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Capítulo 14

Autor: Rilijik
last update Data de publicação: 2026-10-17 10:27:22

Cuando despertó, no estaba sola. Una empleada la observaba, esperando a que abriera los ojos para preguntarle si tenía hambre. Naomi dijo que sí, aprovechando la oportunidad.

Apenas la mujer salió de la habitación, Naomi vio su oportunidad: podía levantarse y escapar de la casa sin que nadie la detuviera.

Aunque pensarlo fue más fácil que hacerlo. Levantarse de la cama le tomó tiempo, porque sentía que todo le daba vueltas y ese maldito dolor de cabeza no desaparecía pese a los medicamentos. Su
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  • Mi segunda vida    Capítulo 14

    Cuando despertó, no estaba sola. Una empleada la observaba, esperando a que abriera los ojos para preguntarle si tenía hambre. Naomi dijo que sí, aprovechando la oportunidad.Apenas la mujer salió de la habitación, Naomi vio su oportunidad: podía levantarse y escapar de la casa sin que nadie la detuviera.Aunque pensarlo fue más fácil que hacerlo. Levantarse de la cama le tomó tiempo, porque sentía que todo le daba vueltas y ese maldito dolor de cabeza no desaparecía pese a los medicamentos. Sujetándose de todo lo que tenía cerca, consiguió ponerse de pie y, sin soltar la pared, llegó hasta la puerta de la habitación. La abrió con cuidado para evitar hacer ruido, pero las bisagras estaban tan bien engrasadas que no emitieron ni un sonido.Al asegurarse de que no había nadie cerca, salió de la habitación. Caminó pegada a la pared, casi a ciegas, porque el mareo seguía allí, pero estaba convencida de que, una vez que se acostumbrara, lograría llegar a las escaleras, salir de esa casa e

  • Mi segunda vida    Capítulo 13

    Cuando Valeria se enteró de que Camila tenía amnesia, no lo podía creer. Mucho menos cuando el socio de su padre le comentó que decía ser Naomi, que Moncada no era su padre sino su exjefe, que tenía una hermana… y que prácticamente había inventado una historia entera usando el nombre de la fallecida asistente auxiliar.Pero ahora que Valeria sabía que Naomi tenía una hermana menor llamada Greta, y conociendo a Camila como la conocía, estaba segura de que la caprichosa joven había obligado a Naomi a contarle detalles de su vida.Valeria toleraba a Camila, pero no era santo de su devoción. Se obligaba a tratarla bien únicamente por la amistad entre su padre y el señor Moncada. Los padres eran muy distintos de su hija: Camila era una niña mimada, una joven malcriada a la que sus progenitores le habían dado todo, creando un monstruo que solo ellos soportaban.—Deberías ir a visitarla —le dijo Moncada—. Quizá si te ve a ti, te reconoce y empieza a mejorar.—Prometo ir más tarde —respondió

  • Mi segunda vida    Capítulo 12

    ― ¿Solo eran tú y tu hermana? ―preguntó Valeria sin poder evitarlo mientras viajaban hacia la morgue. Habían tardado en salir de casa porque Greta necesitó un largo abrazo para calmarse un poco.―Sí… solo nosotras dos.― ¿Y tus padres?―Murieron hace quince años en un accidente de auto. Naomi era mayor de edad, así que se hizo cargo de mí. Tomó la tutela legal… ―la voz de Greta se quebró―. Era como mi madre.Durante el trayecto, Greta tuvo la oportunidad de desahogarse. Habló entre lágrimas, arrepintiéndose por no haber escuchado a su hermana, por no haberle agradecido todo lo que hizo por ella.Valeria escuchó en silencio, descubriendo así que Naomi no tenía vida social, que dedicaba cada minuto a su trabajo y al cuidado de Greta. No había más en su vida.Cuando llegaron a la morgue, tuvieron que esperar unos minutos. Greta vivía en carne propia lo que Naomi había vivido sola muchos años atrás: trámites, silencio, dolor… sin nadie que la acompañara. Greta no dejaba de llorar y, al ve

  • Mi segunda vida    Capítulo 11

    Cuando Valeria recibió el informe no pudo creerlo. Naomi era joven. Y, aunque había trabajado con ella por años, casi no sabía nada de su vida. Lo único que sabía era que vivía con su hermana menor, a quien Valeria intentó contactar en varias ocasiones sin éxito… hasta dos días después. La llamada finalmente fue contestada. ―Hola… ―fue lo único que logró decir Valeria. ―Diga ―respondió al otro lado la voz cansada de una mujer joven. ― ¿Es usted Greta Vargas Ríos? ―Sí, soy yo. ―Tengo que darle una noticia, pero antes quiero saber dónde se encuentra y con quién está. ―Estoy sola, en mi casa. ―Muy bien. Permítame presentarme. Soy Valeria Villarreal, la jefa de su hermana Naomi. ― ¿En qué puedo ayudarla? ¿Ella no fue a trabajar? Valeria tragó saliva. ―Yo… lamento informarle que su hermana ha fallecido. ― ¿Qué? ―Su hermana está muerta. Greta dejó caer el celular al suelo, conmocionada por la noticia. Aún no podía creer lo que acababa de escuchar: su hermana estaba muerta. D

  • Mi segunda vida    Capítulo 10

    El tiempo pasó volando. El señor Villareal y el señor Moncada estaban ahora retirados, y eran sus hijas quienes se hacían cargo del despacho. Por eso, Naomi trabajaba cada vez más directamente con ellas. Camila seguía siendo igual de molesta y despectiva que siempre; nada de eso sorprendía ya a Naomi. A pesar de los años que llevaban en el mismo lugar, Valeria continuaba sin ser capaz de hablar con Naomi más allá de lo estrictamente profesional. Naomi nunca decía más de lo necesario, y cada intento de Valeria por acercarse terminaba estrellándose contra la misma muralla de amabilidad distante. Las veces en que Valeria se ofreció a llevarla a casa, Naomi solo aceptó una. Después de eso, siempre encontraba alguna excusa para negarse, hasta que Valeria dejó de insistir. Camila, en cuanto supo que Valeria le había dado un aventón a Naomi, la llamó a su oficina al día siguiente. Con su tono más frío, le dejó claro que tenía prohibido acercarse a Valeria fuera del trabajo. Si lo hacía —d

  • Mi segunda vida    Capítulo 9

    Días después, en el despacho contable, presentaron a dos mujeres jóvenes, casi de la misma edad de Naomi. Eran hijas de los dueños del despacho y habían llegado para empezar a involucrarse en el negocio que algún día les tocaría dirigir. Nadie en la oficina las había visto antes, pero ese día aparecieron para dar de qué hablar.Como era de esperarse, el señor Villarreal presentó a Naomi como la mejor y más confiable auxiliar contable, por lo que quedó a disposición de ambas. Naomi se sintió un poco cohibida: aquellas mujeres eran diametralmente distintas a ella. Aunque una parecía más sencilla, la otra apenas le extendió la mano.—Ella es mi hija Valeria —la presentó el señor Villarreal. Naomi estrechó su mano—. Y ella es Camila Moncada.—Un gusto conocerlas —dijo Naomi.—Igualmente —respondió Valeria, mientras Camila solo inclinó la cabeza con un gesto breve después de estrecharle la mano.Camila se dio cuenta de la forma en que los ojos de Valeria observaron a la asistente auxiliar,

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