LOGINEileen Williams
Sus ojos como un rayo penetraron los míos, su gesto cambió inmediatamente de la arrogancia a la dureza, no podía creer ante quien estaba, mi corazón comenzó a golpear fuertemente contra mi pecho, mi cuerpo se estremeció de la impresión. Miré a Brais, el cual estaba también paralizado.
A mi mente llegaron recuerdos que había obligado a no recordar. Brais, pasó su brazo por mis hombros, obligándome a seguirlo, para sentarnos en algunas de las sillas disponibles. Él, me acercó a su cuerpo, tratando de confortarme, ante que perdiera la razón.
— Creo que el director ya hizo la presentación — susurró Brais, señalándome hacia el susodicho.
Cuando levanté la vista me di cuenta que Elijah, nos siguió con la mirada, una mirada furiosa y llena de odio. Sus manos estaban empuñadas con fuerza, señal de rabia e impotencia contenida. No podía creer que después de todos estos años, todavía recordara el significado de sus reacciones.
Mi primer instinto fue de miedo, pero, al igual que él, la rabia y el dolor que creí olvidados llegaron nuevamente a mi ser, no podía dirigir mi mirada a mis compañeros de trabajo, sabía que todos estaban tan intrigados como yo.
— ¿Habrían venido también sus hermanos para atormentar a mi familia? — Me pregunté más preocupada aun, dirigí la mirada hacia mi hermana. Ella estaba dos filas a mi derecha, pero se notaba la misma preocupación en su rostro.
La ponencia del Director y del nuevo Sub Director General del FBI, quien para mi sorpresa este último era Elijah, continuó fría y calculadora, mostrando las diapositivas de cada uno de los casos de investigación, que llevábamos desde hace dos años y que no habíamos logrado resolverlos aun.
Uno de los más preocupantes de los casos, eran la de los niños desaparecidos. Apareció en pantalla otro de los casos que eran el dolor de cabeza de todo el Buró, y este era: "el caso del asesino del Rojo", el cual teníamos más de un año que habíamos perdido su rastro.
En la pantalla iban apareciendo los casos, tanto los actuales como los que estaban rezagados.
Por causa de algunos de estos casos, habíamos perdido varios de nuestros agentes y a nuestro anterior Sub Director General.
Media hora después, ingresó a la reunión Axel Morris, el cual traía una cara de furia incontenible, sabía que él, esperaba el cargo del nuevo Sub Director General, esperanza que murió con el nuevo nombramiento de Elijah, y que hoy me estaba dando cuenta que sería mi tortura, o mejor dicho, mi pesadilla hecha realidad.
Pero, mi sorpresa fue la acompañante de Axel. Ella, era una rubia con reflejos rojizos, de cuerpo despampanante.
Fruncí el ceño y lo miré con extrañeza, él se dirigió a la silla desocupada a mi lado, besó mi frente, pero no pronunció palabra alguna, lo conocía perfectamente y estaba disgustado.
— La hermosa rubia, se dirigió al lado de Elijah, el nuevo Sub Director, pero las palabras del Director, nos dejaron a todos estáticos.
— Ella, es la agente Eris Mackenzie. — Dijo señalándola.— Y, será la nueva Sub Directora Ejecutiva, de la Oficina federal de Investigación, agradezco toda la colaboración que le puedan brindar, — mencionó muy seguro, luego comenzó con las presentaciones del equipo de trabajo.
— El agente Axel Morris, se desempeñará como el sub Director asistente al mando, es decir, sub Director Adjunto, — continuó con los agentes especiales de cada división, como: terrorismo, contrainteligencia y cibernética, criminal. Cuando llegó el turno de Dalia, Brais y mío; ni siquiera fuimos capaces de un saludo cordial ante el nuevo sub Director General y nosotros nos mirábamos con un profundo rencor. — ¿¡Señorita, Eileen…!? — Murmuró con desprecio y curiosidad al mismo tiempo. Me quedé observándolo por ese "señorita", ¿Dónde coño quedó para él, mi rango? ¿Por qué coño me trata como sino me conociera? Y, de paso hasta se le olvidó donde nos formamos.— Agente especial Eileen Williams, por el momento — respondí.
Él, levantó una de sus cejas, esto era solo un formalismo, ninguno de los dos necesitábamos una presentación, ya que ambos, nos conocíamos como la palma de nuestras manos.
La reunión duró una hora más, donde todos salimos casi corriendo cuando finalizó. No podía creer todo lo que había pasado en este par de horas. — Estaba que le pateaba el culo a ese arrogante infeliz. — Masculló mi hermana Dalia, acercándose a mí.Ambas ingresamos a la oficina de Axel, pero este no estaba, quizás ya se estaba mudando de oficina. Me senté a esperarlo un momento, mientras escuchaba a Dalia, dilapidar el cuero de Elijah, de pronto sentí que el mundo se me vino encima y fui bombardeada por el pánico. Dalia, me abrazó, sabía cuál era mi temor.
— Si ese infeliz, se atreve a tocarte Eileen, yo misma le patearé el culo. — Gruñó.
— Tengo que decírselo, Dalia. — Le dije abrazándola, mientras mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas.
— No tienes que decirle nada a ese infeliz. — Me contradijo mi hermana. Axel, entró en ese momento interrumpiéndonos.
— ¿Sucede algo? — Preguntó mirándome fijamente.
— ¡Nada! — le dije dirigiéndome a él para abrazarlo.— ¿Estás segura? — Continuó con su ceño fruncido.
— Solo abrázame fuerte — le dije, escondiendo mi cara entre su cuello.
— ¿Quién es ella? — Pregunté, con mi rostro hundido en su cuello. Axel, sabía muy bien que me refería a la chica despampanante con la que había llegado.
— ¿Estás celosa? — Escuché la risilla que soltó con su pregunta.
Moví mi cabeza en su cuello, al mismo tiempo que levanté mis hombros.
— Entonces te hice mucha falta todos estos días, nena. Perdóname por tanta ausencia; que idiota soy, con todos estos cambios, ni siquiera te saludé como es debido — murmuró mientras levantaba mi rostro y besaba mis labios.
— ¿Me extrañaste, nena? — Preguntó sin despegar su mirada de la mía.
— Mucho, cielo, y esta noche…
— No, nena. Esta noche no, ¡lo siento, nena! pero, es necesario que viaje, te prometo…
— Los dejo, tortolos — murmuró Dalia, con burla, interrumpiendo el idilio entre Axel y yo, saliendo de la oficina unos minutos después.
— Entonces, ¿Siempre te vas de viaje esta noche? — Pregunté afligida.
— Sí, nena, ¡lo siento mucho! me voy con Sam, no me gusta dejarte sola cielo, menos con todos estos cambios. — Expresó frustrado colocando su frente sobre la mía.
— Te prometo que en dos semanas estaré contigo y los niños nuevamente. — Susurró.
— Ellos, te esperaban cielo. Yo les mencioné que hoy volvías. !Por favor? cuídate mucho — susurré, conociendo que lo único que lo había sacado momentáneamente de su misión, era esta reunión.
— Siempre lo hago, cielo. Sabes bien que tú, Derek y Alana; son todo lo que tengo. — Susurró. Lo abracé atrayéndolo más a mi cuerpo, sabía que nosotros tres éramos su único refugio y ahora me dolía dejarlo ir, sabiendo que estaba tan decepcionado.
— La conocí hoy aquí en el buró — pronunció y yo, fruncí el entrecejo sin saber a que se refería.
— A la agente Eris Mackenzie, la conocí hoy, ella llegó con el nuevo sub Director General — mencionó y yo, entendí que se refería a la pregunta que le había hecho. — sonreí asintiendo.
— ¡Por favor! intenta comunicarte, no me dejes tanto tiempo esperando información. — Le pedí.
— Sabes bien como es esto nena, no te pondré en peligro a ti, ni a mis hijos. — Aseguró.
— Te amo, Axel ¿Lo sabes, verdad? — Le pregunté acomodando mi cabeza sobre su pecho.
— Lo sé, nena. Tú, eres mi vida, eres todo, absolutamente todo para mí, nena. Cuídate y no te arriesgues tampoco. — Pidió mirándome fijamente.
— ¡Ummmm! sabes que estoy trabajando directamente en el Buró, — le recordé un poco disgustada.
— Lo sé, nena. Aquí haces mucho más que todos nosotros en la calle. Pero, cuídate cuando salgas, que yo, no estaré estos días para protegerte. Prométemelo, nena. — Exigió y yo solo asentí, sabía a que se refería y que eso le preocupaba profundamente.
— Te amo, nena. — Pronunció buscando mis labios, levantándome y acomodándome sobre el escritorio, buscando desesperado como despojarme de la ropa que conformaba mi uniforme.
Sam Helcon. ─ El psicópata, el delincuente o el mafioso, tarde o temprano caen, de una u otra forma caen; bien sea en nuestras manos o en las de alguien más. Yo, me llené de paciencia hasta que los conseguí ─ murmuré pasando un brazo por sus hombros y atrayéndola a mi cuerpo, comprendiendo un poco de lo que estaba sucediendo y sabía que había más en todo esto, mucho más. ─ Necesitas descansar ─ mencioné levantando su mentón.─ No quiero descansar, vine dispuesta a que hablemos ─ mencionó buscando mis labios, pero apenas los tocó y enseguida se retiró.─ No volveré al Buró internacional, a menos que se carguen a ese infeliz con ellos ─ informó y yo, sentí que mi pecho se estremeció, aunque no sabía si esa decisión era por mí. Me levanté del escalón y extendí mi brazo para que ella tomara mi mano. Risco, se levantó dejándose envolver como hacía semanas que no la sentía. Llegamos a mi habitación y ella observó mi cama. ─ Iré a ducharme ─ mencioné consiguiendo que ella me observara, e
Sam Helcon. ─ Eso espero. Lucas y yo, nos lanzamos igual a la caza a pesar de que nuestras parejas están graves, y ustedes conocen lo que nos motiva a seguir con este tipo de misiones. El psicópata hay que darlo de baja porque sino sigue jodiendo hasta cazarnos con más crueldad ─ expresa Brais y él tiene razón. De Axel, estar vivo al darse cuenta que Félix y Ángela, siguen con vida volvería a seguirlos, secuestrarlos y matarlos con más crueldad, porque el psicópata cuando fija una obsesión de allí nadie lo saca, ni con todo el tratamiento psicológico, solo la muerte puede acabar con esa obsesión. Comprendo que debió de ser una decisión dura para Lucas y para Brais, continuar en la misión o devolverse con los seres que aman.─ Quizás a mí me hubiese costado tomar la decisión ─ murmura Diph, tomando de su cerveza. ─ Con toda seguridad sería una decisión difícil, el problema es que uno piensa que si abandona la misión esta puede fracasar. Uno mismo se hace la idea del imprescindible y
Narrador Omnisciente & Sam Helcon. Han pasado dos semanas donde le han hecho las valoraciones médicas a Raúl Contreras, el hijo de Axel Morris. Para el Buró fue un asombro que el chico después de hablar con Eileen, se rindió a las declaraciones y valoraciones médicas y Psicológicas. Pero, para Risco y Brais, el odio hacia el chico aumentó desmedidamente con su declaración cuando Axel y él, prepararon a Eris, a Félix y Ángela; para la muerte de la primera y, "el sacrificio" para los dos últimos. En todos los asesinatos anteriores y los dos últimos intentos de asesinatos cometidos por Axel desde que liberó a su hijo, el chico estuvo involucrado en cada uno de ellos, como el fiel aprendiz de su padre. El procedimiento de Donación para Álana, ya estaba listo, solo a la espera de los resultados de la niña para pautar la fecha. Eileen, se sentía nerviosa, no había hablado con Elijah, pero ella se estaba preparando para sellar nuevamente su corazón y en estos momentos su principal pre
Eileen Williams. ─ Entonces vamos a buscarlo ─ musité tocando el botón del ascensor. Ambos esperamos la caja metálica mecánica y cuando llegó el primero que salió al abrir las puertas fue Elijah. Los tres volvimos a ingresar para dirigirnos a la sede del Buró. Cuando llegué al Buró lo primero que pedí fue ver al chico, el hijo de Axel. Por el momento el padre de mis hijos había cumplido, el chico estaba en el calabozo del Buró, allí estaría más seguro. ─ Brais, no me acompañó, según él, tenía ganas de dar de baja al chico. Elijah, emitió la autorización a regañadientes y encomendó a Risco, para cuidarme. Según él, lo único que le inspiraba el hijo de Axel, eran ganas de darlo de baja y en eso concordaba con Brais. ─ ¿Tú también quieres dar de baja al chico? ─ Le pregunto a Risco cuando vamos juntas al calabozo, que en realidad con tanta custodia y seguridad no hacía falta ningún acompañante. ─ Lo único que me detuvo es que Alana lo necesita, de lo contrario, se lo hubiese entrega
─ No sacaremos a Alana, a esta hora y mamá está muy nerviosa y alterada. Todos llegamos, heridos, lesionados y Dalia y yo, directo al quirófano. Eso sin contar lo que ha sucedido con mi embarazo y con Lucas y los demás. ─ Expreso sin poder evitar la nostalgia que me embarga. ─ Pero, entonces nos vamos para la habitación con los niños, no deseo estar en esta habitación ─ mencionó y yo asentí, tampoco deseaba estar en esta habitación. Salimos de mi habitación y mi madre le estaba sirviendo de cenar a Elijah, él besó su cabeza y se sentó en el comedor observando cuando Seshat, se acomodaba en otra silla. Fruncí el entrecejo y luego levanté una de mis cejas, después salí para la habitación de mis hijos dejando que mi madre le diera a Elijah, la cantaleta que nos había dado a Dalia y a mí en horas de la tarde. Brais, se salvó porque se marchó a visitar a Félix, pero con toda seguridad le esperaría una igual. Al llegar a la habitación de Derek, me acosté a su lado esperando que Elijah, l
Eileen Williams. Elijah, regresó muy tarde, hasta llegué a pensar que no vendría más, se notaba cansado y también enfurecido, observé su pantalón y estaba lleno de sangre, con toda seguridad no se había curado la herida. ─ Llamaré una enfermera para que te cure la herida ─ musité observándolo. ─ Me daré primero una ducha ─ masculló dirigiéndose al baño. Quince minutos después salió con una remera y un boxer, como si estuviese en su casa y no en un hospital, caminó hasta la camilla, levantó las sábanas y se metió acomodándose a mi lado en la pequeña camita. Bajé la sábana para observar su herida.─ Estoy bien, fue solo un golpe que me dí ─ musitó y yo, misma me levanté para curar su herida, todavía me sentía un poco adolorida a pesar de los analgésicos, pero tampoco es que estuviese inmóvil. ─ ¿Te has tomado los antibióticos? ─ Le pregunté y él arrugó su naríz, giré mis ojos y allí si que llamé a la enfermera para que le aplicara los antibióticos. ─ Estoy bien ─ se quejó.─ La h







