LOGINEl cuerpo de Caleb del pasado, volvió a mancharse de sangre, esta vez, aunque no propia, era de su otro yo. ¡Caleb del futuro! Rous del futuro apretó el gatillo y la bala se dirigía hacia Rous del pasado, la intención era clara y no había duda alguna que intentaba deshacerse de ella.Caleb del futuro lo observó con antelación y se atravesó en la trayectoria de la bala, con su cuerpo amortiguo y recibió el impacto directo en el pecho. La herida fue grabe. Caleb cayo como un saco pesado de hierro al suelo y Rous del pasado grito con angustia. —¡Caleb!La Rous del futuro lo observó y con la ironía y el desprecio en sus labios exclamó con rechazo por haberse interpuesto. —¡Imbécil! —Tenias que se tu. Siempre salvándome. —exclamó como si ella fuese la afectada.Rous del pasado se arrodillo para sostener la cabeza de Caleb, ella lloraba y gritaba. —Llama a la ambulancia por favor. ¿Si el muere? —dijo pausadamente y con las lagrimas invadiendo su rostro—. ¡Tú también morirás!Rous del futuro
Caleb despertó desorientado, todo parecía normal. Una habitación que recordaba de su pasado. ¡Justo como en la que vivió en casa de sus padres! Aunque no todo era igual, el aire era más fresco, la sensación que estaba en un tiempo distinto no desapareció y su ropa era la misma con la que estuvo en el pasado. La sangre de Milán estaba en su piel y en su ropa, algo definitivamente había cambiado y no fue el.El cuchillo estaba en la cama, pero también cajones llenos de fotografías de Rous. Caleb se acercó rápidamente y la reconoció. —¡Rous! —murmuró con desesperación—. Entonces… esto no es y no fue un sueño. —se dijo convenciéndose de los hechos.—¿Pero donde estoy? —se preguntó entre murmullos—. Definitivamente este lugar no es la mansión. Debo averiguar qué sucede.Registró cada cajón de la habitación y encontró un arma, una que guardo en la cintura. El cuchillo lo dejó sobre la cama y aturdido pero consciente, escuchó el ruido lejano de la voz de Rous. Aunque la voz que escuchó fue l
El pasado había dejado de existir para ellas, el futuro era el único destino. Pero entonces… ¿Quién era la verdadera Rous? La Rous que Caleb ahora amaba, la que no era egoísta, ambiciosa. La que no destruía todo lo que tocaba, la Rous que era capaz de arriesgar su vida a cambio de la libertad de los demás.Caleb se quedó observando métricamente a las dos mujeres frente a él, esperando una respuesta. La respuesta que llegaría con premura y con desesperación por ser aceptada, pero entonces el silencio reino entre los tres. Ninguna de ella hablaba, pero la que si deseaba hacerlo guardaba el silencio para no ser descubierta.—¡Esto tiene que ser un sueño! —pronuncio Caleb restregándose los ojos—. ¿Cómo es que ustedes están de frente sin que pase algo aterrador como me lo imaginaba que podría suceder? —dijo con el miedo susurrándole en el pechoUna de ella movió apenas una mano para hablar, pero Caleb no se lo permitió. —No hables. —advirtió con un tono frio—. Quiero descubrirlo por mi mis
Todo en la habitación deslumbro como si el mismo sol hubiese alumbrado ese espacio cegado por la locura y la venganza descontrolada. Caleb no sabia si había logrado clavar el cuchillo en la espalda indefensa de Rous.Parecía que la bruma cubrió algo mas que solo la mirada de Caleb, mientras esa bruma desaparecía o Caleb recuperaba la vista. En el futuro Rous continuaba con el presentimiento cargado en su ser, sintió que el aire le faltó por un instante. Su vista se nublo y Caleb lo percibió al instante que Rous llevó sus manos hacia su pecho agitado.—¿Te encuentras bien? —le preguntó Caleb sin desviar la mirada del camino.—Conduce, no te detengas. —susurró Rous faltándole el aliento.Caleb continuo su curso y el hospital por fin se observa a unos metros de distancia de ellos, el camino eterno se recorto entre ellos y estaban llegando al lugar donde Milán aun permanecía luchando por su existencia. ¡Esa que en el pasado se había extinguido!—Lo estamos perdiendo, doctor. —dijo la enfe
El deseo de la madre de Rous estaba culminándose, en aquella ocasión. La madre de Rous observó el indefenso cuerpo, esa alma que ahora reposaba en sus brazos. La madre de Rous sintió que era una oportunidad que el destino le estaba otorgando y decidió no desaprovecharlo, decidió por ella. ¡Por el futuro de Rous!—No deseo para ti una vida de limitaciones ni desgracias. —susurró la madre de Rous sintiendo la agonía correr por sus venas—. ¿Si tan solo pudiera escoger una mejor vida? Lo haría sin dudarlo. Deseo que tu futuro sea el mas hermoso, lleno de amor y sin limitantes. ¡Te lo mereces! Porque la vida te dio la oportunidad de vivir y es lo mínimo que mereces recibir.La vida de Rous no se apagó en aquella ocasión y su madre estaba deseando que ella no repitiera su presente, un presente que se estaba volviendo pasado. Un pasado en el cual ella no encajaba desde ese día que la vida se negó a darle el soplo de vida, pero un deseo cambio ese destino.El destino escucho esa suplica, el d
Rous observaba las pantallas una y otra vez, como si insistir pudiera arrancarle respuestas al vidrio frío de los monitores. No observaba nada atreves de ellos y la intriga continuaba. Ninguna señal de Caleb. Ninguna señal de Milán. El silencio empezó a pesarle más que el miedo. No era un silencio normal; era ese tipo de quietud que anuncia tragedias, el que se instala justo antes de que todo se quiebre.La idea era que Milán o Caleb salieran de esa bodega y dieran la señal para actuar, pero hasta ese momento ni las moscas respiraban. Su corazón comenzó a latir con una urgencia desordenada. Un presentimiento oscuro, viscoso, se le atravesó en el pecho. —No… —susurró para sí misma—. Esto muy mal. ¿Qué debo hacer?La suerte estaba echada y parecía ser que ya no estaba a favor de Milán, pero Caleb aun continuaba ahí de pie y con la mirada helada por lo sucedido.Rous tomó el comunicador con manos firmes, aunque por dentro todo temblaba. Contactó al comandante sin rodeos, sin más tardanza







