LOGINAsí lo hice: lo seguí por el pasillo, de vuelta al bar.
- Yo... necesito volver al escenario. Después de todo, me pagan por ello. Él sonrió, su mirada en la mía.
- Tú... Cantas y tocas bien. - Observé.
- ¿Un elogio? Estamos evolucionando. Sus labios se abrieron en una sonrisa, que él devolvió.
- Yo... entiendo un poco de música... No mucho, pero un poco.
- ¿Tanto que ni siquiera supiste qué sugerir para tu última canción? - ironizó.
- Bebí demasiado, lo confieso.
- O... Es posible que te hayas quedado completamente sin palabras cuando viste la actuación del vocalista de Dreams .
- ¡Claro que no! Estás muy convencido.
- Tienes un vocabulario muy restringido, bebé... Esa frase ya la dijiste.
- ¿Observas cada palabra que digo, por casualidad?
- Sí... Lamentablemente sí.
- ¿Desafortunadamente? Arqueé una ceja interrogativamente.
Tay apareció y me abrazó:
- La experiencia que estamos viviendo aquí será eterna, amigo.
¡Déjame decirte, Tay!
- Hola... Soy Carlos. Extendió su mano hacia ella y ella lo besó en la mejilla.
- Soy Tay, el mejor amigo de Sabrina.
¿Mejor amiga? No sabía de esta parte. Nunca la consideré mi mejor amiga. Tenía el mismo sentimiento por cada uno de ellos.
- Tay, ¿tú crees que Sabrina quiere irse porque necesita madrugar mañana? ¿Quién hace eso en la despedida de soltero? Apuesto a que el novio se lo está pasando genial a esta hora, mientras ella quiere irse a dormir a casa. No creo que sea justo ni correcto. ¿Y tu? – dijo Charles, terminando con su mirada en mí.
Tay se rió, tirando su cabello hacia atrás:
- Colin debe estar divirtiéndose. Y Sabrina tiene la obligación de hacer lo mismo. ¿Escuché mal o le dedicaste “Star me up ”?
- Se lo dediqué... Y no recuerdo que ella lo agradeciera. Además, le di tequilas gratis. Y yo tampoco estaba agradecido.
- Ella puede agradecerte con mucho dinero... - Tay se encogió de hombros - A menos que... Quieres otro tipo de agradecimiento. Ella sonrió, arqueando la ceja juguetonamente.
- ¿Qué tipo de agradecimiento crees que podría querer, Sabrina? El me miró.
Sentí que mi cara se incendiaba y mi cabeza daba vueltas.
- ¿Ya dije que cantas bien? Traté de salir de la cuestión con estilo.
- Sí... Creo que puedo ayudarte a ampliar tu vocabulario. – Empezó a reír.
- Puedes hablar con tu padre, Sabrina. He aquí, podemos tener por delante la próxima estrella de Noriah North. Y descubierto por ti.
Empecé a reír:
- ¿Desde cuándo mi padre se preocupa por mis descubrimientos?
- ¿Por qué su padre? Charles miró a Tay.
- Charles, ¿vienes o vas a estar coqueteando con los adolescentes? – Lo llamó un señor mayor – ¿Sabes cuántas bandas me piden que toque aquí?
Se rascó la cabeza, bajando un poco la cara, mirándose avergonzado:
- Tengo que irme, chicas.
Charles le dio la espalda y se fue.
- Si alguien me hablara así, lo despediría. - Yo hablé.
- Sí, me despediría si fuera el dueño del lugar. En este caso, su vocalista no parece ser el dueño del Cáliz Efervescente.
Las otras chicas se acercaron, incluida Mariane.
- Amiga, el vocalista de ojos verdes y chaqueta de cuero, un auténtico chico malo , está de tu lado. - Dijo Dill, recostándose en la barra.
- Si yo fuera tú, terminaría esta despedida con una llave de oro y me quedaría con él. – completó Lina.
- ¿YO? No claro que no.
- Es tu despedida de soltero. – recordó Dill.
- Eso no significa que tenga que traicionar a Colin.
- ¡Estás muy seguro! – Mariane le pidió al cantinero la carta de bebidas.
La abracé y le dije:
- ¿Significa eso que no nos vamos ahora?
- No... No lo haremos. Si quieres terminar aquí tus últimas horas de soltero, atenderé tu pedido – tomó su celular – Pero no tardaremos.
- Gracias.
- ¿Ningún club de mujeres? – preguntó Tefy.
- No hay club de mujeres. – confirmó Mariane y todos saltamos, satisfechos.
Aparentemente, el deseo de permanecer en el cáliz efervescente no era solo mío.
- Vamos, veamos a la banda de cerca. – Invité a mi hermana.
- No... Me quedaré aquí. No me gusta meterme en medio de esta gente... ¿Qué quieres decir con que no hay Vueve? ¿Chiqcuot aquí? Sus ojos recorrieron el menú de bebidas.
- Ni siquiera saben que existe aquí, hermana. Y sin embargo, el lugar es agradable. Fui... La noche es corta. - Dije, casi corriendo para volver al escenario.
Bailé, me divertí, como no lo había hecho en mucho tiempo en mi vida. Había cumplido dieciocho años hacía poco más de un mes y creía conocer todos los lugares de Noriah North. Y realmente sabía... Los de mi nivel social. Y confieso que me parecieron buenos. Hasta que encontré Effervescent Goblet, un bar de carretera, casualmente encontrado la noche de mi despedida de soltera.
No estoy seguro si me gustó ese lugar o el barman/vocalista/guitarrista que conocí allí.
La verdad que a nadie allí le importaba qué marca vestía o vestía, quién me había peinado o maquillado, cómo caminaba o bailaba. Podría ser yo mismo sin el análisis crítico de nadie. De hecho, esas personas no sabían quién era Sabrina Rockefeller, heredera de uno de los mayores activos financieros del país.
Yo era solo una chica de dieciocho años entre la multitud, encantada con el cantante principal de la banda desconocida, como tantas otras chicas que parecían estar allí por la misma razón.
Por lo general, Colin y yo íbamos a restaurantes caros y luego a moteles u hoteles de buena reputación . De vez en cuando íbamos a un club recién abierto cuando teníamos invitaciones VIP. Pero no faltábamos a las fiestas y cócteles que daba J. Rockefeller, mi padre, por todo el país.
Colin era un poco reacio a los clubes y clubes nocturnos. A mí tampoco me gustaba bailar. Incluso estábamos tomando una clase de baile para la boda, ya que una banda famosa tocaría la noche siguiente en nuestra fiesta. Venían de una gira en otro país especialmente para nuestro gran día, por un favor que le debían a mi padre.
De las bandas y cantantes famosos que tenían en Noriah North y también de los de renombre mundial, más de la mitad pertenecían a la discográfica de mi padre, JR Music.
POV mariana Cómo encontrar un trabajo fue difícil. Incluso con mi título universitario, después del escándalo que había hecho Sabrina en la televisión y mi apellido asociado con el arresto de mi padre, nadie quería contratarme. Había lugares que ni siquiera aceptaban mi currículum. Y lo peor es que tuve que entregarlo yo mismo, porque no tenía dinero ni para pagar internet, teniendo que usar el jodido wifi gratis de un lugar u otro. Estaba indignado por el hecho de que mi hermana tonta ciertamente estaba bien en ese momento, rodeada de sus hijas y Charles. Si se equivocaba, incluso su hijo la había perdonado. Veía a mi madre de vez en cuando porque necesitaba dinero. Pero últimamente estaba un poco restringida, dando cada vez menos. Mis cuentas fueron bloqueadas y luego la suma de ellas fue transferida al gobierno, para saldar las deudas indebidas de JR Rockefeller con el Estado, mientras yo era el administrador. Mamá también se negó a mencionarme nada sobre Sabrina y su familia.
Me tomó un tiempo encontrar un lugar para estacionar mi auto. Terminé dejándolo a casi una cuadra de distancia de la Copa Efervescente. Casi corrí a la puerta trasera y abrí la puerta mientras me quitaba los tacones, reemplazándolos con zapatillas cómodas.- ¿Casa llena? – Miré a Bill, que estaba sacando bebidas del almacén.- Lleno. ¿Pudiste aparcar cerca?- Casi en la próxima cuadra.Me llenó los brazos con cuatro botellas de licor, las cuales llevé a la barra, donde los muchachos ya las estaban tomando.La música estaba alta y realmente apenas había espacio para moverse allí.- ¿Charles está con las chicas? – le pregunté a Gui.- Sí. Dile que llegarás en diez minutos. - Dijo, mirando el reloj mientras le contestaba a una chica.- OK.Regresé a través de la puerta, por el pasillo y abrí la puerta. Alice estaba en su cuna, dormida. Medy tirada en el suelo, con una choza de mantas encima, donde miraba la tele. Los juguetes estaban esparcidos por todas partes y Charles no me vio porque
Llevé a las niñas a la casa de mi madre, que estaba al lado de la nuestra, y luego conduje hasta el Cáliz Efervescente. La inauguración fue a las 10 de la noche y ya llegué tarde. No entiendo por qué mi madre hacía mil preguntas sobre sus nietas aunque sabía todo sobre ellas.A mitad de camino, Charles llamó:- Mi amor, necesito un favor.- Ya llego tarde.- No habrá apertura antes de su llegada. ¿Sabes esto, verdad?- Pero yo quería ayudar.- Gui y yo nos encargamos de todo. No se preocupe.- ¿Qué necesitas?zapato rosa rosa .- ¿Qué? - Casi grito.Él se rió:- Eso mismo. Estoy pensando en poner algo nuestro en la decoración, para que cuando miremos sepamos que estamos ahí.- ¿Y tiene que ser el zapato? ¿No puede ser otra cosa?- No... Asegúrate de usar zapatos.- ¿Y no pudiste haber hablado ayer?- Oh, vamos, Sabrina. Es solo un zapato.- Nadie quiere ver un zapato rosa en un bar de rock.- Yo voy.Rodé los ojos, suspirando.- Eres aburrido.- Un aburrido que te quiere.- Yo tengo u
Mojé mis labios y comencé a pasar mi lengua a lo largo de su polla, saboreando el chocolate frío. Mis ojos no se apartaban de los suyos, y de vez en cuando no podía resistirse y gemía, loco de placer.Cuando terminé con el caramelo, presté especial atención a su glande, porque sabía que eso lo excitaba aún más. No tenía prisa... Quería satisfacerlo, escucharlo pronunciar mi nombre en un susurro, rogando por más.Mientras lo bombeaba, mi boca lo succionaba más profundo. Charles puso sus manos sobre mi coño empapado, siguiendo el ritmo de mi boca sobre su polla, insertando tres dedos.Cerré los ojos y sentí que mi corazón latía con fuerza. El placer me consumía absurdamente. Y me correría en sus dedos.Me alejé, mi cuerpo temblando intensamente. Charles me tocó los labios con los dedos, que chupé:- ¿Puedes saborear lo maravilloso que tienes, pequeña? — preguntó, exhalando lujuria.Asentí y esperé a que mi cuerpo me obedeciera de nuevo. Su polla se dirigió hacia mí, dura como una roca.
La cena de esa noche fue de celebración. Estábamos agotados, pero muy felices. El hecho de que Guilherme finalmente estuviera con nosotros fue simplemente increíble.Decidimos salir de lo tradicional y montar una mesa en nuestro patio trasero, es decir, a la orilla de la playa. Un juego de lámparas redondas iluminaba la mesa bien puesta , que de vez en cuando tenía algunas cosas volcadas por el viento.Brindamos con vino espumoso y también hubo vino. Finalmente nuestra familia se unió: yo, Charles, nuestras hijas, Gui, mi madre, Min-ji , Colin y Yuna.- A Do-Yoon le encantaría nuestra cena en la playa. - Lo comenté.- Apuesto que si. Pero ahora mismo está disfrutando de su luna de miel. – Minji sonrió.- Hice el postre – me levanté – lo traeré.- ¿Hiciste postre? Charles arqueó una ceja.- Um, te voy a sorprender, amor.Me levanté y Alice comenzó a quejarse en el cochecito de bebé. Charles lo tomó y subí a buscar los dulces.- Yo te ayudo. – Ofreció Guilherme, acompañándome.Fuimos a
Tan pronto como entramos en el hospital, Melody preguntó:- ¿Tu amigo está muy enfermo?- Un poquito. Se cayó... y se golpeó la cabeza.- Debe haber dolido.- Yo creo que sí.Acompañé a Melody por el pasillo, de la mano conmigo, hasta que encontramos la habitación de Rachel. Respiré hondo y llamé a la puerta. Su madre respondió:- ¡Gui! Que bueno que viniste. No le avisé ... Para dar una sorpresa. - sonrió .Maldita sea, si ella le hubiera advertido, habría sido mejor. Ahora no sabía cómo reaccionaría Rachel ante mi presencia. Pero tenía que ser valiente y entrar. Si ella quiso decir la verdad, que la jodan. Pagaría por mi acto.La puerta se abrió y la vi acostada en la cama, con la cabeza ligeramente levantada.Ella me miró y no dijo nada. Entré con Melody, quien inmediatamente le entregó las flores:- Hola, soy Melody. Él sonrió, de esa manera encantadora que podría descongelar incluso el corazón más frío del mundo."Hola…" Rachel arqueó una ceja, confundida, mientras recogía las fl







