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Penulis: Minnah
last update Tanggal publikasi: 2026-10-12 12:59:47

Collins condujo hasta la finca de los Gilbert con una cara que ya decía que no estaba de humor para las tonterías de nadie.

Aparcó, bajó y cerró la puerta del coche con más fuerza de la que pretendía, y respiró hondo. La finca parecía pacífica, como si nada malo hubiera ocurrido nunca dentro, pero Collins ya sabía que no era así. La paz no existía donde vivían los Gilbert, no con la forma en que funcionaba esa familia.

Caminó hacia la mansión, pero incluso antes de entrar, oyó voces elevadas
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  • Reclamada por el chico malo   20

    Isabella se mordió el labio inferior en el momento en que bajó del taxi; la brisa cálida de la mañana le rozaba las mejillas, llevando el leve aroma a hierba húmeda y el murmullo de cientos de estudiantes que inundaban los terrenos del campus. Le pagó al taxista con una sonrisa forzada antes de girarse hacia la enorme puerta de la universidad, el corazón retorciéndose de ansiedad en el pecho. En el momento en que entró, lo sintió: las miradas, los susurros, los pequeños murmullos. —Es una chica nueva… —¿Su vestimenta de anoche? De primera. —Es una perra. Besó a Kingsley. La última palabra le dio como una bofetada. Perra. Tragó saliva con fuerza, los ojos bajando al suelo al instante. Sus pasos se hicieron pequeños, casi vacilantes, como si los pies quisieran desaparecer bajo las baldosas. Los dedos le temblaban mientras sujetaba el bolso con más fuerza, inhalando bruscamente para contener la vergüenza que le ardía bajo la piel. Ni siquiera prestaba atención a adónde iba

  • Reclamada por el chico malo   19

    Collins condujo hasta la finca de los Gilbert con una cara que ya decía que no estaba de humor para las tonterías de nadie. Aparcó, bajó y cerró la puerta del coche con más fuerza de la que pretendía, y respiró hondo. La finca parecía pacífica, como si nada malo hubiera ocurrido nunca dentro, pero Collins ya sabía que no era así. La paz no existía donde vivían los Gilbert, no con la forma en que funcionaba esa familia. Caminó hacia la mansión, pero incluso antes de entrar, oyó voces elevadas desde dentro. No era sorprendente. Siempre había alguien gritando en esa casa. Dentro, Kade estaba de pie frente a Mina, el cuerpo tenso y la mirada lo bastante afilada como para matar a alguien. El aire de la habitación se sentía pesado, mientras Mina parecía asustada, Gilbert cansado, y Kade como si no le importara ninguno de los dos. —¿Quién ha arreglado mi habitación? —preguntó Kaede, la voz baja pero llena de irritación. Sonaba como si hubiera estado esperando toda la mañana a que alguie

  • Reclamada por el chico malo   18

    (La mañana siguiente)Sandra estaba sentada con sus amigas, Jenna y Paige, en su acogedora sala de estar. Estaban bebiendo café y charlando sobre los últimos chismes.Sandra se inclinó hacia adelante, una sonrisa pícara extendiéndose por su cara. Ansiosa por informar a sus amigas de que Isabella había perdido su llamada virginidad gracias a ella.—Chicas, no vais a creer lo que hice la otra noche.Los ojos de Jenna brillaban de curiosidad. —Pruébanos.Sandra se rió entre dientes. —Ella siguió al señor Carter esa noche que os dije que estaba ocupada y, digamos, se lo pasó muy bien. Pobre chica, no quiere perder a su madre.Paige alzó una ceja. —¿Qué quieres decir?—Digamos que encontró a alguien que se hiciera cargo de las facturas de su madre, un tío rico, y estoy muy segura de que realmente lo disfrutó —dijo con una risita ligera.Jenna asintió con aprobación. —Bien por ti, Sandra. Eres una verdadera amiga, ahora somos iguales.—Exacto, ya no puede decirse que sigue siendo virgen ni

  • Reclamada por el chico malo   17

    Isabella no esperó a que Collins hablara de nuevo. Lo empujó hacia atrás con toda la fuerza que le temblaba por el cuerpo, se giró y salió corriendo de la habitación.Las lágrimas calientes se derramaron antes incluso de llegar a la salida.Afuera, el aire nocturno le dio una bofetada afilada en la cara. Tal vez pretendía despertarla, pero solo hizo que las lágrimas cayeran más rápido. No pensó; solo levantó la mano y agitó desesperadamente al primer taxi que vio.Se detuvo de inmediato.Subió, cerrando la puerta de un golpe.Entonces se deshizo en lágrimas; su llanto era desordenado, tembloroso, sin aliento, del tipo en el que ya no te reconoces a ti misma.Se cubrió la cara con las manos mientras los sollozos se le escapaban. Las mejillas, el corazón y la garganta le ardían.En un solo día… en un solo día estúpido y caótico… tres chicos distintos la habían besado.Tres.Apenas había empezado la universidad. Ni siquiera había aprendido bien a orientarse por el campus. Y aquí estaba,

  • Reclamada por el chico malo   16

    Isabella no dijo una sola palabra. Ni una. No parpadeó, no se movió, no respiró demasiado fuerte. Solo miró fijamente a Kade mientras él agarraba la mandíbula de Cassandra y le besaba los labios con rudeza.No sabía por qué miraba. No sabía por qué no podía apartar la vista. No era celos para ella, porque creía que no había nada entre ella y Kade, nada que tuviera sentido, de todos modos. Pero algo dentro de ella se apretó, algo frío y afilado que se clavaba bajo sus costillas como una hoja.¿Por qué se sentía así?¿Por qué sentía que lo estaba viendo arrancar algo que ni siquiera le pertenecía?¿Por qué se sentía como una idiota, como un juguete… como si ese beso que él le había dado antes de repente no significaba absolutamente nada?Se sentía estúpida, usada, como una marioneta cuyas cuerdas alguien había tirado solo para verla bailar.El mismo tipo que la había follado sin piedad hoy en su oficina estaba justo delante de ella besando a otra chica, y eso era lo que más dolía.Cinco

  • Reclamada por el chico malo   15

    —Muy bien —Theresa se aclaró la garganta en voz alta, poniéndose de pie con ese toque dramático familiar que siempre hacía que la gente girara la cabeza hacia ella.—Este es el juego —dijo.Cassandra y Phoenix ya sonreían como dos niños a punto de abrir los regalos de cumpleaños. Se inclinaron hacia adelante en sus asientos, susurrando y riéndose, la emoción crepitando entre ellas.Kade estaba sentado al fondo, medio reclinado como si fuera el dueño de toda la habitación. Miró su reloj de pulsera, tocando la pantalla con pereza. Pronto se iría; la notoria banda de Black Haven tenía una fiesta nocturna de la que habían estado presumiendo toda la semana.No parecía emocionado por este juego, ni interesado, ni molesto por la existencia de nadie. Una chica estaba sentada en su regazo, retorciéndose mientras bailaba de forma juguetona.Él ni siquiera la miraba.Kingsley tampoco se interesaba por el juego; toda su atención estaba en Phoenix. Estaba sentado a su lado con un brazo alrededor d

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