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last update Data de publicação: 2021-09-15 16:53:58

No había suficiente comida para todos, incluso si algunas personas compartían raciones no era suficiente. Algunos soldados se habían comunicado por radio para solicitar más raciones pero habían fallado. No había alimento y la creciente hambre entre los civiles comenzaba a desesperar a los armados.

Cleo permanecía en completo silencio frente a la fogata mientras abrazaba sus heridas piernas. El calor del fuego le calentaba lo suficiente para no morir de frío en aquella terrible noche. Se odiaba a sí misma sin importar que tanto pensara en lo que había sucedido. Había permitido que Cookie se perdiera en aquel lugar.

—¿Por qué no bajaste?— se preguntó sin dejar de ver la agresiva danza del fuego— es porque soy una maldita cobarde— susurró, nuevamente al borde del llanto.

Los fuertes pasos del soldado se acercaron a ella para detenerse frente a ella. Con una mirada suave se fijó por completo en ella y le extendió una ración de alimento que solo los privilegiados podían tener. Ella lo observó y negó levemente antes de señalar a un hombre que veía comer a sus pequeños hijos. La imagen era simplemente desgarradora.

—¿Estás segura?— preguntó el soldado después de ver a la familia.— eres la única mujer que no comerá. No podré ofrecerte una ración más adelante. Únicamente le estamos ofreciendo alimento a las mujeres y a los niños.

—Segura— dijo ella. El uniformado asintió y se alejó de ella con firmes pasos. El hombre alzó la mirada sorprendido al ver el soldado frente a él, entregándole una ración de alimento. 

—¡Muchas gracias!— dijo el hombre al borde de las lágrimas, sosteniendo el pequeño plato de comida militar con sus manos temblorosas.

—No lo he decidido yo— dijo el soldado, volteando a ver a Cleo— aquella mujer ha decidido entregarle su porción de alimento. Debería de agradecerle a ella.

—Lo haré...— susurró el hombre, viendo al soldado alejarse con las ultimas raciones de alimento.

Tres vehículos militares se detuvieron frente a la zona, Cleo abrazó sus piernas con mucha más fuerza antes de hundir su rostro entre ellas, sabía que no había posibilidad que Cookie estuviera en esos vehículos. Para ellos los animales eran eso, animales que no debían ser salvados. Jack bajó del vehículo de un brinco, paso la fría mirada por los civiles, entrecerrando los ojos para buscar algún rostro conocido. Suspiró antes de tomar las bolsas de alimentos que habían robado de los soldados enemigos. La guerra era evidente y los suministros escasos, haber encontrado esos suministros había sido un milagro. 

—Ayúdame con eso— dijo señalando unos cuantas cajas de suministros. 

—Capitán, sigue sangrando— contestó el soldado, tomando la mayor cantidad de suministros posibles para que Jack no pudiera cargar nada.

—No moriré— dijo antes de sonreírle a su compañero y alejarse con las bolsas de suministros hacia la zona de refugiados. Unos cuantos hombres llevaron sus manos hacia sus frentes al verlo.— descansen— dijo, dejando las bolsas en el suelo.— ¿Situación?

—Una civil muerta, dos heridos, no hay suficiente comida y el agua se ha acabado por completo.

—¿Todos los niños y mujeres se han alimentado?— dijo abriendo la bolsa de suministros. Se detuvo con su mirada clavada en las cajas de alimento militar al escuchar lo que el hombre había dicho, volteó hacia los civiles por un momento y negó suavemente.— repite lo que has dicho.

—La mujer de la fogata ha decidido no comer para entregarle su ración a un padre de familia — contestó el hombre viendo a su capitán tomar dos raciones de comida.— es la única mujer que no ha comido.

—Repartan las raciones a los civiles faltantes, después de eso descansen y no olviden alimentarse.— ordenó.

—Capitán, ¿Esta herido?

—No voy a morir— dijo, alejándose de los militares.

Cleo alejó la mirada del fuego danzante cuando sintió la fuerte presencia del soldado a su lado. Él la observó fijamente por unos momentos antes de sentarse a su lado y observar el fuego.

—Deberías de comer un poco, Cleopatra.— dijo antes de alzar su brazo hacia ella, mostrándole la ración de comida que había llevado para ella.— hay suficiente para todos. Escucha, fue muy lindo de tu parte que entregaras tu ración de comida pero es una guerra, tuviste suerte que encontráramos estas provisiones. Podrías morir de hambre después. 

—¿Estas herido?— dijo ella, viendo la mancha de sangre en el uniforme del soldado. Jack suspiró y dejó el alimento sobre el suelo cuando ella lo ignoró antes de verla abrir la mochila negra que había estado cargando por horas.

—No es la gran cosa— susurró —esto sonará tan estúpido...—susurró llamando la atención de Cleo por completo. Ella lo observó llevarse las manos a la camiseta para desabotonar su sucio uniforme camuflajeado.— tengo algo para ti— dijo finalmente, sacando de su camiseta interior la bolita de pelos que ella necesitaba ver— me encontré un cachorro y lo he guardado para regalarlo a algún civil, tienes suerte. He decidido regalártelo.

Jack sentía que estaba en problemas y es que entre más la veía, más se preocupaba, no podía creer lo que estaba viendo. Estaba seguro que nunca en su vida había visto un rostro tan hermoso como el de ella en esos momentos. Incluso si su rostro estaba lleno de tierra, sangre seca y de suciedad seguía siendo hermosa. Se sentía como un completo imbécil viéndola en esos momentos con esos ojos llenos de luz bajo la oscuridad de la noche. ¿Amor a primera vista? Eso no podía ser posible, el amor era la única cosa que no podía tener en la vida. El amor estaba prohibido en su vida por la simple razón de ser un soldado. Había visto a sus compañeros morir una y otra vez en combate. Había visto a sus mujeres llorar por ellos en sus tumbas miles de veces, lo había visto tanto que aborrecía el amor por miedo a dejar a alguien destrozada por su partida. Encontrar a su persona era algo que odiaba pero deseaba con fuerzas. 

Tenía que estarse confundiendo, todo era atracción sexual, solo eso. 

Cleo lo observó por un momento a los ojos mientras sonreía ampliamente, no podía creerlo. Cookie estaba vivo, él lo había salvado para ella. Desvió la mirada repentinamente al sentir una extraña sensación en el estómago. ¿Qué era eso que estaba sintiendo en el estómago? 

—¿Estás bien?— preguntó él, extendiéndole el cachorro sin dejar de verla a los ojos. Cleo borró su sonrisa y se levantó de golpe con el rostro pálido. 

—¡No me sigas!— dijo ella antes de tomar su mochila y salir corriendo hacia los arbustos de aquel desierto. Jack la observó irse sin entender que es lo que sucedía, como un idiota se quedó con los brazos estirados. 

—¡No puede ser!— susurró Cleo entre los arbustos. No podía creerlo, su periodo se había adelantado. Por suerte había sido precavida antes de salir de casa y había traído su kit de emergencia. Pero, ¿Qué sucedería si tenía una mancha en el trasero? No había nadie que pudiera ayudarla. 

—¿Estas bien?— preguntó Jack desde el exterior de los arbustos, no podía verla pero podía escucharla— escucha, está bien si lloras por un perro. Entiendo que te hayas asustado pero está bien, te prometo que no le ha sucedido nada. Lo he protegido bien.

—¡SHH! No estoy llorando— dijo ella, llevándose las manos a la cabeza.—¡Me ha llegado el periodo! ¿Puedes darme un maldito momento de privacidad o es que eso no estuvo en tu entrenamiento militar?

Jack retrocedió un paso levemente en aquel terreno arenoso. Sus botas crujieron sobre la arena del lugar, con incomodidad se llevó una mano a la cabeza y suspiró mientras cargaba al cachorro. Sus pensamientos daban vueltas alrededor de la situación, quería ayudar y no encontraba la manera de hacerlo.

—Hay unas cuantas soldadas, quieres...quieres que ¿Pregunte por toallas sanitarias o un tampón?— preguntó nerviosamente. No podía dejar de preguntarse si estaba haciendo lo correcto o no. No deseaba incomodarla.

Cleo escuchó la voz de Jack a unos cuantos metros, con una voz tan suave que la obligó a sonreír levemente en medio de aquellos arbustos. Era tan vergonzoso y a él parecía importarle un carajo.

—¿Puedes dejarme sola?— preguntó en la oscuridad.—por favor... 

—¡Capitán!—gritó un soldado a unos cuantos metros mientras se dirigía hacia él. Totalmente decidido a acercarse a aquel arbusto. 

—Bien, cuidaré a tu perro— dijo él. Dirigiéndose hacia su subordinado con rapidez, evitando que se acercara a la zona.—¿Qué sucede?

—El pelotón que se dirigía hacia el sur se ha comunicado con nosotros. Los han atacado y no ha sobrevivido casi nadie. Solo han sobrevivido unos cuantos civiles, las tropas que atacaron vienen hacia esta dirección. Si no nos movemos ahora terminaremos perdiendo a todos los civiles. 

—Espera...no, es imposible que eso haya sucedido.— soltó Jack con el cachorro entre brazos— El pelotón del sur está completamente protegido, era una misión secreta, además necesitamos el territorio para poder llevar a los civiles a esa zona segura. ¿Quién te ha informado?

—El jefe del pelotón quince, señor. Nico y Braus han muerto. —Informó, viendo a su capitán rubio frente a él.

—Atacaremos. Preparen a los civiles, volveremos a evacuar. Llevémoslos al bunker 231, ahí estarán a salvo mientras atacamos el área sur. Quiero recuperar ese territorio, ¿Esta claro?

—¡Si señor!—gritó el soldado antes de correr hacia sus compañeros, listo para seguir las ordenes de su capitán.

Por el rabillo del ojo Jack observó aquellos arbustos oscuros. Suspiró con pesadez antes de tocarse la herida que no dejaba de sangrar, observó su mano ensangrentada y maldijo levemente, moviendo su brazo en círculos. Comenzaba a entumecerse.

—¡Civiles a los autos!—gritaron sus subordinados, llevando a algunos civiles hacia los autos. Jack observó a Cookie por un momento y maldijo al mancharlo de la sangre que traía en sus manos. Cleo se detuvo a su lado, observando la mancha de sangre que acababa de dejar en él.

—Tenemos que irnos— comentó él fríamente. Entregándole al cachorro— esta vez no lo pierdas.— susurró, llevándola hacia los autos.

Cleo subió al vehículo con ayuda de un soldado pelirrojo que la veía fijamente. Volteó a ver la grande torreta que traía el vehículo, se mordió el labio al imaginar lo ruidosa que sería al usarla.

—¿Todo listo?— gritó Jack cuando subió al vehículo, obligándola a voltear a verlo. Él permaneció con la mirada clavada en sus hombres, observando como el último hombre terminaba de borrar cualquier rastro o  evidencia de que ellos estuvieron en ese lugar.

—¡Todo listo!—gritó el hombre que corría hacia el último vehículo.—¡Podemos irnos!

—Luis, vámonos— dijo Jack, observando al joven soldado.

—¡Avancen!—gritó Luis, tomando su lugar en la torreta del vehículo.

 Cada uno de los civiles se mantuvo en silencio mientras viajaban por el oscuro desierto, todos habían perdido sus hogares. Con cada respiración demostraban lo frustrados y aterrados que se encontraban. Algunos simplemente deseaban morir, ya no querían saber nada de guerra. Se habían rendido tras perderlo todo. Algunos intentaban dormir sobre el metal del vehículo pero los nervios y el miedo de ser atacados en cualquier momento se los impedía. Cleo recargó la cabeza en el metal frío, cerró los ojos tras abrazar a su cachorro y disfruto de la sensación de sentir el aire fresco golpear su rostro. En el aire del desierto no existía ese asqueroso olor a muerte.

Ni siquiera se percató en qué momento perdió el control de sí misma y cayó dormida. En una extraña posición que fue imposible ignorar. Algunos soldados la observaron fijamente por unos minutos, intentando deducir si ella dormía, se había desmayado o había muerto.

Los vehículos militares se detuvieron en una zona totalmente vacía del desierto. Jack abrió la puerta trasera y bajó de un brinco. Sacó un rastreador y caminó unos cuantos pasos bajo la luz de la luna para encontrar la escotilla de acceso al búnker.  Sintió el metal de la escotilla bajo sus botas militares, se agachó un poco y con fuerza levantó la tapa metálica.

—Logan, revisemos.

—Si señor— contestó el hombre moreno, bajando por las escaleras. Jack lo siguió, bajando las escaleras metálicas que conducía al bunker. Ambos se detuvieron al llegar, encendiendo las lámparas que parpadearon levemente al ser encendidas.

—Bien. Iré por la derecha, ve por la izquierda— dijo Logan, alzando su rifle, Jack asintió y se alejó por completo de su compañero. Ambos se encontraron al final del bunker.

—Limpio.—dijo Jack, tomando su radio para llevarlo a sus labios.— el bunker está limpio, bajen a los civiles.

—Entendido— contestaron en la radio.

Pasaron unos cuantos minutos hasta que los civiles se encontraron a salvo en aquel grande bunker. Cleo recargó su espalda en la pared, cerrando sus ojos al sentirse fatal. Los dolores de su periodo comenzaban a torturarla.

—Cleopatra— escuchó en el silencio del lugar.— ¿Cómo puedes ser tan descarada para dormir en medio de una guerra?

—¿Cómo puedes ser tan descarado al ponerme un apodo?— dijo contraatacando.— Ni siquiera somos cercanos— susurró, logrando sacarle una sonrisa al capitán antes de irse. 

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Último capítulo

  • RED LIGHT   33

    La mañana siguiente Cleo sentía que su cabeza estaba dando completamente vueltas, no había podido conciliar el sueño por completo, extrañamente había podido dormir unas cuantas horas y es que todos los pensamientos estaban completamente saturados con la muerte. La enfermedad de su padre lo había tomado completamente desprevenida, siempre lo había visto completamente fuerte y nunca había imaginado que su padre fuera una persona que tuviera cáncer. Siempre había creído que su padre estaba completamente sano y que desafortunadamente tenía demasiado tiempo para tener que pelear con él. Ambos habían llegado a la conclusión de qué tenían que mejorar su relación, su padre no le había dicho cuánto tiempo le quedaba de vida pero era posible que le quedara poco tiempo. No quería admitirlo pero realmente estaba asustada, no quería imag

  • RED LIGHT   32

    Nuevamente las manos le temblaban sin control, había pasado mucho tiempo desde que sus manos habían temblado de esa manera. Sentía que perdía el completo control de ella misma en esos momentos. Estaba completamente aterrada y no encontraba una manera de poder escapar de ese terrible temor y terror que la perseguía. Nuevamente Jack estaba en peligro y sentía que en sus manos no estaba lo que necesitaba para salvarlo. Sentía que la posibilidad de salvarlo se había escapado de sus manos y no habría una manera en la cual ella pudiera interferir para verlo sonreír una vez más. Estaba completamente aterrada y todo su cuerpo lo reflejaba a la perfección. Todos a su alrededor podían notarlo, viéndola frente al cuerpo latente de Jack, paralizada con las manos completamente empapadas de la cálida sangre de su capitán favorito. Necesitaban encontrar una manera de poder conseguir que

  • RED LIGHT   31

    Toda la habitación de aquel hospital se encontraba en completo silencio, Cleo estaba recargada sobre una de las paredes, moviendo sus piernas con nerviosismo mientras volteaba una y otra vez a ver a aquel capitán que se encontraba hospitalizado. Se suponía que ella no se debería de encontrar en aquel lugar pero le parecía completamente imposible no permanecer a su lado. Todo había sucedido tan rápido que incluso aún se encontraba completamente confundida.Estaba totalmente segura de qué Logan había sido controlado por culpa de la droga que se encontraba en el ambiente, no podía creer cómo es que Jack había podido sobrevivir a aquella herida tan fuerte, tan profunda.Los médicos habían dicho que era casi completamente seguro que no pudiera hablar por un cierto tiempo y que con probabilidad tendría que permanecer en el hospital hasta que la herida de su c

  • RED LIGHT   30

    Las manos de Jack se llenaron de sangre cuando clavó la punta de la navaja en el pecho del hombre rubio que lo veía con odio, tras de él pudo escuchar los pasos de los hombres que lo venían persiguiendo. Había varios hombres en el suelo, sin vida con la ropa totalmente agujereada por culpa de la ráfaga de metal que él había hecho hace unos minutos. Cada uno de los rostros de aquellos hombres muertos le parecía completamente desconocidos. Estaba en busca de aquel rostro que había visto hace años, aquel rostro que había intentado borrar de su memoria pero no lo había logrado. En esos momentos entendía por qué su subconsciente no le había permitido borrar ese rostro. Aquel hombre era el culpable de todo lo que estaba sucediendo y no pensaba descansar hasta que finalmente lograra encontrarlo y terminar con todo de una vez. Estaba harto de tener que pelear cuando quería

  • RED LIGHT   29

    Habían pasado tres horas desde que había salido de aquella base militar, los pies le dolían con cada paso que daba hacia adelante en aquel desértico lugar. Su cuerpo amenazaba con rendirse cada vez que frente a ella se encontraba un gran obstáculo. Había perdido de vista a unos cuantos reclutas y podía escuchar los vehículos militares a la distancia. Vigilando cada uno de sus movimientos, un extraño sonido la hizo detenerse a mitad del camino, obligándola a cubrirse el cuerpo con alguna de las protecciones que había en el lugar. Cleo se cubrió la cara al escuchar la ráfaga de disparos a sus espaldas.La alarma de emergencia le hizo ver que aquella ráfaga no era ningún obstáculo que debía estar en aquella primera prueba. Con

  • RED LIGHT   28

    La temperatura de esa mañana era tan fría que Cleo titiritaba de frio con cada paso que daba hacia la zona de entrenamiento, esa mañana por peor que fuera había recibido la visita de su periodo y con cada oleada de aire frio sentía como sus dolores aumentaban. La única razón por el cual se había levantado de la cama había sido porque deseaba con todo su corazón encontrarse con los ojos de Jack. Toda la noche había dado vueltas en la cama sin poder dormir, había estado tan nerviosa que con suerte había dormido solo unas dos horas.Frente a ella se encontraba la zona de entrenamiento en total soledad, apenas siendo iluminada por el sol que comenzaba a salir, detrás de ella podía escuchar los bostezos de algunas de las chicas que obviamente habían dormido mucho más que ella. Nerviosa se pasó las manos por el uniforme al escuchar unos cuantos pasos acerc&a

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