienza a sentir el olor de otro alfa!— Faltan meses para eso Cintia — Ermes la tomó de la cintura llevándola sobre su regazo — además esperar es bueno, puedes saber exactamente en qué momento arrancarlo todo de raíz, ten paciencia preciosa — Ermes la besó — te prometo que nada será más placentero que hacer a tu hermanastra sufrir por todo lo que nos hizo.Emilia sonrió al pequeñ

  • Mi luna es sorda   Capítulo 50 : ¿Nosotros lo conseguimos?

    — ¡Qué haces aquí, muchacho! — Norma le dio un pequeño saludo a un oficial humano más allá de Falcón —. Te dije que te quedarás lejos de Emilia.— Traje algo para ella — Falcón sacó el ramo de flores de la bolsa donde también había golosinas —. Necesito hablar, necesito saber de mí… cachorro, yo necesito…— Ser más inteligente.Norma hizo que el alfa diera un paso hacia atrás, ella misma dio un paso fuera de la casa antes de cerrar la puerta a su espalda. La mujer miró las flores y la bolsa entre sus manos. Miró después de un par de segundos a Falcón.— Ella cree que elegiste a su hermana, creo que lo hiciste en realidad — la mujer negó —. Si no, ¿por qué ella habría venido hasta aquí? — La loba tomó la bolsa —. ¿Por qué se habría arriesgado?— Está confundido, habían pasado tantas cosas y ella... Dios, ella dijo que era la chica que estaba buscando, así que yo… Quizás fui un poco abrupto.— ¿Qué quieres decir exactamente con eso? — La mujer se cruzó de brazos —. ¿Abrupto es una palab

  • Mi luna es sorda   Capítulo 49 : Quizás deberías darle una oportunidad

    — ¿Bien, cuéntenos, señor… ¿Falcón? — La entrevistadora de cabello café perfectamente peinado sonrió a la cámara frente a ambos — Realmente viven en… ¿Manadas?—Sí, somos una comunidad bastante aferrada a sus instintos — respondió —. Además, nada vale más para nosotros que la familia que creamos, con la que vivimos.— ¿Con quién viven? — La mujer bufó haciendo a Falcón enfadar internamente — ¿Cómo en las mismas casas?, ¿Duermen juntos como los... — carraspeó — los…— ¿Lobos reales? — Falcón terminó la frase —. No, cada uno tiene sus casas, sus negocios, su vida; somos igual de civilizados que ustedes.— Creo que eso es decir demasiado, ustedes son bastante agresivos.— Lo somos, cuando los humanos intentan masacrar a nuestra especie sin ningún tipo de preguntas, como hace unas semanas — Falcón miró a la mujer —. Dejaron huérfanos a dos pequeños niños de cinco años que ahora no dejan de preguntarle a sus abuelos por sus padres.— ¡Corten!El hombre detrás de las cámaras se puso en pie

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status