ログインWhen my husband accompanies his childhood sweetheart to the vet to treat her pet fish, my son accidentally spills his drink on her. My husband watches as his childhood sweetheart's eyes redden. Then, he slaps my son hard and throws a stack of cash at him. "This is your chance to make up for your mistakes. Buy Wendy a dress—make sure it's white!" My son dries his tears while holding onto the money. He roams the streets, searching for a white dress in the middle of the night. When he finally finds one, he ends up getting beaten to death by some drunk hooligans. Even in death, he clutches the bloodied skirt tightly. I burst into tears of despair as I hold onto his body and call my husband over a dozen times. However, he's too busy with his childhood sweetheart's fish. He blocks my number. When he finally calls me back, he sounds icy and angry. "Wendy is still waiting for that dress! Where has the little brat gone to? Can't he even handle such a simple task?"
もっと見る—¿Estás seguro de que no hay otra opción?
—No señor, ese hombre se ha ganado la confianza de ella, su madre la vendió hace 6 meses por una considerable suma, el delito lo harán este sábado y lo transmitirán por la web oscura, la única manera es hacerlo usted primero.
Bastien se soltó el cuello de la camisa y se tiró hacia atrás en su silla, un cigarrillo descansaba en su dedo mientras botaba la ceniza en un cenicero lleno de colillas, su mano frotó el puente de su nariz angustiado, mientras Lucca le entregaba una carpeta que su espía había clonado, ahí estaban las fotos de Kate en la universidad, mientras salía de casa, con sus amigos, todo estaba registrado, sin duda la habían investigado, y estaban preparando todo para destruirla, Bastien cerró la carpeta y tomó un trago mirando el humo del cigarrillo.
—Ella me odiará para siempre por esto.
—Pero señor, si usted no lo hace, su destino será peor, ellos no se detendrán, hasta que usted mande la prueba, o lo hace usted primero, o ellos cumplirán con su objetivo.
—Está bien, háganlo.
Bastien soltó un soplido angustioso mientras Lucca, su mano derecha, daba una orden por su celular.
—Lucca…
—¿Mmm?
—No le hagan daño —advirtió—.
—Entendido.
El hombre salió de la oficina mientras lo dejaba sumido en sus pensamientos, con un whisky en su mano y un cigarro en la otra.
Mientras tanto en la universidad Katherine miraba sus apuntes cuando siente un par de manos tapar sus ojos, era su cuarto año de diseño de modas, toda su vida quiso crear ropa.
Desde pequeña, cuando era niña, vestía a sus muñecas con distintos diseños, incluso hacía ropa nueva con su ropa vieja regalándola a los niños más necesitados del vecindario, su obra de arte a los 10 años fue un abrigo que hizo de un antiguo abrigo de su padre el cual tenía rota una manga, estuvo haciéndolo por meses.
Cuando llegó el invierno iba camino de la escuela y vio al pequeño de la esquina que no hablaba con nadie, estaba sentado en su pórtico esperando que llegaran sus padres adoptivos, era un pequeño delgado muy probable por la mala alimentación, su pelo era negro y sus ojos eran café claro, esa tarde había nevado y hacía mucho frío, Katherine o Kate como le llamaban sus amigos corrió a su casa, tomó el abrigo y un termo con leche caliente y galletas, se paró firme en el portal de la reja y con una sonrisa lo saludó.
—Hola.
El pequeño que estaba casi con sus labios morados de frío levantó la mirada, Kate segura como siempre entró y dejó el termo con leche a su lado.
—Párate.
El pequeño casi entumido de frío se puso de pie, Kate puso su abrigo en él, era tan grueso que ni siquiera una pizca de frío lo traspasaba, ella miró su obra de arte y suspiró.
—Perfecto…
El niño se miró, era un abrigo color vino, por dentro tenía un forro de piel de oveja, lo que lo hacía totalmente abrigado, casi tartamudeando el pequeño dijo.
—Gracias…
—No me agradezcas todavía, siéntate.
El viento helado azotaba las mejillas de Kate mientras se arrodillaba frente al niño tembloroso. Sus dedos, entumecidos por el frío, sacaron con torpeza un termo de su mochila. El vapor de la leche con chocolate se elevó como un suspiro cálido entre ellos. El pequeño, con los labios morados, miró el vaso como si fuera un tesoro.
—Toma, esto te dará calor.
Kate le entregó las galletas para acompañar la leche.
—Toma, esto te dará calor, las galletas las hice yo, así que si están malas te las comes igual.
El pequeño dio una sonrisa al escuchar su amenaza, la mordió y su paladar dio un grito de alegría.
—Están deliciosas, gracias.
—Obvio, todo lo que hago, lo hago bien, ¿por qué estás en la calle con este frío?
—Mis padres adoptivos aún no vuelven de una comida con su familia, y no tengo llaves.
—Mira, cuando eso pase, ven a mi casa, yo llego a las 5.30 del colegio, desde esa hora me pongo a coser y diseñar, me podrías servir de modelo.
El pequeño sonrió mientras tomaba la leche, y así pasaron los meses, Sebastián iba cada tarde a casa de Kate, ella le daba leche y galletas y él a cambio le servía de maniquí para sus creaciones, se ganaba uno que otro pinchazo de agujas pero decía que eran heridas de guerra, en algunos pinchazos Kate se dio cuenta de su marca de nacimiento...
—Cielos, qué linda, es una media luna—
—Sí, la tengo desde que nací, algún día me tatuaré nuestros nombres ahí.
—Hagamos una promesa.
La pequeña Kate estiró el meñique.
—Si algún día nos separamos por cualquier cosa, promete que volverás por mí, y yo iré por ti.
El pequeño estiró su meñique.
—Prometo volver por ti, Kitty.
Justo después de ese día Sebastián dejó de ir, el padre de Kate averiguó que los padres adoptivos de Sebastián salieron rápido la noche anterior sin dejar rastro.
Kate estuvo triste por meses, pero luego lo superó, cada vez que pasaba por la casa de Sebastián miraba el pórtico extrañando a su dulce amigo. Al pasar los años Kate entró a la universidad de diseño, ahí se enamoró de Sebastián, un joven que venía de otra ciudad, le llamó la atención porque tenía el mismo nombre de su amigo de infancia, se decepcionó cuando revisó su brazo, no tenía la marca de nacimiento de Sebastián, una pequeña media luna justo más arriba de su muñeca, hace unos 2 meses empezaron a ser novios, y eso tenía muy feliz a Kate, Sebastián era el novio perfecto, sintió sus manos en sus ojos, su inconfundible perfume llenaba sus fosas nasales.
—Mmm, ¿quién será? Déjame adivinar, mmm, el profesor de colorimetría.
—¡¡Qué!! ¡Cómo me confundes con ese viejo calvo! —Sebastián gritó fingiendo estar herido.
Kate sonrió dulcemente mirando sus hermosos ojos azules.
—Era una broma, cómo no reconocer las hermosas y suaves manos de mi novio.
Kate se puso de pie y besó sus dulces labios, llevaban 2 meses de novios y él aún no avanzaba tanto como ella quisiera, estaba enamorada y quería que él fuera su primera vez. Ella había intentado avanzar más, pero él siempre la detenía—
—Amor, amor, basta, vengo a invitarte —Sebastián la alejó—.
—¿A dónde?
—Este sábado tengo una fiesta, ¿podemos ir?, y después podemos ir a un lugar más privado los dos, ¿qué te parece?, tengo reservado un lindo lugar, pétalos de rosas, champagne y música suave—
Kate estaba feliz, al fin tendría su primera vez y con el hombre que amaba.
—Me encantaría, aunque debo avisarle a Delia, es una tortura hablarle, desde que murió papá ella cambió totalmente, ahora solo me desprecia.
—Quizás nunca te quiso y solo fingía.
—Creo que eso es verdad, ella era la mejor amiga de mi madre, cuando mi madre falleció se hizo cargo de mí con la excusa de ayudar a mi padre, pero solo quería meterse en su cama y lo logró.
—Lo sé cariño, tranquila, si quieres yo hablo con ella para pedir permiso.
—¿Harías eso?
—Por supuesto, yo haría cualquier cosa por mi princesa.
Sebastián le dio un beso dulce en sus labios y luego la llevó a su casa, como era de esperarse Delia estaba sentada en el sofá mirando unas revistas cuando entró Kate.
—Buenas tardes, Delia.
—Hola, ¿tan temprano? ¿No llegarías más tarde?
—Sí, es que me trajo Sebastián.
Delia levantó la mirada y saludó a Sebastián que estaba detrás de Kate.
—Señora Delia, buenas tardes, quería avisarle que este sábado saldré con Kate, iremos a una fiesta fuera de la ciudad, prometo traerla antes de mediodía del domingo.
—Está bien.
Delia aceptó y Kate abrió sus ojos, ella jamás había sido tan amable.
—Gracias.
Sebastián sonrió a Kate y le dio un beso corto en los labios.
—Mañana paso por ti a la universidad, nos vemos cariño.
—Adiós, amor.
Sebastián se fue, Kate cerró la puerta y subió a su habitación, ahí estaban sus retazos de género, hilos, un maniquí que le ayudaba a crear su nueva ropa y en su clóset se veía un pequeño abrigo negro, antes que su amigo Sebastián desapareciera de su vida ella le había hecho un abrigo negro, casi idéntico al primero que le regaló, se lo iba a entregar ese día en que él desapareció, Kate acarició la manga del abrigo con cariño mientras recordaba a su amigo, se dio un baño y luego se metió a la cama.
A la mañana siguiente Kate despertó con una molestia en el corazón, sentía que algo no andaba bien, tomó sus cosas y se puso a caminar, se sentía observada, miraba para todos lados pero no veía a nadie, suspiró pensando que solo era su mente, pero iba caminando a la universidad cuando una camioneta negra paró a su lado, varios hombres bajaron, ella pensó que la asaltarían pero fue peor, uno puso un pañuelo en su boca antes que pudiera pedir ayuda, sus libros quedaron esparcidos en el suelo mientras ella lentamente se desvanecía en los brazos de su atacante.
Soon after, Louis fell ill with a high fever that wouldn't subside.I took him to the hospital. While we waited for the test results, he was visibly anxious and unsettled.I silently observed the fear on his face. As I had expected, the diagnosis came back positive—Louis had contracted HIV.When I told him the news, he collapsed. His legs buckled beneath him. He seemed like a frightened animal, cornered and hopeless."This is impossible. I've only slept with Wendy…" He suddenly trailed off, as a horrifying thought struck him.I watched the expression of growing despair on his face and couldn't help but smile to myself.His illness was indeed contracted from Wendy, but I was the one who bribed the person who performed her plastic surgery to pass it on to her.But I wasn't sure if Wendy had realized she was already doomed.Feigning concern, I tended to Louis' daily needs.At this point, he was physically and mentally exhausted. He gradually became completely dependent on me, to
Wendy cried so hard that she was gasping for breath. "Louis, you promised to love me forever! Are you dumping me now?"Louis sighed. His eyes were filled with guilt as he looked at her. "Wendy, we can't be together anymore. Every time I see you, I think of Zane."Wendy threw herself into his arms without a second thought. "I don't want anything from you. I just want you to stay with me, Louis. We grew up together. I really can't let you go.""If you didn't want his money, why did you ask me for 200 thousand dollars?" I interrupted her with a smile.Both Louis and Wendy froze. Wendy immediately denied it with a shrill voice. "You're lying! I never asked for your money! You're talking nonsense to slander me!"I smirked and pulled out a recorder pen from my bag. I'd secretly recorded our conversation the day I gave her the money.In the recording, her voice was filled with flattery as she said, "I don't even like Louis. His family's poor, and his mom's cheap. Honestly, Louis is luck
As I watched Wendy leave, a meaningful smile played on my lips.Two months later, Wendy returned.This time, Louis no longer rejected her as harshly.However, he was clearly taken aback by her towering nose, swollen, misshapen eyes, and thick, full lips.Wendy thought Louis was moved by her, so she hurriedly poured her heart out, "I missed you so much. Since you're afraid of my old face, I'm willing to change for you."But what she didn't understand was that, for a man like Louis, his love would fade with her allure.What was once a fairly delicate and charming face had now become disfigured, resembling something out of a horror tale. Louis would surely cast her aside soon enough.But he wouldn't do it immediately. He'd need to maintain his image of being a devoted man.I only needed to wait and watch as their relationship slowly fell apart and then collect the rewards I sought.As expected, Wendy made a scene during an event Louis took me to."Why didn't you bring me? You al
My voice grew even more ethereal as I said, "Wendy's a mother. Why didn't she stop you when you had Zane go out and buy that dress?"Why couldn't it wait until the next day? It was so dark and cold that night. Zane must have been terrified when he died. Even during his last moments, he'd clutched that white dress so tightly, hoping you would praise him.""Enough!" Louis shouted, his voice trembling. Consumed by guilt, he slammed his fist against his own head.I let his head fall to my shoulder, watching him torment himself with cold satisfaction.Great. The more he regretted it, the more it pleased me. This was exactly what I needed in order to proceed with my plan.Half a month later, Wendy finally realized something was wrong. Louis had become strangely resolute.Once he'd connected Wendy to Zane's death, he could no longer look at her without being dragged into the abyss of his own remorse.He was so selfish. His every feeling and action revolved only around him. Even the wom
The next moment, Louis tore the necklace in his hands apart.My mind went completely blank as the scattered beads fell before my eyes.A piercing sound rang in my ears. I collapsed to my knees, desperately scrambling to gather the beads.This was the only thing Mom had left me. I buried my head i
This whole relationship had been a mistake from the start. Louis was a student of my dad, Tyler Harrison.Because Louis was poor, Dad always used white lies to bring him over for dinner at our house.Gradually, I got to know him better.Dad recognized Louis's potential and did everything he could
It had been two full days since Zane's funeral, and I hadn't slept a wink. My head throbbed, and my eyes were bloodshot.I glanced at the goldfish on the table. Louis noticed my gaze and sneered. "Wendy's a caring person. Someone like you wouldn't understand."His words suddenly made me remember s
I had just finished handling my son Zane Graham's funeral arrangements when the number I had dialed dozens of times without an answer finally called back.My husband, Louis Graham, said irritably, "Where's Zane? That idiot can't even handle something as simple as buying a darn dress."A wave of ab
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