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C185: Renciliación

last update Fecha de publicación: 2026-08-09 00:01:04

Damian bajaba los escalones principales de la mansión con una carpeta negra bajo el brazo cuando la vio. Se detuvo en seco. El frío de finales de enero le golpeó la cara, pero él no lo sintió. El mundo pareció detenerse por completo.

Lilibeth.

Casi siete meses habían transcurrido desde que ella le dejó un simple mensaje: terminamos. Ni una explicación, ni aceptar una simple llamada, pero ahora estaba allí de pie, frente a las puertas de la mansión, envuelta en un abrigo demasiado fino para el i
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Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
osiris vizcaino
Ah esta Lilibeth Viste que ibas a volver con tu Romanov Donde vas a estar mejor que con el Bobita
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Último capítulo

  • Salvé al mafioso y ahora soy su obsesión    Agradecimiento

    Hemos terminado algo más que paso por mi loca cabeza, pero este pequeño espacio llamado agradecimiento es dedicado a ustedes mis perversos/as que me acompañan en cada loca idea que surge y que siempre están ahí motivándome a seguir adelante y diciendo lo bien que ha quedado esto y lo otro. Enserio yo estoy muy agradecido y espero que esta historia deje algo en cada uno de ustedes. Volvere pronto con nueva novedad de mafia.Me siento eufórico, alegre, triste y nostálgico, lo sé son muchas emociones pero es lo que siento cada vez que termino una historia. Les recuerdo que en mi grupo de F*, Novelas de Yerimil Perez, se estará publicando un pequeño Spin-Off de Yuri y Lev, con un total de 20 cap.Yerimil Pérez Creador de las perversiones y cosas endemoniadamente caliente.

  • Salvé al mafioso y ahora soy su obsesión    Episodio final

    Los trillizos tenían siete años, niños altos para su edad, cabello rubio oscuro y ojos grises heredados de su padre. Se parecían tanto entre sí que solo Alma y Nikolai sabían distinguirlos al instante. Ese día corrían descalzos por el césped, persiguiendo a Dmitry, el hijo de Mikhail y Anika, que ya tenía seis años y el mismo cabello negro espeso de su padre, Svetlana, ahora de trece años, intentaba mantener el orden con la autoridad de quien se cree adulta.—¡Kazimir, no empujes a Kian!Aunque ellos nunca le hacían caso. Nikolai observaba la escena desde la terraza, apoyado en la barandilla de piedra. Llevaba una camisa blanca arremangada y pantalones oscuros. El cabello ya tenía algunas canas en las sienes, pero la expresión era la misma de siempre: intensa, silenciosa… y, cuando miraba a sus hijos, profundamente en paz.Alma se acercó por detrás y le pasó los brazos por la cintura, apoyando la mejilla en su espalda. Pegándose lo más que pudo por su vientre abultado en donde crece

  • Salvé al mafioso y ahora soy su obsesión    C186: Más que suficiente

    La nieve caía sin cesar afuera, golpeando los ventanales con fuerza mientras el viento aullaba sobre los jardines de la mansión. Dentro de la habitación principal, sin embargo, solo existía el calor de dos cuerpos entrelazados, Nikolai dejaba un rastro de besos húmedos y lentos por el cuello de Alma, descendiendo hasta la clavícula, mordiendo suavemente la piel sensible. Ella suspiraba con cada contacto, arqueando la espalda mientras lo sentía entrar y salir de su interior con una lentitud deliberada, casi tortuosa. Estaba empapada después de los dos orgasmos que ambos habían compartido apenas minutos antes, y el deslizamiento era fácil, profundo, adictivo. Nikolai era insaciable. Y ella lo disfrutaba. Las piernas de Alma rodeaban su cintura con fuerza, los talones presionando la parte baja de su espalda para atraerlo más adentro. Sus uñas recorrían la piel tensa de sus hombros y omóplatos, dejando marcas rojas que él ni siquiera sentía. Cada embestida lenta lo hacía gemir contra s

  • Salvé al mafioso y ahora soy su obsesión    C185: Renciliación

    Damian bajaba los escalones principales de la mansión con una carpeta negra bajo el brazo cuando la vio. Se detuvo en seco. El frío de finales de enero le golpeó la cara, pero él no lo sintió. El mundo pareció detenerse por completo.Lilibeth.Casi siete meses habían transcurrido desde que ella le dejó un simple mensaje: terminamos. Ni una explicación, ni aceptar una simple llamada, pero ahora estaba allí de pie, frente a las puertas de la mansión, envuelta en un abrigo demasiado fino para el invierno ruso, con el cabello recogido en una coleta imperfecta y los ojos bajos.Por un momento pensó que nada era real, pero luego sus ojos fueron hasta el gesto protector que hizo su mano al ir hasta su vientre un poco abultado y se quedó completamente paralizado. Luego la carpeta se deslizó de su mano de sus manos y se abrió contra la nieve, esparciendo papeles que el viento empezó a arrastrar. Él ni siquiera miró.Dio un paso hacia ella. Luego otro. Más rápido.—Solnyshko… —la voz le salió r

  • Salvé al mafioso y ahora soy su obsesión    C184: Con todo y colmillo

    Seis meses después. Era principio de enero. Afuera, la nieve caía sin descanso sobre los jardines de la mansión Romanov y el viento cortaba como cuchillas. Dentro, sin embargo, el calor de la calefacción envolvía cada rincón. Era el primer invierno de los trillizos.La amplia habitación de juegos del segundo piso era ahora el reino de tres niños de casi ocho meses. Alfombras gruesas, juguetes de diferentes tamaños, peluches enormes y una luz cálida que contrastaba con el blanco frío de las ventanas. En el centro, Nikolai estaba sentado en el suelo, en pantalones de chándal negros y una camiseta sencilla. A su alrededor gateaban y se tambaleaban sus tres hijos.Los trillizos eran inteligentes, completamente rubios, pero de mirada gris. Se reían cuando su padre hacía voces graves y se lanzaban unos sobre otros con una energía que dejaba exhaustos a los adultos. El mayor de los tres, Kazimir, por apenas unos minutos era el más curioso mientras que Kasian solía ser más apegado a Alma y

  • Salvé al mafioso y ahora soy su obsesión    C183: La vida sigue

    Anika dormía profundamente en la cama, el cuerpo exhausto pero en paz. El bebé, recién bañado y envuelto en una manta blanca, descansaba en los brazos de Mikhail. Él lo miraba en silencio, todavía asombrado de lo pequeño y perfecto que era, con cuidado, salió de la habitación y bajó las escaleras principales.La familia esperaba en el salón.Nikolai estaba de pie junto a la chimenea, con Alma sentada en el sofá y los tres bebés dormidos en una cama portátil cercana. Calina no dejaba de mirar hacia las escaleras. Andrei y Damián conversaban en voz baja. Svetlana se había quedado dormida en un sillón, abrazada a un peluche.Cuando Mikhail apareció, el silencio fue inmediato.—Es un niño —dijo con voz calmada, aunque los ojos le brillaban—. Dmitry Mikhailovich Romanov.Calina se levantó de inmediato. Mikhail se acercó y le entregó al bebé con extremada delicadeza. Ella lo recibió como si fuera cristal.—Dmitry… —susurró, acariciándole la cabecita oscura—. Qué hermoso nombre.El niño tení

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