INICIAR SESIÓNCapítulo 195: El precio de la venganzaAl salir del brunch, Renata mantuvo la misma actitud distante y no le dirigió la palabra a Alice hasta que llegaron a la clínica. Ella, perdida en sus pensamientos, intentaba encontrar una forma de escapar.Mientras el personal comenzaba a realizarle los chequeos básicos, fuera de la vista de Renata, Alice pidió que le permitieran ir al baño. Accedieron sin oponer resistencia.Con disimulo, caminó por los pasillos hasta el baño de la clínica y se encerró en uno de los cubículos para ganar tiempo. Al sentirse acorralada, su mente recurrió a la salida más absurda que encontró. Cuando una empleada de mantenimiento entró para realizar sus tareas, Alice la atacó con torpeza y la lastimó con la intención de robarle el uniforme y escapar, como si se tratara de una película.El ataque fue tan descuidado que llamó la atención de varias personas. Al escuchar los gritos provenientes de los sanitarios, acudieron al lugar, detuvieron la agresión y retuvieron
Cap. 194-La favoritaEl trayecto transcurrió en silencio. Pese a la gran distancia que separaba la Torre Luxor del Club de Campo, Alice no podía evitar que se notara la tensión que le provocaba el encuentro con aquellas mujeres. Renata, en cambio, fingía estar relajada, aunque, en su interior, le aterraba lo que pudiera ocurrir.Al bajar, Alice levantó la barbilla y caminó con seguridad hacia el lugar. Se encontraba en su momento más bajo, pero no pretendía perder la dignidad sin antes dar batalla. Renata caminó detrás de ella, permitiendo que todas las miradas se posaran sobre su figura. Había sido excluida de aquel círculo social, por lo que regresar con semejante altanería, sin un respaldo poderoso ni una gran fortuna que le sirviera de aval, la convertiría en carne de cañón para las habituées del club.Una lujosa mesa se extendía en uno de los jardines privados. Las mujeres que la rodeaban tenían entre cincuenta y ochenta años, por lo que Renata era la única que destacaba por su j
Capítulo 193 - En manos de RenataRenata se levantó apresurada para prepararse para el día y le reprochó a Noah haber alterado su agenda:—Noah, es tardísimo. Me arruinaste la agenda —protestó mientras terminaba de prepararse.Sin ninguna preocupación, él se acomodó para dormir un poco más.—Eres la CEO. No pasa nada si llegas tarde. Te propongo que nos quedemos en casa todo el día. Nana puede llevar a los niños al colegio y después le pediré a mi abuelo que los lleve a dormir a su casa —dijo, dando unos golpecitos en la cama para llamarla.Renata sonrió al verlo tan infantil y se acercó para despedirse.—¿El frío CEO Anchorena ya no es adicto al trabajo?Él le sujetó el rostro y le robó otro beso.—Tengo nuevas prioridades desde que soy padre.Su esposa se apartó con una mirada llena de amor. Esos momentos le hacían sentir que todo volvía a encaminarse y que ya no estaba sola contra el mundo.Dio las indicaciones del día al personal, comprobó que los niños hubieran preparado bien sus
Capítulo 192- Personas peligrosasApenas terminó su turno en el hospital, Jorge encontró a Eduardo esperándolo en el estacionamiento. No era extraño que cenaran juntos, pero, dado lo ocurrido durante la jornada laboral, no le sorprendió su presencia.Al verlo, Jorge sonrió genuinamente. Eran muy cercanos y necesitaba hablar con alguien sobre lo sucedido. Durante la confrontación había demostrado toda su firmeza para proteger a su familia, pero nadie podía negar que aquel hombre intimidaba. No era un delincuente común que solo necesitaba dinero y ostentación; era del tipo más peligroso: disfrutaba viendo el terror en sus víctimas, algo que solo podía lograr gracias a una familia de abolengo y buenos contactos.—Lo manejaste bien. Me preocupaba que te acobardaras —expresó Eduardo Ibáñez.—No niego que, al tratarse de Renata, me alteré un poco. En este hospital tenemos que lidiar con personas complejas como él, pero estoy tranquilo.—Te estarán pisando los talones. Eres el punto más débi
Capítulo 191-Un hombre con poco que perderDurante años, la señora Castillo había sido una de las mayores benefactoras del hospital en el que trabajaba Jorge. La existencia de aquella misteriosa benefactora era de conocimiento público, aunque pocos conocían su verdadera identidad. Desde las sombras, la mujer había ejercido su influencia sobre distintos aspectos de la vida del médico para asegurarse de que la formación de Renata se ajustara a lo que ella esperaba.Su llegada al lugar había sido perfectamente planificada. Su objetivo era comenzar a limpiar la imagen de su nieto y lograr una especie de redención familiar que se convirtiera en un lazo inquebrantable entre los Castillo y Renata.Recorrieron las salas de pediatría entregando juguetes y, en las demás áreas, repartieron juegos de mesa, libros y televisores. La mujer escuchó atentamente las explicaciones sobre las mejoras realizadas y las necesidades actuales del nosocomio.Mateo no se atrevía a cuestionarla en público, pero,
Capítulo 190- La Reeducación de Mateo CastilloLa señora Castillo reorganizó la residencia en cuestión de horas. El temor entre el personal era evidente, mientras Mateo tomaba el sol junto a la piscina, tratando de recuperarse de una noche de juerga.Al joven no le interesaban demasiado los asuntos domésticos. Mientras estuviera bien atendido, le bastaba. Para la mujer, sin embargo, aquella actitud era inaceptable en un posible sucesor. Solo por ser su nieto predilecto le concedería una nueva oportunidad para redimirse. Limpiaría su imagen pública y, poco a poco, conseguiría que se involucrara en la vida de Renata, mientras ella terminaba de deshacerse de aquella piedra en el zapato llamada Alice Dubois.Satisfecha con la pulcritud de la casa, se dedicó a lograr que su nieto volviera a tener un aspecto presentable. La mujer siempre iba acompañada por un numeroso grupo de asistentes y guardaespaldas que no temían en absoluto las amenazas del joven Castillo.Por la fuerza, lo bañaron, l







