LOGINXavier abrió la puerta de su dormitorio y vio a Valeria con la mirada perdida. Xavier se sentó en la cama y su mirada se suavizó al ver las marcas de lágrimas en las mejillas de Valeria.«Oye, no pasa nada», le susurró mientras la acercaba a él. Valeria sorbió por la nariz y le devolvió el abrazo. Que Xavier estuviera ahí para ella era lo único que no sabía que necesitaba.Normalmente, cuando tiene problemas, se los cuenta a Valeria. Un hábito que había adquirido sin siquiera darse cuenta. Valeria se apartó un poco y Xavier le acarició las mejillas con las manos.«No me gusta verte llorar así, me pone nervioso», le susurró, mientras la miraba profundamente a los ojos. Xavier le secó las lágrimas con el pulgar.«¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?», preguntó Xavier en voz baja. Valeria se quedó en silencio un segundo, luego se mordió el labio inferior y movió la mano.Xavier contuvo el aliento bruscamente cuando la mano de ella se posó entre sus piernas.«Por favor, piensa en otra
«Señorita Vance, ¿qué se siente al ser la única heredera de la fortuna de los Vance?». Valeria retrocedió tambaleándose y Ravina la sujetó. Dos guardaespaldas salieron del interior de la mansión y las ayudaron a volver a entrar. Valeria cerró los ojos mientras Ravina la ayudaba a sentarse.No acababa de asimilar lo que le habían dicho. No entendía qué estaba pasando. Ravina pidió a las criadas que trajeran un vaso de agua y se lo entregó a Valeria. Valeria sujetó el vaso con manos temblorosas y se le escapó de las manos, rompiéndose contra el suelo.Damon entró en la habitación con el ceño fruncido. Miró alternativamente a Valeria y a Ravina.«¿Qué ha pasado?», preguntó mientras observaba a Valeria. Ella parecía ausente, con la mirada perdida en el vacío. Ravina se pasó los dedos por el pelo.«Periodistas, aparecieron de la nada y empezaron a hacernos preguntas sobre nosotros y nuestra hija Andrea». respondió Ravina frotándose las manos. Damon apretó los puños. No necesitaba conocer el
Valeria se dejó caer en la cama después de pasar horas viendo un programa de televisión. Abrió los ojos cuando alguien llamó a la puerta. Ravina sonrió mientras le llevaba a Valeria un vaso de leche.«Toma, esto te ayudará a dormir», le dijo, y le entregó el vaso a Valeria.«¿Cómo sabías que tenía problemas para dormir?», preguntó Valeria tras vaciar el contenido del vaso. Ravina se sentó junto a la cama y le subió la manta.«Yo también me quedo despierta viendo la tele cuando no puedo dormir». «Ahora descansa un poco, lo necesitas», dijo, apretando los labios.Sentía un fuerte impulso de inclinarse y besar la frente de su hija, pero se contuvo. Cuando llegó a la puerta, Valeria volvió a hablar y Ravina se giró.«Quiero salir a correr mañana por la mañana, ¿vienes conmigo?», preguntó. Ravina levantó la vista para contener las lágrimas que amenazaban con caer.«Por supuesto que sí». «Ahora vete a dormir, buenas noches, Valeria», dijo y cerró la puerta tras de sí. En cuanto se cerró la p
—¿Estás segura de que te encuentras mejor? —le preguntó Ravina a Valeria con expresión preocupada. Valeria puso los ojos en blanco. —Ya me lo has preguntado por enésima vez hoy, y mi respuesta sigue siendo la misma: me encuentro mejor y estoy lista para irme a casa; hace tiempo que estoy lista para marcharme de aquí. —Valeria suspiró.«Aunque sí que me siento mal. Sé que no te importa que me quede contigo hasta que encuentre un sitio donde vivir, pero no quiero abusar de tu hospitalidad».Ravina se mordió los labios. ¿Cómo se lo iba a decir a esta chica que era la dueña de la casa en la que le daba tanta vergüenza vivir? Ravina carraspeó y posó su mano sobre la de Valeria.«Como tú misma has dicho, siempre serás bienvenida en casa». Dijo, y besó la mano de Valeria. Se oyó un golpe en la puerta y Damon entró con una petaca en la mano.«Hola». «¿Cómo te encuentras?», preguntó mientras dejaba la petaca sobre la mesa.«Me encuentro mejor». «Y, por favor, ayúdame a convencer a tu mujer; cr
Todo el cuerpo de Damon se quedó paralizado, salvo por un ligero temblor en los dedos. Sus ojos se abrían cada vez más con cada segundo que pasaba. Ravina se percató de la expresión de su marido y se acercó a él.—Oye, ¿estás bien? —le preguntó, colocándole una mano en el hombro. Damon abrió la boca para hablar, pero no encontraba las palabras, así que le pasó el papel a Ravina. Un ceño fruncido se dibujó en su rostro mientras ojeaba el contenido del papel.Su mirada se posó en la conclusión del informe y sus labios temblaron.Prueba de paternidad por ADN. Probabilidad de relación paterno-filial: 99,9 %**. Sujetos: Ravina Vance y Damon Vance – Valeria Rune. Ravina dio un grito ahogado y se le doblaron las rodillas.Vionessa la sujetó justo a tiempo y la ayudó a sentarse. Xavier recogió el papel del suelo y lo ojeó con el ceño fruncido. Abrió mucho los ojos.«¿Valeria es Andrea?». Las lágrimas corrían por el rostro de Ravina mientras se llevaba una mano temblorosa a los labios. Su cora
Todo el cuerpo de Damon se quedó paralizado, salvo por un ligero temblor en los dedos. Sus ojos se abrían cada vez más con cada segundo que pasaba. Ravina se percató de la expresión de su marido y se acercó a él.—Oye, ¿estás bien? —le preguntó, colocándole una mano en el hombro. Damon abrió la boca para hablar, pero no encontraba las palabras, así que le pasó el papel a Ravina. Un ceño fruncido se dibujó en su rostro mientras ojeaba el contenido del papel.Su mirada se posó en la conclusión del informe y sus labios temblaron.Prueba de paternidad por ADN. Probabilidad de relación paterno-filial: 99,9 %**. Sujetos: Ravina Vance y Damon Vance – Valeria Rune. Ravina dio un grito ahogado y se le doblaron las rodillas.Vionessa la sujetó justo a tiempo y la ayudó a sentarse. Xavier recogió el papel del suelo y lo ojeó con el ceño fruncido. Abrió mucho los ojos.«¿Valeria es Andrea?». Las lágrimas corrían por el rostro de Ravina mientras se llevaba una mano temblorosa a los labios. Su cora







