El café de Dereck requería una fórmula exacta: dos cucharaditas de azúcar, una capa apenas perceptible de espuma y canela solo en el borde izquierdo de la tapa. Claire lo sabía de memoria porque había aprendido, con la disciplina de quien descifra una contraseña, qué detalles mínimos podían arrancarle una sonrisa cansada a las ocho de la mañana. También sabía que los martes evitaba los ascensores por la multitud, que los jueves entraba con retraso a Economía Aplicada y que, antes de cada reunión con su padre, se masajeaba la sien derecha hasta que la jaqueca cedía o alguien le ofrecía una infusión de menta.Aquel martes lo encontró recargado contra una columna del edificio administrativo, rodeado por tres compañeros del equipo de debate. Dereck gesticulaba con soltura, impecable a pesar de la noche de fiesta, con el cabello oscuro todavía húmedo y la camisa blanca desabotonada en el cuello. En cuanto Claire apareció con el vaso de cartón, uno de los muchachos soltó un silbido socarrón
Última atualização : 2026-08-31 Ler mais