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64. Despertar

last update Fecha de publicación: 2026-09-18 01:31:09

Claire recuperó la consciencia con una presión cortante en las muñecas.

No abrió los ojos de inmediato. Había aprendido a temerle al filo de la vigilia, a ese instante suspendido donde ignoraba si le habían robado otra noche, si su memoria volvía a estar perforada o si su propio cuerpo guardaba respuestas que su mente no podía alcanzar.

Respiró.

Olor a antiséptico. Sábanas almidonadas. Aire clínico, demasiado frío.

Separó los párpados. Un techo de paneles blancos la recibió bajo una luz fluores
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Último capítulo

  • Prisionera de su odio   73. Lo que debí hacer hace tiempo

    Claire permanecía atada, con los músculos temblando por los espasmos de la crisis, pero la respiración comenzaba a regularse. No sabía qué estaba ocurriendo. Desconocía quién había desatado el asedio.Pero entonces, un estruendo monumental sacudió los cimientos de la propiedad.La puerta principal de roble macizo acababa de recibir el primer impacto de un ariete.La casa entera pareció contener la respiración en el segundo posterior al golpe.Dereck retrocedió un paso desde el cristal de la ventana, con el rostro endurecido.—¿Qué puta mierda es esto?Claire cerró los ojos y apoyó la nuca contra el colchón.En medio de la confusión, del terror residual y de la cordura que amenazaba con abandonarla, una sola imagen se solidificó en el centro de su mente.Derric.No sabía si la lógica apoyaba esa idea. No sabía si era estúpido permitirse creer que alguien vendría por ella.Pero por primera vez desde que despertó amarrada a esa cama, el caos y la violencia del exterior no le provocaron m

  • Prisionera de su odio   72. MI propiedad

    Dereck continuó, escupiendo las palabras:—Me importa un carajo lo que ese imbécil crea. Me importa un carajo que haya entrado hoy al hospital jugando a ser tu salvador.El corazón de Claire dio un salto mortal.—Estuvo ahí. —El murmullo salió apenas audible.Dereck calló de golpe, dándose cuenta del error.Claire lo miró, y las piezas terminaron de encajar.—Derric estuvo en el hospital.El silencio de Dereck fue la mejor confesión. Una bocanada de aire limpio y real inundó finalmente los pulmones de Claire. Había sido él. No lo soñó. El calor de su traje, su orden implacable para que la soltaran, la seguridad de sus brazos.Algo se agrietó dentro de ella, pero esta vez, dejando entrar luz.—Fue real...Nuevas lágrimas asomaron, pero de alivio.La confirmación enfureció a Dereck hasta el límite.—Sí —escupió con asco—. Estuvo allí.Claire cerró los ojos, aferrándose a ese recuerdo como al único madero flotando en medio de un naufragio. Derric regresó. No estaba loca. Él la había sost

  • Prisionera de su odio   71. La verdad detrás del odio

    Dereck lo notó. Su vista descendió hacia las muñecas de ella, deteniéndose en los gruesos vendajes blancos.Por primera vez, la máscara de frialdad en el rostro del hombre pareció resquebrajarse. Extendió la mano y tomó la muñeca herida. Claire tiró hacia atrás, pero el agarre de él fue firme.—No vuelvas a hacer algo así —dijo Dereck, deslizando el pulgar con una suavidad perturbadora sobre la gasa.Una repulsión somática, profunda y helada, recorrió la columna de Claire.—Suéltame.—Pudiste morir.—Eso era exactamente lo que buscaba.Dereck alzó los ojos, oscurecidos.—No vuelvas a pronunciar eso.—¿Por qué? —lo desafió Claire, sintiendo que la rabia comenzaba a desplazar al miedo—. ¿Porque llevas siete meses desmantelándome pieza por pieza, pero tu ego no soporta que yo sea quien decida cuándo se termina el juego?Los dedos de Dereck se cerraron con más fuerza alrededor de su muñeca.—Yo no intentaba destruirte.Claire soltó una carcajada amarga.—Entonces eres un monstruo mucho pe

  • Prisionera de su odio   70. Despertar en el infierno

    El olor la golpeó antes de que abriera los ojos.No fue el peso del colchón ni la textura áspera de las sábanas. Fue el aire. Madera encerada, detergente barato, el rastro del perfume dulzón que Samantha esparcía por toda la residencia y ese fondo reseco a polvo incrustado en las cortinas que nunca desaparecía del todo.Un nudo de hielo se formó en la boca de su estómago.Claire apretó los párpados. Tal vez seguía en el hospital. Tal vez la pérdida de sangre y los sedantes estaban distorsionando sus sentidos, mezclando el presente con la pesadilla. Podía ser un sueño. Tenía que serlo.Entonces escuchó el mecanismo del reloj.Abrió los ojos.El techo. Su techo. Giró la cabeza con una lentitud aterrada. El armario. La ventana cerrada. El escritorio. La silla en el rincón. Todo estaba exactamente donde lo había dejado.El aire se atascó en su tráquea.—No...Intentó incorporarse de golpe, pero un tirón seco y violento la frenó en seco. Bajó la vista hacia su brazo.Atada.Una correa grue

  • Prisionera de su odio   69. MI mujer

    La sombra de la incredulidad cruzó el rostro de Bianca.—¡Pero estaba bajo orden de observación psiquiátrica!La enfermera retrocedió, visiblemente superada.—Señores, yo no...Derric acortó la distancia, su presencia eclipsando las luces del pasillo.—¿Me está diciendo que el hospital dejó marchar a una mujer que intentó suicidarse hace unas horas? —Su tono bajó, volviéndose sibilante, letal—. ¿Con desnutrición severa? ¿Y embarazada?Bianca le apoyó una mano en la espalda, no para frenarlo, sino como ancla para que no perdiera el control en el lugar equivocado. Derric cerró los ojos, exhaló, y obligó a su cerebro a procesar la logística.—¿Hace cuánto tiempo?—Veinte minutos. Aproximadamente. Iba con él y con otra mujer.

  • Prisionera de su odio   68. Él se la llevó

    Bianca evaluó la tensión sepulcral en sus hombros. Esa quietud letal era lo que más le preocupaba. Derric enfurecido gritaba; Derric verdaderamente peligroso, enmudecía.Le tomó el antebrazo.—No seas impulsivo, Derric.Él bajó los ojos hacia los dedos de su hermana, la tomó por la muñeca y la apartó con una suavidad absoluta. Nada de agresividad. Era Bianca, y ella siempre sería una excepción a su naturaleza implacable.—Dereck ha pasado meses torturando a la mujer de mi vida —la voz le salió rasposa, cargada de una amenaza profunda—. Ser impulsivo es lo mínimo que voy a hacer. Dereck tendrá una vida para arrepentirse.Sostuvo la mirada de Bianca.—Quiero el nombre del juez que validó esa farsa. Quién firmó, quién cobró, quién sabía perfectamente que ella no h

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