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Epílogo

Autor: Maye Lyn
last update Fecha de publicación: 2024-12-30 04:28:48

Morí el 17 de abril del 2031.

Sí, morí, pero también viví.

No sé cómo empezar a describir los últimos años de mi vida, no basta con decir que fueron buenos años, porque, en parte, eso podría ser mentira. Es decir, no todos fueron buenos, no, no me atrevo a mentir. Cada día fue una batalla, una mezcla de amor, dolor, miedo y esperanza. Y aunque ahora estoy escribiendo estas palabras desde un lugar donde ya no siento el peso de la enfermedad, mi corazón aún late con cada recuerdo de lo que dejé
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Comentarios (27)
goodnovel comment avatar
Diana S
Un día como hoy ;(
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Angelica Zamora
felicitaciones una hermosísima historia gracias por tan bello mensaje que dejaste en esta historia ...️
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Cristina Santillan
Hermosa historia ...️ felicidades autora , ... este es el tercer libro que leo y ninguno me defraudó.Eres una muy buena escritora . Muchos éxitos ...️
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  • NUESTRO CONTRATO DE NAVIDAD   Epílogo

    Morí el 17 de abril del 2031.Sí, morí, pero también viví. No sé cómo empezar a describir los últimos años de mi vida, no basta con decir que fueron buenos años, porque, en parte, eso podría ser mentira. Es decir, no todos fueron buenos, no, no me atrevo a mentir. Cada día fue una batalla, una mezcla de amor, dolor, miedo y esperanza. Y aunque ahora estoy escribiendo estas palabras desde un lugar donde ya no siento el peso de la enfermedad, mi corazón aún late con cada recuerdo de lo que dejé atrás. Recuerdo cuando todo parecía perdido, cuando el cansancio y la desesperación me consumían. Hubo días en los que me pregunté si seguir valía la pena, si había algo más allá del dolor, si rendirme era la solución, si… podía seguir intentándolo. Pero Ethan... él nunca dejó de creer en mí. Durante dos años, luchamos juntos. Él me sostuvo en los días en los que no tenía fuerzas para levantarme, ni para ser yo misma. Me recordó quién era cuando la enfermedad intentaba borrar cada parte de mí,

  • NUESTRO CONTRATO DE NAVIDAD   Final

    EthanEl tiempo en la sala de espera no tenía sentido. No sabía si habían pasado minutos o una eternidad desde que me habían dicho que aguardara. Mi cabeza estaba baja, mis manos temblorosas descansaban sobre mis rodillas, y Blizzard estaba acurrucado a mis pies, como si también sintiera el peso de lo que estaba ocurriendo. Las luces blancas del hospital eran frías, impersonales, y el murmullo de conversaciones a mi alrededor se sentía como un ruido lejano, distante. Todo lo que podía pensar era en Alayna, en las horas que había pasado sin saber nada de ella. Cuando el médico finalmente apareció, lo vi acercarse con un paso firme pero contenido. Llevaba una bata blanca impecable, un bolígrafo en el bolsillo, y una expresión grave que no auguraba nada bueno. Me puse de pie de inmediato, con el corazón golpeando en mi pecho. —¿Ethan Graham? —preguntó el doctor con voz tranquila. —Sí. ¿Cómo está Alayna? ¿Qué le ha pasado? —Mis palabras salieron atropelladas, casi desesperadas. El mé

  • NUESTRO CONTRATO DE NAVIDAD   Almuerzo de navidad

    EthanEl bullicio era ensordecedor. Las risas, los brindis y el constante ir y venir de familiares llenaban cada rincón de la casa de mi tía Sofía. Podría haber sido un ambiente reconfortante, pero no lo era para mí. No hoy. El plan para este día siempre fue pasarlo con Alayna, pero todo había cambiado tanto que ya no era agradable.Este no era mi plan, así que no me sentía muy cómodo.Paula me arrastró por la casa como si fuera un trofeo que mostrar. Cada vez que veía a alguien que no había saludado, me empujaba hacia adelante con su entusiasmo contagioso, presentándome como si yo fuera una versión mejorada del Ethan Graham Taylor que todos conocían. —¡Mírenlo! Dos años fuera y vuelve más guapo que nunca, ¿no creen? —decía Paula mientras yo intentaba mantener una sonrisa educada. Había saludado a tantas personas que ya no podía seguirles la pista. Los primos, las tías, los tíos, incluso las parejas nuevas de algunos familiares que no recordaba haber conocido antes. Me encontré fre

  • NUESTRO CONTRATO DE NAVIDAD   Navidad

    AlaynaLlegué a casa con Blizzard corriendo delante de mí, su entusiasmo por estar de vuelta era casi contagioso. Me quité los zapatos en la entrada y encendí las luces, observando cómo todo el espacio se iluminaba con un brillo cálido y familiar. Había sido una noche increíble. La cena con los Graham había superado mis expectativas, y la calidez de su familia era algo que nunca habría imaginado experimentar. Su madre, Alice, era un encanto; su padre, Robert, divertido y amable, y Paula, un torbellino de energía. Todos ellos me hicieron sentir como si perteneciera a ese lugar, aunque solo por unas horas. Ethan me había dejado en casa después de despedirse con un beso suave y prometer que nos veríamos pronto. Los planes habían cambiado ligeramente: él pasaría Navidad con sus primos y tías en un gran almuerzo familiar, mientras que yo… bueno, le había dicho que iría a ver a mi padre. No era cierto. El plan inicial había sido volver a la cabaña, pero no quería interponerme entre Ethan

  • NUESTRO CONTRATO DE NAVIDAD   Nochebuena

    EthanEl viaje a casa de mis padres fue tranquilo, pero mi mente no lo estuvo en ningún momento. Manejé despacio, asegurándome de que cada curva, cada frenada, no fuera lo suficientemente brusca como para marear a Alayna. —Ethan, estoy bien —había dicho ella en un momento.—Lo sé. Pero no hay prisa. —Intenté sonar relajado mientras enviaba un mensaje rápido a mi madre, explicándole que llegaríamos un poco más tarde de lo previsto, pero que estaríamos a tiempo para la cena. —¿Estás nervioso? —preguntó Alayna, observándome con una sonrisa curiosa. —¿Yo? Para nada. Ella rio suavemente, pero no dijo nada más. Blizzard, en la parte trasera del coche, permanecía tranquilo, como si entendiera que esta noche no se trataba de él. Cuando finalmente llegamos, la gran casa de los Graham estaba iluminada con luces navideñas que bordeaban las ventanas y la puerta principal. La nieve cubría el camino y el tejado, y el calor que emanaba del interior era casi palpable. Ayudé a Alayna a salir del

  • NUESTRO CONTRATO DE NAVIDAD   Deseo de navidad

    AlaynaEl pueblo estaba especialmente concurrido ese día. Las calles estaban decoradas con luces cálidas que contrastaban con la nieve fresca acumulada a los lados, y los escaparates brillaban con colores festivos. Ethan y yo caminábamos despacio, disfrutando del ambiente navideño mientras Blizzard trotaba a nuestro lado con su abrigo rojo. —¿Segura que quieres hacer esto hoy? —preguntó Ethan, lanzándome una mirada de reojo. —Por supuesto. —Sonreí, intentando no mostrar lo cansada que ya me sentía. No iba a perder la oportunidad de elegir regalos para su familia ni de hacer que esta Navidad fuera perfecta. Caminamos entre tiendas, deteniéndonos en una especialmente acogedora donde había ropa elegante. Mi atención se centró en un vestido que colgaba en la esquina: de terciopelo verde oscuro, con detalles delicados en el escote y las mangas. —¿Ese? —preguntó Ethan, siguiéndome la mirada. Asentí, sin atreverme a mirarlo. —Solo quiero probarlo, no estoy segura de que sea para mí. —

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