Home / Mafia / EL CEO E LA NOVIA DEL MAFIOSO / CAPÍTULO 7 – ¡NO ACEPTO UN NO!

Share

CAPÍTULO 7 – ¡NO ACEPTO UN NO!

Author: Joss Austen
last update publish date: 2025-09-09 01:07:13

En ese momento, al sentir la mirada afilada de Ravi, la tensión de Malú era evidente. Tragó saliva al escuchar sus palabras, sintiendo que su corazón se aceleraba. La mirada firme de él la atravesaba como si pudiera ver más allá de sus titubeos. Ravi la encaró y respondió con franqueza:

— Es evidente que estás huyendo de alguien, pero estoy completamente seguro de que no es de la policía.

Un escalofrío recorrió la espalda de Malú. Apretó instintivamente los dedos contra la orilla de la sábana que aún la cubría.

— ¿Por qué dice eso? — Su voz sonó más débil de lo que hubiera querido.

Ravi se inclinó levemente hacia adelante, apoyando los codos sobre las rodillas, sin apartar la mirada.

— Porque ese alguien te hizo daño. Mucho. Y, por lo visto, todavía quiere hacerlo.

Ella abrió los ojos con asombro y, sin darse cuenta, contuvo la respiración. Su mente corría, intentando encontrar una respuesta convincente.

— No, señor Castellani, créame… está equivocado. No es exactamente así. Yo… yo huía, sí, pero no… — comenzó a decir Malú.

Sin embargo, de repente se detuvo. Antes de poder continuar, una oleada de pánico la invadió al recordar algo importante. Entonces, mirándolo con espanto, preguntó:

— Mi mochila… ¿dónde está? — murmuró, girando bruscamente, imaginando que él podría haber visto su contenido.

Ravi solo alzó el mentón, señalando con un leve movimiento hacia el sofá. Allí estaba su mochila, intacta. El alivio llegó rápido, pero no lo suficiente para borrar el miedo. Se levantó apresuradamente y, aún sujetando la sábana contra su cuerpo, caminó hasta el sofá y agarró la correa con fuerza.

Ravi la observaba en silencio. Era evidente que ese objeto era más que una simple mochila. Tal vez contenía todo lo que ella tenía de más valioso.

— Entonces, si no es como imagino… — se inclinó hacia adelante. — ¿Qué pasó realmente?

Malú bajó la mirada, sus dedos jugando nerviosamente con el cierre de la mochila.

— Solo estaba huyendo de mi patrón. Quería un trabajo de camarera en el hotel, sería perfecto para mí, pero primero necesitaba asegurarme… y después darle una patada.

— Bueno, si lo único que buscabas era un nuevo empleo, no había por qué huir de él, ¿no? — dijo Ravi, sondeándola.

— Es que… todavía no tenía nada seguro. Y como él es un hombre muy ruin, si me veía buscando trabajo allí, probablemente me despediría, sin pagarme lo que me corresponde. Yo solo quería un empleo nuevo, algo más seguro… — Tragó saliva, evitando su mirada. — Cuando lo vi en el hotel, me asusté. Entonces me escondí en su coche… — dijo ella, mintiéndole.

Las palabras salieron apresuradas, y Ravi percibió de inmediato la mentira. Pero antes de poder confrontarla, el frágil llanto de un bebé cortó el aire.

Malú olvidó al instante su defensa y se apresuró a acunar a la pequeña May.

— ¿Qué pasa, mi florecita? — susurró, acariciando el cabello sedoso de la niña.

Pero el llanto no cesó. May se agitaba inquieta en los brazos de su madre, y Ravi frunció el ceño, preocupado:

— ¿Qué tiene? ¿Está con dolor?

Malú negó con la cabeza, acomodando mejor a la niña en su regazo.

— No… solo tiene hambre…

— Entonces, ¿por qué no la amamantas?

Ravi preguntó con naturalidad, pero la reacción de Malú fue inmediata. El rubor tiñó sus mejillas y sus ojos se abrieron como si él hubiera dicho algo absurdo.

Ravi cruzó los brazos, sintiendo una leve incomodidad por la reacción de ella.

— ¡Ah, no! Por Dios, muchacha, ¿de verdad crees que soy tan pervertido a ese nivel? ¿Qué necesito hacer para que dejes de mirarme así?

— No… — Malú bajó la cabeza, avergonzada. — No, señor Castellani, lo entendió mal. No es eso… es que yo… nunca pude amamantarla…

El silencio que siguió fue denso. Ravi parpadeó varias veces, asimilando la información. Por primera vez, vio algo más que miedo en los ojos de Malú: un dolor profundo, algo que la consumía por dentro.

Carraspeó y se rascó la nuca, sintiéndose un completo idiota.

— Bueno… supongo que también fui un poco brusco… Pero ya que estamos hablando de comida… — Forzó una sonrisa. — Creo que ambas deben de estar hambrientas. Camila ya preparó el desayuno, y apuesto a que me va a matar por no haberlas llamado antes.

Se había olvidado de invitarlas a desayunar. Después de todo, hacía unas horas Camila había dicho que serviría la mesa, pero como ambas aún dormían, había esperado a que despertaran. Sin embargo, cuando comenzó aquella conversación con ese enigma en forma de mujer, terminó olvidándolo.

Ravi se puso de pie y acomodó el cuello de su camisa, luego sonrió a la pequeña que estaba en brazos de ella.

— ¿Qué le gusta comer a esta preciosura?

May, que había dejado de llorar, lo miró con curiosidad, haciendo que una sonrisa desdentada apareciera en su carita.

Entonces él dijo:

— Vamos a llevar a la pequeña a desayunar. Después de alimentarla, me darás el honor de compartir el desayuno conmigo.

Malú vaciló.

— Yo… no hace falta que se preocupe por mí…

Ravi la interrumpió.

— No aceptaré un “no” como respuesta. Necesitas alimentarte bien. Órdenes médicas. Además, tienes que conocer a mi equipo. Quizás eso te ayude a darte cuenta de que no soy ningún monstruo abusador. Los únicos hombres que hay en esta casa son mis tres guardaespaldas y don Alfredo, el chofer — dijo Ravi.

— Pero yo…

— ¡Ya lo dije! Está bajo mi techo y, quiera o no, tendrá que obedecerme. — habló él con seriedad, luego suavizó el rostro y volvió a mirar a la niña:

— ¡Ahora vamos, antes de que esta cosita linda y coloradita vuelva a abrir la boquita llorando! — dijo riendo a la pequeña, que le respondió con una hermosa sonrisa.

Malú suspiró derrotada, pero no discutió. Cuando vio a Ravi sostener a May con tanta naturalidad, algo dentro de ella se suavizó. La niña lo observaba como si lo conociera desde hacía mucho tiempo, y eso la sorprendió.

May normalmente no aceptaba a los extraños. Pero allí, en los brazos de aquel hombre que hasta ayer era un desconocido, parecía increíblemente cómoda.

— ¿Vamos? — Ravi extendió la mano hacia Malú, pero ella solo asintió, caminando detrás de él.

En la cocina...

Al bajar, él las condujo a la cocina, donde presentó a Camila a Malú:

— Bien, señorita Martínez, esta es doña Camila, para los más cercanos, simplemente Cami — dijo sonriendo.

El aroma de café recién hecho y pan recién horneado se mezclaba con la fragancia amantequillada de los pasteles y la dulzura de la leche caliente. El ambiente era acogedor, con muebles modernos y una mesa puesta con elegancia.

Camila siempre agradecía la forma en que toda la familia Sampaio la trataba, como si fuera un miembro más. Era una mujer de mediana edad, con cabellos grises recogidos en un moño sencillo. Lanzó una mirada afectuosa a Ravi, cruzó los brazos y dijo en tono de broma:

— El patroncito sigue siendo el mismo. Apuesto a que olvidó invitarlas a desayunar y ahora intenta redimirse con un encanto barato.

Ravi rió y besó la coronilla de la gobernanta.

— ¡Siempre tan perspicaz, Cami!

Camila se volvió hacia Malú y sonrió.

— Bienvenida, querida. ¿Cómo te llamas?

— Malú… Malú Martínez — se presentó ella, mientras Ravi la observaba fascinado, notando lo adorable que era su voz suave y su acento ruso.

— Mucho gusto, señorita Martínez. Ella es Fernanda, nuestra cocinera, y esta es Gabriela, su hija. Ellas me ayudan a cuidar de la casa — presentó Camila.

— ¡Mucho gusto, señorita! — saludó Fernanda con una sonrisa.

Gabriela, una joven de cabellos castaños y ojos vivaces, se acercó y miró a May.

— ¡La señorita es muy bonita y su hija es una princesa hermosa! — dijo Gabriela, sonriendo y haciendo carantoñas a la pequeña, que seguía en brazos de Ravi.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • EL CEO E LA NOVIA DEL MAFIOSO    CAPÍTULO 80 — LAS SORPRESAS (FIN)

    Sonriendo y sintiéndose mucho mejor, Luna acarició el rostro de Cristiano, lo besó con ternura y dijo:— Prometo que, si siento algo extraño, te aviso. Pero, para probar que estoy bien, te invito a bailar.— Luna… mi princesa, ¿estás segura? — preguntó él, aún preocupado.Su madre, Diana, también preocupada, preguntó:— ¿Estás segura, hija, de que realmente te sientes mejor?Ella sonrió y, tirando de su marido, dijo:— No te preocupes, mamá, de verdad me siento mejor. — Luego, mirando a su esposo, añadió: — ¡Ven ya, tonto! Sabes cuánto me encanta bailar contigo. Además, como dijo Natalia, esto es solo el comienzo. ¡Nuestro pequeño todavía nos dará muchos sustos!Cristiano miró a Miriã y a Diana, que sonrieron y asintieron en aprobación. Entonces siguió a Luna hacia la pista, encantado de verla tan radiante. Amaba contemplar cuánto había evolucionado después del tratamiento y cómo disfrutaba ahora de la vida, repartiendo felicidad a todos como nunca antes. Sí, porque Luna ya no temía a

  • EL CEO E LA NOVIA DEL MAFIOSO    CAPÍTULO 79 — LA FUGA

    Mucho tiempo después de que todos los invitados se hubieran ido a la pista de baile, Malú conversaba animadamente con las mujeres, entre ellas Diana, Luna, Miriã y Natália, agradeciéndoles a todas por la maravillosa decoración que la ayudaron a elegir.A lo lejos, sin embargo, sintió la mirada intensa de su marido fija en ella. Su vestido de novia, suave y con la espalda descubierta, parecía hipnotizarlo, y Ravi la observaba con un deseo tan evidente que Malú se sonrojó. Intentó disimular, pero él, bebiendo champán, sonrió con picardía al notar su incomodidad.Heitor se acercó a él y dijo en tono burlón:—Hermano, en vez de corbata, debiste haber comprado un babero. ¡Si sigues así, vas a manchar ese traje Armani impecable!Ravi rió, intentando mantener la compostura:—¿Está tan obvio, Heitor?—¿Que estás loco por tu esposa? ¡Tan obvio como yo por Natália!Ambos intercambiaron una sonrisa cómplice, observando a sus respectivas esposas con admiración.Gabriela, Fernanda y Camila se unie

  • EL CEO E LA NOVIA DEL MAFIOSO    CAPÍTULO 78 — EL CASAMIENTO

    Mientras tanto, dentro del coche, Malú estaba tan nerviosa como Ravi. Su corazón latía acelerado, las manos sudaban y la ansiedad amenazaba con dominarla. Cuando llegó a la puerta de la catedral y escuchó los primeros acordes de la marcha nupcial, sintió que las lágrimas brotaban en sus ojos —no de miedo, sino de gratitud por aquel momento tan soñado.Antes de ceder a la emoción, Olga le susurró a su lado, sujetándole el velo con cariño:—¡Ahora no, querida! ¡Mira el maquillaje!Malú rió entre lágrimas, respirando hondo. El aire estaba impregnado del perfume de las flores del ramo, y el sol dorado de la tarde bañaba la entrada de la capilla como una señal de bendición.Entonces sostuvo firmemente las manos de Eduardo y Breno Ramírez, decidida a entrar con los dos. Eduardo, el hombre que había ayudado a moldear a Ravi en el esposo amoroso que era hoy, y Breno, su padre biológico, que, aunque tarde, había encontrado la redención. Juntos simbolizaban el pasado y el futuro uniéndose en ar

  • EL CEO E LA NOVIA DEL MAFIOSO    CAPÍTULO 77 — EL GRAN MOMENTO

    Algún tiempo después, con ambos conversando más tranquilamente, Breno Ramírez, ya más aliviado, mostró a Malú todo lo que había guardado de Sofía: fotos, cartas, recuerdos que mantenía con cariño, como si aún intentara honrar el amor perdido.En ese momento, Gabriel entró en el despacho con May en brazos. La pequeña parecía curiosa con el nuevo ambiente y, al ver a Malú, extendió los bracitos. Breno miró a la niña y preguntó, sonriendo:—¿No me digas que esta es la otra hija de Sofía?Malú sonrió, la expresión reflejando la paz de un corazón que finalmente cicatrizaba:—Sí, papá. Ella es nuestra hermanita. Esta es Maila.Breno sonrió con ternura, acercándose para acariciar a May, que lo observaba con ojos brillantes de curiosidad. Gabriel, intrigado al oír a Malú llamarlo “papá”, arqueó una ceja:—¿Papá?—Sí, Gabriel. Papá… nuestro papá.La sonrisa de Gabriel se ensanchó. Movido por la felicidad del momento, abrazó a Malú y a Breno al mismo tiempo.—¡Malú, no imaginas lo feliz que est

  • EL CEO E LA NOVIA DEL MAFIOSO    CAPÍTULO 76 – EL PERDÓN DE MALÚ

    Malú no podía apartar la mirada de Breno. Incluso en pocos días desde la última vez que lo había visto, su apariencia parecía haber cambiado. Estaba aún más pálido, más frágil, como si el peso de los años y de la enfermedad hubiera avanzado rápidamente sobre él. Era extraño ver a aquel hombre que, según Gabriel, había sido un día tan imponente. Pero ella no se dejó conmover tan fácilmente.Se volvió hacia Gabriel, seria, la voz cargada de resentimiento:—Ravi jamás te habría dejado traerme aquí si supiera adónde me estabas llevando —afirmó.—Sabes muy bien que la presencia de este hombre no me hace bien.Gabriel sostuvo la mirada de su hermana, manteniéndose firme.—Escucha, Malú… Solo dale una oportunidad. Óyelo con atención. Después, si quieres juzgarlo, júzgalo como quieras, y si quieres odiarme por esto, está bien, tendré que aceptarlo. Pero yo necesitaba hacer esto, hermana mía, y solo entenderás por qué cuando lo escuches.Ella permaneció en silencio, cerrando los puños a los co

  • EL CEO E LA NOVIA DEL MAFIOSO    CAPÍTULO 75 — LA VERDAD SOBRE BRENO

    Gabriel todavía estaba de pie, con los ojos entrecerrados ante las palabras de Breno Ramírez. Sabía que su padre ocultaba algo importante, pero la respuesta tardaba, y su paciencia se agotaba.—¿Por qué? —exigió, cortante.Breno, encarando a su hijo, intentó decir algo:—Gabriel, primero necesito…—¿Pregunté por qué, señor Breno Ramírez? —repitió, la voz cargada de desconfianza—. Y no intente engañarme, no soy un investigador cualquiera. Reconozco mentiras a kilómetros de distancia. ¡Si inventa algo, lo sabré!Breno suspiró, pasando la mano por su rostro arrugado. Levantó los ojos hacia su hijo, y un tono melancólico y ronco llenó su voz:—Conoces mentiras, Gabriel… pero ¿serías capaz de reconocer la verdad si estuviera delante de ti?Gabriel frunció el ceño, la rabia dando paso a una breve vacilación.—¿De qué hablas, Breno?El hombre se recostó en la silla de ruedas, un suspiro pesado escapando de él:—La verdad, hijo… ¿Realmente quieres saberla? Estoy muriendo. Los médicos me diero

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status