FAZER LOGINSophia
Estábamos en la carretera y todo estaba tranquilo. Seguimos hablando hasta que llegamos a un centro comercial al que me dijo que me iba a llevar, al principio me daba un poco de miedo subirme al coche. Había dos tíos y no sabía lo que iban a hacer....He visto periódicos en los que las mujeres suben al coche para que las lleven, por ejemplo, y ocurre una tragedia, pero con Vitor no me lo explico... Siento que puedo confiar en &VítorSeis meses despuésHoy es el día más importante de mi vida.Me estoy casando con la mujer de mis sueños, Sophia.Nuestra ceremonia es una celebración del amor, de la unión y de todo lo que superamos para llegar hasta aquí.Y todo está perfecto.El lugar que elegimos para nuestra boda es simplemente deslumbrante. Estamos en un jardín encantador, donde las flores desprenden suaves perfumes y los árboles ofrecen una sombra acogedora. Un gazebo decorado con flores blancas es el punto central de la ceremonia, y alrededor de él están dispuestas las sillas para nuestros queridos invitados.El día está soleado y el cielo es tan azul como los ojos de mi amada Sophia.Ella está deslumbrante con su vestido de novia.Radiante.Feliz.Hermosa.Su sonrisa ilumina todo el lugar, y mi corazón se llena de alegría con solo mirarla.Nuestros familiares y amigos más cercanos están presentes, compartiendo este momento tan especial con nosotros. Puedo ver sus rostros sonrientes y sentir todo el amor
VítorTodo estaba sucediendo demasiado rápido, demasiado caótico, y apenas conseguía procesar lo que estaba pasando.La desesperación se apoderaba de mí mientras seguía a los paramédicos que llevaban a Sophia y a mi hija hacia el quirófano. Mis pasos eran apresurados, mi corazón latía descontroladamente y mis manos temblaban por la ansiedad y el miedo.No podía permitir que nada malo les sucediera.No después de todo lo que habíamos pasado.Cuando finalmente llegamos hasta la entrada del quirófano, me impidieron pasar.Aquello fue la gota que colmó el vaso para mi frágil cordura.—¡Déjenme entrar! ¡ELLAS SON MI ESPOSA Y MI HIJA! —grité con todas mis fuerzas, intentando avanzar.Un médico se colocó delante de mí.—Señor, necesita calmarse. No puede entrar al quirófano. Necesitamos trabajar y——¡QUE SE JODA ESO! ¡YA NO ME IMPORTA NADA! ¡QUIERO QUE SALVE A MI HIJA Y A MI MUJER, ¿ENTENDIÓ?!Mi voz resonó por todo el pasillo.No quería escuchar nada sobre protocolos.No quería saber de pro
VítorEstábamos en el funeral de los abuelos de Sophia, un momento triste y pesado para todos nosotros. Mientras observaba a las personas a mi alrededor, mi mente no conseguía alejarse de la preocupación por Sophia y por el bebé que llevaba en su vientre.Bernardo notó mi inquietud y se acercó a mí, con una expresión que reflejaba preocupación.—Vítor, ¿qué está pasando? Pareces inquieto —dijo Bernardo, colocando una mano sobre mi hombro.Respiré profundamente antes de responder, sintiendo el peso de la incertidumbre.—Bernardo, hace casi una semana que no tengo noticias de Sophia. Estoy preocupado por ella, principalmente por la niña que está esperando —confesé, con la voz cargada de ansiedad.Bernardo frunció el ceño, comprendiendo la gravedad de la situación.—Entiendo tu preocupación, Vítor. Pero vamos a encontrarla. No te pongas así. Estando tan nervioso no vas a conseguir nada.Negué con la cabeza.—¿Y cómo quieres que esté? ¡Ese psicópata secuestró a mi mujer y a mi hija! Ni si
SophiaYa estaba despierta. Estaba esperando a Tomás traer el desayuno, estos tres días aquí encerrada conseguí aprender más o menos la hora en que viene a traer el desayuno. Es dos horas después de que el sol ya ilumina este cuarto por la ventana con barrotes. Me siento en una prisión atrapada de este modo y aún va a ser peor: creo que estoy cerca de tener a mi hija, esta madrugada empecé a sentir contracciones, leves, pero sentí. Y está este viaje que Tomás quiere hacer en este estado. Hasta intenté convencerlo en la cena de ayer.***― Amor, la cena está lista. Hice cordero a la parrilla con verduras salteadas, les va a gustar. ― Entró en la habitación sonriendo y sosteniendo esas esposas. Miro ese objeto y luego lo miro a él.― Bien podrías no poner eso esta noche, ¿no? ― Me levanté de la cama, pi
SophiaAbrí los ojos lentamente, tratando de ubicarme. Estaba acostada en una cama desconocida, en una habitación extraña que no reconocía. Al mirar a mi alrededor, mi mente comenzó a llenarse con destellos de la tragedia que había ocurrido dos días atrás.Los rostros de mis abuelos vinieron a mi mente. Los vi allí, frente a mí, asesinados brutalmente por Tomás. La escena se repetía en mi cabeza, y no podía escapar de la sensación de terror e impotencia que sentí en ese momento.Intenté levantarme de la cama, pero pronto me di cuenta de que algo no estaba bien. La puerta de la habitación estaba cerrada con llave. Mi corazón comenzó a latir más rápido, y un sentimiento de desesperación se apoderó de mí. Grité, pidiendo ayuda, esperando que alguien pudiera escucharme y venir
VítorFueron dos días de búsqueda angustiosa y desesperada. Desde el momento en que supe del secuestro de Sophia, cada segundo parecía una eternidad. Intenté seguir pistas, contactar a conocidos, buscar cualquier información que pudiera llevar al paradero de ella, pero todo fue en vano. La desesperación y la impotencia se apoderaron de mí mientras el tiempo pasaba sin noticias.Finalmente, Bernardo llegó con la noticia del entierro de los abuelos de Sophia. La sensación de alivio temporal por saber que este aspecto había sido resuelto fue rápidamente eclipsada por la urgencia de encontrar a Sophia. Bernardo parecía abatido, como yo, pero estaba enfocado en garantizar que esa parte del duelo fuera tratada adecuadamente.― Bernardo, ¿y Sophia? ¿Qué descubriste? ― Pregunté, mi corazón acelerado con la ansiedad y la esperanza







