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Capítulo 39

last update Fecha de publicación: 2026-07-15 04:34:04

AMANDA

Habían pasado dos semanas desde que estaba viviendo con Emiliana, dos malditas semanas en las que había aprendido el correcto significado del autocontrol, porque literalmente se tenía que poseer nervios de acero para no saltar en los brazos de la pelinegra y comerme su boca. Cada día que terminaba, me daba unas palmaditas mentales por no haber sucumbido a mis primitivos instintos mientras me encontraba en su presencia.

Lo peor, pero en serio lo peor de todo, es que Emiliana actuaba tan f
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  • Piso inferior    Capíyulo 40

    EMILIANALos siguientes quince días me los pasé completando la investigación y preparando la defensa para el juicio, el tiempo pasó mucho más rápido de lo que esperaba y ya solamente estaba a un día de saber si todo lo que hice valió la pena. No era de las que estaba acostumbrada a perder, así que eso no contaba como opción, de hecho, estaba completamente descartado. Luciano y yo habíamos investigado la escena del crimen, para nuestra buena suerte, tenía bastante que rebelarnos sobre el asesinato. Primeramente, que no se cometió en ese lugar, es decir, Venecia no murió ahogada como creíamos.Había marcas de un auto lo suficientemente pesado como dejarlas profundamente y debido a que no llovió en los últimos días no se borraron de la tierra. También estaban las pruebas de que arrastraron a alguien por medio del camino de tierra que se encontraba detrás del rio Tíber. Un experto en autos, que me debía unos cuantos favores, me certificó que era un jeep cuatro x cuatro, aunque pedirle que

  • Piso inferior    Capítulo 39

    AMANDAHabían pasado dos semanas desde que estaba viviendo con Emiliana, dos malditas semanas en las que había aprendido el correcto significado del autocontrol, porque literalmente se tenía que poseer nervios de acero para no saltar en los brazos de la pelinegra y comerme su boca. Cada día que terminaba, me daba unas palmaditas mentales por no haber sucumbido a mis primitivos instintos mientras me encontraba en su presencia.Lo peor, pero en serio lo peor de todo, es que Emiliana actuaba tan fresca e interesada como una lechuga con respecto a eso. Había respetado al pie de la letra mi decisión y a excepción de algún comentario coqueto por aquí o allá, a los que ya me acostumbré, no había mencionado nada que tuviese que ver con nosotras, ni siquiera podía decirse que éramos amigas, creo que el termino más adecuado sería: Compañeras de piso. Había llegado a odiar esa palabra con mi alma, ¿qué tan bajo había caído como para odiar algo así?Realmente agradecía que me hubiese concedido mi

  • Piso inferior    Capítulo 38

    —Bienvenidos abogados, es un placer recibirlos, aunque debo decir que una visita con tan poca antelación definitivamente es algo poco usual. —comentó el médico forense que nos recibió. —Claro está, que nunca podríamos negarle nada a la hija de Baseli. —inquirió observándome de reojo. —Y más si lleva el caso del abogado Andrés Polienni. —asentí en su dirección con indiferencia, no estaba para charlas sociales.>.Luego de asearnos con la máquina de vapor, nos hicieron vestir con un tapa boca y par de guantes a cada uno, luego el forense nos recibió y ahora nos guiaba a través de un pasillo que necesitaba mayor iluminación, con urgencia. Conseguir una cita tan rápido hubiese sido un inconveniente en mi investigación, pero cuanto mencione el nombre de mi padre, todos volaron como moscas para complacerme. Debía recordar comentárselo a papá como volviésemos a vernos, seguramente le encantaría regodearse en el hecho, de que perso

  • Piso inferior    Capítulo 37

    EMILIANACuando Amanda me dijo que las cosas entre nosotros no debían seguir avanzando, mi vi en la obligación de contener las ganas de reír con todas mis fuerzas.¿Cómo se supone que haría eso cuando estaba metida hasta las trancas en lo que sea que sucediera?Literalmente me sentía como una estúpida guardando sentimientos por alguien a quien obviamente no le interesaban, es más, tenía miedo de ellos.Sabía que esto último no era verdad, simplemente a la parte masoquista de mi cerebro le gustaba torturarme. En realidad, la explicación de Amanda era razonable y con grandes probabilidades de suceder.Obviamente ella tenía más que perder si algo salía mal, pues no sabía si tendría que irse a dormir a la calle o debajo de un puente. Comprendía su miedo.Aun así, no planeaba rendirme hasta hacerla cambiar de opinión, mi actuación haya en la sala era porque no quería parecer una obsesionada. Por hora le daría su espacio, al menos hasta que pensara alguna forma disimuladamente directa de co

  • Piso inferior    Capítulo 36

    AMANDA—¿Tu preparaste todo esto? —Pegué un brinco al escuchar que me hablaban, casi dejo caer el pollo, tuve que agarrarlo por debajo de la fuente y me por poco no fue mi mano la que se rostizo.Me gire encarando a Emiliana con mala cara, ella se veía divertida y una expresión de fingida inocencia cruzaba su rostro. Odiaba que incluso así se viese tan guapa, sin embargo, no dejé que eso menguara mi enojo.—¡Idiota, casi haces que se me caiga la comida! —grité dejando la fuente sobre el mesón.Emiliana hizo una reverencia desde donde estaba, sentada en un banquillo. En ese momento me di cuenta que sus ojos se encontraban rodeados por unas manchas de color morado debajo de estos, era obvio que hoy no había sido un día fácil, porque ayer no las tenía.Me preocupe, no soportaba la idea de que sufriera de alguna forma, pues era como si me clavaran un clavo ardiente en el estómago.—Lo lamento, no pude resistirme a seguir ese delicioso aroma. —inquirió tomando la botella de whisky que esta

  • Piso inferior    Capítulo 35

    AMANDALa llave del departamento de Emiliana estaba dentro de la maseta frente a la puerta, justo como ella dijo. La metí en la cerradura, girándola hacia adentro para abrir, una vez estando en el interior, empecé a dejar mis cajas con sumo cuidado.Me había costado un montón convencer a Emiliana de que no era necesario que viniese a ayudarme con la mudanza, alegue que podía hacerlo perfectamente sola y que no había necesidad de que interrumpiera sus actividades diarias por mi culpa.Esa fue la excusa que le di, aunque la verdad era totalmente diferente. Todavía no me sentía lo suficientemente valiente como para decirle que debíamos dejar de salir, no quería ver la cara de decepción en su rostro.Lo más probable es que piense que estoy jugando con ella y me siento capaz de soportar eso en este momento de mi vida. Sabía que sería una situación inminente a la que debía hacerle frente más temprano que tarde.Caminé hasta el segundo cuarto del apartamento, era de color gris claro y muy es

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