Beranda / Romance / NO ME LLAMES TÍO / 118. DÉMONOS PRISA

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118. DÉMONOS PRISA

Penulis: CATA PAEZ
last update Tanggal publikasi: 2026-10-29 03:16:48

POV. VALENTINA

No sé cuánto tiempo pasó antes de que regresaran.

Escuché pasos, voces y el sonido de una llave girando en la cerradura. Me puse de pie como pude, esperando ver a uno de los hombres de Alfonsino.

En cambio, apareció un hombre mayor con un maletín médico.

Detrás de él venían dos guardias que sostenían a Lyla.

Sentí que el corazón me daba un vuelco.

—¡Lyla!

Ella apenas podía mantenerse en pie. Tenía el rostro pálido, los ojos hinchados y una mano aferrada al brazo de uno de los hom
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  • NO ME LLAMES TÍO   125. LLEGASTE TARDE

    POV. ADRIÁN.La primera vez que golpeé a un hombre aquella noche, no sentí absolutamente nada.Ni satisfacción.Ni culpa.Ni siquiera rabia.Solo una necesidad desesperada de conseguir respuestas.—Te lo voy a preguntar una vez más —dije, sujetándolo por la solapa—. ¿Dónde está Alfonsino?El hombre escupió sangre a un lado y se rio.—No tienes idea de con quién te estás metiendo, Rossi.Lo solté.Después miré a mis hombres.—Revisen el lugar. Quiero teléfonos, documentos, registros de llamadas y cualquier cosa que pueda relacionarlo con sus movimientos. Si alguien sabe dónde está escondido, lo encontrarán.—¿Y él? —preguntó uno de ellos, señalando al hombre que seguía en el suelo.Lo miré con desprecio.—Si tiene algo útil que decir, que lo diga ahora. Si no, entréguenlo a las autoridades junto con todo lo que encontremos aquí.No necesitaba matar a nadie para demostrar que había dejado de tener paciencia.Había otras maneras de hacer que los hombres hablaran.Y yo conocía demasiadas.

  • NO ME LLAMES TÍO   124. ¿DÓNDE ESTÁ?

    POV. LUCIANO.—Siempre has sido bueno escondiéndote detrás de tus decisiones.Vittorio levantó la mirada desde el escritorio.No había nadie más en el despacho. Me había asegurado de que así fuera antes de entrar.—Si viniste a insultarme, puedes marcharte.—No he terminado.Cerré la puerta.Durante años había guardado palabras que me quemaban por dentro. Había acumulado resentimiento, decepción y una lista interminable de cosas que nunca me atreví a decirte a la cara.Ahora, con Alfonsino utilizando a las personas que amaba como monedas de cambio, ya no me quedaba paciencia para fingir que nuestra relación podía seguir sosteniéndose sobre silencios.—Quiero saber por qué lo hiciste.Vittorio dejó los documentos sobre el escritorio.—No es tan sencillo.—Entonces empieza por lo complicado.—Luciano, yo... Lo intenté, de verdad lo intente, amaba a tu madre y..—Esa mujer no es mi madre —me quede mirando al techo—. A diferencia de Adrian, yo no tuve madre.Sus ojos me decían muchas cosa

  • NO ME LLAMES TÍO   123. SE LA LLEVO

    POV. ALESSANDRO.—Quiero que vuelvas a repetirlo.No levanté la voz. No me hizo falta.El abogado, de pie frente a mi escritorio, apretó la carpeta que sostenía entre las manos. Llevaba varios minutos explicándome las decisiones que había tomado mi hija, pero mi cerebro parecía negarse a aceptar cada una de sus palabras.—La señorita Valentina ha autorizado la preparación de un inventario de los bienes que puede transferir sin intervenir en la administración general del grupo. También ha solicitado la liquidación de determinadas inversiones y la revisión de sus participaciones.Lo observé en silencio.Mi hija estaba preparando una lista de todo lo que poseía para entregárselo a un hombre que no dudaría en utilizarla hasta dejarla sin nada.Y yo ni siquiera había conseguido hablar con ella.—¿Y piensan entregarle esa información a Alfonsino?—Estamos revisando las restricciones legales de cada operación, señor. No podemos impedirle que disponga de sus propios bienes si cumple con los r

  • NO ME LLAMES TÍO   122. EL MUNDO ARDERÁ

    POV. ADRIÁN.—Hablen.Mi voz sonó más fría de lo que pretendía, aunque, a esas alturas, ya no me importaba cómo me percibieran.Tenía las manos cerradas en puños y una sola imagen repitiéndose dentro de mi cabeza: Valentina en poder de Alfonsino.No sabía si estaba herida, si había conseguido comer algo, si alguien la había tocado o si seguía conservando aquella expresión desafiante con la que solía enfrentarse al mundo, incluso cuando tenía miedo.Y eso era lo peor.No saber.La incertidumbre me estaba devorando por dentro, lentamente, como una enfermedad que no podía extirpar con dinero, influencias ni amenazas.—Antes de que hagas una estupidez, necesitas entender que Alfonsino no se mueve solo —dijo Elena.Solté una risa seca.—¿De verdad crees que me importa cuántas personas tenga a su alrededor?—Debería importarte si quieres recuperar a Valentina con vida.La miré.Por un instante, volví a sentir aquella rabia que me había acompañado desde que entró en la habitación. Era fácil

  • NO ME LLAMES TÍO   121. DESTRUIR TODO

    POV. THIAGO.Nunca había disfrutado tanto viendo cómo se derrumbaba un imperio.Quizá porque, durante años, había visto a poderosos como los padres de Julieta utilizar su apellido para comprar voluntades, silenciar a quienes se atrevían a cuestionarlos y destruir a cualquiera que amenazara sus intereses.Se habían convencido de que eran intocables.Que el dinero podía comprar cualquier cosa.Que las personas eran piezas que podían mover sobre un tablero sin preocuparse por las consecuencias.Ahora estaban descubriendo que hasta el imperio más sólido podía desmoronarse cuando alguien encontraba las grietas adecuadas.—La primera cuenta acaba de ser bloqueada —informó Igor desde el otro lado de la mesa—. Y los documentos que entregamos han provocado una investigación formal. Sus socios están intentando desvincularse de ellos.—¿Y las empresas pantalla?—Algunas ya están bajo revisión. Las demás caerán cuando terminemos de entregar las pruebas.Asentí.No había llegado hasta allí por un

  • NO ME LLAMES TÍO   120. PACIENCIA CON DEBILIDAD

    POV. THIAGO—Necesito que me entregues la lista completa.Igor dejó una carpeta sobre la mesa.—La tienes delante.La abrí.Nombres. Fotografías. Antecedentes. Empresas vinculadas. Registros mercantiles. Historiales de transferencias. Personas que habían trabajado para mis padres durante años y otras que habían aparecido en sus negocios mucho después de que yo comenzara a sospechar que había cosas que no encajaban.Pasé las páginas sin detenerme.—¿Cuántos?—Cuarenta y tres hombres disponibles. Otros doce pueden incorporarse en las próximas horas.—¿Entrenamiento?—La mayoría tiene experiencia en operaciones de seguridad privada. Algunos han trabajado en protección ejecutiva y otros en recuperación de activos. Todos han sido verificados.Levanté la mirada.—¿Verificados por quién?Igor sonrió.—Por personas que no suelen equivocarse.—No me sirve.Su sonrisa desapareció.—He revisado sus antecedentes, sus contratos anteriores y sus vínculos financieros. No hay indicios de que responda

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