LOGINPOV: Luna Para no terminar viviendo en el mal gusto, le tocó volver a sacar el anillo y dar otro viaje. En la mansión Badin se le habían quedado cinco maletas enormes, repletas de prendas fabulosas. También había otra donde guardaba la comida y los outfits de su nena Graciosa. Por suerte, no lo dudó dos veces y regresó justo a tiempo, cuando Boa tocaba la puerta. Respiró profundamente y se sentó sobre la cama. —Princesas. Eso lo dijo con una voz estropajosa, pero ella logró entenderlo. —Solo hay una princesa aquí. La otra se marchó. Lo confesó sin importarle que aquella revelación pronto llegara a oídos de Kairon Loguember. Incluso su madre desconocía que todo aquello ya era un hecho. Pero no importaba. Ese siempre había sido el plan. Después ya se le ocurriría algo. —Mi amo se molestará. —Se la llevaron y yo no pude hacer nada —respondió, fingiendo inocencia. A la brevedad, notó que Boa sostenía la taza de té con ambas manos. La porcelana vibraba ligeramente debido a sus e
—¡Grrr!Al escuchar un gruñido, miro a su gata, luego al aire.—¿Y ese gruñido? —Se pregunto confundida, pero sin inmutarse a mirar a los lados. —¡Del gran Kairon Loguember! —Fue la respuesta hiperactiva e inesperada que recibió al instante. Abrió mucho los ojos y, con las pocas fuerzas que le quedaban después de caminar tanto, se puso de pie.Lo que sus ojos vieron cuando se fue acercando a ella quedaba corto ante la descripción que le había dado su madre del demonio de su padre. La altura, el cabello rojo, el aspecto rudo, lo guapo que era.Cuando estuvo más cerca, fue ella quien dejó a un lado el bulto de su gata y se acercó para abrazarlo.—Soy Luna, padre.Este no se resistió, pero se tornó seco, distante, a pesar de que le devolvió el abrazo.—Lo sé, hueles a diabla mística. Eres la otra. ¡Grrr!Asintió luego de retroceder unos pasos. Al instante supo que el demonio no tenía muchos sentimientos y tenía pinta de ser un gruñón amargado. Con él no valdría mostrar lo dulce y tiern
POV: LunaTodo lo tuvo fríamente calculado dentro de su pequeño mundo rosa. Tan calculado que, incluso antes de ponerse en marcha, rozó con los dedos el anillo que podía teletransportarla directamente al infierno… a ese lugar que hasta entonces solo había conocido a través de sueñosSu plan estaba en marcha.Y cuando la imagen del demonio que rondaba sus sueños volvió a azotar su mente, vio con absoluta claridad que él tenía en su poder la bolsa de dulces que le había entregado a su cuñado Leoncio. Fue entonces cuando supo que debía ir.Pero no con el enmascarado.Debía ir con su madre.Soltó un suspiro antes de dejarse caer de la cama. Luego, con cierta cautela, caminó hasta donde había dejado sus zapatos de tacón: rosados, brillantes y tan encantadores como a ella le gustaban. Se los puso y, apenas se incorporó, sintió que recuperaba parte de su poder.Tomó su maleta y después buscó a su pequeña compañera.La gata descansaba en un rincón, completamente ajena a los peligros que las e
« 19 años atrás ». Unos kilómetros al norte de las tierras Carmesí, en el extenso territorio del Oscuro Axael, el "Cerrazón". Ese pedazo de infierno parecía adquirir un matiz diferente. El despertar del Darrién en sus pesadillas más malditas, habían empezado hacer estragos en su propia identidad superior y fuerza sobrenatural. No sabía los alcance de lo que le esperaba en el futuro. El maldito oráculo no le servía de nada desde hacía cientos de años. Lo que si sabía era que el rostro que lo había despertado esa madrugada, era una premonición latente...la llegada irremediable de ella. De la forma más impredecible y sublimemente demoniaca. Por esa razón tan poderosa había mandado a buscar otra famosa adivina infernal. Ya la noticia de que la destinada de Kairon Loguember, " El Rey Carmesí" existia y estaba bajo su control, era una realidad palpable. No se cuestionaba. El tormento de esa libélula que rondaba su psiquis cada vez que cerraba los ojos apareció con su llegada. El no creía
Era luna nueva, la contemplaba desde el balcón de su habitación. No solo a la luna, tambien a las estrellas. Con el más grande anhelo de ver a su hermana y a su madre regresar. —Espero que mi hermana cumpla su promesa. Quiero que estén el parto de nuestro hijo. —Lo estaran. —León le susurro al instante. Este no paraba de acariciar su vientre. —Tengo miedo que no las dejen venir. —Confia en tu hermana. Será ladina... fashion. Pero es muy inteligente. —¡Sí! —Le contesto con ánimo. —Lo de fashion le queda bien. Amé todas las cosas lindas que le trajo a nuestro bebé. León Soledo Badin estará muy agradecido de los regalos de su tía. —Ni sueñes que le pondrás Soledo a mi primogénito. —Lo decía más por chiste. Tenía un nombre hermoso para el demonio que crecía en su interior. —«¡Grrr!». Te tocará soportar, León...no olvides que soy muy fuerte. —Intento ponerse de pie, luego de permanecer casi una hora recostada de él. La acción brusca quizás fue la detonante para que
Por el destello de fuego en su muñeca, no se derrumbó. —El está vivo. —Susurro con una chispa de felicidad. De no ser un fenómeno hasta hubiera llorado, aun sus lágrimas fueran evaporadas al instante por el fuego en sus entrañas. —¡No es, él! —La nueva información de su hermana no le fue de sorpresa. El estaba vivo y hasta sentía que podía olerlo. —¡Mí Sol!. —Apenas escucho esa voz traspasar sus sentidos. Todo se le agitaba. Levanto la vista, lo enfocó...su marca también estaba ilumidanada. Volvío a conectar con sus ojos, esa vez de una forma más especial. Todo se detuvo, pareció ausente, incluso el asqueroso olor que los rodeaba. Corrió hacia él, para lanzarse entre sus brazos. —¡Mi Leon!...estás vivo. Lo tocó con suavidad, la emoción causo que de sus poros empezará a salir humo. —Imposible morir sin volver a verte. Mí Sol. —Le fascinaba cuando la llamaba así.—Mí amor. —Eso fue aún más estremecedor, incluso más que el beso que le entrego al instante. —¡Hey! es mu







