LOGIN~ Isabel ~Toda la oficina ya estaba bullendo de actividad. Caminaba rápido, manteniendo la cabeza agachada, y choqué con Sophia de camino al departamento legal.«¡Fíjate por dónde vas!», gritó, pero ya era demasiado tarde.El café que llevaba en la mano se derramó justo sobre mi blusa color crema. Pero, gracias a Dios, no fue demasiado, y mis pantalones negros de vestir aún estaban a salvo.«Lo siento», murmuré, levantando la vista hacia su rostro para ver cómo me clavaba la mirada.«¿Siempre eres así de torpe?», preguntó, con un tono afilado de pura frustración.¡Perfecto! ¡Justo lo que me hacía falta!, me dije a mí misma con sarcasmo.«Lo siento, te conseguiré otro café, por favor. Solo necesito registrar mi entrada... en la oficina», le expliqué, intentando enmendar el error. Le caía mal desde el primer día que empecé aquí, y ni me molesté en averiguar por qué.«Lo quiero exactamente en una hora», ordenó. Se alejó a paso firme, balanceando las caderas mientras caminaba con su mono
~ Isabel ~«Vas a ir a la oficina hoy, ¿verdad?», preguntó William.Cambió el peso de su cuerpo, aún inclinado sobre mí pero atrapándome contra el sofá con las manos apoyadas a cada lado de mi rostro.«¡Mierda, sí!», murmuré.El estómago se me vino abajo cuando la realidad de la mañana cayó de golpe sobre mi cerebro.Recordé que tenía que registrar mi entrada en el trabajo. Dios sabe que no tenía energías para enfrentar a Juliana en este momento, pero debía hacerlo. Lo necesitaba. Mi carrera dependía de ello; este empleo no era algo que pudiera simplemente abandonar, aunque estuviera empezando a detestarla bastante.William jugó con mis pezones, pasando su lengua en círculos sobre ellos.Intenté empujarlo para levantarme y mirar la hora, pero no se movía.«Tengo que ir a prepararme», dije, intentando llamar su atención, pero él continuó con lo que estaba haciendo, ignorándome por completo. Solté un gemido lento cuando sentí que me mordía la parte baja del cuello, algo que con segurida
~ Isabel ~Me besó profundamente; su lengua se deslizó entre mis dientes para reclamar la mía.Sentí que el cuerpo se me calentaba cuando trazó con la otra mano un camino hacia mi sexo.Rompió el beso. «Te quiero», murmuró contra mi boca, con la mirada clavada en mi rostro.Debía alejarme de él, mantener la distancia como me había advertido su padre, pero con él tan cerca, tocándome y mirándome con los ojos densos de deseo, no podía empujarlo.Mi cuerpo ya estaba traicionando a mi cerebro. Solo este beso había hecho que mis pezones se endurecieran contra su camisa; mi sexo ya estaba goteando de humedad por él.Ni siquiera tuvo que hacer mucho. Yo también lo deseaba. A este ritmo jamás podré dejar de desearlo, pero debía hacerlo. Solo esta última vez, me dije a mí misma.¿Quién sabe qué pueda averiguar el investigador sobre mi madre y la suya? Esta podría ser la última vez, y luego atenderé a la advertencia de Arthur y le pondré fin a esto para siempre.Ahora estaba desabrochando lenta
~Isabel~—Tengo que explicarte algo, Isabel —dijo William, atravesando la habitación hacia donde yo seguía sentada en el taburete después de haber acompañado a Alex a la salida.Lucía serio, como si hubiera tomado una decisión firme sobre lo que estaba a punto de decir.—Ya que sabes lo de la foto de mi madre y la tuya juntas en la escuela, deberías entender que resulta sospechoso que fueran tan cercanas y nunca dijeran una sola palabra al respecto. Es muy raro, así que... —se detuvo, apartó la mirada un segundo y luego volvió a fijar sus ojos afilados en mí—. Hice que la siguieran —dijo.Me quedé inmóvil, sin palabras.En realidad, su confesión no me tomó por sorpresa; la sospecha ya había echado raíces semanas atrás, cuando lo vi susurrando con aquel investigador privado mientras Jax y yo almorzábamos. Así que para mí no era ninguna novedad.—Está bien —murmuré, fingiendo con cuidado un rostro de repentina sorpresa.Me estudió la cara en silencio, buscando alguna reacción, antes de
~Isabel~Tragué el nudo que tenía en la garganta y, acunando su rostro con las manos, deslicé los dedos sobre su nariz y sus labios. Sentí cómo me sujetaba con más fuerza, rodeándome la espalda con ambos brazos.—Es mi amiga, Chloe —dije. Puede que no fuera toda la verdad, pero era una parte.—¿Qué pasa con ella? ¿Te hizo algo? —preguntó, con un tono de voz que se volvió peligroso de repente.Empecé a reírme, pero él frunció el ceño.—No, joder, no. Lleva días ignorándome y ni siquiera fue a clases ayer. Parece que nos hemos distanciado y no sé qué hice mal o qué coño le pasa —me desahogué.Se quedó inmóvil, reflexiónando en silencio.—Entiendo. ¿Quieres que la busque, que hable con ella? —preguntó—. Ya que te está ignorando, podría pedirle a mi gente que...—No, está bien —lo interrumpí—. Puedo manejarlo.Deslizó la mano por debajo de mi camisa, colándose hasta tocar mi piel desnuda. El contacto directo de sus palmas sobre mi carne me cortó la respiración. Empujó las manos más arriba
~Isabel~—¿De quién intentas alejarte, Bel? —preguntó.Me quedé mirando su pecho al descubierto y cómo aquel pantalón de chándal negro le colgaba abajo en la cadera. Sabía que debía apartar la mirada, pero mis ojos seguían clavados en él.—De nadie —mentí, obligándome a levantar la vista de su cintura para encontrarme con sus ojos—. Solo estaba pensando en voz alta.Dio unos pasos largos desde la puerta hasta donde yo estaba sentada en el taburete. Sus pies descalzos no hacían ruido contra el suelo. Se detuvo justo frente a mí, extendió los brazos y agarró el borde del taburete.Lo giró para que quedara mirándolo de frente mientras me dejaba acorralada, apoyando el brazo con firmeza en la barra, a mi espalda. Estaba demasiado cerca. Podía sentir su aliento en mi rostro; tenía el pelo revuelto y eso le daba un aire jodidamente atractivo, una distracción peligrosa ahora que necesitaba mantener la guardia alta.—¿Por qué siento que me estás ocultando algo, Isabel? —preguntó, entrecerrand







