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Capítulo 7

Author: Mangonel
Ser humillado de esa manera por Rogelio frente a mi familia hizo que sintiera mi dignidad pisoteada, como si la hubieran hundido en el fango.

—¡Rogelio! ¿Qué estupideces estás diciendo? ¿A qué te refieres con que soy un hipócrita?

Daba la impresión de que Rogelio se había vuelto loco de remate por la furia, porque estaba a punto de soltar lo que ambos sabíamos.

—Deja de fingir, Montiel —dijo Rogelio con desprecio—. Te la pasas conmigo en el centro de masajes El Oasis. Te metiste con esa masajista, la tal Zaira; el mes pasado hasta los pesqué dándose arrumacos en uno de los privados. Engañas a Violeta y ahora quieres meterte con mi hija. ¿Es que no tienes vergüenza?

Me quedé helado y el sudor me empapó la espalda. Rogelio acababa de ventilar lo de Zaira frente a todos; mi mujer me lanzó una mirada fulminante, con el rostro pálido como un papel. Pero yo no me iba a quedar de brazos cruzados.

—No te creas muy limpio, Rogelio —le espeté—. ¿O piensas que no sé de las transferencias que le h
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    Ser humillado de esa manera por Rogelio frente a mi familia hizo que sintiera mi dignidad pisoteada, como si la hubieran hundido en el fango.—¡Rogelio! ¿Qué estupideces estás diciendo? ¿A qué te refieres con que soy un hipócrita?Daba la impresión de que Rogelio se había vuelto loco de remate por la furia, porque estaba a punto de soltar lo que ambos sabíamos.—Deja de fingir, Montiel —dijo Rogelio con desprecio—. Te la pasas conmigo en el centro de masajes El Oasis. Te metiste con esa masajista, la tal Zaira; el mes pasado hasta los pesqué dándose arrumacos en uno de los privados. Engañas a Violeta y ahora quieres meterte con mi hija. ¿Es que no tienes vergüenza?Me quedé helado y el sudor me empapó la espalda. Rogelio acababa de ventilar lo de Zaira frente a todos; mi mujer me lanzó una mirada fulminante, con el rostro pálido como un papel. Pero yo no me iba a quedar de brazos cruzados.—No te creas muy limpio, Rogelio —le espeté—. ¿O piensas que no sé de las transferencias que le h

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