Home / Hombre lobo / Pregúntale a la Luna / Capítulo 2. Graduación

Share

Capítulo 2. Graduación

Author: Ana Ley
last update publish date: 2022-09-28 11:00:19

AZUL

Amo sentir mis sábanas frescas y suaves en temporada de calor, el aroma dulce del suavizante me arrulla y me provoca quedarme acostada por más tiempo, aunque sé que debo levantarme. 

Mi alarma me recuerda que hoy es un gran día, por fin me gradúo de preparatoria y siento que comienza mi vida de verdad. 

Me digo a mi misma que solo serán cinco minutos más, cuando escucho la canción entonada por mis padres y mi hermanito que entran a mi habitación por sorpresa. 

—¡Estas son las mañanitas que cantaba el rey David, a las niñas más bonitas se las cantamos así: despierta Azul, despierta. Mira que ya amaneció, ya los pajarillos cantan. La luna ya se metió!

Aunque ya me lo esperaba, mentiría si digo que no me sigue emocionando escuchar a mi familia cantar en mi cumpleaños; los amo tanto. Me conmueven sus detalles, sin importar que cada año lo hagan.

—Levántate floja, hoy es un día doblemente especial —espeta mi mamá, mientras yo salgo de mi cama y voy a sus brazos—. Muchas felicidades mi amor, espero que todos tus sueños se vuelvan realidad.

—¡Gracias mamá! —digo, y camino hacia mi padre que me espera con sus brazos abiertos.

—¡Felicidades mi princesa! —Besa mi coronilla y me abraza con cariño—. ¿Quieres hacer algo después de tu graduación? Podemos ir al cine, o comer un helado. Lo que quieras.

—Papá, ya no soy una niña —murmuro riendo.

—Perdón amor, a veces olvido que estás creciendo. Pero para mí siempre serás la niña que no quería soltar mi mano cuando salíamos al parque.

—Basta papá, me vas a hacer llorar.

Repito que los amo, mis padres son únicos.

Estoy segura de que todos los hijos dicen lo mismo, pero es verdad.

—¡Felicidades Rosa! —Me abraza mi hermanito de 10 años. Me llama rosa para molestarme, aunque no lo hace; finjo que sí.

—Gracias, pero mi nombre es Azul. —Le doy un golpecito en la cabeza a manera de juego.

—Bueno, cariño, te dejamos para que te prepares, la ceremonia de graduación comienza en dos horas. Baja a desayunar en cuanto estés lista —dice mi madre y todos salen de mi cuarto.

Me despido mientras vuelvo a ordenar mi cama. Entro al baño y hago mis necesidades. Tomo una ducha con agua fresca que me relaja, mientras escucho música de Bruno Mars en mi celular.

Recién aseada, me pongo un lindo vestido de verano y unos zapatos de piso a juego. Lo último que quiero, es pasar a recoger mi diploma y que se me doble un tobillo, o tropezar frente a mis compañeros. 

Con mi cabello no hay problema, ya que lo llevo corto, solo es cuestión de alisarlo un poco y asunto arreglado. Me aplico solo un poco de máscara de pestañas, brillo labial y estoy lista.

Bajo a desayunar con mi familia, que ya están vestidos para la ocasión y al terminar tomamos camino a mi escuela. 

Sin duda es un día importante, hoy marcará en mi vida un antes y un después. Tengo el presentimiento de que algo bueno va a pasar.

****

Llegamos al colegio, y al instante se nota que está a punto de haber un gran evento. El patio se encuentra adornado con largas telas blancas y azules que funcionan para dar algo de sombra; hay globos en los mismos tonos decorando todo el lugar.

También se encuentran dos grupos de sillas, dispuestas para alumnos y familiares. Frente a estás, hay ubicado un templete donde estarán las personalidades más importantes del colegio, entre ellos: el director, los profesores de los grupos que están por egresar y algunos invitados que dirán palabras de despedida que se supone nos alienten a luchar por nuestros sueños y a cumplir nuestras metas y bla, bla, bla. 

Se rumora que tendremos el honor de recibir al hijo del Alfa de nuestra manada como uno de los oradores. Aunque en mi colegio la mayoría de los alumnos son humanos, eso no nos impide convivir con ellos y tener las mismas oportunidades de educación. Siempre y cuando no descubran nuestra verdadera naturaleza, obviamente.

Se dice que el hijo del Alfa es un reconocido empresario en la industria de los alimentos, supongo que esa es una de las razones por las cuales fue invitado a motivarnos con su discurso. Eso, y que el director es parte de nuestra manada y todo el tiempo trata de lamer el piso por donde camina el Alfa.

El evento da inicio y, entre discurso y discurso de alumnos y profesores va pasando el tiempo. Llaman a cada grupo a recoger los diplomas. Pasamos conforme nos van nombrando, recogemos el documento y saludamos a todas las personalidades. 

Creo que fueron falsos los rumores, aunque no conozco al hijo del Alfa, estoy segura de que no se encuentra entre los que saludo al tomar mi diploma.

Cuando el último de mis compañeros pasa, veo que sube al podio el dichoso tipo, quien después de su presentación, ahora sé, su nombre es David Verti. 

«Oh mi Diosa Luna, de todos tus hijos, a este lo hiciste a mano»

Cuánta belleza puede caber en un solo hombre. Observo como mueve la boca, pero no entiendo ni una palabra de lo que dice, porque eso pasa a segundo plano cuando ves: ese rostro fuerte pero al mismo tiempo delicado, esos ojos que bien pueden describirse como un azul grisáceo, esas cejas pobladas que enmarcan su frente, la nariz recta y perfilada, el cabello castaño dorado y unos labios gruesos que se te antoja morderlos. Su piel es de un tono bronceado que se ve tan suave.

«Se ve mucho más joven de lo que imaginaba»

—Yo sí le doy, y no precisamente la hora —susurro a mi mejor amiga Dany, subiendo y bajando mis cejas de una forma sugerente. 

—Estaba esperando un comentario así de tu parte, Azul. —Rueda los ojos y sonríe—. No respetas ni al hijo de nuestro Alfa. 

—No seas mojigata, Dany. No puedes negar que el tipo está para comérselo enterito y lamer cada centímetro de su bronceada piel, hasta su...

—¡AZUL! ¡Por la Diosa! para ya. —Suelta en un susurro/grito Daniela, con la cara roja como un tomate y, yo ahogo una carcajada que muere en sus manos cuando cubre mi boca.

Las caras largas, y los sonidos de desaprobación de parte de quienes están a nuestro lado, no se hacen esperar. 

«Hipócritas, como si no supiera que ellas también están babeando por el susodicho»

***

Media hora más tarde, me estoy despidiendo de mis amigas cuando tengo la sensación de ser observada. Un escalofrío recorre mi columna y, siento la necesidad de voltear para averiguar si algo pasa. No observo nada raro.

—¿Pasa algo amiga? Te pusiste pálida —señala Dany a mi lado.

—No, nada. Solo tuve un escalofrío —aseguro no muy convencida.

—Dicen que cuando tienes escalofríos de la nada, significa que te tocó el diablo —parlotea Raquel jugando.

—Uy, que descortés entonces. Me hubiese invitado un café primero, que me lleve a una cita y después hablamos. —Me burlo y mis amigas estallan en risas. Sin embargo, aún no se me pasa ese extraño cosquilleo en mi piel.

Seguimos caminando cada vez más lejos del patio del colegio, y nos separamos para llegar hasta nuestros respectivos familiares.

A final de cuentas, nada especial sucedió como lo presentía. Pero el día es joven y mi vida apenas comienza.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Pregúntale a la Luna    Epílogo (parte II)

    ****De vuelta en casa se forma la locura al dar la noticia a nuestros seres queridos. Mis padres apoyan a David en sobreprotegerme y su madre se encuentra feliz, tanto que parece aminorar su duelo y encuentra un nuevo motivo por el cual seguir viviendo después de perder a su compañero.Nuestros amigos tratan de estar en todo el proceso conforme pasan los meses y me vuelvo más grande, más achacosa y por sobre todas las cosas, más feliz de lo que podría haber imaginado algún día.Connor no quiere despegarse ni por un segundo de mi, duerme a mi lado, solo quiere que sea yo quien lo alimente y entiendo que es parte de mi embarazo. Festejamos el primer cumpleaños de nuestro hijo cuando ya tengo siete meses y una barriga sobresaliente que, lejos de hacerme sentir insegura, me vuelve más hermosa que nunca, más consciente de la vida y de las maravillas que puede lograr el cuerpo de una mujer.Dos meses pasan lentos cuando se espera ansiosamente por conocer al nuevo amor de tu vida. Pero hoy

  • Pregúntale a la Luna    Epílogo (parte I)

    AZUL—Amor, ¿Haz visto a "chato"? —pregunto a David mortificada, en lo que recojo juguetes por toda la habitación, sin ver el famoso perrito de felpa que me urge encontrar—. ¡Ayuda... Bebé llorando!—Lo tengo. —Se aproxima mi compañero con el peluche en sus manos, manteniendo una envidiable tranquilidad, mientras yo me estoy volviendo loca—. Tranquila, dámelo —pide, extendiendo sus brazos en mi dirección.—Con gusto —digo, entregándole a Connor, quien deja de llorar como por arte de magia en cuanto lo ve—. No sé cómo haces eso.—¿Qué cosa? —inquiere con el bebé feliz entre sus brazos.—Eso. —Apunto hacia Connor—. Contigo nunca llora, parece que me odia —murmuro apesadumbrada.—Qué dices, claro que no te odia. —Se acerca y me da un tierno beso en los labios—. Es solo que pasa más tiempo contigo. Creo que me extraña y solo se emociona cuando me ve.Hace dos años que David y yo nos unimos bajo la luz de la Luna y parece que fue anoche cuando nos prometimos amarnos apasionadamente, cosa q

  • Pregúntale a la Luna    Capítulo 30. El final de nuestra historia

    AZUL—¿A qué te refieres con que no puedes darme hijos? —inquiere David con un tono de voz que me sabe a decepción—. ¿No quieres hacerlo, o no....puedes? —pronuncia la última palabra despacio.—No puedo —digo, a penas en un susurro.—¿Estás segura?, Podemos buscar ayuda...—Para, por favor —ruego con cansancio—. Ya me he sometido a suficientes pruebas, solo tengo un cinco por ciento de probabilidades de quedar embarazada y yo... Yo no puedo hacerte eso... No puedo arrastrarte conmigo... —hablo rápido, cómo cuando quitas una bendita, esperando que la herida haya dejado de sangrar.—Azul... —Retira mis manos de mi rostro avergonzado—, ¿Aún no te queda claro que yo te amo?—¡Por la Diosa! David. —Me desespero—. Yo sé cuánto deseas ser padre....—Es verdad. —Me interrumpe—. Lo deseo, porque lo quiero contigo.Mis ojos se encuentran con los suyos al fin y una cálida sensación invade mi corazón, cuando veo la sinceridad en ellos.» Quiero estar contigo el tiempo que nos quede de vida. —Acun

  • Pregúntale a la Luna    Capítulo 29. Mi gran verdad

    DAVIDMi madre llora desconsolada frente al cuerpo inerte de mi padre, quien acaba de fallecer, después de incontables días de agonía. Intento demostrar fortaleza ante los demás, pero la realidad es que me estoy desmoronando, poco a poco mis barreras se derrumban como una casa de naipes y, no sé cómo detenerlas. Ha sido un problema tras otro, cada golpe más fuerte que el anterior.La muerte de mi hermano, la partida de Vicky, el abandono de Azul y, ahora... Mi padre. El hombre que me cargó en sus brazos cuando llegué al mundo, que estuvo ahí cuando dí mis primeros pasos, que me ayudó a levantarme después de cada caída. «La primer palabra que pronuncié... Papá»Me siento fuera de mi cuerpo, lejos... muy lejos de aquí. No estoy seguro de que mi madre pueda soportar tan duro golpe. Entre nuestra especie, es bien sabido que cuando un compañero muere, la otra parte tiene muchas probabilidades de hacerlo también, y eso es algo más en qué pensar.Siendo sincero, hace mucho tiempo que mi pa

  • Pregúntale a la Luna    Capítulo 28. Hora de volver

    DAVIDDos días pasan volando y hoy es el día en que entregaré a mi hermana a mi peor enemigo. La entereza con la que Victoria prepara su equipaje, como si de un viaje de vacaciones se tratase, me da cierta paz. Si alguien puede afrontar una situación tan jodida como esta, sin duda es ella; una de las personas más fuertes que conozco. Mi madre ayuda en la labor; su semblante no es el mejor y no es para menos. La sola imagen de ella y ese maldito lobo me hace dar un vuelco el estómago, me enferma.Las observo desde la puerta de la habitación; mamá limpia en silencio sus lágrimas, mientras que Vicky trata de bromear y aligerar el ambiente pesado que nos envuelve. De papá no se sabe nada desde la última conversación que tuvimos, se ha encerrado en una recámara de huéspedes y no deja entrar a nadie. Aunque duela aceptarlo, sabíamos que esto pasaría.Espero de todo corazón, que sólo sea una crisis de la cual pueda salir adelante, pero lo dudo. Al final, todo lo que pasó con mi hermano y aho

  • Pregúntale a la Luna    Capítulo 27. Culpa

    DAVID—Eso no puede ser cierto —asevero sin salir de mi asombro—. Mi hermana no puede ser tu pareja.La lejanía de Azul, y los nuevos acontecimientos me hacen tambalear en mi sitio, y es que en muy poco tiempo mi vida se ha convertido en un cuello de botella de problemas. Nada pasa, todo se acumula y hasta el tipo más fuerte tiene un punto de quiebre. Creo que el mío se acerca.—¿Qué ganaría con mentirte? —inquiere Holton con gesto aburrido—. Anda, llámala que no tengo todo el día.—¿Crees que así de fácil te la llevarás? —pregunto con cinismo—. Desde luego se ve que no conoces a Vicky. —Me burlo en su cara, y él solo sonríe de lado, dándome a entender que conocerla es lo último que le importa.—Eso en realidad me da igual —confirma mis suposiciones despreocupadamente—. El hecho es que no volverán a quitarme lo que me pertenece, no precisamente ustedes —declara con frialdad.—Lo que hayan hecho mi hermano y Alicia, no tiene por qué pagarlo Victoria —espeto—. Además, si tienes razón e

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status