مشاركة

Capitulo 89: ¿El final?

مؤلف: CANELA
last update تاريخ النشر: 2025-08-25 08:48:42

Jesús observaba muy de cerca todo lo que ocurría en la hacienda entre Mary y Carlos. Le parecía una pesadilla todo lo que estaba pasando. Su mundo se llamaba Mary: había dejado todo por ella, y ahora simplemente había vuelto a los brazos de su violador, el hombre que un día le destruyó la vida y a ella parecía no importarle

Mary llegó con un vestido negro corto, ajustado a su figura, y unos tacones altos. Siempre elegante, hermosa y sonriente. Carlos la besó con pasión. Jesús, que seguía cada m
استمر في قراءة هذا الكتاب مجانا
امسح الكود لتنزيل التطبيق
الفصل مغلق

أحدث فصل

  • Prisionera en la Casa de las Rosas   Capítulo 90: La Cruz Acuesta. Mary.

    Después de tanto dolor, Mary por fin parecía feliz. Se la veía radiante, con esa paz serena que yo soñé regalarle alguna vez. Pero no fue conmigo con quien eligió sanar. Fue con él. Con Carlos. El mismo hombre que la había violentado, que la arrancó de los brazos de su hijo, que sembró muerte en nombre de un amor torcido.Yo, Jesús, dejé los votos. Me quité el alzacuello, me enfrenté a Dios y a mí mismo. Todo, por ella. Por Mary. Pero ahora la veo entregarse a Carlos sin pudor, como si todo lo que ocurrió fuera una sombra lejana, un mal sueño que decidió enterrar. Ella lo perdonó. Yo no puedo.Durante mucho tiempo alimenté el deseo de vengarme. De hacerlo pagar por cada lágrima que le vi derramar, por cada noche que pasé rezando por su alma y mi rabia. Pero ahora, ¿de qué serviría? Mary ha encontrado lo que tanto buscaba, aunque yo no lo entienda. Aunque me duela.Desde mi rincón en esta hacienda que ya no me pertenece, vi la sonrisa de Junior borrarse al ver a Isabel en brazos de Mic

  • Prisionera en la Casa de las Rosas   Capitulo 89: ¿El final?

    Jesús observaba muy de cerca todo lo que ocurría en la hacienda entre Mary y Carlos. Le parecía una pesadilla todo lo que estaba pasando. Su mundo se llamaba Mary: había dejado todo por ella, y ahora simplemente había vuelto a los brazos de su violador, el hombre que un día le destruyó la vida y a ella parecía no importarleMary llegó con un vestido negro corto, ajustado a su figura, y unos tacones altos. Siempre elegante, hermosa y sonriente. Carlos la besó con pasión. Jesús, que seguía cada movimiento con detenimiento, decidió alejarse de aquel lugar y de Mary, lo que veia simplemente lo quemaba, lo destruia. Ella ya había encontrado el amor.La fiesta continuó. Isabel conversaba animadamente con su madre, mientras Marcela y Margarita fueron hasta la oficina de su padre, quien las había mandado llamar.—Hijas, las mandé llamar para pedirles perdón por cada regaño, cada golpe, cada lágrima. No soy bueno para estas cosas… lo único que quiero es que me perdonen —dijo con voz temblorosa

  • Prisionera en la Casa de las Rosas   Capítulo 88: El hombre más feliz del mundo

    —No le haré daño a Mary, la amo —se apresuró a decir Carlos—. Quiero que entiendan que estamos juntos —se sentó junto a ella y le tomó las manos—. Hija, amo a tu madre. No la lastimaría ni lo permitiría. Solo dame la oportunidad de demostrar que he cambiado.—Yo no tengo problemas con eso. Solo quiero que ella sea feliz y, si lo es contigo, entonces está bien —respondió Isabel.—Gracias, hija —dijo Carlos, acercándose para besarle la frente.Isabel no se esperaba esa reacción de su padre. Luego él salió de la sala, visiblemente emocionado.Isabel se sentó junto a Mary, feliz.—Qué bien por ti, mamá. Me alegra verte así, que estés bien, que te sientas feliz.Juliana también compartió la alegría de Mary. Pero la armonía se rompió cuando Junior apareció repentinamente.—No quiero que mamá esté con él —dijo con tono tajante.—Tú no puedes decidir por ella. Si mamá es feliz con él, lo demás no importa. ¡Sigues actuando como un niño pequeño! ¡Busca tu propia felicidad y deja que los demás t

  • Prisionera en la Casa de las Rosas   Capítulo 87: ¡No me toques!

    Junior estaba molesto con Mary. Marta le había dicho que ella se estaba quedando con su padre y que apenas se le veía por la casa. Decidió averiguar qué tan ciertas eran las palabras de Marta. Como pudo, llegó hasta la habitación de su padre. Llamó a la puerta y fue Carlos quien abrió.—¿Qué quieres? —preguntó Carlos, visiblemente fastidiado.—Buscaba a mi madre... pero ya veo que la está pasando muy bien —dijo Junior, con tono sarcástico.—Vete, Junior —continuó Carlos, ya enojado.—¿Por qué te acuestas con mi padre? ¿Acaso te gusta que te violen? —soltó Junior con rabia, mirando a Mary, quien se había cubierto con las sábanas.—¡No le hables así a tu madre! —gritó Carlos, tomándolo por el cuello de la camisa—. A Mary la respetas —exclamó, lanzándolo contra el piso.Mary se levantó de la cama, se había puesto una camisa de Carlos, que le quedaba bastante grande. Corrió hacia su hijo.—¡Ya basta, Carlos! —gritó. Intentó abrazar a Junior, pero él se apartó bruscamente.—¡No me toques!

  • Prisionera en la Casa de las Rosas   Capítulo 86: ¿Te lastimé?

    —¿Cómo te sientes? —le preguntó.—Bien... pero no encuentro mi ropa —respondió sin mirarlo.—Te quiero sin ropa —dijo él, acercándose a ella. La atrajo hacia sí y acarició sus pronunciadas nalgas—. ¿Te lastimé? —susurró.—No —replicó Mary, bajando la cabeza.—Eres mi mujer —volvió a besarla con deseo. Una de sus manos buscó uno de sus pechos, lo tomó por completo y lo acarició suavemente. Le quitó la toalla que aún cubría su cuerpo, la levantó, y ella se aferró a él separando las piernas. Carlos comenzó a besarle los pezones, dedicándole tiempo a cada uno. Cayeron nuevamente sobre la cama, y sus bocas se encontraron con más hambre que la primera vez.Con urgencia, Carlos volvió a estar dentro de ella. Esta vez lo hizo con más fuerza. Sabía que a Mary le gustaba y que lo disfrutaba intensamente. Ella gritaba de placer, su cuerpo se arqueaba para recibirlo por completo. Aunque sentía dolor por la intensidad de sus embestidas, ese dolor se convertía en placer. Ambos estaban cerca del clí

  • Prisionera en la Casa de las Rosas   Capítulo 82: Penetrar su intimidad

    —Gracias, has hecho muy buen trabajo. Voy a bañarme —dijo Carlos.Se mostraba extrañado por la presencia de ella y por su amabilidad. Mary salió de la habitación mientras él se bañaba, fue hasta la cocina y preparó un Omelette con vegetales, avena y cereal. Cuando regresó, Carlos ya se había vestido con unos jeans. Su camisa azul estaba desabotonada y dejaba ver su pecho cubierto de vello.Ella le ofreció la bandeja, y él la recibió. Mientras comía, Mary recogió el desorden y limpió todo con esmero. De pronto, su pie comenzó a dolerle; se sentó en la cama y lo tocó con cuidado. Carlos se preocupó y se acercó a ayudarla. Le quitó el zapato con delicadeza. Mary hizo un gesto de dolor. Él también le quitó el otro y comenzó a masajearle el pie lastimado.—Déjame amarte, Mary. Sé mi mujer, quítame este sufrimiento —le susurró acercando su rostro al de ella.Mary quiso levantarse para encontrarse con su boca. Él la besó, la levantó con ternura y la acomodó sobre la cama. Se posó sobre ella,

فصول أخرى
استكشاف وقراءة روايات جيدة مجانية
الوصول المجاني إلى عدد كبير من الروايات الجيدة على تطبيق GoodNovel. تنزيل الكتب التي تحبها وقراءتها كلما وأينما أردت
اقرأ الكتب مجانا في التطبيق
امسح الكود للقراءة على التطبيق
DMCA.com Protection Status