LOGINPestañeo un par de veces, esperando que ella me diga que todo esto es una broma, pero como mantiene su silencio, me doy cuenta de que dice la verdad…
¿Es en serio? —¿Qué? —pregunto confundida. —No te preocupes, tu no tienes que saber nada, solo tienes que prestarme tu cuerpo por un par de meses y luego de eso toda esta pesadilla terminará. —No, eso jamas —me niego en rotundo, dejando mi actitud pasiva—. Si usted quiere un bebé concibalo por su cuenta, las dos somos mujeres… —No, conmigo no funcionaría para lo que necesito… Entonces lo entiendo, esta maldita loca es una de esas niñas “ricas” que creen que pueden comprarlo todo por tener dinero, pero yo no soy algo que se pueda comprar, y absolutamente no voy a quedar embarazada por el capricho de esta tipa. —No lo haré, punto final —me niego en rotundo. Ya sin importarme nada, me giro en dirección a la puerta, dispuesta a marcharme, cuando uno de los aterradores guardias de Sophia me cortan el paso, y me obligan a retroceder nuevamente. —De acuerdo, entonces despídete de tu padre —me amenaza Sophia. —¿Qué? —pregunto aterrada. —Tu pobre papá, tendido en una cama y con solo una pequeña máquina que lo ayuda a respirar, seguramente sería una pena que esa máquina falle esta noche, y tu tengas que despedirte de él para siempre. Entonces siento como si un balde de agua fría me cayera encima, y observo a Sophia a los ojos nuevamente temerosa, sin poder creer en sus palabras. —No lo harias, eso es homicidio —me niego aterrada. —¿Homicidio? No, en absoluto, ¿Acaso no lo escuchaste? La máquina falló, nadie podría culparme por la muerte del señor Galloway —se niega ella con malicia. —Pero… —mi voz se corta— No lo harias, no puedes… —Si puedo, ese hospital es parte de las propiedades de mi prometido, así que yo podría hacer lo que quiera con tu querido papá, solo una llamada mía y le dirás adiós para siempre. Dejándome llevar por el pánico, caigo de rodillas mientras lloro, pensando en mi padre. No puedo permitir que le haga daño, él es la única familia que tengo, el único que luchó por mí y me dio la vida que tengo, no puedo dejar que una mujer tan ruin como Sophia Silverstorm le haga daño. —¿Quieres salvarlo? —pregunta ella con malicia— Descuida, puedes hacerlo, solo debes firmar estos documentos y darme tu cuerpo por 9 meses, luego de eso yo te daré un millón de dólares y podrás terminar con todo esto. —¿Un millon de dolares? —pregunto confundida. —Por supuesto querida, estamos haciendo un trato, las dos obtendremos algo por tu sacrificio. Solo debes firmar estos papeles y aceptar gestar a un bebé por 9 meses, luego de eso obtendrás más dinero del que verás en toda tu vida, y tu papá estará a salvo, ¿No es un buen trato? Aunque quiero volver a negarme, pues todo esto me parece una locura, al ver la expresión decidida de Sophia y todos esos aterradores hombres a mi alrededor, me siento obligada a volver a ponerme de pie y acercarme a ella, intentando tomar uno de esos documentos para leerlo, pero siendo detenida por Sophia que pone una de sus manos sobre los papeles y me lo impide. —No puedes hacer eso, ¿Acaso dudas de mis palabras? —pregunta ella con malicia. —No puedo firmar algo sin leerlo… —intento negarme. —Por supuesto, ¿Pero acaso tienes tiempo para leer? Sin previo aviso la televisión plasma de la sala se enciende, y en esta puedo observar la blanca habitación de hospital de mi padre, donde tres hombres vestidos de negro entran y se paran al borde de la cama, mirando hacia la camara de manera amenazante. —¡No! ¡No pueden! —grito aterrada. —Ya te lo dije Christina, los accidentes pasan, pero tu tienes la forma de evitarlo, solo firma los documentos y todo terminará… Comprendiendo ahora que esto no es una broma y ella de verdad está dispuesta a dañar a mi padre, no tengo más opción que ponerme de rodillas frente a la mesa de café, y tomando una pluma, plazo mi firma temblorosa en los papeles sin leerlos, firmando varias hojas sin entender nada de lo que dicen, hasta que Sophia me los arrebata. Tomando los papeles, Sophia se asegura de que mi firma esté clara y bien plasmada en todos los documentos, cuando ella finalmente sonríe complacida. —Bien hecho Christina, ahora podemos continuar… —dice ella con la misma voz suave y manipuladora. Antes de que pueda preguntar a que rayos se refiere, uno de esos hombres que la acompañan se acerca a mi y sin previo aviso cubre mi cabeza con un saco negro, mientrs otro de ellos me toma de los brazos y me obliga a ponerme de pie, arrastrandome hacia uno de los sofas. Grito desesperada e intento luchar, pero sin poder resistirme, siento como algo frío pincha mi brazo y luego como mi mente comienza a nublarse. —Tranquila… —dice Sophia acercándose a mí y tomando mi mano— Cuando despiertes, estarás en la habitación de tu padre, y serás una mamá… Una vez más quiero gritar y preguntar qué rayos está pasando, ya que todo esto es una absoluta locura. Pero con mis ojos cubiertos por ese saco negro, y siendo retenida a la fuerza por esos hombres, mis mente se nubla tanto que comienzo a quedar inconsciente. —Llamen a la doctora —escucho que dice Sophia antes de que yo quede completamente dormida—, diganle que tenemos a la madre, que nos espere lista para la inseminación. Entonces todo se vuelve negro en mi mente…Han pasado tres meses desde el día en que una bala estuvo a punto de acabar con mi vida.Mientras termino de acomodar el cuello de mi blazer frente al espejo, no puedo evitar sonreír al recordar todo lo que ocurrió desde entonces. La cicatriz en mi costado sigue ahí, pequeña, discreta, un recordatorio permanente de que algunas heridas nunca desaparecen por completo.Pero ya no duele, al menos no físicamente.Tomo mi placa de identificación y la guardo dentro del bolso. Después recojo las llaves del apartamento.Todavía me cuesta creer todo lo que cambió en tan poco tiempo. Sarah permanece en prisión, después de que la investigación concluyera, el tribunal reconoció que actuó bajo coacción debido al secuestro de su novia y que colaboró con las autoridades para desmantelar por completo la organización responsable.Aun así, debía responder por las decisiones que tomó.Su condena fue mucho menor de lo que todos esperábamos, dentro de poco volverá a ser libre. Y, sinceramente… Espero que c
Lo primero que percibo es un pitido constante, después, el olor inconfundible del desinfectante. Abro los ojos lentamente, la luz blanca del techo me obliga a entrecerrarlos mientras intento recordar dónde estoy.Mi cuerpo pesa, cada músculo parece hecho de plomo. Intento incorporarme, pero un dolor agudo atraviesa mi costado. Dejo escapar un pequeño gemido.—No te muevas —reconozco esa voz al instante.Giro lentamente la cabeza, Sebastian está sentado junto a mi cama. Tiene la barba ligeramente crecida, la ropa arrugada y profundas ojeras bajo los ojos, como si no hubiera dormido en mucho tiempo.En cuanto nota que estoy despierta, una expresión de alivio absoluto transforma su rostro, se pone de pie inmediatamente.—Tranquila —su mano encuentra la mía con una delicadeza que nunca le había visto—, todo terminó.Lo observo todavía confundida, los recuerdos regresan de golpe, los disparos, la sangre… Sarah.Intento incorporarme otra vez.—¡Sarah!—Está bien —Sebastian apoya suavemente
Lo primero que percibo es un pitido constante, después, el olor inconfundible del desinfectante, abro los ojos lentamente.La luz blanca del techo me obliga a entrecerrarlos mientras intento recordar dónde estoy, mi cuerpo pesa, cada músculo parece hecho de plomo.Intento incorporarme, pero un dolor agudo atraviesa mi costado, dejo escapar un pequeño gemido.—No te muevas —reconozco esa voz al instante.Giro lentamente la cabeza, Sebastian está sentado junto a mi cama.Tiene la barba ligeramente crecida, la ropa arrugada y profundas ojeras bajo los ojos, como si no hubiera dormido en mucho tiempo.En cuanto nota que estoy despierta, una expresión de alivio absoluto transforma su rostro, se pone de pie inmediatamente.—Tranquila —su mano encuentra la mía con una delicadeza que nunca le había visto—, todo terminó.Lo observo todavía confundida, los recuerdos regresan de golpe. Los disparos, la sangre, Sarah…Intento incorporarme otra vez.—¡Sarah!Sebastian apoya suavemente una mano sob
El interior del vehículo estalla en caos. Mi primer golpe impacta directamente contra la mandíbula del hombre que tenía más cerca. Su cabeza se estrella contra la ventanilla con un golpe seco antes de desplomarse sobre el asiento.No espero a comprobar si perdió el conocimiento, ya estoy moviéndome.El segundo secuestrador intenta sacar su arma, pero le sujeto la muñeca con ambas manos y la estrello contra el techo de la camioneta. El disparo retumba dentro del vehículo, la bala atraviesa el metal por encima de nuestras cabezas, Sarah grita.—¡Agáchate!Ella obedece de inmediato, acurrucándose contra el suelo, el hombre vuelve a intentar apuntarme. Le doy un rodillazo en el abdomen, su respiración se corta. Aprovecho el instante para girar sobre mí misma y le golpeo el codo con todas mis fuerzas.Escucho un crujido, el arma cae al suelo, la recojo antes que él, con la culata le golpeo la sien, también cae.—¡Maldita sea! —el conductor observa todo por el espejo retrovisor— ¡Detengan a
El laboratorio queda completamente en silencio, puedo sentir el brazo de Sarah rodeando mi cuello y el frío de la pistola presionando contra mi sien. Al otro lado del pasillo, Sebastian permanece inmóvil, sus manos siguen levantadas, no intenta acercarse, no intenta sacar un arma. Solo observa a su hermana con una mezcla de angustia e impotencia que jamás le había visto.—Sarah... —dice con voz baja—. Mírame.Ella no responde, sus lágrimas continúan cayendo una tras otra.—No eres así.—¡No me obligues a hacerlo! —grita ella, con la voz completamente quebrada.Sebastian niega lentamente con la cabeza.—Todavía puedes detenerte.—No puedo.—Sí puedes.—¡No!Su respiración es cada vez más acelerada, el arma tiembla ligeramente, eso me preocupa mucho más que si la sostuviera con firmeza, una persona nerviosa es mucho más peligrosa.—Solo... déjanos salir —la petición apenas es un susurro.Sebastian aprieta la mandíbula, su mirada se cruza con la mía durante apenas un segundo, entiendo in
El mensaje permanece iluminando la pantalla de mi teléfono: "Amelie, escúchame. No confíes en Sarah."Lo leo una vez, después otra y otra más. Las palabras no cambian, sigo esperando que aparezca una segunda línea, una explicación, cualquier cosa que tenga sentido.Pero no llega.Levanto lentamente la vista hacia Sarah. Camina unos metros delante de mí, sosteniendo con ambas manos la caja donde transporta los restos de su investigación. Sus hombros continúan caídos y su paso transmite el mismo agotamiento que ha llevado durante toda la mañana.No parece una amenaza, parece una mujer que acaba de perder años de trabajo.Entonces… ¿Por qué Sebastian me enviaría un mensaje así?No tiene sentido. Es su hermana, la persona que más ha protegido durante toda su vida. Si hubiera alguien en quien él confiara ciegamente, sería ella.Mi cabeza comienza a llenarse de preguntas, ¿Habrá descubierto algo? ¿Estará equivocado? ¿O simplemente intenta mantenerme alejada de ella por alguna razón que toda







