Teilen

RBD

last update Veröffentlichungsdatum: 25.08.2025 08:53:07

- Entonces, ¿Qué noticias me tiene?.- Adhara preguntó apenas ingresaron a la casa cural, fuera de la mirada indiscreta y cuchicheos de la gente.

Había llegado a primera hora de la mañana, se había quedado a misa de ocho y apenas esta finalizó, fue hasta el sacerdote, quién con un gesto le indicó que lo siguiera.

- ¿Qué modales son esos niña?.- El sacerdote la reprendió, mientras se quitaba sus ornamentos.

- Perdón padre, buenos días.- Adhara saludó con las mejillas encendidas por la vergüenza.- Es sólo que voy al hospital y... Lo siento.

- ¿Algo malo ha pasado?.- El mayor preguntó preocupado al ver el semblante abatido de la chica.

- Fui a verlo hace unos días y de repente sufrió un nuevo infarto.- La joven explicó con premura.- Lleva en cuidados intensivos desde ese día y siento que voy a enloquecer de la angustia.- Un enorme alivio se instaló en su interior al sacar un poco de sus preocupaciones.

- ¡Lo lamento pequeña!. Oraré mucho por él y tú también hazlo, para que pronto pueda recuperarse.

- Gracias padre.- Ella respondió con una sonrisa.

- Bien. Entonces iré al grano.- El hombre se giró y halando una silla, tomó asiento, indicándole a la chica que hiciera lo mismo.- Le escuché decir a algunos feligreses de dos casos. Uno es el de un jovencito de una familia bastante pobre que había desaparecido sin dejar rastro, pero cómo este andaba en malos pasos y se juntaba con gente de dudosa reputación, nadie duda que haya sido víctima de un ajuste de cuentas.

- ¿Y el otro?.- Adhara preguntó ansiosa, al borde de la silla.

- Es de una familia adinerada. Yo conozco a su padre porque siempre han hecho generosas donaciones a hospitales e incluso al orfanato que administro. Su apellido es... Lombardi, si no me equivoco.- El mayor bajó la voz.- Dicen que han buscado en todas partes y desapareció por las fechas que tú encontraste a ese hombre.

Adhara guardó silencio, pero sus ojos, abiertos cómo platos lo dijeron todo.

- No te ilusiones muchacha. La capital está bastante lejos, es poco probable que sea él.

- Tiene razón.- Adhara asintió.- Será mejor que espere a que él despierte, en lugar de hacer algo imprudente que pueda perjudicarlo.

- Bien pensado hija.- El hombre le sonrió.- Creo que saldré de nuevo en dos semanas y veré que nuevas hay, mientras tanto compraré el periódico para estar informado y cruzate siempre por aquí, a ver que noticias te tengo.

- ¡Gracias padre!. Apenas tenga tiempo vendré.

- Bien. Ahora ven.- El hombre la invitó a acercarse con un ademán.- Vete en paz.- Pronunció después de darle la bendición.- Ve con cuidado.- Sentenció al verla tomar su mochila, lista para marcharse.

- Si padre y de nuevo gracias. ¡Nos vemos!.

- Nos vemos hija.- El hombre movió su mano, correspondiendo al gesto de la chica que ya se alejaba a toda prisa.

Adhara salió casi corriendo del lugar.

Su rutina en la semana era la misma: ir de un trabajo al otro para poder comer, tener un techo sobre su cabeza, que no le faltase lo necesario y ahora, cubrir gastos médicos.

Sólo las visitas al hospital la habían roto.

La dominical había sido siempre cambiante, y ahora con más razón.

Sacó algunas monedas para comprarse algo de comer, pues no podía gastar más de lo necesario.

Al ser un hospital público los gastos eran pocos, pero no por eso podía dejar de pagarlos, pues de hacerlo, sacarían al hombre del lugar y no recibiría el tratamiento adecuado para su recuperación.

Después de comprarse un bollo y un café en una panadería, Adhara se dirigió a aquel lugar que tan poca gracia le causaba, con un pequeño cuaderno entre las manos.

Sabía que aún no era hora de visita, pero ella tenía ciertos privilegios.

El hospital siempre hacía jornadas médicas dos veces por año en el orfanato en el cuál había crecido, por lo que la mayoría de médicos, incluido el director del lugar ya la conocían.

Eso le había beneficiado de muchas formas, por lo tanto, no le había sido difícil conseguir un permiso especial que le permitía visitar al hombre a la hora que quería.

Hizo un mohin al darse cuenta que aún tenía que seguir llamandolo "el hombre", puesto que todavía no tenía idea de cuál podría ser su nombre.

Llegó al hospital sonriendole al guardia de turno, quien respondió de la misma forma.

Entró al lugar y saludó a todos los que encontró a su paso, estaba por ingresar por la puerta de siempre, cuando un grito a sus espaldas la detuvo.

-¡Espera!, ¡Ya no está ahí!.- Adhara frenó su andar, dió la vuelta y caminó hacia la amable recepcionista.

-¿Cómo que ya no está ahí?.- Preguntó de inmediato, con el ceño fruncido en confusión.

- En la mañana lo trasladaron a una habitación normal nuevamente. La 14 para ser exactos. Por lo visto ya está fuera de peligro. Sigue el mismo pasillo de la vez anterior.- La mujer informó amable.

- Gracias Giulia.- La chica sonrió agradecida, se dió la vuelta y caminó hacia el lugar indicado.

Entró sonriente a la habitación cuando la hubo encontrado. Se sentía feliz de que ya estuviera fuera de peligro después del susto que le había dado.

Ya llevaba dos días en los que sólo podía verlo de lejos otra vez, hasta ahora.

Tomó asiento junto a la camilla y observó al hombre con detenimiento. Su rostro que ya casi se había desinflamado por completo y los moratones que ya casi habían desaparecido, le permitían ver con más claridad sus facciones.

Ella tenía razón. Era muy guapo.

Su mentón cuadrado y su barba en forma de candado lo hacían ver maduro y sexy, sus cejas eran oscuras y espesas, pero bien definidas. Tenía unos labios carnosos que aunque pálidos, se veían bastante llamativos. Sus pestañas rizadas acariciaban sus pómulos altos y su cabello castaño oscuro despeinado le daba un aire despreocupado.

Adhara suspiró risueña: Parecía un principe azul sacado de los cuentos de hadas que les leían en el orfanato cuando eran niñas.

- Me alegra que estés mejor. ¡Me diste un buen susto!. No te imaginas cuan preocupada he estado.- Adhara susurró mientras abría el cuaderno en su regazo.- Ahora no voy a leerte cuentos o poesías, voy a tratar de cantarte. No tengo linda voz, te lo advierto de antemano, pero estoy feliz por ti y es la única manera de hacertelo saber.- Adhara le sonrió dulcemente.

La chica carraspeó, y con una voz dulce y melodiosa, empezó a cantar una canción en español.

Puedo ver el Matiz y el reflejo de mi depresión

Puedo ver el perfil del fantasma que hay en mi interior

Y no he dejado de fumar y no puedo dormir

Y en medio de la soledad, sigo pensando en ti

Y no me atrevo a comenzar por olvidarte al fin

Porque me asusta descifrar qué habrá detrás de ti.

¿Qué hay detrás de una lágrima?

¿Qué hay detrás de la fragilidad?

¿Qué hay detrás del último adiós?

¿Qué hay detrás cuando acaba el amor?

¿Qué hay detrás?.

Puedo ver desde aquí mis recuerdos persiguiéndote

Puedo ver el perfil de mi sombra sobre la pared

Y no he dejado de fumar y no puedo dormir

Y en medio de la soledad, sigo pensando en ti.

Y no me atrevo a comenzar por olvidarte al fin.

Porque me asusta descifrar qué habrá detrás de ti.

¿Qué hay detrás de una lágrima?

¿Qué hay detrás de la fragilidad?

¿Qué hay detrás del último adiós?

¿Qué hay detrás cuando acaba el amor?

¿Qué hay detrás?.

Su voz era suave y armoniosa, afinada y agradable. Aunque aún cometía alguno que otro error en la pronunciación, había mejorado bastante su español, gracias a que Rosario se había propuesto enseñarle el idioma.

Adhara era muy inteligente y le encantaba aprender cosas nuevas, por lo que había puesto todo su empeño en ser una excelente alumna, lo que le había ayudado mucho y había aprendido con rapidez y facilidad.

Sonrió al terminar de cantar y observó nuevamente al hombre. Amaba esa canción y aunque él probablemente no la hubiese entendido debido a que estaba en otro idioma, cuando despertara podría volver a cantarsela y traducirla si era necesario, si él no la mandaba al demonio, claro.

Le había tomado gusto a RBD y a Morat, gracias a su compañera y quizás única amiga. Ella solía cantarlas cuando estaban lavando el piso o los baños, o cuándo después de repartir bebidas toda la noche, tenían un descanso.

Adhara puso el mentón sobre la palma de su mano, mientras apoyaba el codo en su rodilla.- Ojalá y muy pronto puedas despertar. Me imagino que es aburrido sólo escuchar a los demás hablar a tu alrededor y no poder refutar cuando algo no es de tu agrado.- Ella sacó una toallita húmeda de su cartera y comenzó a limpiar su rostro con suavidad.

- Quiero que despiertes, pero al mismo tiempo tengo miedo de que lo hagas.- Siguió hablando mientras seguía en lo suyo.- No sé si vas a ser amable conmigo o vas a tratarme mal. No sé si eres una buena persona o intentaras hacerme daño. No he conocido muchas personas buenas en la vida y comprenderás mi miedo, aunque por algún motivo siento que tú no eres malo, o al menos eso quiero creer.

Adhara le sonrió nuevamente, antes de agacharse y besar su frente.- Debo irme, prometo venir mañana sin falta. Por favor sigue luchando, yo... Yo seguiré en pie de guerra y no me rendiré. Espero que tu tampoco.

Adhara se enderezó, tomó su mochila desgastada la cuál estaba en el suelo y su cuaderno, dónde escribía todo aquello que llamaba su atención y le miró nuevamente sin poder evitarlo, antes de darse la vuelta para salir de la habitación.

- Cuídate. Yo rezaré mucho por ti, por favor no te rindas. Nos vemos mañana.- Adhara se despidió con su mano, mirando su rostro, antes de cerrar la puerta y retirarse del lugar.

Cerró sus ojos con fuerza, mientras recostaba su espalda en la plancha de madera.- ¡Él puede!, ¡Yo sé que el puede!.- Susurró con anhelo, antes de suspirar y emprender el camino hacia su trabajo.

Mientras en el interior de aquella habitación, justo cuando la puerta se cerró, los dedos del hombre se movieron, buscando el calor de su mano.

Lies dieses Buch weiterhin kostenlos
Code scannen, um die App herunterzuladen

Aktuellstes Kapitel

  • Mi Ángel   Grito De Guerra

    Adhara limpió el sudor que perlaba su frente y que goteaba lentamente por su nariz, maldiciendo internamente al verse sola fregando pisos.Era el día libre de Rosario y gracias a su estado deplorable de salud y el conflicto anterior, últimamente había estado faltando al trabajo y la latina había tenido que cargar con la responsabilidad de ambas.Era plenamente consciente que la pobre mujer merecía un respiro, pero eso no disminuía su fatiga y descontento.Miraba el reloj en la pared cada cuántos minutos, mientras oía el bullicio de la gente en la pista de baile.Agradecía ya haber terminado su trabajo en esa parte, pues lo que menos deseaba era estar en medio del olor nauseabundo del alcohol y el sudor mezclados en un mismo lugar.- Es el último baño Adhara... Después te vas a la cocina y cuándo menos te des cuenta ya estarás en casa con Mattia.- Una sonrisa instantánea apareció en su rostro al pensar en el ojiazul.Ya se habían mudado al apartamento que Gino había preparado para ello

  • Mi Ángel   Revancha

    Nicolá apretaba el volante con tanta fuerza que poco a poco sus nudillos comenzaron a tornarse blancos, mientras su entrecejo se fruncía más en preocupación que en concentración.No sabía por qué, pero desde que el patriarca Lombardi había enviado aquel mensaje, sus alarmas se habían encendido de una forma que no podía explicar con simples palabras.Algo en su interior gritaba que aquella noche auguraba peligro y por primera vez, la falta de la luna en el cielo lo llenaba de mayor inquietud.Adriano iba a su lado en absoluto silencio, mientras los gemelos jugaban y reían tranquilamente en el asiento trasero.- ¿También lo sientes?.- La voz del menor de los Lombardi rompió el denso silencio instalado en el coche.- ¿Ah?.- Nicolá dió un respingo, confundido ante la repentina pregunta.Adriano lo miró con una sonrisa extraña que le produjo escalofríos.- Pregunté si también lo sientes.- El joven respondió mirando nuevamente por la ventana.Nicolá guardó silencio y observó al hombre a su l

  • Mi Ángel   Charla

    Adriano observaba su celular con tanta atención que parecía que el aparato se había convertido en algo sumamente precioso y de valor incalculable.Sus dedos picaban por escribir cualquier cosa en aquel chat solamente para convencerse de que todo aquello era real y no producto de su deteriorada imaginación.- ¿Señor?.- Una voz llamó desde el umbral de la puerta, desviando su atención del aparato.- ¿Pasa algo Nicolá?.- Adriano preguntó un poco aturdido, sacudiendo su cabeza para salir por completo de su ensimismamiento.El fiel guardaespaldas de su hermano lo observó con detenimiento, tratando de descifrar lo que pasaba por la cabeza de su joven señorito.Un sentimiento de culpa comenzó a adueñarse de su interior... Si tan sólo aquella noche hubiera insistido más quizás las cosas no habrían terminado así.Tal vez Mattia no habría desaparecido sin dejar rastro y no tendría que ver aquella cara de ansiosa angustia en el rostro de Adriano las veinticuatro horas del día, los siete días de

  • Mi Ángel   Decisiones

    Adhara se sentía en las nubes...Cada vez que recordaba su atrevimiento sentía el calor abrasador subir por sus mejillas, las cuales estaba segura se encontraban de color carmín sin necesidad de maquillaje al igual que sus orejas, siempre dispuestas a delatarla.Respiró hondo y sacudió la cabeza, tratando de alejar aquellos pensamientos que con cada segundo que pasaba se volvían menos decentes y se encaminó a la pequeña cocina, dispuesta a darle otra cosa en la cuál pensar a su mente atribulada.Observó de reojo los diferentes medicamentos que Gino le había llevado aquella mañana y se juró a si misma que sería obediente y los beberia sin rechistar.Ahora ya tenía un motivo para seguir adelante y no darse por vencida. La oportunidad de ser feliz después de tantas penurias estaba en sus manos y no renunciaría por su terquedad.Aún tenía un largo camino por delante y aunque sabía que este no sería del todo fácil, al menos ya no tendría que luchar sola.Suspiró hondo al recordar todas las

  • Mi Ángel   Confesiones

    - Si eres capaz de comprender la gravedad del asunto ¿Cierto?.- El hombre preguntó con voz grave, mirando a la chica frente a él con seriedad.Adhara no se atrevió a responder y simplemente agachó la cabeza, deseando fundirse en la mesa frente a ella.Podía sentir la mirada cargada de reproche del padre Narciso sobre ella, seguramente secundando las palabras de Gino.- No la regañes más tío.- Mattia intervino en su defensa, aunque al igual que los otros dos hombres en la habitación estaba enfadado.- ¿Es enserio Mattia?. Sabes que esto no es un juego y que gracias a la necedad de Adhara se ha complicado más de lo que debería.- Gino reprendió a su sobrino.- No digo que esté bien pero, regañarla no servirá de nada.- Está bien Mattia: me la gané.- Adhara intervino, sabiendo que simplemente estaban preocupados por ella.Preocupados por ella... Nunca creyó que alguien más a parte del padre Narciso y la madre superiora podrían llegar a preocuparse por alguien tan insignificante como ella,

  • Mi Ángel   Todo Por Ti

    Mattia observaba el pequeño reloj que se encontraba en la mesita de noche con tanta atención que incluso parpadear le parecía innecesario, aún cuando sus ojos lagrimeaban suplicando por un breve descanso.Apenas marcaba las nueve y parecía que se había detenido por completo pues cada segundo se parecía más a una hora.Sabía que Adhara no volvería sino hasta aproximadamente la media noche y ahora más que nunca anhelaba que el tiempo corriera de prisa y que los minutos se tranformaran en horas al son de un chasquido de dedos.Cerró sus ojos frustrado y con una horrible presión en el pecho: algo andaba mal, lo presentía y lo que menos deseaba en aquel momento era dormir.Siempre esperaba a la pelinegra despierto y nunca permitía que el sueño lo venciera mientras no veía a la chica llegar a su lado sana y salva, y aquella noche no era la excepción.Más sin embargo, no era solamente eso lo que lo mantenía despierto ese día, sino también aquella inquietud y angustia que no sabía de dónde ve

Weitere Kapitel
Entdecke und lies gute Romane kostenlos
Kostenloser Zugriff auf zahlreiche Romane in der GoodNovel-App. Lade deine Lieblingsbücher herunter und lies jederzeit und überall.
Bücher in der App kostenlos lesen
CODE SCANNEN, UM IN DER APP ZU LESEN
DMCA.com Protection Status