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Latidos y secretos (2da. Parte)

last update Fecha de publicación: 2021-04-14 23:27:52
Fines de Agosto

New York

Martha

Los anónimos han seguido llegando, cada uno más inquietante que el anterior. La policía logró rastrearlos, pero todos conducen a callejones sin salida: enviados desde distintos puntos del país con seudónimos imposibles de rastrear. Mientras tanto, he empezado a retomar de a poco mis labores al frente de la empresa, aunque sin dejar de vigilar de cerca la recuperación de mi hijo.

Por otro lado, logré obtener la dirección de Yang Ling gracias al teléfono que me dio
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Último capítulo

  • Por fin te encontré siempre tuyo    Nada está saldado

    Enero 2013 New York Lance Siempre pensé que la vida se ordenaba sola, pero este año entendí que uno también tiene que empujarla. Prometí estar presente en el embarazo de Karina… y lo cumplí a medias. Hice los viajes necesarios para cerrar clientes y después frené todo: mi hijo podía nacer en cualquier momento, y yo no quería perderme ni un solo latido. Mientras yo movía mis fichas, ella movía las suyas. Karina dividía sus días entre nuestros proyectos y la empresa de mi madre. Yo insistí mil veces con que descansara, y al final, como siempre, terminé rindiéndome a lo inevitable: ella hace lo que quiere. Y lo hace bien. Sobre Amanda… hice lo que le dije a Karina que haría. Hablé con ella, le pedí que al menos escuchara a Michael. Y bueno, mi primo hizo el resto: apenas supo dónde estaba, vivió prácticamente en la hacienda. Ella dio a luz hace unos meses, y aunque Michael sigue rogándole una oportunidad, solo el tiempo dirá si terminan siendo ellos dos… o si terminan rompiéndose otr

  • Por fin te encontré siempre tuyo    El Precio de lo Que Amamos

    Al día siguienteLondresMichaelEl silencio dejó de ser descanso desde que Amanda se fue. Hoy debería sentirme pleno: Lance regresó a New York, el camino quedó despejado y estoy oficialmente al frente del Grupo Mckeson. Mi sueño. Mi lugar. La cumbre que perseguí toda mi vida. Pero se siente vacío. Un logro sin aplausos. Un trono sin calor. Porque la única persona con la que quería celebrar esto… me odia. Y tiene razones de sobra.Mientras manejo hacia el pent-house de Harry, la ciudad se difumina a través del parabrisas. Me sorprendo apretando el volante con tanta fuerza que los nudillos se me ponen rojos. Repaso cada palabra que dije, cada gesto impulsivo que la empujó lejos. El pecho me arde, como si cada recuerdo me raspara por dentro. ¿Será demasiado tarde? ¿Podrá perdonarme alguna vez?No puedo quedarme quieto. No puedo quedarme pensando. Tengo que buscarla.Subo al pent-house casi corriendo y toco el timbre tres veces. La ansiedad me golpea en la boca del estómago. Mis nudillos

  • Por fin te encontré siempre tuyo    Entre lo que late y lo que viene

    Dos días despuésNew YorkLanceLos últimos dos días habían sido un intento torpe pero necesario de volver a poner la vida en su sitio. Entre el jet lag, los niños llenos de energía y la casa patas arriba, Karina y yo apenas habíamos tenido tiempo para mirarnos con calma. Hoy, por fin, la rutina parece respirar.Estoy tirado en la sala con los niños, viendo caricaturas, y mi cabeza flota en automático mientras Karina organiza cosas con Lupe. Entonces escucho sus pasos. Reconozco ese ritmo; no es el de alguien que camina… es el de alguien que piensa.—Amor… ¿podemos hablar un momento? —pide, acercándose con ese tono suave que nunca anuncia algo sencillo—. ¿Me acompañas a nuestra habitación?Me enderezo de inmediato.—Por supuesto, hermosa.Subimos la escalera juntos. Cuando entramos, Karina cierra la puerta. El clic suena más fuerte de lo que debería.—¿Por qué cierras la puerta? —bromeo, con una sonrisa que busco y no encuentro en ella.Karina no sonríe. Sus gestos son tensos, sus homb

  • Por fin te encontré siempre tuyo    La verdad que late en silencio

    Fines de mayo de 2012LondresLanceHoy es mi último día al frente del Grupo Mckeson. Y aunque debería sentir alivio, lo único que noto es una especie de vacío extraño. Durante toda esta semana he observado a Karina un poco distinta. Más silenciosa. Más distraída.Hay algo que no logro descifrar en ella… por eso decidí no insistir más con el tema de agrandar la familia. Con haber recuperado a mi esposa y a nuestros hijos, tengo suficiente.Mientras espero la votación, repaso mentalmente lo que haré cuando todo esto termine: invertir la herencia de mi abuelo en la expansión de nuestra empresa propia. Eso me dará libertad para moverme, buscar nuevos clientes y pasar más tiempo con mi familia.Sanders aclara la voz.—Señores, todo está en orden. Sólo falta definir quién asumirá la presidencia.Donald añade:—Michael o Lance deben decidir.Tomo aire.—Mi voto es por ti, Donald.Él me mira, sorprendido.—Te lo agradezco, Lance, pero sabes que los estatutos lo impiden. El presidente debe lle

  • Por fin te encontré siempre tuyo    Mi lugar

    Al día siguienteLondresKarinaDespués de un largo viaje, por fin llegamos a nuestro departamento en Londres.El cansancio nos envuelve a todos; los niños ya duermen en su habitación, rendidos después del vuelo. Yo revuelvo las valijas buscando algo cómodo que ponerme mientras Lance está recostado en la cama, con el brazo detrás de la cabeza, observándome en silencio.Siento esa extraña inquietud, como si hubiera olvidado algo importante. Voy al baño, me cepillo los dientes, miro el reflejo en el espejo. Entonces lo noto: el estuche de mis píldoras no está.—No… no puede ser —susurro, revisando el neceser, la valija, el bolso de mano. Nada.Un calor nervioso me sube por el pecho. Vuelvo a la habitación y empiezo a buscar el celular, mis dedos tiemblan mientras abro el calendario.—Hermosa, ¿estás bien? —pregunta Lance, incorporándose con el ceño fruncido.—Sí, amor… solo voy a poner el celular a cargar —respondo, intentando sonar natural.Él se levanta, camina hacia mí con esa calma q

  • Por fin te encontré siempre tuyo    Tan tuya, tan mío

    El mismo díaNew YorkKarinaSupongo que no existe un manual para volver a juntar los pedazos del corazón.Para aprender a mirar sin rabia, para volver a confiar, para quedarse después del daño. Quizás amar también sea eso: seguir eligiéndose, incluso entre ruinas.Sí, me costó escuchar a Lance. Abrir los ojos, torcer el orgullo, dejar que su voz rota me alcanzara. Pero había algo en su mirada… esa mezcla de cansancio, verdad y dolor que no puede fingirse. Y aunque no lo haya perdonado del todo, comprendí que lo que sentía por él seguía ahí, intacto, resistiendo.Lance fue a buscar a los niños a casa de su madre. Yo preferí venir directo a la nuestra. Necesitaba silencio, ese espacio donde nada me obliga a fingir que estoy bien.Sin embargo, cuando los niños entraron, su alegría llenó la casa. Emma hablaba sin parar, Lanci reía a carcajadas. Cenamos juntos; Lance me observaba en silencio, con los ojos húmedos de alivio. No dijo nada. No hizo falta.Y en este instante, los acuesto. Emma

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