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Capítulo 10

Autor: Paola Arias
last update Fecha de publicación: 2025-10-28 05:45:59

Savannah sintió que sus rodillas flaqueaban en cuanto aquellas palabras se estrellaron contra sus oídos. El aire se le atascó en la garganta, y el sobre con el dinero, ese sobre que hasta hacía unos minutos había representado esperanza, de pronto le pareció un mal chiste cruel, un papel vacío frente a la magnitud de lo que Massimo le estaba exigiendo, no pidiendo.

—¿Q-Qué? —balbuceó, retrocediendo un paso, incapaz de creer lo que había escuchado.

Massimo la siguió con la mirada, como un depreda
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  • Obsesión Letal    Capítulo 42

    Savannah se dio vuelta en la cama por tercera vez, sintiendo demasiado calor e incomodidad a pesar de estar sola en la habitación. Soltando un suspiro cansado, volvió a girarse, viendo el lado vacío de Massimo y sintiéndose de repente muy sola.—Lo que faltaba, que ahora no pueda dormir sin ese sinvergüenza —masculló, molesta, y cerró los ojos una vez más, pero segundos después los volvió a abrir y se levantó molesta de la cama, resoplando y farfullando en voz baja—: No es posible que me robe el sueño también. Primera vez que no lo tengo encima por tanto tiempo y, en lugar de estar tranquila y en paz, aquí estoy, pensando en él. Maldición... ¿qué carajos me pasa? ¡Fuera de mi mente, imbécil!Enojada, se acercó a la ventana y contempló la inmensidad del mar en completa oscuridad y en silencio. Un escalofrío la recorrió. No le gustaba la noche, porque era consciente de que no podía escapar nunca de ese lugar. Ese vacío inmenso la aterraba, más cuando el agua parecía estar en calma. La l

  • Obsesión Letal    Capítulo 41

    Santino, enojado y sin contener por más tiempo su ira, apartó a la chica de su regazo y sacó su arma en tanto se ponía de pie y le apuntaba directamente a Massimo.Todos los hombres reaccionaron al mismo tiempo, apuntando de un lado hacia el otro, algunos protegiendo a Santino otros dispuestos a abrir fuego si Massimo lo ordenaba.Domenico maldijo entre dientes y tiró al suelo a la chica con la que estaba coqueteando, para sacar su arma y apuntarle de vuelta a Santino. No iba a permitir que nadie le arrebatara a su gemelo, antes de que eso sucediera, sería capaz hasta de dar su vida por protegerlo.El único que no reaccionó y se mantuvo impasible fue Massimo, que volvió a rodar la moneda sobre la mesa mientras miraba a Santino dejar caer la máscara que por años había usado delante de él.—No eres más que un desagradecido —escupió, furioso—. Te saqué de las calles, te di comida, te di la maldita mano y me has pagado con traición. He dejado pasar tus faltas de respeto y errores porque e

  • Obsesión Letal    Capítulo 40

    El club nocturno estaba a reventar, la música alta, parejas sudorosas bailando en la pista, hombres adinerados buscando un poco de placer y mujeres de la noche haciendo lo único que podían hacer estando en un mundo que la gran mayoría no deseaba estar pero al cual ya estaban acostumbradas a estar.En la sala vip, un grupo de hombres fumaba, tomaban y reían. Menos uno. Massimo estaba serio, con el ceño fruncido y su aura imponente intimidando a sus acompañantes. Su hermano, a su derecha, fingía como siempre que la pasaba bien, pero su mirada era igual de dura y vacía que la de su gemelo. Una rubia estaba sentada en su regazo mientras Massimo hacia rodar una moneda entre sus dedos, mirando con fijeza a Santino, quien estaba demasiado ocupado con una morena que lo besaba en tanto él mantenía su mano bajo su corto vestido.Massimo estaba enojado, claramente no le gustaba tratar con él ni menos tener que soportar las estupidas reuniones que mantenían, pero debiá rendir cuentas como también

  • Obsesión Letal    Capítulo 39

    Massimo cargó a Savannah hasta la habitación y la tiró en la cama una vez entró. Ella soltó un gritito que se ahogó cuando él presionó su boca contra la de ella, hambrienta y desesperada, al mismo tiempo que deslizaba sus manos por todo su cuerpo y colaba una entre sus piernas por encima de la ropa.El hombre gimió y la besó más profundo al sentir el calor que irradiaba su sexo, deseoso de hundirse en ella cuanto antes y hacerle gritar su nombre. No tenía suficiente de ella, cada vez que la hacía suya, su parte obsesiva la reclamaba cada vez más, como si no fuera posible poseer un poco más a un persona.Se separó de ella y la observó, tenía las mejillas sonrosadas, el cabello oscuro revuelto sobre el edredón y la mirada obnubilada por el placer. El deseo aumentó y su verga palpitó en sus pantalones.Le sonrió y se deleitó al ver cómo se sonrojaba un poco más, antes de quitarle los zapatos y poco a poco la ropa, pasando sus manos con suavidad y delicadeza.Savannah de estremecía bajo s

  • Obsesión Letal    Capítulo 38

    —¿Crees que podríamos conocer todo el país? Me gustaría conocer todas las ciudades, ir a la playa y tomarme muchas fotos. ¡Aquí es donde vive el Papa!Massimo soltó una risa en tanto que Savannah sonreía al ver a su hijo tan emocionado.Estaban los tres jugando en la parte trasera donde había toda una zona de juegos que el italiano había pedido construir para el pequeño, y aunque ella trataba de estar serena, todo eso la abrumaba en demasía. Nunca se acostumbraría a tener tanto al alcance e incluso más de lo que era necesario.—No, Piccolo, estamos muy lejos de Roma. Vivimos en Catania —dijo el hombre—. A donde sí podemos ir cuantas veces desees, es a la playa. Estamos muy cerca, tenemos acceso directo a una de las mejores playas.—¡Quiero ir! ¿Podemos ir, mamá? —suplicó, dejando el balón de fútbol a un lado—. Nunca hemos ido a la playa. Solo las veíamos en televisión.Savannah reprimió el agudo dolor que le apretó el pecho y se obligó a sonreír. Habían pasado varias semanas desde que

  • Obsesión Letal    Capítulo 37

    —Vas a destruir lo que tanto nos costó construir por una obsesión que solo existe en tu cabeza. Ellos no son tu verdadera familia, Massimo, pero... —rendido, su gemelo soltó un suspiro y se acercó a él, tomándolo de la nuca y apoyando la frente de la de Massimo—. Antes de todo, primero estás tú, y mataría a todo aquel que quiera hacerte daño porque tú eres mi única familia.—Dom, entiende que esa mujer y ese niño ahora son parte de mí.Hubo un corto silencio entre ellos antes de que Domenico soltara un profundo suspiro.—Necesitas dejar el pasado atrás, Massimo.El mencionado sonrió, pero fue una sonrisa vacía que nunca llegó a sus ojos.—Ya el pasado quedó atrás, murió en el mismo instante en que Gemma murió junto a mi hijo. Ya la olvidé y entendí que, haga lo que haga, jamás voy a recuperarla. Savannah me fascina, me enciende su renuencia, me enloquece que me mire y hable con odio cuando su cuerpo reacciona tan bien al mío —confesó por primera vez a alguien y soltó un bufido—. Era m

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