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last update Veröffentlichungsdatum: 04.09.2026 10:12:22

~William~

Me había pasado la mayor parte de la noche contemplando el techo, con los labios todavía ardiéndome por un beso que jamás debió haber ocurrido. Cada vez que cerraba los ojos, veía esos iris de color chocolate desafiándome.

Para la tarde, necesitaba ahogar el ruido de mi cabeza. Fui al gimnasio privado del club atlético, sometiéndome a una serie brutal de sentadillas. El ardor en mis músculos era lo único que se sentía real.

Mi amigo Alex estaba apoyado cerca de una estantería de pesas
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  • Obsesión Pecaminosa: Mi Hermanastro Multimillonario   89

    ~ Isabel ~Me señaló las manos de nuevo.—Tus manos. Mírate las manos.Me las llevé frente a la cara y vi que me había lastimado la palma con la llave; la punta se me había clavado directo en la piel.Mierda, y ni siquiera había sentido el dolor.El corte era profundo y la sangre me manchaba los dedos. Tenía un dolor mucho más grande en el corazón por culpa de Arthur, así que un corte físico en la mano no significaba nada en este momento.Me quedé mirando la sangre como si le perteneciera a otra persona.—No creo que debas tomar más alcohol si viniste sola —dijo, alejando la botella de mi alcance.¿Acaso me estaba bromeando?—¿Es... es en serio? —balbuceé, tropezando con las palabras—. Quiero más. Todavía siento un dolor en el pecho y quiero adormecerlo —expliqué, riéndome y llevándome la mano al pecho, para luego soltar un llanto descontrolado.Las lágrimas me nublaron la vista.Él suspiró.—Estoy muy triste, estoy triste —le dije, limpiándome la nariz con el dorso de la mano.—Otra

  • Obsesión Pecaminosa: Mi Hermanastro Multimillonario   88

    ~ Isabel ~Me entregó la bebida y le di un trago, haciendo una leve mueca mientras el líquido se abría paso quemándome la garganta. Tenía un sabor fuerte y abrasador. Me quedé mirando el líquido transparente que giraba contra el cristal, intentando forzar mi mente a quedarse en blanco, tratando de olvidar cada uno de los pensamientos que me habían estado atormentando todo el día.—¿Estás sola?Levanté la vista y vi al barman observándome; sus ojos se desviaron hacia el espacio vacío a mi espalda.—Sí —dije, y mi voz sonó un poco distante incluso para mí—. ¿Por qué lo preguntas?—Por nada —contestó, tomando un trapo para limpiar la barra—. La mayoría viene con amigos o, al menos, tiene una cita con alguien. Solo quería saber cuál era tu caso.Me limité a asentir, sin ganas de dar explicaciones, y me tragué el resto del vaso. El sabor áspero me hizo arrugar el rostro; se me contrajeron los labios por el ardor.El barman hizo una pausa, analizando mi expresión.—No eres muy de beber, ¿ve

  • Obsesión Pecaminosa: Mi Hermanastro Multimillonario   87

    ~ Isabel ~Bella parpadeó, abriendo ligeramente la boca.—No los tiré. Se cayeron solos —mintió a modo de defensa.—Vi cómo los empujabas con el bolso en el preciso instante en que pasabas por mi escritorio —rebatí, acercándome un paso—. Estuvieron perfectamente acomodados en esa mesa toda la mañana. ¿Por qué se cayeron justo cuando pasaste tú si no los tocaste?Un chico sentado atrás levantó la vista de su portátil.—Tiene razón, Bella. Yo también vi cómo los tirabas.El rostro de Bella se enrojeció al mirar a su alrededor y darse cuenta de que toda el aula había quedado en silencio; todos la observaban tras haber sido atrapada en una mentira.—¿Los vas a recoger o voy a tener que obligarte? —pregunté.—¡Vete al diablo, trepadora! —siseó entre dientes.Se dejó caer de rodillas, arrancó los libros del suelo y los estampó con fuerza sobre mi escritorio.—¡Ahí tienes! —gritó, agarró su bolso y se fue hecha una furia hacia un asiento al otro lado de la clase.—Qué bárbara, por Dios —susu

  • Obsesión Pecaminosa: Mi Hermanastro Multimillonario   86

    ~ Isabel ~ Al salir del hospital, me subí a mi auto, tiré el bolso en el asiento del copiloto y giré la llave en el encendido. El motor rugió al arrancar, pero el sonido quedó ahogado por las advertencias de Arthur que resonaban una y otra vez en mi cabeza. Me incorporé al tráfico de la tarde sujetando el volante con tanta fuerza que los nudillos me dolían. Entendía perfectamente por qué quería mantener en secreto lo de su aneurisma cerebral frente a mi mamá y William. Era una decisión suya y no lo iba a juzgar por eso, pero la forma en que me miró fijamente y me ordenó que me alejara de William fue un golpe seco que me dejó sin defensas. Esto lo iba a cambiar todo. Sabía que no era una idea repentina. Lo venía planeando desde la noche de la gala, desde el momento en que habló con William y los escuché a escondidas. ¡Solo que ahora me estaba dando la advertencia directamente a mí! Clavé la mirada en las luces rojas de los autos frente a mí con un nudo oprimiéndome la garg

  • Obsesión Pecaminosa: Mi Hermanastro Multimillonario   85

    ~ Isabel ~—Esto es aún más grave, Isabel: lo que sea que esté empezando entre tú y mi hijo, termínalo. No me importa qué sea, ¡ponle un alto ya! —advirtió.El cambio repentino de tema me dejó helada.—Puede que William no me escuche, pero no puedo dejar que eche a perder su futuro por chismes o un escándalo, especialmente ahora. Quiero que asuma como presidente de Sterling Global; ese es su derecho de nacimiento, su sueño, su herencia, y necesita concentrarse en eso sin dramas —insistió.—¡Eres joven y bonita, Isabel, pero mi hijo no es el hombre para ti! ¡Por el amor de Dios, estoy casado con tu madre! —gritó de golpe, haciéndome dar un ligero brinco en la silla.Empezó a toser violentamente por el esfuerzo. Miré hacia la puerta para saber si se escuchaba desde afuera, rogando que William no estuviera parado justo allí, pero afortunadamente nadie entró.Traté de acomodarlo bien en la almohada hasta que la tos cesó y su ritmo cardíaco se estabilizó en la pantalla.—¿Entendiste lo que

  • Obsesión Pecaminosa: Mi Hermanastro Multimillonario   84

    ~ Isabel ~Me senté en la silla al lado de su cama y lo observé. Recorrí su rostro con la mirada... Había recuperado algo de color, ya no se veía tan pálido como cuando estaba inconsciente, a merced de las máquinas. Entrelacé las manos, frotándome los dedos una y otra vez, preguntándome todavía por qué me había pedido que entrara yo, entre todas las personas que esperaban afuera. No tenía ningún sentido para mí. Al otro lado de la puerta de esta habitación estaba su hijo biológico. Sin embargo, Arthur, un hombre al que siempre le había gustado tener el control de todo y de todos, eligió llamarme a mí a solas justo después de despertar.—No me mires como si fuera a devorarte, Isabel —dijo con voz rasposa.Intentó soltar una carcajada, esforzándose por actuar como el hombre fuerte de siempre, pero solo logró hacer una mueca de dolor mientras se sujetaba la cabeza. La lesión le estaba pasando factura claramente.—Lo siento, ¿estás bien? —pregunté al notar su malestar. Me incliné hacia

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