LOGINPara el momento en el que Lukas comenzó a pensar que quizás debió dejar una nota o enfrentar directamente a Benjamín era demasiado tarde, se encontraba enfrente del teatro del día anterior pero su cuerpo no se atrevía a moverse. Había pasado tanto tiempo desde que miró a su tío pero su estómago se revolvía al imaginar su rostro, algo no le hacía sentir cómodo.
La puerta principal se abrió con un sonido ensordecedor que hizo al francés dar unos pasos para atrás, su corazón comenzó a latir con fuerza mientras sus manos comenzaban a temblar, se sentía como una mala idea pero era tarde para arrepentirse, ni siquiera había llevado su teléfono para avisar de lo que había hecho.
Entró aunque sus piernas temblaban y algo dentro de él le decía que se detuviera, cuando llegó al pasillo el olor a un perfume que le causaba nauseas pero sentía extrañamente familiar, miró alrededor intentando encontrar a la persona a la que le pertenecía sin embargo no logró divisar nada debido a la casi nula fuente de luz, tenía demasiado miedo y se llevó las manos a los bolsillos buscando algo que le ayudará en caso de ser atacado.
Sintió un metal acompañado con piel y lo recordó, había guardado el teléfono en ese pantalón y había olvidado sacarlo. Quizás era suerte pero no podía arriesgarse a que la persona cerca viera que se comunicaba con alguien exterior, comenzó a correr buscando llegar al pasillo en el que recordaba los camerinos.
Quizás era su imaginación influenciada de su miedo, pero podía jurar que una sombra lo comenzó a seguir hasta que cayó sobre el suelo dejando el teléfono sonando pero sin encontrarlo, después de tres tonos Benjamín respondió pero una mano se había colocado sobre el hombro de Lukas, el hombre tenía manos callosas y rasposas, hizo sentir al francés aún más incómodo cuando aquellas manos le cubrieron la boca.
Lo sentía detrás suyo debido a un bulto que chocaba justo contra su espalda baja, causandole náuseas, un recuerdo confuso pasó por su mente provocando que la rabia se apoderara de su cuerpo, apretó la mandíbula y los puños y con un movimiento logró zafarse, golpeó al ajeno con el codo antes de volver a correr esperando que al menos Benjamin sospechara que se encontraba en peligro.
No sabía que era la habitación en la que se encontraba pero era casi un reflejo de cómo Lukas se veía a sí mismo, mostraba el lado decadente del teatro, lleno de huellas de una gloria que no existía.
Se calmó un poco cuando notó que ya no había pasos que parecieran seguirlo y regresó al pasillo, en busca del camerino en que había encontrado los rastros de Jan.
Una vez encontró la habitación abrió la puerta y prendió la luz, al no ver nada fuera de lo común entró por completo, siendo sorprendido cuando la puerta se cerró abruptamente y una figura detrás de ella.
— Pensé que no vendrías — La voz de Jan era baja, casi paternal. — ¿Estás bien?
Lukas no respondió, quedó asombrado al verlo, las fotos que le habían mostrado eran poco a lo que miraba ahora, las canas ya se habían apoderado por completo de su tío, se veía menos desaliñado a como las imágenes lo pintaban, pero sobre todo se veía cómo un hombre cansado y enojado, el rencor que emanaba de su existencia era asombroso.
— Cambiaste demasiado…
— Puedo decir que tú también.
— ¿Por qué me dejaste esa nota?
Jan ladeó la cabeza.
— ¿Qué te ha dicho Harrison?
— Que te buscaba.
— ¿No te dijo el por qué? — Aquel hombre dio un paso hacia enfrente, cortando un poco la distancia con él.
— No lo sé muy bien… — Se encogió de hombros, no le debía lealtad a Ben pero tampoco sabía si su tío era quien lo había estado siguiendo antes.
Lukas retrocedió, su cuerpo aún temblaba un poco, sus latidos ya no eran tan rápidos pero aún sentía la adrenalina y asco que minutos antes. Al ver su reacción Jan levantó las manos, pero sin retroceder su acercamiento.
— Te notas ansioso… Si no confías en mí ¿Por qué viniste?
— Quería saber por qué no debo confiar.
— Oh.. — Se peinó el cabello hacia atrás y suspiró. — Porque está metido en cosas extrañas ¿No lo viste en la subasta?
Las alarmas mentales comenzaron a sonar en su cabeza, su cuerpo volvía a temblar pero intentó mantener la compostura.
— No entiendo de lo que hablas…
Antes de que la discusión continuará su teléfono comenzó a sonar a lo lejos, aprovechando la distracción para abrir la puerta e intentar huir, sin embargo su mano fue sujetada por su tío, el tacto era igual de agresivo que el de la persona que lo había seguido, no tenía dudas de que había sido él.
— ¿Por qué quiere atraparte?
Su voz sonaba desesperada pero aquel comentario detonó el enojo del mayor, haciendo el agarre más fuerte y de un tirón dejándolo en el suelo para lograr inmovilizarlo.
— ¡¿No me extrañaste?! Parece que sólo piensas en ese tipo. — El mayor dió un golpe en la parte derecha de la cabeza del francés. — Fuiste un ofrecido con él, seguro lo sedujiste cómo lo hiciste conmigo cuando eras niño.
Mentalmente Lukas comenzó a tararear canciones para ignorar lo que estaba sucediendo, su cuerpo estaba comenzando a temblar y el pánico comenzaba recorrer su cuerpo haciendo que su corazón se acelerará. necesitaba que Benjamín llegará pronto.
Había comenzado a sentir todo borroso mientras las manos ajenas se paseaban alrededor de su cuerpo, ya se había dado por vencido con el hecho de que el britanico apareciera, al final ésto había pasado debido a su terquedad.
No supo en qué momento, ni mucho menos cómo, pero pudo distinguir esos rizos rubios al llegar, apenas pudo notar cuando su tío fue golpeado porque en cuestión de segundos todo se volvió oscuro.
Al despertar se sorprendió al notar que seguía en el teatro y las cosas que había visto no habían sido una pesadilla, Benjamín se divertía colocando hielos en el cubo de acero en el que los pies de Jan se encontraban encerrados hasta notar a Lukas moverse de su lugar.
— Supongo que te encontraste al verdadero Jan al llegar aquí ¿Te duele algo?
Lukas negó con la cabeza y se acomodó frente a su tío quien los miraba sin pocas ganas de hablar.
— ¿Por qué querías atraparlo? Obviamente tu historia es mentira.
— No del todo, él mató a mis padres. — El rubio se levantó y le dió una patada en las costillas antes de jalarle del cabello para que mirará fijamente a su sobrino. — Dile lo demás o te mato de una vez.
Soy el líder de Los hijos de Sophia— El hombre suspiró y sin mirar a su sobrino habló — A veces, para crear belleza, hay que destruir la mentira del orden. Tus padres vivían en esa mentira. Tú también.
Lukas se tensó.
— No solo colecciona arte robada. Colecciona cicatrices ajenas. — Le entregó una caja que había sido encontrada en la revisión anterior por parte de sus trabajadores, ahí se encontraba un relicario dorado con un girasol tallado por fuera, y dentro una foto de Lukas junto a sus padres.
La voz de Ben denotaba frialdad, era un tono que claramente reservaba solo para quienes odiaba de verdad y Lukas no podía evitar sentirse más que identificado.— Tú eras un niño especial —susurró Jan, levantó su cabeza hacía él—. Por eso te guardé, quería que fueras para mí cuando crecieras… no esperaba que te unieras a éste idiota.
Lukas se quebró y le dió una bofetada.
— ¿Eres consciente de la clase de monstruo que eres?
Jan no respondió.
La mano de Ben se colocó sobre el hombro de Lukas, haciendo los ojos de Jan hervir de enojo, sabía que Jan sentía como si hubieran tomado algo de su propiedad con ese simple movimiento. — Creo que tu sobrino merece una explicación, pero al parecer eso no fue suficiente. — Asombrando al francés, aquel rubio sacó una bolsa de sal y comenzó a tirarla junto al hielo, el castaño hizo una mueca de dolor, sintiendo un poco de compasión que se borró de su mente al recordar lo que sucedía hasta que Ben llegó.
— ¿Nunca te arrepentiste? Me dejaste así, espanto a los niños — La voz y cuerpo de Lukas temblaban, consumidos por la rabia, su mano se hizo un puño que descanso sobre la nariz de aquel hombre que estaba siendo torturado — ¿Por qué le hiciste eso a tu familia?
— El arte verdadero nace del caos. No somos terroristas, somos restauradores del sentido. — Era claro que sentía dolor, pero se mantuvo firme, con un rostro serio que de vez en cuando revelaba el enojo al ver a Ben cerca de Lukas. — Si no eres capaz de entenderlo, debiste morir al igual que los inútiles de tus padres
— ¿Cómo puedes hablar así de tu hermano?
— Porque él solo quería dinero para ti y esa mujer
El grito salió desde lo más profundo de su garganta, lleno de dolor se tomó el cabello y lo jaló levemente antes de salir de la habitación, todo este tiempo pensó que su tío era inteligente, incluso con todo lo que había hecho creía que al menos lo era, pero no era más que un idiota. Se dobló ligeramente, como si lo hubieran golpeado en el estómago, a punto de vomitar cuando escuchó un disparo ensordecedor.
No supo cómo salió del teatro, no escuchó a Benjamín ni a su tío, solo veía todo hacerse nubloso mientras salía del lugar,
Caminó sin saber a donde, mientras sus piernas tambaleaban y finalmente cayó, nuevamente todo estaba oscuro.
"No solo colecciona arte robada, colecciona cicatrices ajenas."
La voz de Ben aún paseaba en su cabeza.
Para el momento en el que Lukas comenzó a pensar que quizás debió dejar una nota o enfrentar directamente a Benjamín era demasiado tarde, se encontraba enfrente del teatro del día anterior pero su cuerpo no se atrevía a moverse. Había pasado tanto tiempo desde que miró a su tío pero su estómago se revolvía al imaginar su rostro, algo no le hacía sentir cómodo.La puerta principal se abrió con un sonido ensordecedor que hizo al francés dar unos pasos para atrás, su corazón comenzó a latir con fuerza mientras sus manos comenzaban a temblar, se sentía como una mala idea pero era tarde para arrepentirse, ni siquiera había llevado su teléfono para avisar de lo que había hecho.Entró aunque sus piernas temblaban y algo dentro de él le decía que se detuviera, cuando llegó al pasillo el olor a un perfume que le causaba nauseas pero sentía extrañamente familiar, miró alrededor intentando encontrar a la persona a la que le pertenecía sin embargo no logró divisar nada debido a la casi nula fuente
Aún no amanecía por completo cuando Benjamín entró al automóvil y Thomás detrás suyo con un leve rastro de molestía en su rostro, sonriendo Ben se acomodó y abrió su carpeta para mostrar fotos de Jan, ahora se veía con el cabello ligeramente largo e incluso bastante descuidado a cómo lo recordaba. — Hubo cambio de planes, tomaremos un tren. Junto a las fotos pude averiguar que el grupo sabe de ti, con los boletos de avión con nuestros nombres es seguro que irán por esa ruta y de ésta forma no los encontraremos. El lado negativo es que tardaremos más ¿Estás de acuerdo? No logró procesar el bombardeo de información que recibió hasta que se encontraron abordando el tren rumbo a Frankfurt, estaba asombrado al ver la primera clase casi vacía, una tapicería clara que hacía su piel palidecer aún más, un silencio absoluto gobernaba el lugar y estaba feliz de que solo se escucharán los sonidos del tren, el francés tomó asiento junto a la ventana mientras que sorpresivamente Benjamín corresp
La subasta había terminado, Lukas deseaba huir tan pronto fuera posible, estaba cansado y todo lo que deseaba era estar en su cama y librarse de ese ambiente en el que lo único que podía hacer era pensar que la gente a su alrededor seguro miraba el parche estéril que cubría su rostro. A pesar de estar distraído al acercarse el final del evento, pudo notar cómo Ben miraba constantemente a una zona en la que había unas cuantas personas y un aburrido papel tapiz verde oscuro, quería saber el por qué pero no planeaba dejarse llevar por su deseo de informarse de vidas ajenas y simplemente esperaría que el proceso de pago por las obras acabará pronto para que pudiera huir fingiendo que iría al baño.— No tardo, iremos a comer… no intentes ningún truco. — La advertencia era clara y concisa pero aún así planeaba intentarlo, asintió levemente y lo miró marcharse.Al quedar solo en vigilancia de Thomas, avisó que se iría al baño y después de una leve discusión con respecto a poder ir sólo, lo l
— Tardaste demasiado, pensé que me dejarías plantado.El rubio se encontraba de piernas cruzadas sobre el sillón, a su lado una bolsa de ropa que su asistente Thomas se apresuró a levantar debido al gesto con la mano que había hecho su amo. El francés había sido citado en el hotel para prepararse, estuvo unos minutos en el lobby hasta que le permitieron subir al penthouse no pudo evitar sentir su cuerpo temblar intimidado por la situación, incluso ahora frente a él no se atrevía a hablar por miedo a tartamudear.El asistente que en apariencia contrastaba demasiado con Benjamin, y hasta cierto punto Lukas podría decir que se parecía a él, le entregó la bolsa en sus manos antes de indicarle dónde podía cambiarse.Aquel traje podría bien haber sido hecho a su medida exacta debido a la alta calidad en él y lo bien que le ajustaba, algo nervioso se miró frente al tocador antes de que su mirada se concentrará en el parche de su rostro, incluso con un traje tan lujoso aquella vista le recorda
— ¿Te encuentras bien?Una mano saltó frente al rostro del castaño, se trataba de un hombre de cabello ligeramente largo compuesto por varias ondas rubias divididas por la mitad que daba una apariencia desordenada debido al nulo intento de peinarlo, usaba un pantalón negro similar a una pijama y una camiseta de manga larga holgada, aún en el suelo el morocho de nombre Lukas dudaba en aceptarla por la vergúenza de saber que lo habían visto caer a mitad de la calle, sin hablar, hizo un movimiento con la cabeza en señal de agradecimiento mientras las manos se unián y movía el rostro para tapar su rostro con los mechones lacios del frente.— Gracias— No ha sido nada, pero ese golpe debió doler. ¿Te encuentras bien?El rostro de aquel británico, al cuál su acento le delataba, no se veía debido al cubrebocas negro que traía puesto, sin embargo Král podía jurar que estaba sonriendo por el tono burlesco al hablar de su caía.— Lukas, soy Lukas Král.¿Por qué dije mi nombre? Pensó antes de sep