LOGINVICENZO
Juro que no fue para tanto.O sea… no en mi cabeza.Solo era una chica. Hermosa, provocativa, exactamente del tipo que se te cruza cuando necesitas olvidarte de las cagadas que hiciste.Pero debía haberlo sabido. Siempre hay algo más detrás. Siempre.El problema es que no era solo una chica.Era hija de un pez gordo. Casada o casi.Y ahora estaba metido en un problema que podía empinar no solo mi nombre, sino el de toda la familia.<LAURA:Entré en la habitación y cerré la puerta con fuerza, como si eso pudiera mantener a Vicent lejos. Como si fuera capaz de encerrarlo fuera de mi cabeza, de mi cuerpo… de mi corazón.Pero era inútil.Su olor todavía estaba allí. Como si hubiera invadido la habitación conmigo. Madera, café, alguna maldita colonia amaderada que se pegaba al aire y a mí. Droga.Apoyé la espalda contra la puerta, cerré los ojos. El pecho me subía y bajaba rápido. Una mezcla de rabia, deseo y miedo.Qué mierda, Vicent. ¿Por qué tenías que aparecer ahora?Justo ahora, cuando todo parecía en su lugar. Cuando finalmente estaba construyendo algo que era mío.Y lo peor…— ¡Mierda! —susurré, apretando los ojos, llevando la mano a mi vientre aún invisible.Estaba embarazada de él.Del hombre que me sacaba de mi eje con una mirada. Que me hacía olvidar hasta mi propio nombre. Que transformaba mi fuerza en piel de gallina y piernas temblorosas.¿Cómo le iba a contar esto?¿Cómo lo iba a mirar a los ojos y deci
Ella desdeñaba mi desgracia, bailaba con tacones sobre mi cuerpo muerto.Ella sentía placer en eso.— ¿Qué quieres? —pregunté serio, centrado.— ¿Qué quiero para qué?— Para volver a mi oficina. ¡Para dejar a ese crápula de Wagner! Esos casos sucios.Ella dio una risada corta, irónica.— ¿Cuántas veces has hecho esto? ¿Pedirle a alguien que vuelva? ¿A algún empleado, especialmente a una pasante que no tenía valor?— Yo nunca lo necesité.— Entonces ya valió la pena tu venida.Lo dijo con tanto orgullo que me atravesó.— Pero no necesito volver, Vicent. Yo ya lo tengo todo aquí. No es una oficina gigante. Ni tiene muchos casos de éxito. Pero puedo hacerme un nombre. Y digamos... que tengo la atención del jefe.Mi mano se cerró sobre la mesa. La rabia subió como una explosión. ¿La atención del jefe?— ¿Atención? ¿Qué tan lejos fuiste?— Lo suficientemente lejos.Me quería fuera de control. Quería verme sangrar. Y yo estaba sangrando por dentro.Ella no sería capaz.— No vas a conseguir
— Vicent... —dijo mi nombre como si estuviera viendo a un fantasma. Bajo. Incrédula.Pedí una bebida a la chica detrás de la barra, pero ni la miré. Mis ojos estaban clavados en ella.— ¿Podemos hablar... más en privado?Ella miró a su alrededor y, claro, vio a Vicenzo levantando el vaso como un cómplice ciego. Siempre de mi lado. Incluso cuando no debía.Vicenzo miró de vuelta hacia mí. Y por un instante, pensé que ella iba a huir. Era lo que siempre hacía.Pero no. Ella levantó la barbilla. La mirada firme.— Claro, ¿por qué no?Se levantó. Su cuerpo rozó el mío, casi. Pocos centímetros nos separaban.Tuvo que mirarme desde abajo, como siempre. Y aun así, no vaciló. No se desvió. Y entonces, como si hubiera ganado alguna batalla invisible, esquivó mi cuerpo y pasó a mi lado.La observé alejarse, con esa postura... Tan fuerte. Tan potente. Casi no la reconocía.Su perfume se quedó por más tiempo, lo inhalé cerrando los ojos.Mierda... Laura.Podía ser muchas cosas ahora,Pero todavía
Salí del consultorio de la médica en silencio, como si mis pies estuvieran pegados al suelo, y me senté en la primera silla de la sala de espera. El ambiente estaba lleno, pero yo solo podía escuchar mi propia respiración.Calma... respira...Mis dedos estaban temblorosos. Pero todavía tengo tiempo. Seis meses, o casi eso, para entender qué voy a hacer con mi vida.Si se lo voy a contar a Vicent.Si voy a volver a aquel caos.Landon... él va a pensar que el bebé es suyo.Ah, no. Solo de pensar en tener que lidiar con él de nuevo me dieron ganas de desaparecer.Y Vicent...¿Será que va a asumir a esta criatura?¿Tener el valor de decir que la exnovia de su hijo está embarazada... de él?¿De un hermano suyo?¿O hermana?Dios mío. Esto es absurdo.Sacudí la cabeza.No. No voy a volver a aquella vida. A aquel lugar.Como si le debiera explicaciones a Landon...La guerra dentro de mí duró minutos que parecieron horas. El tiempo se volvió niebla.Es claro que en algún momento se lo voy a co
LAURA:Era un nuevo caso, una nueva estrategia y, gracias a Dios, no tenía el nombre de Vicent involucrado.Eso por sí solo ya me hacía respirar con un poco más de ligereza. Después de las últimas semanas, cualquier distancia de él era un favor a mi psicológico.El proceso involucraba una fusión millonaria entre dos empresas del sector alimenticio y, claro, un litigio sobre cláusulas de rescisión. Yo estaba inmersa en los contratos, en los correos intercambiados, en las reuniones internas.Era denso, lleno de detalles... pero emocionante. Desafiante de la forma en que me gustaba.Estaba concentrada analizando una brecha contractual cuando Wagner pidió verme en su oficina.Respiré hondo, cerré la carpeta y llamé a la puerta antes de entrar.— ¿Pidió verme? —pregunté, manteniéndome formal.Él estaba de pie, de espaldas, observando la ciudad por la ventana. Cuando se giró, sonrió de esa forma que siempre parecía esconder un doble sentido.— Pedí. Quería saber cómo estás lidianado con el
VICENTNo quería creerlo.Leí ese documento una vez más, como si las letras fueran a transformarse ante mis ojos y me probaran que estaba equivocado. Pero no… ahí estaba. La firma no era de ella, claro que no lo sería.Laura aún no había hecho el examen de la OAB, no podía firmar nada. Pero ella estaba ahí.Detrás de los nuevos juegos de Wagner. De las estrategias que cambiaron todo. De la forma en que me venía golpeando en los últimos casos.Era ella.Mi Laura.La mujer que entrené, a la que enseñé, a la que sostuve por la cintura mientras le decía que iba a ser brillante. A la que miré a los ojos y vi futuro, incluso cuando fingía que no quería nada más allá de algunas noches.Ella me estaba enfrentando.Y entonces recordé quién me la quitó, Barbara.Ella le entregó a Laura al juez. Fue ella.Fue ella quien sacó a Laura de mi lado con aquel discurso de "proteger". ¿Cómo no me di cuenta antes?Salí de mi oficina sin pensar. Los pasos largos, rápidos, llenos de una rabia que no sabía







