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Capítulo 53

last update publish date: 2024-06-10 09:02:45

Alejandra Marie Costa

Olvidamos por completo la comida dejándolo en segundo plano concentrando toda mi atención en sus labios sobre los míos mientras sus dedos se mueven sobre mi piel bajo mi vestido, causando un ligero estremecimiento en mi vientre.

—Espera Richard —Pero mi intención de detener sus traviesos dedos queda ahí en solo dos palabras siendo remplazado por un quejido necesitado por su tacto.

Ante mi renuncia con oponerme Richard continua con su exploración ascendiendo por mi muslo si
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    Alejandra Marie CostaLos kilómetros recorridos se reflejan en el velocímetro. Han pasado varias horas desde que Richard quedó atrás.Cierro los ojos con fuerza, recordando nuestra breve despedida.—Es temporal, mi amor —me había dicho mientras me envolvía entre sus brazos y sostenía a nuestra hija—. Iré por ustedes cuando todo esto termine. Mientras tanto, Brayan se encargará de protegerlas.Después dirigió su mirada hacia mi hermano, que permanecía a pocos metros de nosotros, preparado para partir en cualquier momento.—Richard, prométeme que te cuidarás... que volverás con nosotras.Él asintió y depositó un beso sobre mi frente.—Lo prometo.—¿Estás bien? —la voz de Brayan me devuelve al presente.Abro los ojos y observo el paisaje pasar a través de la ventanilla.—¿Por qué decidió esto?Brayan aprieta el volante con tanta fuerza que sus nudillos se vuelven blancos, aunque no aparta la vista de la carretera.—¿Enviarlas conmigo? —pregunta con evidente dolor.—Brayan, no me refiero

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    Jonathan Bonnet—¿Por qué debemos seguirlos? —me exige una explicación Melissa—. Con tu padre estamos seguros. ¿Para qué ponernos en riesgo siguiendo a Richard y Alejandra?Aprieto la mandíbula hasta que siento crujir los dientes.—¿De verdad no lo entiendes, Melissa? —mi voz sale más baja, pero cargada de tensión—. No estamos a salvo bajo este techo.Señalo el suelo como si la casa misma pudiera traicionarnos.—Mi hermana quiere mi cabeza. Y no está sola. Muchos dentro de la organización de Dubois la respaldan. Para ellos, yo soy un obstáculo… o una amenaza que deben eliminar.Doy un paso hacia ella, obligándola a sostener mi mirada.—Si nos quedamos aquí, esperando que todo pase, no vamos a sobrevivir. Lo entiendes ahora… ¿verdad?Ella guarda silencio. Sus ojos se llenan de lágrimas y ese brillo me atraviesa como un disparo limpio al pecho. Sé que está asustada… y con razón. Pero ceder ahora sería un error fatal.No pienso arriesgar a mi hijo. No pienso arriesgar a Melissa. No pie

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    Richard MüllerAl cruzar el umbral de la habitación, lo primero que percibo es una escena que me conmueve profundamente: mi esposa, entregada y delicada, vela por nuestra hija con una dedicación que despierta en mí una ola de ternura. La imagen de ambas, madre e hija, envueltas en ese momento de cuidado y amor, me parece lo más hermoso que puedo presenciar. El ambiente se llena de una calidez especial, como si la presencia de ellas dos fuera capaz de disipar cualquier preocupación y hacer que todo lo demás pierda importancia. Observar a mi esposa cuidar de nuestra hija no solo me llena de admiración, sino que reafirma el valor de los pequeños instantes que construyen nuestro hogar y nuestra vida juntos.En ese momento, todo lo que ocurre fuera de esta habitación deja de tener relevancia; únicamente existimos nosotros y este instante compartido. La realidad, con sus desafíos y dificultades, inevitablemente nos alcanzará más tarde, pero por ahora, solo deseo disfrutar la serenidad que e

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    Richard Müller—¿Qué probabilidad tenemos? —preguntó, dirigiéndome a Axel, quien frunció el ceño mientras meditaba la pregunta.—No muchas —responde Axel finalmente, con voz grave—. Con mujeres y niños bajo nuestra custodia, nuestra situación se complica. Ellos nos hacen vulnerables, especialmente frente a nuestros enemigos. Además, estoy seguro de que, dada la experiencia reciente, no estarás dispuesto a enviarlos lejos de ti. Siempre existe la posibilidad de que Alejandra sea localizada por tu suegro, y peor aún, por la hermana de Jonathan, una mujer difícil de tratar. Recordemos que ella no dudó en atacar a Melissa en el hospital.Escuchar las palabras de Axel, asiento lentamente, consciente de la verdad en sus palabras.—Tienes razón —respondo, en tono más bajo y pensativo—. No voy a enviar a mi hija ni a mi esposa lejos. Prefiero mantenerlas cerca, donde pueda vigilar y asegurarme de que estén bien. Es mejor no arriesgarse.Axel guarda silencio por un momento, observando con una

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    Richard Müller El silencio se instaló entre ambos, más pesado que cualquier palabra. Afuera, la ciudad brillaba con miles de luces, pero dentro de esta habitación la oscuridad parece más cercana que nunca. —Richard, no puedes caer en esa trampa, ni siquiera por nuestro bien, mi amor —suplica Alex con lágrimas —Escúchame, amor —susurro, solo para que nos escuchemos—. Ahora mismo no podemos darnos el lujo de elegir, Alex; por el bien de nuestra familia, debemos colaborar con Dubois. Aunque ese hombre opere en la sombra, no puede permitirse manchar su fachada de ciudadano intachable. Además, Jonathan está de por medio. Si Dubois deja que Mario nos dañe, él mismo estaría poniendo su cabeza en juego. —Confías en ese hombre —No confío en él, pero realmente no tenemos muchas alternativas, amor —susurro, apoyando mis labios en su frente—. Mientras Jonathan esté involucrado, Dubois mantendrá su palabra. Ese hombre se guía por códigos en su propio mundo, y romper un acuerdo tendría para él

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