INICIAR SESIÓNCatalina Abrego
Su pesada respiración me hace cosquillas en mi cuello, su calor me hace sentir cómoda me mantiene presionada contra su tonificado abdomen, mis ojos los mantengo cerrados inhalando su delicioso aroma, ¿Pero algo no está bien aquí?, hay una diferencia no logro comprender de que se trata, ¿Desde cuándo Cristian cambio su colonia?
Esa pregunta en mi cerebro fue lo que me trajo de mi profundo sueño, abrí mis ojos poco a poco aunque mi visión no era completamente clara estaba conciente que esta no era mi habitación, veo a mi alrededor a través de mi empañada mirada preguntándome ¿Dónde estoy?
Esta habitación no la reconozco para nada, es mucho más grande del lugar en que nos estamos quedando con Georgina.
¿Quién está junto a mí en la cama?
Con un poco de temor recorriendo cada fibra de mi cuerpo decido volver mi rostro hacia la persona a mi costado, considerando el brazo que rodea con fuerza mi cintura para mantenerme contra ese cálido cuerpo. Sé que se trata un hombre.
¡Dios que fue lo que hice!, no recuerdo absolutamente nada, una bruma intensa se propaga por mi mente ¡Hay! ¿Qué voy hacer ahora no recuerdo nada?, mi último recuerdo fue que estaba junto a todos en nuestra mesa mientras bebíamos unos tragos. ¿Qué paso luego?
Contengo mi reparación mientras cierro mis ojos tratando de hacer memoria pero ningún recuerdo acude a mi cabeza, sin más remedio decido que debo saber con quién me acosté de forma imprudente esta noche, volviendo mi rostro lentamente en su dirección mi corazón comienza a palpitar alocadamente como respuesta de quien es el hombre junto a mi ¿Cómo es posible?
¡Nunca en mis locos sueños me cruzaría por mi mente tener una aventura de una noche!
Pero aquí estaba con un completo desconocido en su cama ¡Hay dios!, me convertí en una mujerzuela.
Con que cara enfrentare a mis padres donde quedaron los principios que me inculcaron ¡por favor me educaron como una monja!, siempre me dijeron que cuando entregara mi cuerpo a un hombre seria dentro del matrimonio.
¡Hoy sí que me iría al infierno!, Salí de las brasas a caer en el fuego ¿Qué suerte la mía?
Vamos Catalina coge valor para comprobar de quien se trata me digo interiormente, a fin de cuentas si llegue hasta aquí ya no podía hacer nada para cambiarlo. Dirijo mi mirada al perfil a mis espaldas vaya sorpresa mi aventura de una sola noche era el hombre quien fue mi salvador así que al final ocupo su lugar que buen trabajo, me digo con burla.
Su rostro sereno descansa sobre la almohada, su respiración es suave manteniendo ligeramente entre abierta su boca, no puedo evitar estudiarlo con mi mirada ¡Dios es tan hermoso!, pero como llega ese pensamiento a mi cabeza me reprendo, ¿Qué estoy pensando?
Este hombre ocupo el lugar de aquel descarado, solo que lo hizo de diferente manera que sabandija sí que fui una tonta imprudente, a todo esto ¿Dónde está Georgina?, ¿Por qué me permitió irme con este tipo?
Y si ella no pudo hacer nada para evitarlo, ¿estará bien mi amiga?
Preocupación por su bienestar me golpea en mi estómago, necesito salir de aquí para comprobarla.
Retiro su brazo de mi cintura con cuidado de no despertarlo, contengo mi reparación por un momento cuando pensé que estaba despierto, pero tuve suerte solo se removió un poco inquieto para seguir profundamente dormido sobre la cómoda almohada. Coloco mis piernas desnudas sobre la mullida alfombra aguardo unos minutos sentada al borde de la cama regularizando los latidos de mi corazón.
Me levando con más prisa de la necesaria, por lo que comienzo a ver todo negro esto es efecto de mi noche intensa, ¡bravo Catalina, bravo!, me digo con burla. Como puedo me contengo de la mesita de noche para no caer de espaldas de nuevo sobre la cama, unos segundos después comienzo a tomar control de mi cuerpo cuando mi visión se aclara y mi respiración es normal.
Busco con mi mirada sobre el suelo mi ropa que esta esparcida por toda la alfombra recojo mi vestido como mi ropa interior, ¿Dónde están mis zapatos?, no los veo por ninguna parte esto es sencillamente genial.
Cubro mi cuerpo con el vestido deprisa sin ponerme mi ropa interior quiero irme pronto de esta habitación antes que este hombre despierte no tengo idea como reaccionaria al tenerlo conciente.
Llevo mi mirada en su dirección una última vez contemplo su hermoso rostro que reposa pacíficamente, tengo una sensación extraña formándose en la boca de mi estómago……
Sin perder más mi tiempo camino con pasos inseguros fuera de la recamara para salir al recibidor de su suite, sonrió con alivio, cuando veo sobre una mesita de noche mis zapatos junto mi cartera. Tomo mis cosas sin molestarme en ponérmelos por mi desesperación de poner distancia entre ese hombre y yo.
Esperaba que esta fuera la única vez que lo viera en mi vida……
Demian Stuart
Un sonido estridente me saca de mi profundo sueño me remuevo inquieto buscando su suave cuerpo entre las sabanas, todavía su lugar estaba tibio mientras conservaba un ligero aroma a vainilla de seguro fue al baño. Me coloco sobre mi espalda cubriendo con mi brazo derecho mis ojos concentrándome para escuchar sus pasos cuando regrese a mi lado.
Nuevamente mi atencion es atraída por ese sonido que me despertó hace un momento del más agradable sueño, tenía años que no descansaba también, me estiro hacia la cómoda junto a la cama para coger mi teléfono tengo varias llamadas perdidas comienzo a revisar de quien son unas de mi madre, otras mi padre y hermano, incluso hay una de mi nana Gloria ¿Que está pasando?
No espero que me vuelvan a llamar por lo que de inmediato desplazo mi dedo por el contacto de mi madre para saber que ocurre el único motivo porque sean tan insistentes en comunicarse conmigo tiene nombre que corresponde a un pequeño niño de cinco años que es mi versión en miniatura. Al segundo intento de comunicarme finalmente responden.
-Demian, ¡gracias al cielo!, que al fin respondes debes de venir de inmediato es Denn –dice entre lágrimas mi madre puedo escuchar la desesperación en su voz –Por favor hijo date prisa.
Mi pequeño hijo nuevamente está teniendo una de sus crisis mi corazón se aprieta por la impotencia, hasta cuando continuara sufriendo por su madre ¡Dios debo estar con el pronto!
-Madre tranquila salgo de inmediato hacia Washington me tomara unas horas solo un poco de paciencia –digo, mientras salgo de la cama para buscar mis pantalones, ¿Dónde está mi m*****a camisa?, me pregunto en voz alta.
-Hijo disculpa por molestarte pero tú sabes que de no ser urgente….
Escucho sus sollozos ya no termina de decir lo siguiente sé que para ella como los demás en casa esto es difícil hemos pasado años tratando de ayudar a Denn con sus problemas pero a resultado cada día peor ningún psicólogo infantil de todos los contratados ha conseguido sacar a mi hijo de su oscuridad.
-Madre salgo ahora mismo de acuerdo.
-Está bien Demian solo apresúrate –después cuelga
Mi camisa se encuentra sobre la alfombra tomándola con mi mano salgo de la recamara en busca de Catalina no puede tardarse mucho dentro del baño camino en su dirección doy unos pequeños golpes en la puerta para llamar su atención.
-Catalina debemos irnos necesito viajar a Washington, por lo que tendrás que venir conmigo.
Aguardo por su respuesta pero no obtengo ninguna, todo es silencio que sucede con ella se quedó dormida dentro del baño, vuelvo a tocar pero esta vez tomo el pomo de la puerta para abrir espero que no se moleste por invadir su privacidad, aunque después de esta noche eso dejara de importar.
Entro en la habitación reviso con mi mirada todos los rincones del lugar pero no está por ningún lado me invade otra nueva emoción ¡no puede ser!, Catalina se marchó…. ¡Maldita sea! Salgo de ahí para buscarla por todos lados pero nada grito su nombre pero nadie me responde, mi esposa se fue sin ninguna explicación ¿Dónde estaban los idiotas de la puerta?, furia me invade voy a despedirlos a todos.
Marco un número en mi teléfono que de inmediato me responde al primer tono.
-¿Dónde está mi esposa Alejandro? –apenas conteniendo mi voz
-Señor, yo……
-Deja de tartamudear habían hombres fuera de mi habitación para impedir que se fuera ¿qué putas sucedió? –ladro con furia ellos dejaron que se marchara mientras dormía.
-No sé qué sucedió quizás la señora salió cuando fue el cambio de guardia voy a averiguarlo de inmediato.
-Más vale por tu bien y la de ellos que encuentre a mi mujer ella debe estar a mi lado ahora mismo.
-Sí, señor estoy en eso –dijo, no termine de escuchar lo siguiente que iba a decir no estaba interesado más que en resultados.
-Tienes media hora luego tengo que viajar a casa entiendes ten listo todo para nuestra partida –suelto un suspiro irritado para agregar –mi mujer debe estar aquí para entonces no me interesa si debes darle vuelta a todo el maldito hotel o a las Vegas entera me entiendes no quiero escusas.
Después colgué mi llamada ella no puede irse sin mí de este lugar ahora es mi esposa m*****a sea.
Catalina Abrego de Stuart Años después… El tiempo transcurre como si nada, parece mentira que ahora sea la orgullosa madre de dos pequeños, bueno ante mis ojos siempre los veré como mis niños. A pesar que hace mucho dejaron de ser unos niños. Junto a mi esposo hemos sido muy felices con nuestro hogar ¿Quién se hubiera imaginado que al convertirme en la señor Stuart todo cambiaria en mi vida? Ahora soy la orgullosa madre de dos adolescentes ¡Que rápido crecieron mis pequeños! Me concentro en mis notas de un nuevo caso para mi próxima consulta, acomodando mis lentes sobre el puente de mi nariz. Aún continúo con mi consultorio incluso con la necedad de mi esposo que deje de trabajar. No soy el tipo de mujer que se queda en casa. Muy a su pesar ya que mi marido todavía no termina de entender con quién se casó. -Mamá puedo hablar contigo un momento -Observo el rostro de Denn que se mantiene serio al entrar en mi consultorio. -¿Qué sucede amor porque esa carita? -No, es normal que mi
Demian Stuart -Demian, solo tú eres capaz de casarte por tercera ocasión con la misma mujer –Murmura mi hermano Dixon con tono burlón –Lo único bueno de esa vez es que no recurriste a artimañas para adueñarte de ella. Mi hermano a veces era un idiota con sus comentarios pero hoy nada arruinaría mi felicidad. Sonrió como un tonto arreglando mi corbata alrededor de mi cuello, sé que para muchos casarme nuevamente con Catalina, es parte de mi necesidad de atarla aún más a mí. Lo que ellos no entienden es que mi intención esta vez es crear recuerdos que compartamos al llegar a viejos. -Supongo que es una manera de atarla un poquito más a ti hermano. Pero realmente no creo necesario eso ya que Catalina, te ama. Se quedara contigo de cualquier manera –Argumenta Gregory tranquilamente. Asiento encantado con sus afirmaciones porque estoy seguro que ella seguirá siendo mi mujer siempre. -Me pregunto si alguna vez ella tuvo una oportunidad de negarse con el gen controlador y dominante que
Demian StuartTener a mi mujer entre mis brazos después de meses es lo que más deseaba, pero cada vez que trataba de iniciar algo con ella, Catalina ni se enteraba. Todos estos días se pasó actuando como si fuera mi madre en lugar de mi esposa.Por un momento llegue a pensar que mi apariencia actual había dejado de ser atractiva para ella, que no era capaz de seducirla con mi cuerpo desnudo. Pero después de pensarlo mucho, entendí que tenía miedo de lastimarme por eso mi plan de una noche para nosotros entro en marcha. Para dedicarnos uno al otro, borrando de su cabeza todos esos temores que la lastiman.-Catalina, concéntrate en disfrutar mis manos sobre tú piel, deja de pensar que puedo sufrir un daño. Ya pasaron meses mi amor sin tocarte, tienes una idea, cuanta tortura representa para mí tenerte tan cerca y que me trates como a tú hijo. No estoy muerto mujer te deseo igual que el primer dia ¡Oh más de lo que crees! Confía en mí cuando te digo que esto no me dañara ahora.Asiente n
Catalina Abrego de Stuart -¡Catalina… Catali..! –Demian, lucha por pronunciar mi nombre una y otra vez. Doy unos cuantos pasos a su lado, con lágrimas en mis ojos, y el deseo desesperado de tomarlo entre mis brazos. Pero mi intención se queda en eso, cuando Gregory me pide con su mirada que aguarde un poco. Lo que provoca en mi marido una lucha por saber de mí, sin más remedio finalmente me permiten acercarme a Demian. Tomo su mano apretando ligeramente con miedo de lastimarlo al mismo tiempo tratando de ponerme en una posición que su mirada coincida con la mía. -Mi amor tranquilo aquí estoy –Beso el dorso de su mano –No, voy a ningún lado, solo ten paciencia ellos deben comprobar que todo va bien contigo bebé. Demian, trata de asentir con un gran esfuerzo. Poco a poco su respiración como sus signos vitales va retomando su normalidad, luego de un tiempo. Después que Gregory se cerciorarse que todo estaba en orden con mi marido, nos conceden un momento a solas. -Demian, no luches
Catalina Abrego de Stuart Mi cuerpo es golpeado por una sensación de miedo, que se esparce por cada célula, hasta apretar con su puño mi corazón comienzo a luchar por mantener el compás de mi respiración, con un gran esfuerzo, ver ¡Su rostro me asusta! Y no mejora cuando, llega deteniendo sus pasos lentamente ante nosotras. -Gregory, dime qué mi hijo… Doña Marta se pone de pie inmediatamente para interrogar al hombre que viste de celeste, es un momento tan difícil por qué en serio, no quiero escuchar que perdí a mi esposo de esa boca. -Anda muchacho, ¿Cómo está mi hijo? – Pregunta mi suegro. Finalmente nos encontramos rodeados por todos en la sala, que poco a poco se acercan, esperando una respuesta. Que tarda demasiado en llegar. Después de unos minutos aterradores Gregory se aclara la garganta, luego retira sus lentes para luego sostenerlos en su puño. Mirando directamente a mis ojos. -Demian, supero la cirugía con éxito -Guarda silencio, mientras mi corazón se invade de alegr
Catalina Abrego de Stuart Espero llegue el dolor físico que se corresponde al sonido de un nuevo disparo. Sin embargo jamás llega mientras cobijo con mi cuerpo a Demian, para evitar que vuelva a ser lastimado. Quizás mi cerebro se desconectó de mi cuerpo para no sentir más dolor, no entiendo que pasa la espera se hace eterna. Imágenes se suceden en cámara lenta en mi mente el sonido de un disparo, mientras terror se apodera de mi interior, cuando veo a mi esposo caer al suelo. Esta es una pesadilla de la cual no puedo despertar ¡No puedo perder a mi amor! ¡No puedo perder mi corazón! Lo único que me importa en este momento es mantener a mi esposo entre mis brazos y que se quede conmigo, ninguna otra cosa me interesa. Quiero pensar que si mantengo mis manos sobre su cuerpo permanecerá a mi lado. Después de unos segundos aterradores es cuando escucho que alguien me está hablando con tono ansioso, muy cerca de mi oído. -Catalina, estás herida, responde por favor me estás asustando.







