MasukPOV de JacobEl sabor de Elizabeth es una droga peligrosa, una adicción adquirida que me quema la garganta y me nubla el juicio. Cada rincón de su piel huele a una mezcla de inocencia y de pecados que estoy dispuesto a cometer. Cuanto más la beso, cuanto más hundo mis manos en sus curvas y pruebo la suavidad aterciopelada de su intimidad, más hambriento me siento. El estómago se me contrae en un nudo de fuego puro y la necesidad que ruge en mi interior se vuelve completamente insoportable.Abajo, aprisionado dentro de la tela de mi pantalón, mi miembro late con una urgencia dolorosa, pesado y ardiendo por la fricción. La veo retorcerse bajo mí, atrapada en las olas de un primer orgasmo que la ha dejado temblando, y en ese preciso instante sé que ya no me queda autocontrol para resistirme más.Me muevo con urgencia apenas contenida, buscando en el bolsillo de mi pantalón el preservativo, y me dispongo a abrir la hebilla de mi cinturón para liberar la presión que me está matando. Sin e
POV de ElizabethLa respuesta de Jacob es tan clara, tan honesta, “Nosotros no vamos a iniciar nada”, que durante un segundo no sé qué decir. Sexo. Una noche. Eso es lo único que él me ofrece. Un encuentro basado puramente en el deseo. Y al marcharnos de aquí mañana, lo que pase entre los dos quedará oculto y enterrado en esta cabaña, como un secreto, algo prohibido. Y después de esta noche… nada. No sé cómo sentirme al respecto, si soy sincera. Pero hay algo que no puedo negar y es que, aunque parezca extraño, una pequeña parte de mi experimenta un gran alivio por su respuesta. Yo no estoy emocionalmente lista para sentir absolutamente nada por nadie. No quiero ningún tipo de relación. No quiero vínculos ni amor. No quiero nada. Solo espero enterrar este dolor tan insoportable causado por la traición, apagar la humillación que experimenté, volver a sentirme viva… deseada… como una mujer.—No sobre pienses tanto —susurra Jacob, bajando lentamente su rostro hasta rozar mi cuello con
POV de Elizabeth Me desvisto y me meto bajo la ducha, dejando que el agua caliente corra sobre mi cara y me ayude a calmar el remolino de pensamientos caóticos que me abruman desde que llegué a esta cabaña. No puedo negar lo evidente: siento un magnetismo imposible de ignorar hacia mi jefe, una atracción descontrolada que nació desde el primer instante en que lo vi en el pasillo de la empresa. Pero, por otro lado, es un hombre al que apenas conozco, del que ignoro casi todo. Eso no importaría tanto si se tratara de un simple ligue de una noche en un bar, pero es el CEO, al que tendré que ver la cara todos los días si esta noche llego a cruzar la línea... Y, por si fuera poco, sigo estando casada. Nunca, ni en mis más oscuras fantasías, me imaginé rompiendo mis votos matrimoniales. No importa que Travis lo haya hecho primero; el dolor de su traición me quema, lo desprecio y sé perfectamente que él se merece que lo traicione. Pero… a mí jamás se me había pasado por la cabeza esta
POV de Elizabeth—Exactamente así es como empiezan las películas de terror —murmuro, con el pánico apretando mi pecho.Quedarse varados en una carretera oscura y desierta, para terminar buscando refugio en una cabaña aislada, es el clásico argumento con el que todos los personajes de la películas terminan muertos. Sin embargo, en medio de mi paranoia, apenas soy consciente de que, por segunda vez, mantengo mis dedos entrelazados con los de Jacob con la mayor naturalidad del mundo. De verdad siento vértigo por la velocidad con la que mi vida se ha descontrolado: la infidelidad de mi esposo, despidos y ascensos repentinos y ahora camino de la mano con el mismísimo CEO. ¡Una locura! Aunque, en mi defensa, la situación de esta noche justifica de sobra que me aferre a él... o eso me digo para no admitir ciertas cosas. Por fin, divisamos una hilera de cabañas en medio del bosque, hermosas e iluminadas con luces cálidas.. Jacob me guía hacia la que parece ser la propiedad principal. Al s
POV de Jacob—Se me quitó el hambre —suelto, sintiendo que la bilis me sube por la garganta al ver quién acaba de llegar.La detesto con cada fibra de mi ser. No me importa que sea de la familia o que nuestros padres no comprendan nuestra enemistad. No la soporto. Por supuesto, el odio es mutuo. —Me aburrí de viajar, así que decidí volver antes de tiempo —responde Cristal con una sonrisa.Sin inmutarse por la tensión que acaba de levantar, se acerca a mi padre y le planta un beso en la mejilla.—Te extrañé, tío —saluda con falsa dulzura.Luego se gira hacia su madre, mi tía Christine, y le da un abrazo. Finalmente, se dirige hacia nuestro extremo de la mesa y sus ojos, cargados de malicia, se posan sobre Elizabeth.—¿Esta es tu nueva conquista, primo? —suelta con veneno en la voz, alzando su mano con la intención de tomar el mentón de Elizabeth como para evaluarla.Mi mano la detiene en seco.—¡No la toques! —intervengo, apretando violentamente la muñeca de Cristal.—¡Me estás lastim
POV de Elizabeth¿Por qué me llama «Lizzie» otra vez? Resoplo, sin saber cómo sentirme por eso. Nadie me ha llamado así jamás. Y que ahora Jacob Neumann, el CEO de la empresa, un hombre frío y arrogante, insista en usar un diminutivo de mi nombre que se puede considerar cariñoso, incluso íntimo, sin importar quien esté presente o nos escuche, me altera un poco los nervios. Al llegar a su despacho y ver a Jacob, automáticamente un torrente de calor me recorre el cuerpo. Mis ojos se desvían hacia el borde del escritorio y la memoria me traiciona sin piedad. Revivo el sueño erótico que tuve esta madrugada y por poco puedo sentir la mano de Jacob acariciando entre mis piernas. —¡Mierda! —pienso, sacudiendo la cabeza con desesperación para espantar esas imágenes prohibidas, mientras siento mis mejillas arder y mis muslos cerrarse involuntariamente.—¿Está bien? —pregunta Jacob, a la vez que una media sonrisa socarrona se dibuja en la comisura de sus labios.—Sí, todo… perfectamente bien







